Entendiendo estos malditos tiempos (II): no sobrevivirás al régimen de guerra

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“114. Quien no está seguro de ningún hecho, tampoco puede estarlo del sentido de sus palabras. 115. Quien quisiera dudar de todo ni siquiera llegaría a dudar. El mismo juego de la duda presupone ya la certeza” (Wittgenstein, 1997, págs. 114-115).

1.       Heine se fue de viaje

El poeta judío alemán[1], Heine se fue de viaje a los balnearios y la ciudad de Lucca y allí reflexionó sobre su tiempo (1828) en contraste con el tiempo del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha: “Claro está que mi locura y las ideas fijas que he extraído de esos libros son de una naturaleza totalmente opuesta a la locura y las ideas fijas del hidalgo manchego; él quería restablecer la época perdida de la caballería; yo, por el contrario, quiero aniquilar para siempre todo cuanto aún nos queda de aquel tiempo, es decir, actuamos con perspectivas radicalmente distintas. Mi colega creía que los molinos de viento eran gigantes, yo, por el contrario, no puedo ver a los gigantes de hoy en día más que como molinos de viento fanfarrones; él creía que los pellejos de vino eran poderosos encantadores, yo, en cambio, sólo veo pellejos de vino en nuestros encantadores actuales; él creía que las posadas para mendigos eran castillos, que los muleros eran caballeros, que las fulanillas de granero eran damas de la corte, y al igual que él creyese que una comedia de títeres era una acción de estado, yo creo que nuestras acciones de estado no son más que penosas comedias de títeres, mas, con tanto valor como el valiente manchego, la emprendo a golpes contra toda esa malnacida canalla de madera” (Heine, 2003) (Italia 1828; La ciudad de Lucca; capítulo XVII).

Un viejo chiste judío nos habla de un tendero judío, Ignacius Baumann, que estaba en la Viena invadida por los nazis, deliberando con su agente de viajes, Herr Meyer, a qué lugar en el globo podía orientar sus pasos para huir de la barbarie. E iban juntos girando el globo: en este país no admiten judíos, en este piden cantidades astronómicas de marcos, en este tardan años en conceder visados, … y cuando los hubieron repasado todos sin encontrar alguno al que embarcarse, preguntó Ignacius “¿Herr Meyer, no tiene usted otro globo?”.  Supongo, y esto ya no está en el chiste, que, en el oriente eterno, Ignacius contactó con Herr Manelig y gracias a él, Ignacius Baumann se ha reencarnado en Ben 10 de nuevo como tendero, pero de comida alienígena. Desconozco cual ha sido su suerte desde entonces. Tal vez se ha hecho masón o mastrón (versión hibridada, medio humana medio robot, da lo mismo).

¿Que tienen que ver estas dos historias entre sí?: las dos nos hablan de nuestro tiempo, de 2025. Los tiempos se parecen cada vez más a los que vivió el judío Baumann y la realidad a la inversión del Quijote, que nos evocaba Heine. Si como sabemos la historia no se repite, ¿será esta similitud el significado cierto de la inmortalidad del alma?

Al parecer estamos inmersos en una segunda guerra fría (Sakwa, 2025), dónde, como dejé escrito en otro lugar, ninguna de la panoplia de las armas imperiales ha desaparecido, pero otras nuevas han sido creadas y, dado que ya no queda enemigo ideológico al que combatir, la razón imperial atlántica crea espectros y se aplica a combatirlos, tomando a todas las gentes del común dentro y fuera del imperio atlántico, como rehenes y/o victimas colaterales. Algunos de los que correspondemos cronológicamente con esa generación que se llama “boomers” (Andrews, 2021), sabemos que quienes nacimos y crecimos al otro lado del “telón de acero”, invención, como es sabido de “tabaco” Churchill, le debemos a Stalin[2], mucho más que él a nosotros. Y por eso sabemos que los revisionistas de la historia son puros falsificadores. Si el asunto se quedara en obscuros estantes poblados de basura escrita por propagandistas “disfrazados” de académicos, (i.e. (Snyder, 2022), que yuxtapone en podios inconexos, a Hitler y Stalin, y los hace igualmente responsables de la segunda guerra mundial) no tendría más importancia. Pero sucede, en cambio, que lejos de ser una excepción que confirma la regla, esta caterva de impostores que puebla la academia son las “flores” del “jardín civilizatorio” cultivado con gran esmero en las tierras del imperio atlántico. Ese arte lo hemos documentado en otros lugares, incluso citando fuentes originales, que muestran que no solo imaginaron los planos del jardín, sino que además lo construyeron, como se hacen las cosas bien hechas, regando las flores con flujos inmensos y continuos de US$. Y llega hasta instituciones guardianas de la moralidad como ningunas otras nunca creadas, i.e. el Parlamento Europeo, que en 2019 cuando se conmemoraba el 80 aniversario de la puesta en práctica del “Generalplan Ost” (quería decir, del inicio de la II Guerra Mundial) aprobaron una sucesión de declaraciones propias no ya de revisionistas sino directamente de débiles mentales[3]. Supongo que en este 2025, al hilo del 80 aniversario de la clausura de aquel plan, gentes tan doctas en “ética política”, aprobaran alguna otra resolución sobre el “lebensraum”, versión hibrida, i.e. polaca-báltica-alemana- …-…, al objeto de concluir que suya no solo es, sino que también fue, la victoria. Y después dirán que el desfile del Бессмертный полк es una operación de propaganda, que lo es, solo que más próxima a como fue la historia, que las que esos liberalilotas propagan para engañar tanto a otros como a sí mismos.

El revisionismo, es decir, el falseamiento liberal (versión neo) de la historia tal y como sucedió, se reencarna en grotescos monstruitos hablando en inglés[4]. El llamado “appeasement”, “apaisement”, que fue criticado como “debilidad de carácter” de Chamberlain, cuando era realismo sobre la debilidad real, económica y militar, británica (y francesa), y que fue correctamente analizado y entendido por las élites soviéticas[5], como intento de conducir la “pasión homicida” de Hitler hacia el este[6]. Esa falacia del “appeasement”, reaparece en estatuas de sal, como Jhonson o Starmer, para tratar de convencernos que la paz en Ucrania es otra suerte de “appeasement”. Por lo demás el trabajo de Chamberlain, que incluso fue recibido en los apartamentos privados de Hitler, situados puerta con puerta con la residencia de la familia judía Feuchtwanger, donde creció el autor del magnífico Jud Süß, resultó sencillo, pues es a Osteuropa donde esa pasión homicida del «Führer» había estado siempre orientada, como el mismo dejó dicho y escrito (antes de convertirse en líder de los «boches»), y donde siempre estuvo en la práctica de la segunda guerra mundial, pues el 80% de las divisiones de la Wehrmacht,  avanzaron hacia y retrocedieron desde del este.

Todo con tal de llevar a término el nuevo régimen de guerra.  Nuevo régimen de guerra que no es sino el más reciente (no se si el último escalón) de lo que (Finley, 2022) llamó “democratism”, una de las versiones perversas de la democracia sin “Kratos” del “Demos”. Como es sabido, Kratos tiene tres hermanos Bía («Violencia»), Zelo («Fervor») y Nike («Victoria»). Y esa tetrarquía ya persiguió tanto al revolucionario accidental, Robespierre, como al profesional Lenin, y sigue, en un continuo inverso a esos dos nombres, atormentando y/o eliminando de la faz de la tierra a cualquiera de pretenda democratizar el mundo por medios pacíficos. La lista de nombres es tan larga, que no cabe en las alforjas que ningún asno, ni aún mágico y alado, ni aún hecho en diamante y oro, pueda soportar. Es por eso que tantos suelen ocultarse ese hecho con un “yo creo en la democracia en libertad”. La cuestión no es lo que ellos crean, ni siquiera hace falta que sean traidores -si cobardes- porque la democratización sin alguna clase de violencia, que como es sabido, se vuelve contra la democracia misma, es imposible, y no por razones ontológicas, sino puramente mecánicas.  Es imposible porque siempre choca con la oligarquía descarnada (i.e., (Brown, 2025) sobre América Latina), o con la oligarquía disimulada, como pretende hacerse en el centro y la primera periferia del imperio atlántico occidental, en su particular versión de “democratism”, como “aristocracia del (seudo) conocimiento”, o algo parecido (i.e. una piara de cerdos letrados que se reproducen entre ellos y se sueñan a sí mismos en estantes siempre poblados por los formatos “convenient”, como solía conocerlos cuando me dedicaba al marketing), instalados en las universidades, think thanks y los poderes del estado, particularmente el poder judicial. Es decir, de todas esas gentes que pueden decir “cuando el pueblo vota bien” -su voto vale- y cuando el pueblo vota mal” -su voto debe ser anulado-, expresión más excelsa de la de la justitocracia, que se impone cuando la “separación, o como les gusta decir división, de poderes” alcanza su más alto grado de perfección, es decir cuando la independencia del poder judicial es independiente (de las gentes del común), es decir, justamente el momento en el cual la soberanía, por definición indivisible, está en manos de quien debe estar, los oligarcas.

Para seguir los dictados de estos liberalilotas, es necesario abstraerse de las reglas de la lógica, de cualquier clase de lógica, es decir, “discurrir” como un idiota, de modo que sea posible, i.e. considerar al judío Zelensky su “Servidores del Pueblo” como “luchadores por la libertad”, incluso cuando el escaso programa con el que ganaron las elecciones (1,601 palabras) y todas sus acciones pretendidas, eran la versión más extrema de eso que se llama liberalismo (versión neo), i.e. privatización de la tierra y de toda restante propiedad del estado, debilitamiento de lo que quedaba de los sindicatos obreros, incremento de los precios de todos los activos (energéticos, inmobiliarios, …), eliminación e incremento de los precios de los servicios públicos. Ah, si no estás de acuerdo, se te declara en extinción, como nostálgico del infierno soviético (Baysha, 2022). ¡Que perversión, que gran inversión, la de esas gentes del común que añoran un “infierno”!

Este es el régimen de guerra. Y cabe dentro de lo probable que efectivamente pase de ser un régimen a una realidad. Realidad ajena a toda esta generación de hijas e hijos de los “baby boomers”, que creen saber lo que ignoran, y también lo contrario: que una guerra a gran escala en Europa, que, si es, será nuclear, los destruirá. Tal vez así tenga que ser. Tal vez así será.   ¡Y no, querido Ignacius Baumann, no tengo otro globo!

2.       Que es el régimen de guerra

El régimen de guerra[7] es una operación múltiple: (i) creación de un enemigo imaginario, de acuerdo con el viejo dicho “la mafia es la alquimia, pues transforma el plomo en oro”, es decir, creo la amenaza y vendo la protección contra la amenaza; (ii) centrar la atención de las gentes del común hacia ese enemigo imaginario, desviándola de las élites incompetentes que degradan, de modo aparentemente irremediable, sus condiciones de vida, en tanto esas mismas élites prosperan como nunca; (iii) una gran operación de corrupción, (b) desviando fondos públicos de su uso en servicios para las gentes del común a diversas fracciones de las elites que crean los problemas, el ya existente complejo militar-industrial, i.e. Rheinmetall  y otros que planean sumarse, volviendo a sus orígenes i.e. Porsche, fabricando tanques, y proporcionando (b) un flotador que haga posible la supervivencia de las largas “colas de paniaguados” que viven al calor de la “guerra cognitiva” promovida desde organizaciones militares (Deppe & Schaal, 2024) y diferentes ONGs paramilitares, distraídas como civiles; (v) una gran operación “fake news” para ocultar a las gentes del común que la guerra en Ucrania es responsabilidad de esas “colas de paniguados”, dentro y, sobre todo, fuera del estamento militar, así como la inminente derrota, pese a que la UE ya multiplica x3 el gasto militar del enemigo imaginario -Rusia- (probablemente por más, toda vez que una parte importante del gasto militar en los países de la UE se oculta en epígrafes de aparente gasto civil); (vi) una operación para llevar la UE definitivamente a un estado oligárquico, privado de cualquier rasgo (ya escaso) de poder de las gentes del común, de modo que las pulsiones nacionalistas, especialmente intensas en Alemania, puedan ser esquivadas, que no resueltas[8]; (vii) una operación política para restringir el espacio de lo posible, en varias etapas: (a) promover el pensamiento único (la única seguridad posible la proporciona la guerra, es decir, la destrucción del enemigo), (b) establecer censura (negar que la seguridad es indivisible: o todos seguros o todos inseguros), (c) perseguir a disidentes: cualquier alternativa política deviene un enemigo interior, una quinta y sexta columna al servicio del enemigo exterior; igual que el exterior, el enemigo interior también es imaginario, lo que justifica la “guerra preventiva” en el interior: se persigue llevar la lógica del terrorismo al patio de cada comunidad de vecinos, y (d) finalmente eliminar a los disidentes en “olor de multitud”, así lo quiere “la voluntad del pueblo” encarnada en los funcionarios del estado penal (justitocracia y lawfare a discreción).

2.1 Creación de un enemigo imaginario

Uno de los componentes esenciales del régimen de guerra es la fabricación de amenazas. Como es bien sabido, las mafias, han dominado este arte: crean la amenaza y vendes la protección. Convierten el plomo en plata.  La brutalidad de la operación se disimula si parece que la amenaza viene de otros grupos mafiosos. Si no existen, se crean. Para que esta operación sea posible, el estado debe estar suficientemente privatizado, es decir, suficientemente fuera del control de las gentes del común. La protección mafiosa es siempre privada (Gambetta, 1993) y oculta al escrutinio público. Las “amenazas secretas” solo cognoscibles por unos pocos privilegiados del llamado “deep state”, una forma privatizada de gestionar “la razón de estado”. Y los códigos de comunicación entre los mafiosos deben ser solo conocidos por ellos (Gambetta, 2009). Por eso para entender como funcionan las “cábalas” dentro del estado privatizado, es necesario usar el mismo tipo de método etnográfico utilizado para “crackear” la mafia. Pero este trabajo apenas puede hacerse retrospectiva y penosamente, toda vez que cada vez más, salvo por motivos de autoprotección y/o chantaje, ese “deep state” privatizado borra sus rastros[9], de modo que incluso a veces solo “casualmente” es identificable como tal.

Uno de los paraísos del “deep state”, uno de los lugares más prolíficos en la generación de amenazas y soluciones contra ellas, no es Italia, asociada con mafia y los escuadristas, es la Isla Británica: una legión entera de uniformados a la búsqueda de “aventuras” y propagandistas, camuflados como expertos en seguridad y defensa, se dedican a esa tarea convenientemente regados con la manguera de los dineros de la industria de cacharrería militar, con el objetivo de inducir a los continentales a las guerras que ellos ya no pueden librar[10]. Estos expertos incluso se reúnen en “certámenes literarios” del género de producción de amenazas imaginarias[11] y algunos de ellos, como Galeotti o Giles, publican un “betseller” repleto de las mismas idioteces más o menos una vez al año, i.e. (Giles, 2024). Si no existe, y en el caso de Rusia no existe, como tampoco existió con la URSS, se fabrica la amenaza. En la medida en que no tiene bases reales, los relatos se suceden unos a otros, de modo que se evite su desgaste y se mantenga la imaginación de los públicos imperiales suficientemente ocupada para que no puedan pensar.

De ese régimen de guerra forman parte también los insulsos y profundamente estúpidos relatos que los otros expertos, los económicos, han realizado sobre la economía rusa. Si nos preguntamos por qué los expertos llevan los últimos años diciendo que la economía rusa está colapsando (incluso antes del inicio de la guerra de Ucrania), podemos concluir que las razones son (i) tratar de comunicar a su “publico” occidental (y al ruso si pudieran), que Rusia no podrá mantener el gasto bélico, es decir, su derrota y nuestra victoria es inevitable; (ii) justificar las sanciones como contribuidoras netas a ese desplome[12] (aunque dañen tanto o más a las economías europeas)[13]; (iii) justificar la ingente cantidad de fondos con los que han estado soportando a Ucrania, contra los intereses directos e inmediatos de las poblaciones europeas occidentales. Y se basan en “errores de libro”: (i) solo hay un mundo, el de los 1.000 millones de oro, y si no accedes a sus “mercados” no existes; (ii) si no tienes acceso al Swift vuelves a la edad de piedra; (iii) y tu moneda nacional (el rublo) se hundirá inevitablemente; solo el US$ es eterno porque es divino[14] y el € no lo es menos porque está “apegado” a aquél.

La creación de enemigos imaginarios requiere el borrado de los hechos históricos, i.e. negar que la segunda guerra mundial fue una guerra de aniquilación, Vernichtungskrieg, de los nazis contra los eslavos[15], guerra de aniquilación que no fue imaginada inicialmente con los campos de concentración, ni tampoco como eliminación por las armas, sino como expropiación de tierras, esclavitud y muerte por inanición. Tan clara fue esa voluntad, que, una vez iniciada la invasión del este por la Alemania Nazi, se crearon juegos infantiles en los cuales se invitaba a los niños de la raza pura a ponerse las botas de Pulgarcito y asentarse en las fértiles tierras negras del sur y este de Ucrania y el suroeste de la Rusia europea[16]. Este hecho que ha sido relativamente ignorado por la historiografía soviética y rusa[17], oculto bajo la cortina de que la operación Barbarroja era una “operación contra el comunismo” -relato funcional para todos, los soviéticos, las elites occidentalistas en Rusia y las élites imperiales del occidente-, continua, con las lógicas variaciones menores de retórica (donde comunismo se substituye por autoritarismo) con la definición que promueve el imperio atlántico de la guerra de Ucrania: una guerra por la “libertad”, por la “democracia”.  Al subscribir ese relato se muestra incapaz de aprender tanto sobre su propia barbarie como sobre los enemigos que se inventa, produciendo relatos que, a fuerza de modernos, parecen anclados en los diarios de viaje del marqués de Custine (Romano, 2020).

Que las generaciones residentes en la UE no han sido víctimas directas de la guerra y la memoria histórica en sus familias se ha evaporado, seguramente da cuenta de uno de los factores menos entendidos, pero necesarios para instalar un régimen de guerra: la ausencia de “conciencia, respeto y miedo” a la guerra nuclear y sus efectos, que parece haber desaparecido de la mente de las gentes del común. Las víctimas de las guerras, cuando las ven, si las ven, es a través de pantallas planas; los juegos de guerra de las pantallas planas proporcionan una experiencia “sin sangre” de la guerra y las imágenes de guerras a distancia (drones, autómatas) conducen a la doble sensación de invulnerabilidad e invencibilidad, que actúan como estimulante artificial de un el ardor guerrero que “enriquece la experiencia de la vida”. Los delirios guerreros, pretender que se vive la experiencia de la guerra sin vivirla realmente, pretender que la guerra proporciona una experiencia única que se ha perdido y es necesario recuperar, trampa en la cual cayeron no pocos ilustres en la primera guerra mundial (Brosteaux D. V., 2024) (Brosteaux D. V., 2025), vuelve en tanto que simulacro, y se sincroniza bien con las imposturas proto o netamente fascistas de los tecnócratas aceleracioncitas de los que hablaremos más abajo.

Es cierto que ciertas experiencias de guerra se aproximan cada vez más a la guerra de videojuego (i.e. el pilotado de drones y/o el control de autómatas), pero no es menos cierto que sigue sin existir victoria alguna que no implique tomar la posesión física del territorio en tres dimensiones reales. Y todavía no están listos los autómatas esclavistas que hemos visto en películas de ciencia ficción, donde el panóptico se extiende sobre llanuras, montañas, ríos y mares, calles, plazas y hogares, y el master, o no aparece, o aparece en alguna “ivory tower” completamente inaccesible a las masas de esclavos.  Ahora bien, en caso de guerra nuclear, no es ya, como señaló Benjamin a propósito de la primera guerra mundial, que los soldados vuelvan mudos del frente, es decir sin experiencia alguna comunicable, es que no volverán y tampoco habrá nadie a quien comunicar “su excitante experiencia” frente a la “aburrida experiencia” de la paz. “Experiencia excitante” de la que hablaban los futuristas protofascistas, “experiencia de dominio” de la que hablan sus epígonos de tecnolandía (Sillicon Valley), defensa de la que hablan el emperador y los sátrapas del imperio. Dominio de la nada, nada de experiencia, polvo bíblico -polvo eres y en polvo te convertirás-, no de estrellas, si una guerra nuclear les -y por su mediación- nos alcanza.

El llamado régimen de guerra, que requiere la creación de un(os) enemigo(s) fantasma, para combatir el cual/los cuales hay que aumentar el gasto en cacharrería militar (y perseguir la disidencia interna), en ausencia de economía de guerra, control de precios, control de las finanzas y control de la producción, es igual a austeridad + inflación, la antesala del peor mundo posible. Todo ello conduce necesariamente al fin de la democracia (liberal e iliberal). Y a este mundo, le sigue el peor de los mundos posibles, aquél en que efectivamente se decide destruir la cacharrería («What’s the use of having this superb military if we can’t use it?» se dice que dijo Marie Jana Körbelová), y se entra en el circulo diabólico de la guerra, del cual se conoce la entrada, pero no la salida, entre otras razones porque en caso de guerra nuclear, no existe.

2.2 Centrado de la atención en un enemigo imaginario

Como hemos dicho más arriba, es bien sabido que uno de los más productivos negocios de la mafia es generar inseguridad para vender seguridad. En ese negocio está la NATO a escala planetaria: producir amenazas y vender seguridad. Sin ningún análisis creíble de amenazas, crean “enemigos” imaginarios para convencernos de que les entreguemos nuestro dinero, para combatir esos enemigos. El negocio no es nuevo y ni siquiera fue inventado por la mafia moderna: el delito de brujería inventado por un par de dominicos alemanes es el prototipo de esta práctica. Cambia el lenguaje, no la substancia.

Pero como tienen que modernizar el discurso, para incorporar la versión moderna de la teología, la llamada ciencia económica, hacen uso de uno de los trucos más perversos para vender la apropiación diferencial de recursos por las oligarquías financieras a través de la industria armamentística, acuden al llamado “keynesianismo militar”: el gasto militar tira de la demanda y produce un efecto “spillover”, un efecto de activación del conjunto de la economía. Ese efecto no existe salvo que efectivamente se entre en guerra, de modo que, por una parte, se destruya el equipamiento, generando una “espiral virtuosa” y, por otra parte, tenga lugar la expropiación y apropiación de recursos necesaria para mantener esa espiral. La economía nazi reclamaba guerra; no es un accidente. El mismo Keynes entendía que su idea de estímulo de la demanda alcanzaría su máxima perfección no ya en un “´régimen de guerra”, sino en la guerra misma.

Si el centrado de atención no es suficiente para eliminar cualquier espacio a los disidentes, se procede a su persecución directa. Los casos más claros se aprecian no solo en los Bálticos, Polonia o Rumania, sino también en Alemania. En este país, son evidentes las operaciones múltiples de supresión (cancelación, expulsión de los medios públicos, persecución de libertad de expresión – con los “clásicos” de acusación, antisemitismo, terrorismo, seguridad nacional, etc-, negación de espacios públicos, …), es decir toda la panoplia propia de un estado “autoritario”[18]. El último de los casos -el cierre de Red.media, en el cual habían recalado los desempleados forzosos de Redfish, que colaboraba con medios estatales rusos, a su vez cerrado como consecuencia de la censura ilegal acordada por Úrsula von der Leyden sobre los medios rusos- tiene todos los componentes: silenciar opositores al régimen de guerra, apalancando sobre la rusofobia y apoyándose sobre operativos sionistas. La contribución de los medios de comunicación alemanes, tanto públicos como privados, en la manipulación de la información, en todos sus momentos (“naming, framing and story”) (Smith, 2021) parece estar instalado ya, en todos los elementos comunicativos que hemos definido como propios del régimen de guerra (Dillmann, 2025). Dada la centralidad de estos territorios y los antecedentes históricos, resulta especialmente preocupante.

Una de las preguntas recurrentes es cómo es posible que tanto la creación del enemigo imaginario como el centrado de la atención en el mismo funcionen del modo aparentemente tan eficiente como lo hacen. Son muchas las herramientas, pero una de las más potentes es condicionar las carreras de la “clase política”: es prácticamente imposible encontrar algún político relevante en toda la UE que en algún momento no haya pasado por alguno de los Think Thanks (TT) financiados imperialmente. Uno de los casos más notorios de captura, es el de los verdes alemanes. Estos que empezaron como un partido por la paz -algunos de sus fundadores fueron “jóvenes maoístas”- ha acabado convertido en el partido de “no más guerras (sin nosotros)”, en uno de los bastiones del complejo militar industrial atlántico. Esto solo se explica por la selección negativa que a lo largo de los años ha tenido lugar en ese partido, gracias a la financiación y apoyo de las carreras de los más imbéciles y/o dóciles de entre ellos (a lo Беляев), de tal modo que han creado una clase de sátrapas especialmente mediocres -i.e. “Die Dame 360”-. Las oportunidades de carrera eran tan aparentes que cuando el partido perdía apoyo electoral, mantenía, o incluso crecía, el número de afiliados en busca de un lugar bajo el sol. El impacto de toda esta satrapía en la deriva energética alemana no ha sido todavía correctamente calibrada, ni tampoco los objetivos obscuros que se perseguían desde esos TT que les financiaban, para forzar la desindustrialización de Alemania (bajo el aparente loable objetivo de “green energy”).

2.3   Corrupción y supervivencia

En algún otro lugar he recordado a un general del imperio bizantino que se hacía inmensamente rico al tiempo que el imperio se debilitaba. El esquema que utilizó fue muy simple: no daba de bajo a los soldados muertos ni reclutaba otros para ocupar su sitio, pero se apropiaba de sus soldadas. A medida que el ejército imperial era más débil el general devenía más rico. Un magnífico ejemplo de cuan productivas fueron en ese momento las almas muertas, las “mертвые души”, (que en una variación diferente inmortalizó Gogol). Exactamente esto es lo que está sucediendo en la Ucrania del judío Zelensky[19]: los muertos no se dan de baja (y alguien se apropia de las raciones del ejercito), los muertos no se dan de baja y no se pagan las indemnizaciones debidas a la familia. Una forma, entre otras, cruel pero efectiva, de ocultar la corrupción. Si la guerra acaba, el negocio se acabó. Aunque sabemos que en las democracias la corrupción no pasa factura (Nuñez, 2022), en situaciones excepcionales muchos, aparte de las familias de las víctimas, pedirán despedazarle (literalmente) a él y a la “cábala” que le rodea; entre quienes se unirán al coro de los vengadores, se ocultarán los oligarcas a los que entretuvo como actor, los sátrapas a los que hizo ricos, e incluso los “patriotas” sobrevivientes entre los que le empujaron a la guerra. Una forma extrema de “capitalismo buitre” (Blakeley, 2024). Mientras la guerra en Ucrania continue es improbable que el enorme despilfarro, por innecesarios e ineficientes, de los gastos militares en la UE, que ya gasta más de 4 veces que Rusia, pase factura a ningún gobierno, ni tampoco a los funcionarios de la UE (algunos como Borrell que invirtió el fondo para la paz en fondo para la guerra, ya se han jubilado y recogen premios). Pero esa situación no será eterna, por lo que la propaganda pro bélica se está afinando y solo podemos esperar que crezca. Está en juego la supervivencia de las élites de todo el “occidente colectivo”, especialmente los “falsos amigos” de las gentes del común, presentados bajo formulas social democráticas y asimilados.

2.4   “Infodemic”: gobernar por las “fake news”

Una de las estrategias a las que se han dedicado más recursos en los últimos años ha sido a “combatir fake news”[20]. No todas las fake news, solo algunas. Porque resulta que, aparte de la extrema derecha civil, el principal productor de “fake news” es precisamente el estado securitario. Si bien diversos cultivadores de las “ciencias sociales” se han dedicado, algunos de ellos de buena fe, a dar cuenta de su proliferación, prestando atención a quienes las generan (civiles) y porque las gentes del común se las creen, especialmente las llamadas “teorías de la conspiración”, olvidan con frecuencia que nunca en la historia de la humanidad ha habido tantas gentes a sueldo de los estados securitarios produciendo fake news, conspiraciones reales y teorías falsas de conspiraciones, para ocultar las conspiraciones reales.

Miremos donde miremos nos encontramos con las huellas de esa actividad incansable de producción de conspiraciones o de teorías conspirativas para deformar la actuación propia y la de los definidos como adversarios. Por ejemplo, no es ya que el Maidan no haya sido contado correctamente –como ya hemos señalado en otro lugar-, es que ni siquiera el relato  los sucesos de Crimea han sido contados correctamente: 20.000 de los 22.000 soldados ucranianos en esa península se pasaron, sin un solo disparo, al ejército ruso (Baud, 2015). Y al referéndum fueron invitados los organismos internacionales pertinentes, i.e. Naciones Unidas y Osce e incluso la UE, todos los cuales declinaron acudir (pese a que en la carta de la Onu se reconoce el derecho a la autodeterminación). Los llamados “hombrecillos verdes” no dispararon un solo tiro. Y es que Crimea había declarado previamente, años atrás, la independencia de Ucrania en referéndums que no fueron reconocidos por las élites ucranianas (procedentes del oeste de ese estado imaginario, cuna de uno de los nacionalismos más violentos de Europa[21] y probablemente del mundo, como muestra el exterminio de judíos, polacos y otras minorías que perpetraron en distintos momentos). La lista reciente de producción de conspiraciones, no hay que remontarse a la guerra fría, es interminable, i.e. que, la intervención militar rusa en Georgia en 2008, ensayo general de la provocada en Ucrania (Abelow, 2022), tampoco fue iniciada por otro proxy del imperio atlántico, el, literalmente, enfermo mental, Míjeil Saakashvili [22].

Las guerras cognitivas de la OTAN son reales, están en curso y se dirigen tanto a enemigos imaginarios como a las propias poblaciones de los países de la OTAN. No son nuevas, aparecen con su mismo origen, inspiradas por los artífices del estado securitario imperial, i.e. los Dulles de cada momento (Talbot, 2015), (Wilford, 2024), que apreciaron la potencia demoledora de la ignorancia pluralista manejada perversamente. El “mucha gente está diciendo” de Trump (Muirhead, 2019), viene siendo gestionado sin nombrarlo, sin decir “mucha gente está diciendo”, pero haciendo que parezca que mucha gente está diciendo, desde al menos el momento en que Bernays detalló como hacerlo, allá por 1923 (Bernays, 2015). Nos explicó cómo proceder para “regiment the mind” y crear el “herd point of view”, en su terminología; para conseguirlo todo vale, i.e. los “reality shows”, presentes desde los primeros días de la televisión en abierto, porque “crowds love contest”. Ya en 1.919 Lituania encargo una campaña de relaciones públicas para conseguir apoyo popular en USA a la causa de una Lituania independiente[23].  El caso de Lituania ejemplifica (i) cuán definitiva es la geografía: 100 años más tarde, pese a que fueron reconocidos como independientes, su virulencia contra sus vecinos, no ha disminuido; (ii) como de ineficaz para resolver los conflictos es la “política del reconocimiento”; incluso, como se aprecia en estos últimos 35 años, está contribuyendo a exacerbarlos.

No hay suceso notorio que tenga lugar durante este régimen de guerra, que no responda al “cliché” de una “fake new”: quien disparó en el Maidán, quien voló el Nord Stream, quien provocó la guerra de Ucrania, quienes son los enemigos de Europa, quién promueve el antisemitismo (asimilando este con el antisionismo y con la oposición a “limpieza étnica”, genocidio[24]), quién patrocina, promueve y financia el terrorismo[25] . El último grito en producción de fakes, especialmente notoria en este 2025, cuando se celebra el 80 aniversario del fin de la segunda guerra mundial, es atribuir la victoria en ella a USA (Trump lidera), cuando los hechos históricos son que apenas una fracción pequeña de los ejércitos de Hitler (entre el 10 y el 20% según las diferentes estimaciones), combatieron en los frentes occidentales y estos se abrieron cuando ya era completamente clara la victoria del Ejército Rojo. La contraprogramación que se viene lavando durante décadas, es declarar el día de la victoria el día de Europa, ignorando que sin la URSS no habría esta Europa, habría otra, bajo el manto nazi. Tal vez sea esta la que quieren reinstaurar y celebrar. Es difícil descartar ninguna hipótesis[26].

Las “fake news” y las teorías conspirativas son el espectro de una comunidad destrozada, el reflejo de un mundo cada vez más confuso e incomprensible, pero debajo de cuya superficie hay un lado oculto, un reino secreto, donde alguien -i.e. el Sr. X y sus clones – recopilan información, controlan los pensamientos y  traman planes- e indican que esas teorías son la prueba manifiesta de que los ciudadanos se sienten condenados a una impotencia frustrante, indefensos ante un gigante tecno-económico, manipulados por un poder sin rostro. Son una herramienta fundamental de la despolitización, de la pérdida de confianza en la democracia. Pero los investigadores sociales se ocupan de ellas  (Rao & Greve, 2024), si bien lo que dicen sobre el sentir de las gentes del común es correcto (Cesare, 2023), obscurecen o no conceden la relevancia suficiente a la base real en la que se asientan: la ingente cantidad de personas a sueldo del complejo público / privado MICIMATT (Military-Industrial-Congresional-Intelligence-Media-Academia-Think-Thank)   dedicadas a producir precisamente conspiraciones (además de teorías falsas sobre ellas, a modo de “smoke gun machines”).

Esa cantidad es tan inverosímilmente grande que, con frecuencia, las teorías de complots generadas por “civiles”, por gentes del común, lejos de desbordar la realidad con complots imaginarios, se quedan cortas a la hora de dar cuenta tanto de los complots reales como de los simulados. La realidad va más deprisa que la imaginación de las gentes del común. Nada de esto es nuevo (Laurent, 2024). Por ejemplo, cuando se trata de generar y/o hacer crecer enemigos imaginarios, solo hace falta recordar como el conocido historiador judío, Richard Pipes, encabezó gustosamente el Team B. Pero la “heresthetica” ha sido llevada a un nivel nunca visto antes en la historia de la humanidad.

Concomitante con ese poder desbordante, la crisis de credibilidad, la única alternativa de resistencia de las gentes del común, es tan profunda que incluso el centro de la construcción de la verdad en el mundo moderno, la ciencia, o ha quebrado o está quebrando (National Academies of Sciences & Medicine., 2025), en parte por el uso y abuso de los argumentos “seudocientíficos” para justificar lo injustificable[27], y en parte por la disimulación como científicas de prácticas cuasi delictivas o directamente delictivas, en muchos ámbitos, entre los que destaca con luz propia la medicina (Piller, 2025) y la industria farmacéutica (Goldacre, 2014), la gran ganadora de los acuerdos de protección de la propiedad intelectual vigentes (Krikorian & Kapczynski, 2010) (no sabemos por cuanto tiempo) en la WTO.

No es un fenómeno nuevo en la panoplia del imperio atlántico, compartido por el centro y la primera periferia – i.e. solo hay que recordar las inyecciones anuales de lomidina[28] a todo humano no blanco viviente en el imperio francés (Lachenal, 2014)- pero ha alcanzado, en esta tercera década del sxxi una escala sin precedentes. La credibilidad requiere de dos componentes, conocimiento y confianza. En el corrido tumbado de MicroStrategy, especialmente en los títulos vida prestada, lealtad blindada y amigo o enemigo, se muestran las dos dimensiones de la confianza y como está efectivamente depende de las creencias (beliefs). Ambos dos, han sido minados desde dentro de los estados securitarios.

Pero la prueba definitiva es otra. El imperio se asienta en el dominio por la moneda. Y la moneda es contradictoria. Como dijo Simmel, es por una parte la fuerza imparable de la destrucción de toda forma, en tanto que equivalente general, y por otra parte, es la forma más concentrada de la confianza en las instituciones sociales. Y su propio valor, el valor de la moneda, es una ficción sostenida precisamente por la confianza en su valor. Y cuando la confianza en la moneda parece erosionada, la única alternativa de dominio, es la guerra: en esta zona liminal es donde se inserta el régimen de guerra. En este preciso sentido, el régimen de guerra, en tanto que paso del “by book al “by crook”, es la expresión de un fracaso.  La diferencia respecto a las primera y segunda guerra mundial es que en ellas fueron los poderes a la búsqueda de un lugar bajo el sol (Alemania, Japón) quienes más interesados estaban en la misma; en este siglo xxi, son quienes parecen percibir su declive, Usa. Europa, quienes la provocan. La diferencia es notoria.

2.5 La economía moral

La economía siempre ha sido una disciplina moral de base teológica, o si se prefiere metafísica, cuyos primeros principios aparecen u ocultos o disimulados, salvo en algunos autores como Walras (Nuñez, 2025). Uno de los ámbitos en los que más claramente se aprecia esa naturaleza moral es en la economía del seguro. Todo seguro privado es un esquema Ponzi. La única diferencia con uno delictivo es si es o no viable en términos físicos, donde términos físicos significa, por una parte, materialidad, i.e. en un seguro sanitario que clase de clientes atrae (Einav, 2023) y por otra, la distinción, entre riesgo e incertidumbre (Moureau & Rivaud-Danset, 2004), distinción que para muchos está muy lejos de estar clara, especialmente cuando se centran en los productos financieros -desprovistos de realidad física material- y cuanto más sofisticados parezcan los modelos matemáticos en los que se envuelven (Koijen, 2023). En este preciso sentido, la práctica totalidad de los esquemas financieros, especialmente los que se venden bajo la apariencia de cubiertos por seguros, son esquemas Ponzi y vulnerables, por tanto, en la medida en que pretenden asegurar la incertidumbre, a transformar perturbaciones relativamente menores en perturbaciones catastróficas[29].

Una de las muestras de la corrupción moral es precisamente que en USA, donde los seguros representan del orden del 20% del PIB (o quizás más) se haya pretendido hacer circular la idea de que son los seguros públicos, Medicare, Medicaid, los que son un esquema Ponzi. Evidentemente no lo son, como no lo es la seguridad social a la europea, salvo que las sociedades en las que opera resulten ser sociedades en extinción[30] (incapaces de hacer crecer/mantener la productividad y/o la población).

Pero el otro ámbito, y es el que interesa especialmente aquí, es el uso de las sanciones económicas como arma imperial, toda vez que en él se asienta uno de los componentes esenciales del régimen de guerra y su dimensión moral resulta transparente, de modo que podemos formular una directa relación entre corrupción moral y celebración intelectual de las sanciones[31]. Pero lo más interesante es que incluso sus más fervientes defensores y promotores están empezando a reconocer las contraindicaciones, pero solo parcialmente. En (Fishman, 2025) se puede leer “Economic fragmentation was not part of the plan. Indeed, America deployed its new economic weapons with an unspoken assumption that it could use them at relatively low cost—that they would not, for instance, remake the global economy itself. This assumption came under increasing strain throughout the 2010s and shattered on the anvil of Putin’s 2022 war against Ukraine”. Este es el “efecto gran país” del que nos hemos hecho eco en otro lugar (Nuñez, 2023). El fracaso se reconoce elípticamente cuando se recomienda más y mejor formación de los encargados de diseñar y aplicar la “guerra económica” y cuando se reconoce que “The biggest weakness in American economic statecraft today, however, is not a lack of sticks but rather a shortage of carrots”, para acabar por concluir que el imperio atlántico debe copiar lo que China lleva haciendo durante decenios. Y como el gusto por la trinidad nunca decae entre los fieles, concluye que nos enfrentamos a una “impossible Trinity consisting of economic interdependence, economic security, and geopolitical competition. Any two of these can coexist but not all three”. La salida es incierta, sin que se pueda descartar el escenario del conflicto cinético.

2.6 Estado oligárquico

Europa ha llegado a un estado de infantilización realmente sorprendente. Es frecuente oír en cualquier parlamento de cualquier país miembro de la UE, i.e. en el español, que “hay que aumentar el gasto militar para cumplir con la UE”. ¿Qué significa esta frase, porque o la UE es la encarnación del espíritu santo, y esta afirmación es cuestión de fe, o es una frase carente de sentido? ¿Dónde, cuando, en que lugar, por que procedimiento han sido informados, no ya consultados, sobre algo tan transcendental, los ciudadanos con derecho a voto de la UE? ¿Es una decisión tomada por alguien bajo el abuso de substancias adictivas o es el resultado de pura y simple corrupción?

Las últimas crisis por las que ha pasado el imperio atlántico, se han traducido en un crecimiento brutal de la desigualdad, muy al revés de lo que sucedió en la crisis de 1929, donde antes y después de la guerra se impulsaron políticas orientadas a lo que Roosevelt verbalizó como las “four freedoms: freedom of speech, freedom of worship, freedom from want and freedom from fear” (Kaye, 2014) o lo que es lo mismo la introducción de la igualdad económica como objetivo político, que redujeron la desigualdad, hasta que estas políticas fueron revertidas, como explicamos en otro sitio.

Esas “four freedoms” fueron superficialmente incorporadas en Europa, en lo que se llamó la constitucionalización de las relaciones sociales en el estado social y democrático de derecho, con el problema evidente de que, en las constituciones de postguerra, los derechos económicos fueron siempre conceptos administrables, que como podemos apreciar, desaparecen al tiempo que desaparecen las fuerzas organizadas que los impusieron. Nuevas crisis son tanto una oportunidad de “progreso” como de “regreso”. Y regreso, impulsado por “la lucha de clases desde arriba”, es lo que ha venido sucediendo desde entonces.

La crisis del 2008, que es consecuencia, y causa de aceleración, de un proceso de financialización iniciado décadas atrás, se ha resuelto de un modo muy diferente a la Gran Depresión, con una masiva inyección de dinero (Nuñez, El particular momento del dominio por el capital ficticio, 2023). Tanto la Reserva Federal como el BCE se han convertido en una máquina de generar desigualdad (Petrou, 2021), pues el dinero que inyectaron para salvar lo “demasiado grande para caer”, como ya previó (Cantillon, 2011), y otros parecen haber descubierto ahora (Rajan, 2023) y algunos, como la OECD, todavía no se han enterado (Rawdanowicz, O’Farrell, & Inaba, 2016) han ido a parar la bolsa de muy pocos (Andersen, Johannesen, Jørgensen, & Peydró, 2023).

La otra gran crisis, el Covid, que produjo un estrangulamiento de la oferta (Marto, 2025) se ha traducido en una acelerada concentración de la economía. Y, previsiblemente, la guerra de los aranceles tendrá un impacto similar, i.e. con el llamado “efecto cama de agua” (waterbed effect)[32].

En Europa esa concentración es muy visible, i.e. en el sector financiero, lo que está relacionado con el déficit crónico de inversión en sectores clave, tanto industriales como de servicios. La Comisión Europea ha devenido, de modo creciente, una burocracia oligárquica que se justifica a si misma porque produce “regulación” en lugar de la promoción de la inversión productiva en productos y servicios, ordenando el crédito a sectores clave, con efecto multiplicador (los gastos militares, frente a lo que gustan decir los sátrapas de la UE y los países miembros, no es uno de ellos; como ya hemos explicado, y ampliamos más abajo, no hay nada parecido a keynesianismo militar). Esto ha dado lugar a un déficit crónico de inversión productiva en sectores clave, sectores capaces de seguir impulsando la productividad y el bienestar objetivo y subjetivo de las poblaciones. La situación es muy diferente de lo que sucede en China, donde no solamente el 50% de la economía es publica, sino que todo el crédito es público, lo que permite decidir hacia donde se dirige la financiación, tanto a empresas públicas como privadas, pues el otro 50% de la economía es privada y extraordinariamente competitiva, probablemente la más competitiva del mundo.

Si comparamos los tres momentos, el del centro del imperio atlántico (USA), el de la primera periferia del imperio atlántico (UE) y China podríamos concluir que: (i) la UE actual se parece -salvadas las distancias- a la China imperial, con una “burocracia celeste” centrada en sí misma, produciendo ritos bajo la forma de microregulaciones y produciendo desigualdad en base a diferentes mecanismos, especialmente el BCE – y las políticas de austeridad (dirigiendo el gasto hacia la cacharrería militar), (ii) USA es una oligarquía plutocrática donde el poder político responde exclusivamente a los oligopolios financieros, un sistema aquejado de corrupción sistémica irresoluble, y (iii) China es la encarnación de un difícilmente comprensible con categorías occidentales “filósofo colectivo” (en otro lugar desarrollamos como el partido comunista chino enfoca su “acción política”, de modo que esta metáfora, aunque extraña, es plausible), donde el poder político controla la capacidad de generar deuda, controla el crédito y a través de él, decide que industrias y servicios desarrollar. Tanto el momento UE como el momento USA solo son políticamente sostenibles si se fuerza un estado de “guerra civil permanente” (Dardot, Guéguen, Laval, & Sauvêtre, 2021) donde un enemigo imaginario interior espera a cada cual, a la vuelta de la esquina, sea un ocupa de tu casita, en negro violador, un musulmán terrorista, …, es decir, miedo irracional y, por tanto, “miedo paralizante”.

Esa guerra civil permanente ha devenido la forma ordinaria de ejercicio del gobierno. El estado se justifica y se materializa en la producción de seguridad. Seguridad imaginaria, toda vez que se excluye la seguridad económica, base de todas las demás “seguridades” e imprescindible para el ejercicio de cualquier libertad. Bajo el epígrafe de producción de seguridad, el estado securitario entra en todos los lugares, desde los tálamos conyugales, en la noche de bodas (¿era virgen o no era virgen?), hasta la noche de la defunción, aparatos electrónicos diversos, centros “educativos”, de trabajo, puticlubs y cualesquiera otras dependencias donde se encuentren dos humanos (aunque su pretensión es, vía IA, entrar incluso cuando la única compañía es uno mismo).

Quizás el contraste menos conocido y analizado, pero que sin embargo explica el éxito del modelo chino es que mientras en China se han creado los mercados más competitivos del mundo, en el imperio atlántico se ha llegado a los menos competitivos. La razón es bien simple: hasta el día de hoy, los “nuevos capitalistas” chinos pueden hacerse ricos, pero no controlan el poder político (en manos de una “burocracia comunista”). Al contrario, en el imperio atlántico los rentistas controlan no solo las rentas económicas -vía control de las finanzas- sino también el poder político -vía el “mercado político democrático liberal”- y han eliminado la competencia.

Esto se aprecia simplemente si tratas de invertir en acciones. Mientras que en China la volatilidad de las acciones de empresas es muy alta, precisamente debido a la fuerte competencia -nadie sabe que empresas se impondrán i.e. en el mercado de vehículos eléctricos-, el crecimiento de la economía -y por tanto la rentabilidad de las inversiones sobre índices relacionados con aquél crecimiento- es igualmente muy alta, en Wall Street, la situación es la inversa, toda vez que cualesquiera sectores a los que se preste atención están oligarquizados y los valores bursátiles cotizan muy por encima del potencial de crecimiento de las grandes corporaciones. Como consecuencia este capitalismo imperial atlántico solo puede sobrevivir con prácticas depredadoras en base a la toma de control financiera de activos.

Mientras China mantenga a salvo de la oligarquización su modelo político y con ella “los juegos del hambre” de los mercados, al tiempo que controla públicamente los activos financieros (y en consecuencia canaliza estos en función de criterios de interés general) el modelo será imbatible.

Y no hay nada que el imperio atlántico pueda hacer para cambiarlo. Cerrar el mercado USA a China solo acelerará el proceso (de hecho, el mercado USA contribuye en un porcentaje muy pequeño al PIB chino -es posible que por debajo del 5%-). Tratar de revertir, vía aranceles o cualquier otro método, en meses o años en calendario electoral USA, la sólida base construida por China a lo largo de decenios no solo es imposible, sino que acelerará la caída en el alcance del US$, dado que el peso de USA en el mercado mundial, decrecerá más intensamente.

Rusia se encuentra en un lugar intermedio, entre los dos modelos. Por una parte, se ha acelerado la intervención pública de la economía, lo que muestra el camino a seguir, identifica los sectores de alto interés estratégico, y por otro, se está estimulando la creación de mercados competitivos, especialmente en base a ofrecer condiciones favorables de inversión a agentes procedentes de otros lugares diferentes del imperio atlántico, particularmente en sectores como el electrónico y el farmacéutico. Pero, como ya sucedió en los últimos años de la CCCP, las élites intelectuales, siguen siendo dependientes de los “modos de pensar” que han aprendido en los últimos 35 años y tienen dificultades para extraer lecciones útiles de la experiencia china[33].

Es notoriamente patético ver como supuestos representantes “obreros”, como un tal Pepe Álvarez[34], a la sazón secretario general de la UGT, organización en cuya brillante historia está haber colaborado estrechamente con la dictadura de Primo de Rivera y un llamado “Lenin español” que, cuando fue informado de un golpe de Estado, dijo que se iba a dormir, se suman al tartufeo de las trompetas de guerra, con la excusa de la “autonomía estratégica” que parecen haber descubierto al tiempo que Trump asume que el imperio ha perdido una guerra que nunca ha debido iniciar (como todas las anteriores, con excepción de la segunda guerra mundial). Para la ocasión, el tal Pepe se ha cambiado el “foulard” al cuello, con el que se adorna (para que quede claro que como proletario no lleva corbata, pese a que su “engrasarse las manos” fue tan breve, que nadie, ni sus manos sin callos, ni el mismo, lo recuerdan); ha pasado del “foulard demodé” de hilo -yo recuerdo que una vez tuve uno- a otro, un largo pañuelo, no sé si de seda o de poliéster, no menos “demodé”, toda vez que solamente viejos cantinflas de casino de pueblo -y algún pijo venido a menos- lo usan (no recuerdo cual fue el último que  vi), pero eso sí, conveniente anudado y bajo jersey plano o de ochos. Esto es lo que tiene el estado corporativo oligárquico, que ofrece a sujetos como este, subvenciones y prebendas, en puestos atravesados por la corrupción -como el Consejo Económico y Social, un órgano no solo inútil, sino corrupto, donde colocan a los fieles-, para que no hagan el trabajo que supuestamente los justifica, a saber, organizar a los trabajadores para su defensa, la defensa que importa, la de comer y calentar los pies.

2.7 Restringir el espacio de lo posible

Predecir el futuro con métodos científicos es una tarea imposible. Pero lo que no es imposible es analizar el pasado, e incluso el presente, no tanto para imaginar el futuro -que no requiere otro ejercicio, que el de imaginación, por más que esta esté encadenada por el presente y las más de las veces, resulte escasamente original-, cuánto para definir el espacio de los futuros posibles en tanto que pasados/presentes no realizados[35]. Las llamadas ciencias sociales han acumulado un cierto conocimiento (Guéguen & Jeanpierre, 2022), pero no siempre han sabido apreciar que las oligarquías vienen dedicando una ingente cantidad de recursos a “shaping for shapping”, a organizar para dar forma a esos futuros posibles mediante la organización soportada por ingentes recursos financieros en universidades, Ongs y medios de persuasión ideológica de masas (llamados convencionalmente medios de comunicación y/o noticias). ¿Persuadirles sobre qué?: sobre que viven en el mejor de los mundos posibles (y desde luego superior a cualquier imaginario socialista o comunista).

Naturalmente el proceso es tanto más potente cuando que cuente con referentes intelectuales que “sustentan” estas ideas. Esto es lo han venido haciendo los que han sido etiquetados como neoconservadores, entre los cuales, aparte de la tribu de los economistas[36] sobre los que se apoyaron los propagandistas de la escuela austriaca de Chicago y otros reunidos en torno a Mont Pelerin, aparecen nombres como Leo Strauss, Allan Blum, Irving Kristol, Nathan Glazer y Norman Podhoretz[37].

El objetivo era claro, entonces como ahora. Si la democracia liberal “garantiza el progreso” por la alternancia de opciones -lo que estos no han resuelto, lo resolverán los siguientes, solo tenemos que votarles-, es imprescindible limitar inadvertidamente (para no tener que recurrir al uso de la fuerza) el espacio de opciones. Cuando se ha tenido demasiado éxito en ello, un futuro mejor desaparece del horizonte de las opciones. Y eso es lo que, al parecer, está sucediendo en las democracias imperiales (White, 2024). A partir de ahí, solo caben opciones destructivas. Y estas, no siempre (o casi nunca) son creativas ni tampoco revolucionarias “progresistas”, más bien son pura y simplemente destructivas, al parecer inscritas en la predilección por la violencia de la naturaleza social humana[38].

La influencia dominante e indiscutida de esa corriente en todas las administraciones al menos desde Carter, es bien conocida a través de los varios nombres que se nutrieron en esa escuela y condujeron al imperio en guerras interminables. Sus relaciones incestuosas con el lobby judío son también conocidas (Mearsheimer & Walt, 2007).

En la segunda presidencia de Trump, han tenido que codearse con el llamado “Dark Enlightenment” (también conocido como Neo-Reactionary Movement or NRx), liderado intelectualmente por sujetos como Curtis Yarvin (seudónimo Mencius Moldbug), un ingeniero de software y blogger y Nick Land, un filósofo académico británico que migró a China, donde en 2025 todavía reside, cuyas ideas han sido regadas con US$ procedentes de sujetos como Peter Thiel[39] y Elon Musk.  La relación entre Curtis Yarvin y Peter Thiel no es solo espiritual: este financió a través de Frontiers Fund, Tlön, una startup de software co-fundada por Yarvin. Otro de los “ideólogos” de la versión llamada “effective acceleractionism”(e/acc), Marc Andreessen,  como en seguida veremos, aparece intensamente implicado no en generar vida, no en hacer la vida mejor, sino en producir “muerte inteligentemente”, muerte asistida por AI. Todo asesino sueña con no ser castigado; capturar fondos públicos y disfrutar de la posibilidad de realizar sin castigo asesinatos masivos, es una vieja ensoñación, encarnada en su tiempo por los Nazis, cuyos barbaros desfiles inspiraron una de las cumbres del pensamiento de todos los tiempos, Masa y Poder (Canetti, 1981)m y hoy por sus espejos sionistas que niegan la universalidad de las lecciones de la historia (aplica a otros, no a ellos).

Los planteamientos de esta “escuela” Dark Enlightenment son extraordinariamente burdos[40] y como tales la expresión de creciente confusión que asola al imperio, típica de todos los imperios cuando han iniciado la pendiente descendente y la velocidad de destrucción se acelera. Un pastiche de ideas que han impregnado los movimientos reaccionarios al menos desde De Maistre y Donoso Cortes, con las correspondientes modernizaciones fascistas y la más reciente “guerra cultural” con su extensa colección de espectros, fantasmas y “homes de palla” [41], así como fantasías de sadismo exterminatorio, истребление команда, todo ello adornado con distopias de control electrónico[42] bajo la apariencia de “progreso”[43]:

  • Rechazan de valores de la Ilustración (democracia, igualdad, …). Esos valores son contrarios a la salud y prosperidad de la especie porque permiten que se reproduzcan los menos dotados. (Nota: la eugenesia y el darwinismo nunca se fueron de la mente del hombre blanco).
  • Promueven la visión de la democracia como ineficiente y corrupta (Nota: no les falta razón en lo que a la versión imperial de la democracia liberal se refiere), por lo que deben dejar lugar a un gobierno autocrático o incluso, en el más alto ejercicio de imaginación histórica, monárquico (Nota: estamos en camino)
  • Gobierno tecno-autocrático: El gobierno debe ser asumido por una élite de CEOs-presidentes (Nota: i.e. como Trump) y la sociedad deber ser estructurada como una corporación (Nota: llena de esclavos a poder ser).
  • La Catedral, término para referir al complejo Universidades-Medios de Comunicación y Organizaciones no Gubernamentales, donde florece el discurso liberal (acepción USA de este término) deben ser derribadas. (Nota: no les falta razón, a la vista de la corrupción intelectual que florece en el imperio y transita por esa autopista, si bien vincular todo eso con Marx es una vulgar mentira).
  • Elitismo y jerarquía: los mejores elegidos con selección genética (Nota: seguramente serán clones de Yarvin, Thiel, Musk, …), porque todo lo determina la genética, deben gobernar. Los demás a hacer lo que se les ordene (Nota: estamos en ello). Para los “improductivos” hay dos versiones de solución: (i) convertirlos en biodiesel para alimentar el servicio de transporte público (Nota: una solución final algo más imaginativa que simplemente quemarlos en cámaras de gas) o (ii) encerrarlos en un lugar y entretenerlos con realidad virtual hasta que se mueran por agotamiento (Nota: estamos en camino, salvo en la Cañada Real, que no hay electricidad; hemos pasado de “electrificación y poder de los Soviets” a “electrificación para muerte por diversión”, un avance civilizatorio significativo).
  • Neo-cameralismo en USA y a escala planetaria en todo el imperio: los estados compiten como las compañías privadas (Nota: ejercicio inusitado de realismo histórico toda vez que todo el mundo sabe que los Musk, Thiel, …, son producto de ese sistema de competencia perfecta) y los ciudadanos votan con los pies (Nota: los echan a patadas al aire, como ya sucede ahora, es decir, virtualmente).

En este batiburrillo ocupa un lugar, explícita o implícitamente, el llamado aceleracionismo, tanto como un síntoma de malaise como objetivo a alcanzar. Como explica (Noys, 2014) la promesa de un acelerado cambio futuro hacia el paraíso, en la simbiosis hombre-máquina, estaba presente en el futurismo prefascista, en el Moscú soviético inmediato a la revolución, en la cultura cyberpunk de la década posterior a la disolución de la CCCP y en la década posterior a la crisis del 2008. Lenta pero inexorablemente, se ha ido abriendo paso un aceleracionismo negativo (Noys, Communization and its discontents, 2012), la necesidad de superar el único placer inventado en el siglo XX, la velocidad, e inventar una nueva política capaz de contribuir a una vida buena (Noys, 2025).  No está muy claro que pintan los cosmitas rusos en todo eso, pero algunos dicen ha sido una lectura frecuente en el valle del silicio, al parecer a través de las versiones transhumanistas.

Contra el aceleracionismo negativo, se alzan tanto los hipermodernos (postmodernos ha quedado obsoleto, aunque beben de ellos), una especie de nuevos trotskistas, i.e. (Bastani, 2019)[44] que pretenden superar el capitalismo elevando su velocidad al máximo posible  (Berardi, y otros, 2017) y las nuevas élites  del Dark Enlightenment que pretenden superar la malaise con las nuevas máquinas virtuales, convenientemente privatizadas, producidas entre Silicon Valley y la Tierra Prometida.

La versión “máquina virtual” del Dark Enlightenment ha encontrado su expresión política en “Make America Great Again”. Pero esa irrupción, en absoluto significa un cambio de rumbo en la voluntad imperial dominación. Algunos han interpretado el slogan “Make America Great Again” (MAGA), como un repliegue hacia el interior, i.e. reconstruir los puentes, bajo los que cada vez duermen más despedidos del “sueño americano”, que se caen porque el hormigón con el que están hechos ha agotado su vida útil[45]. Y tal vez sea así como han interpretado muchos votantes de Trump el slogan MAGA. Pero la realidad de la composición de las élites es muy diferente: pretenden dejar atrás ciertas técnicas de dominación -la compra de las élites y los medios de comunicación vía USAID y otros múltiples instrumentos, i.e.   Commission on Security and Cooperation in Europe, U.S. Helsinki Commision[46] -creada para “weaponizar”[47] la ingenuidad soviética cuando, a su iniciativa, firmaron el Acta Final de Helsinki de 1975, resultado de la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE)-, para substituirlas por otras centralizadas de base tecnológica, i.e. la cúpula dorada, basada en una red de satélites, propiedad de Musk y sus amigos, que alquilarán al imperio[48]. Pretenden sustituir un gobierno federal “lleno de funcionarios” por agencias subcontratadas a los amigos, donde la IA hará todo el “trabajo”. Y esa clique lejos de estar lejos del lobby judío, mantienen una estrecha relación con él, como es evidente a poco que se analicen las conexiones empresariales, e incluso con el “globalista” por excelencia, Soros. En la cúspide de esas relaciones aparece el vicepresidente Vance, apoyado desde hace tiempo por Thiel[49]. Las relaciones empresariales (identificación provisional) entre estas elites aparecen en las siguientes tablas.

Tabla 1. Relación de las élites Dark Enlightenment Thielverse con el Estado USA y sus vasallos

  CIA Pentágono Gobiernos locales USA NATO Gobiernos con contratos
          Europa Asía Américas África
Palantir

(Peter Thiel)

Financiador (fondo In-Q- Tel)              
Palantir Government Web Services         Francia, Italia, Alemania, Lithuania, Grecia, Noruega, Holanda, Suiza, Dinamarca, UK, UAE, Qatar, Israel, Singapur, Corea del Sur, Japón, India, Nueva Zelanda Canadá, Méjico Sudáfrica
Palantir Foundation for Defense Policy   Lobby Lobby Lobby Lobby Lobby Lobby Lobby
Open Gov (Joe Landsdale) (también en Palanatir)     Contratista          
Space X

(Musk)

  Contratista            

 

Tabla 2. Relación Dark Enlightenment Thielverse y Lobby Judío

  Palmer Luckey (CEO Anduril) drones con AI-y software de vigilancia Marc Andreessen and Ben Horowitz (Andreessen-Horowitz) Carbyne Image Sat (servicios Unidad 9900) Operativos Unidad 8200 Operativos Unidad 9900
Palantir (Peter Thiel)         Software de reconciliation facial y sistemas de fijación de objetivos con AI  
Frontiers Fund (Peter Thiel) Financiador   Financiador      
Space X (Elon Musk)       Lanzamientos   ,Space X (lanzamientos y comunicaciones
Wiz   Financiador     Fundada por cuatro miembros de esta unidad  
Toka   Financiador        
Carbyne   Financiador        

 

Tabla 3. Relaciones con operativos de la administración Trump

  Scott Bessent (Treasury Secretary) Sriram Krishnam (Senior White House Policy Advisor on Artificial Intelligence) Brian Quintez (USA government’s Commodity Futures Trading Commission JD Vance

(USA Vicepresident)

Trump (USA President) Pete Hegseth

(USA Secretary of Defense)

Golden Dome

Andreessen- Horowitz   Socio Director de política para el crypto team en Andreessen-Horowitz’s  

Marya Capital (Vance fue su CEO)

Financiada por Marc Andreessen, Peter Thiel, Eric Schmidt (Ex Google), Scott Dorsey (SalesForce).

Financiadores de campaña  
Mithril (propiedad de Frontiers Fund -Thiel)       Empleado    
Space X           Presunto contratista
Palantir           Presunto contratista
Anduril           Presunto contratista

 

  1. Relación de conocidos globalistas (Soros) con operativos de la administración Trump y sus patrocinadores
  Scott Bessent (Treasury Secretary) Peter Thiel
Familia Soros (Soros Fund Management -SFM) ·       Fue CIO (Chief Investment Officer) en Soros Fund Management

·       SFM Financió con US$ 2 billion Key Square Group (creada por Bessent)

 
Alex Soros (Hijo)   Revista Complot Magazine

 

3. Despliegue del régimen de guerra

El régimen de guerra se despliega en cuatro componentes esenciales, cuatro sintagmas: (i) es posible ganar una guerra, destruir al enemigo sin ser destruido: la disuasión nuclear no existe; (ii) es posible hacer crecer una economía para todos con “keynesianismo” militar; (iii) es posible construir un estado europeo unificado, sacrificando las identidades nacionales; (iv) la lucha de clases no existe: el capitalismo democrático liberal la ha superado.

3.1 La disuasión nuclear existe, solo tienes que saber mirar

Uno de los no dichos por las élites que promueven el “rearme” militar es que la guerra en Europa Occidental, si tuviera lugar, será convencional. Ese escenario, pese a la retórica dominante en la guerra fría, según la cual la URSS habría construido un ingente ejército de tanques capaz de llegar a Lisboa, nunca fue real. Los ejercicios Able Archer 83, el momento en el que la guerra nuclear estuvo más cerca de asolar Europa, lo demuestran.

Se dice que la CCCP estaban convencidos (particularmente Andropov) de que la OTAN preparaba un ataque nuclear preventivo, para adelantarse al cual se puso en marcha la Operación RYAN (Ракетное Ядерное Нападение) y que los ejercicios Able Archer 83 fueron tomados por reales. Supuestamente en base a la información sobre la Operación RYAN obtenida de una fuente dudosa, Oleg Gordievski[50] (Macintyre, 2018), los Able Archer 83 se cancelaron abruptamente al objeto de evitar la conflagración. Una versión alternativa, o complementaria, apunta a que los resultados de esos ejercicios fueron tan demoledores para Europa occidental, que aconsejaron el abandono de cualquier delirio de lanzar un ataque preventivo contra la CCCP.

Los ejercicios Able Archer se plantearon para detener un supuesto ataque convencional de la CCCP sobre Europa Occidental. Y pusieron de manifiesto que, en un máximo de cinco días, gran parte de Europa Occidental había sido borrada de la faz de la tierra, la conflagración se había extendido al resto del mundo, y no quedaba nada por lo que luchar.

Theodore A. Postol, físico e ingeniero nuclear, judío como Heine, con larga experiencia en el complejo militar industrial del imperio atlántico[51], ha tenido a bien compartir conmigo[52] una presentación, que está difundiendo a lo largo y ancho del mundo -allí donde quieran escucharle- para mostrar que significa, en términos prácticos, caer bajo un bombardeo nuclear. Y para entenderlo cabalmente es necesario ponerlo en el contexto de que no es posible defenderse de los misiles que porten cabezas nucleares (ni lo será con la Golden Dome, un revival de la Guerra de las Galaxias de Reagan).

Como nos recuerda Postol, las armas termo-nucleares, a diferencia de las convencionales, causan destrucción de tres maneras diferentes, de mayor a menor

  1. «Destello» térmico (luz y calor) de una bola de fuego nuclear. Produce «superincendios» en ciudades de una intensidad y letalidad sin precedentes. El «destello» de la bola de fuego quema a las víctimas en su línea de visión (kilómetros).
  2. Lluvia radiactiva temprana en la zona objetivo y a sotavento de las detonaciones. Radiactividad en la zona objetivo extraordinariamente intensa en cuestión de horas. Actividad liberada en cuestión de horas de cientos a miles de veces mayor que la de Chernóbil
  3. Onda expansiva de la detonación. La onda expansiva es de larga duración y está acompañada de fuertes vientos. Los efectos de larga duración provocan daños extremos tanto dentro como fuera de los edificios.

Las probabilidades de sobrevivencia en la zona afectada son 0.

Los odres de vino picado, con sus relatos que simulan encantados, intentan ocultarnos que la destrucción mutua asegurada por las armas nucleares sigue siendo tan real ahora como lo era hace decenas de años. Teniendo en cuenta que los arsenales nucleares actuales son más potentes y que los tiempos de entrega son menores, seguramente el resultado final se alcanzaría en menos de 5 días. Y por tanto es fútil cualquier intento de construir superioridad militar basada en armas convencionales y en armas nucleares.  Pero la imaginación de las élites imperiales es la misma, entonces y ahora: el agresor es el otro; entonces era la CCCP y ahora será Rusia.

Pero ni entonces la causante de la amenaza fue la CCCP ni ahora es Rusia (ni China). Si Volkswagen ya no vende coches al pueblo (los chinos son mejores y más baratos), en lugar de ponerse a resolver lo que hay que resolver para ser competitivos, las élites plutócratas nos proponen que fabriquen tanques, sin competencia, malos y a alto precio, que no servirán para nada, porque si intentan desplazarse en ellos hacia el este (ya lo hicieron en la primera y sobre todo en la segunda guerra mundial), no ya sufrirán el destino de los actuales Leopard en las tierras de Ucrania desde 2022, es que ni siquiera llegaran, porque serán fundidos por las bombas atómicas que caerán sobre ellos (y sobre todas las ciudades) en la retaguardia misma.

Al decir de algunos (Wills, 2011) ha sido precisamente la aparición de la bomba atómica lo que ha hecho posible la expansión incontrolada del estado securitario. Si así fuera, no deja de ser paradójico que al mismo tiempo que el estado securitario crece, aparentemente desaparezca del discurso público el miedo a la destrucción mutua asegurada, precisamente como única garantía de que esta no tenga lugar. El imperio atlántico está atrapado en su propio relato, al igual que capturó a otros. Libia o Irak, fueron destruidos no porque tuvieran armas de destrucción masiva, sino precisamente porque no las tenían; y llevan años intentando repetir la jugada, sin éxito, con Irán.

3.2 El keynesianismo militar no existe, solo tienes que saber mirar.

Es posible hacer una historia de la teoría económica capitalista, contraponiendo aquellos que han prestado atención a la oferta -que genera su propia demanda- y quienes sostienen que para que las economías crezcan es necesario crear demanda. Pocos asumen que la intersección entre ambos es la deuda, para cuya creación es necesaria la existencia de moneda soberana. Y aún menos asumen que el crecimiento de la desigualdad, si la forma y cuantía de la deuda no se gestiona adecuadamente, conduce a ralentizar el crecimiento, estancamiento o decrecimiento de la demanda efectiva.

Fuera del entorno intelectual definido por la guerra fría, lo cual significa el sur global, se ven cada vez más claras todas esas intersecciones tal cual son[53]. El trampantojo es hablarnos del “keynesianismo militar”. Pero este es un bastardo, no hay tal keynesianismo: la inversión en armas no genera empleo en cantidad suficiente como para que se produzca un efecto multiplicador, y si existe, es pequeño (Awaworyi Churchill & Yew, 2017), especialmente si una parte importante de ese gasto son compras en el exterior (Schmidt, 1989). No hay un efecto multiplicador, que aumente la demanda efectiva de bienes y servicios de modo tal que más gentes del común, aparte de los empleados en la producción de armas, puedan consumir más y mejor mantequilla, reponer los dientes que pierden por el paso del tiempo, aprender chino y pagar por ver sus series favoritas. Ni los tanques, ni los drones, ni ningún otro cacharro con o sin dirección autónoma por IA, son consumibles por las gentes del común, incluso cuando puedan aumentar el PIB (GNP) nominal, como concluyen otros estudios (Raifu & Aminu, 2023), que no comparan contra factualmente contra escenarios de otros usos de la deuda. Por lo demás esta relación positiva no se ha encontrado en otros estudios; incluso se encuentra relación negativa (Akume & Akadiri, 2025), aparte del problema de la causalidad (Cunningham, 2021), del huevo o la gallina, ¿es el crecimiento del gasto militar que hace crecer el PIB o es el crecimiento del PIB que hace crecer el gasto militar?; i.e. en (Raju & Ahmed, 2019) no se encuentra relación en el corto plazo, pero si en el largo, lo que no aclara nada.

El llamado keynesianismo militar[54] es, sobre todo, un desvío del excedente de valor, hacía los bolsillos de una élite. En ausencia de ese desvío, con los adecuados mecanismos de generación de deuda fiscal, ese excedente podría ir a los hogares de las gentes del común, a su salud, a su educación, a sus pensiones, a los trenes, a los puentes, a las carreteras, … a todo aquello que hace su vida mejor y genera un multiplicador keynesiano. Desde esta perspectiva actúa de modo equivalente a las políticas de austeridad[55], que como bien señaló (Mattei, 2022), pavimentaron en los años de entre guerras del siglo xx, el camino para la llegada del fascismo y el nazismo. En la medida en que el “keynesianismo militar” desvía fondos públicos no solamente de los servicios públicos en sentido estricto, sino también de políticas esenciales para la vida, como la vivienda, es hoy un factor esencial del crecimiento de los partidos de extrema derecha. Por ejemplo, en Alemania se ha establecido una relación directa y de “escandaloso” tamaño entre el voto al AFD y la subida de los alquileres (Abou-Chadi, Cohen, & Kurer, 2024).

En cambio, las estrategias de asumir el discurso de esa misma extrema derecha[56] (Krause, Cohen, & Abou-Chadi, 2022) no parecen eficaces para combatirlo, más bien al contrario, lo legitiman y lo hacen crecer[57]. Por eso mismo, sería mucho más productiva, como herramienta para combatir a esa “derecha radical antisistema” las políticas eficaces de vivienda -expropiar, construir, alquiler público y topado de precios- que “cordones sanitarios” entre los mismos que impiden y/o no se ocupan de implementar esas políticas de vivienda, las “grandes coaliciones” explícitas o implícitas, entre las llamadas “derechas conservadoras” y las “socialdemocracias”, igualmente conservadoras (aunque no haya nada que conservar, salvo la miseria)[58].

La otra versión del argumento -la inversión en defensa produce innovación- es parcialmente cierta; pero lo que sucede es que suele producir la innovación equivocada: la que sirve para esclavizar mejor, controlar mejor, matar mejor…Y no, hay nada que impida innovar para aplicaciones civiles. Si miramos precisamente a la IA, el último de los buzzword, es muy fácil establecer la escasa conexión entre el gasto militar y el liderazgo tecnológico. En el informe de la WIPO sobre la IA generativa, publicado en 2024, podemos observar como China esta muy por delante de USA, pese a que su gasto militar es solamente una fracción del US$ billon de USA. Si miramos a “tecnologías clave”, atendiendo a como las define y las mide el Australian Strategic Police Institute, la foto valida esa misma conclusión: China va por delante de USA en la mayoría de ellas.

Las claves de la innovación están por tanto en otro lugar, i.e. en la formación de ingenieros y en la planificación y financiación de proyectos que puedan ocuparlos, en una formación de capital sin precedentes en la historia de la humanidad, en una organización social, económica y política diferente. Llámalo como quieras, o llámalo socialismo realista (Ross, 2021).

3.3 No es posible construir un estado europeo unificado sin una guerra civil europea: solo tienes que saber mirar.

Una de las anomalías históricas mas notable es que dos posiciones relevantes para la definición de la política exterior de la UE, la de exterior y la de defensa, estén ocupadas por dos políticos provincianos, procedentes de dos países bálticos minúsculos (Kaja Kalas, Estonia, y Andrius Kubilius, Lituania), cuya única aportación al discurso europeo es su rusobofia peligrosamente enfermiza. Kakistocracia como nunca ha sido vista.

La vida de la UE amenaza acabar trágicamente como Yugoeslavia. Yugoeslavia jugó la carta del no alineamiento. Recibió monedas del imperio atlántico, y vivió endeudada por encima de sus posibilidades, precisamente mientras el no alineamiento significaba no estar con la CCCP (no se exigía estar combativamente en contra[59]). Un regalo de Јосип Броз, un no serbio, al imperio atlántico, que el imperio recompensó con grandes créditos, es decir, grandes deudas, en US$. Créditos que más tarde, cuando Tito pedía discretamente a los visitantes a su tumba, que le perdonaran por no levantarse, pretendieron exigirle a un serbio, Milosevic, para lo cual debía aplicar la política de austeridad del FMI, cuyo primer ensayo se pretendió implementar, precisamente, en Serbia (Woodward, 1995). Cuando Milosevic decidió hacer caso omiso a esas instrucciones austerísimas formalizadas en el llamado “consenso de Washington”, y, en cambio, decidió pagarlas, como un caballero paga las deudas que sirvieron para financiar el dopaje, con papel moneda local a tipo de cambio fijo, primero lo bombardearon, y como no se rindió, compraron su captura a los traidores que lo rodeaban, por unos 1.000 millones de US$. Y a continuación lo llevaron preso a un tribunal impostado, uno llamado Corte Penal Internacional[60], dónde en varios años no aportaron pruebas para sustentar unas acusaciones inventadas (como se dice ahora, “políticamente motivadas”) y donde murió preso, sin ser siquiera condenado, pero absuelto una vez muerto.

Europa, durante 80 años ha estado bajo la égida imperial, como primera periferia del imperio atlántico. Cuando el imperio da muestras de agotamiento, Europa dice que quiere “autonomía estratégica”. Pero en lugar de buscar amigos, elige los enemigos equivocados, Rusia y China. Y elige el camino equivocado, el rearmamento, la confrontación y eventualmente la guerra. Con ello abre la caja de pandora de sus contradicciones internas. ¿De rearmar qué ejercito europeo hablamos?: (i) ¿de uno liderado por Alemania, amigo de Francia y Polonia?; (ii) ¿de uno francés, amigo de Alemania?; (iii) ¿de uno inglés, modelo Brexit, enemigo de todos?; ¿de uno variopinto, amigo de Alemania y de Francia? Nadie ha hecho la pregunta, ni ha formulado la respuesta. Por eso mini versiones del protocolo de los sabios de Sion y del testamento de Pedro el Grande se producen todos los días en los medios de comunicación imperiales.

USA entró en la primera y en la segunda guerra mundial, tarde[61], cuando otros habían puesto la mayor parte de los cadáveres, y salió victorioso sobre los enemigos y, lo que es más importante, sobre los amigos, toda vez que se convirtió en el gran acreedor de unos -i.e. Alemania para pagar sus deudas de guerra en la primera guerra mundial- y de otros, UK, Francia, en ambas guerras. Conjuró con las guerras dos grandes crisis internas. Y sí, contribuyo a la reconstrucción de Europa con el plan Marshall, con dos grandes objetivos: (i) impedir la expansión de comunismo y (ii) crear un mercado para su excedente, toda vez que, en 1945, producía la mitad de las mercancías del mundo. Y llenó sus nuevas colonias de bases militares para asegurarse que podía “retirar la escalera y/o la pasarela” cuando fuera necesario.

Pero no todo dura eternamente como se planea. Ahora USA es, en términos absolutos, el país más endeudado del mundo en US$ (Japón es el primero, en términos relativos, pero en yenes, no en US$) y realmente Europa podría irse, de un modo relativamente rápido, hacia otros lugares, sin inmutarse, solamente invirtiendo en ella misma los fondos con los que ahora compra bonos del tesoro USA. El €, incluso con todos sus problemas de diseño, hace posible esa orientación. Pero para ello es necesario dejar de quemarlos en Ucrania y dejar de “quemar sus propios barcos” con la más grande de sus estupideces, las sanciones, tanto las directas como las secundarias, una forma de guerra que como todas, lleva consigo que las bombas caigan sobre la propia residencia. Y dejar de comprar armas al emperador (i.e. Italia es el país del mundo que cuenta con más F35 desconectables). En Ucrania occidental, cuando acabe la guerra, no quedará nada, salvo devastación, y, lo que es peor, unas bandas de nacionalistas intratables. Cualquier ensoñación de pingües beneficios, como la que en su momento vendieron esas mismas élites, al hilo de la “reconstrucción de Siria”, no son más que aire viciado. Ciertamente habrá algunos que harán enormes beneficios, pero de ellos las gentes del común no verán llegar nada a sus bolsillos, ni directa ni indirectamente, a través de impuestos, con los que pagar los servicios públicos.

Hay otro curso político posible, preñado de sabiduría: tomar el camino hacia el este, sin bombas ni “bombetes”, y hacia el sur. Que ese camino prometedor, no se siga, es solo debido a que al frente de la UE, y de la mayoría de sus países miembros, se encuentran sátrapas que han hecho fortuna como agentes del imperio. Y aunque como el coyote, caminan sobre el aire, todavía no se han dado cuenta de que están cayendo en el precipicio. Solo el abuso de substancias adictivas les mantiene precisamente en la ficción de que avanzan sobre tierra firme. La eliminación de esas élites y su substitución por otras que pongan por delante los intereses de las gentes del común que habitan Europa, es imprescindible para que Europa gire y desista de su carrera hacia el abismo. Evidentemente este camino hacia el abismo es posible por el diseño político de la Europa occidental de la   postguerra, de un régimen que algunos (Wilkinson, 2021) gustan de llamar “authoritarian liberalism”, la “conjunction of political authoritarianism and economic liberalism”, en el que confluyeron los intereses de élites locales y fuerzas imperiales[62], para vaciar la democracia de substancia. La separación artificial de “economía y sociedad” que sacralizó Weber, siempre fue ideología, pero ha cristalizado en un mundo de “impotencia por diseño”, una de cuyas variantes nos la encontramos en la UE. Sin la ayuda de Ariadna reencarnada es improbable que la UE encuentre la salida de sus propias mentiras constitutivas[63].

No son las políticas de austeridad propias de un régimen de guerra, las que mantendrán Europa unida. Al contrario, la conducirán al lugar del que viene, y al que supuestamente se había conjurado[64] para no volver, es decir a interminables conflictos “civiles”. Los “afectos políticos” (Lordon, 2015), cuyo repertorio es limitado, ante el evidente colapso del imperio atlántico, deben ser reinstalados.

3.4 La lucha de clases nunca se ha ido, pero solo una clase la libra organizada: solo tienes que saber mirar

La lucha de clases nunca se ha ido. La han diluido en lo “woke” y otros delirios identitarios, simulando que solo existen “diferencias naturales”, no diferencias sociales fundamentales, (que con frecuencia se superponen a las naturales) (Chibber, 2022), creadas por la deuda, por la moneda. Lo que estamos viviendo ahora, es una vuelta de tuerca más de la lucha de clases librada desde arriba. Y como incluso los mecánicos aficionados sabemos, si se aplica demasiada fuerza a la tuerca, se pasa de rosca. Los síntomas son alarmantes. De todos ellos, el más significativo es que las sociedades europeas son sociedades incapaces de reproducirse. Y no, esta afirmación no es parte de la “teoría conspirativa del gran reemplazo”[65], es una constatación empírica, un dato empírico. Y no, la causa del dato no es el feminismo, ni la la píldora de antes o después, ni al aborto, ni a cualesquiera otro de los fantasmas enarbolados en las “guerras culturales”. La causa es la lucha de clases, desde arriba.

No hay límite reconocible en los métodos. Incluso el estado de derecho es sistemáticamente conculcado, no ya solo ni principalmente, el derecho internacional (i.e. el genocidio en Gaza), con unas Naciones Unidas que han devenido irrelevantes (Falk, 2024), toda vez que incluso el portugués que funge como secretario general ha enmudecido cuando se trata de defender lo único que podría dotarle de “autoridad moral”, la carta fundacional de esa organización, sino los derechos nacionales, en Suecia, en UK y por supuesto en USA, como muestra el caso Assange (Melzer, 2022), un ejemplo paradigmático y sintagmático de lawfare y justitocracia, ante el que palidece incluso el caso Dreyfus.

Una de las aparentes paradojas -no es tal paradoja- es justamente que, cuando existía la Unión Soviética, los movimientos pro-paz en el imperio occidental gozaban de una aceptable salud. Incluso había institutos de investigación sobre la paz, i.e. PRIO, SIPRI, que parecía genuinamente comprometidos con la ella, pero que, en los últimos años, como bien señala Jan Oberg, ya no hablan de paz sino de seguridad, y no encuentran conflicto moral alguno en trabajar para la OTAN.

Desde el punto de vista de las gentes del común, la diferencia está en que el servicio militar obligatorio ha sido abolido, de modo que las guerras aparecen como algo que no afecta directamente, en la medida en que, por el momento no obligan a tus hijos a enrolarse.

Desde el punto de vista de las llamadas izquierdas -vaya usted a saber lo que esa palabra significa- es que las guerras han sido vendidas y compradas por esas gentes bajo los epígrafes (i) deber de proteger, de la defensa de los derechos humanos; (ii) la defensa de la libertad, la autodeterminación y la democracia (i.e. frente a las “autocracias” rusas, chinas y sus clientes; (ii) defensa frente al islam, el moro, el árabe, el negro, que persigue a las mujeres y/o a LGTBI, es decir, lo que hay es islamofobia y racismo. Incluso cuando es evidente que asistimos a un genocidio televisado -i.e. en Palestina- los bebes palestinos no son suficientemente blancos, como si parecen serlo los de los sionistas que los asesinan. Detrás de todas las guerras desatadas por el imperio atlántico después del fin de la guerra fría, hay uno o varios de esos “core benefit proposition (CBP)”. Y esas llamadas izquierdas compran todos o algunos de esos CBP porque no son capaces o no quieren resistir su encanto. Hay una bien alimentada autodenominada izquierda, toda ella dentro de la izquierda como forma de vida, que apoya activamente todas las guerras imperiales, en abierta contradicción con otras izquierdas del sur (Bouamama, 2019)[66]. Ciertamente esas gentes de la izquierda como forma de vida, resultan bastante irritantes con sus argumentos moralistas y su incapacidad (o negación) para vincular lo que sucede aquí y lo que sucede allá, especialmente cuando se escandalizan si se violan los cantos de sirena de los “cordones sanitarios” o los “muros sanitarios” contra la extrema derecha, en lugar de aprender que hace más contra la extrema derecha una política de vivienda radical -expropiaciones incluidas- que cualquier “muro sanitario” (término ambiguo, pues si bien evoca protección, también evoca encierro, “guetto”, prohibición de paso, cerramiento, cercamiento, expropiación y apropiación de tierras del común).

Pareciera que lo único que tienen en común estas sociedades europeas, esto que ahora se llama civilización europea, para diferenciarla de todas las demás[67], una vez abandonado el universalismo ilustrado y la llamada “Europa social” (Andry, 2023), incluso como trampantojo retórico, es que sus habitantes nativos por miles de años, solían ser blancos. Pero resulta que los rusos también son blancos, pero en la imaginación de los sátrapas, eurócratas y nacionales, no son europeos, son salvajes a civilizar. Así pues, ¿cuál será la fuente de los afectos que mantendrá unidos a los europeos occidentales y les permitirá prosperar? No está claro si hay alguna (Kundnani, 2023), pero ¡desde luego no es el régimen de guerra!

Notas     

[1] Tan alemán era, que su balada «Das Lied der Loreley» era tan popular que fue “declarada” canto nacional por los nazis, para lo cual hubieron de negar que Heine la hubiere compuesto.

[2] Para comprender como se ha llegado a la vigente imagen, y cuan deformada está, es imprescindible leer (Losurdo, 2011). El epilogo de este texto, escrito por Luciano Canfora, es una pieza de sabiduría extraordinaria, en la cual se razona la inspiración estratégica de la política exterior soviética respecto al imperio atlántico: garantizar la supervivencia, negociar con quien esté. Y, salvadas todas las distancias, es esa misma inspiración la que anima la actual política exterior rusa. No es por tanto extraño, que se demonice a Putin, igual que se ha demonizado a Stalin (con la inestimable ayuda de trotskistas de todo pelaje). Un buen resumen, basado en su totalidad en fuentes occidentales, del recorrido de Putin a lo largo de su vida pública y de las contradicciones que ha tenido que superar, se encuentra en (Brovkin, 2024), historiador ruso, emigrante legal, como el gusta llamarse, que durante décadas impartió en la fue la “mejor universidad del planeta” (o eso dicen), Harvard. Algunos observadores occidentales, más bien pocos, i.e. (Slobodchikoff, 2014), que el método preferido por el Kremlin para relacionarse con sus vecinos, particularmente las antiguas repúblicas soviéticas, no es la violencia.

[3] Por algún extraño olvido, que no imperfección moral, nunca han condenado la expulsión masiva de hablantes de alemán, por ejemplo, de lo que hoy es Polonia (Zayas A. M., 1979) (Zayas A.-M. , 1993). Sin duda, eso se deberá a que no tiene que ver con que “tropas de liberación USA” están implicadas (¿o sí?, quizás me falla la memoria), todavía están a tiempo de hacerlo.

[4] Particularmente notorio cuando se emite en un dialecto inglés, cuya última silaba es notoriamente cortante y descendiente, sincopado. Ese dialecto, que me entretenía especialmente en mis tiempos entre eurócratas, me evocaba inevitablemente la imagen del perro pastor británico, enloquecido, que conduce las ovejas hasta el límite en que estas se despeñan por un precipicio en el Mar del Norte (imagen procedente de un video, cuyo título he olvidado). Este modo de hablar y esta imagen son lo que queda en mi mente de las, en otro tiempo orgullosamente blancas, élites británicas. Siguen siendo depredadoras, como lo han sido siempre, pero cada vez menos eficaces y nada eficientes.

[5] Quizás el hecho que más confunde a quienes miran desde fuera, y también desde dentro, a la “identidad” rusa es la extraña asociación entre grandeza y terror (Platt, 2016), que está presente en las mejores piezas de su cultura. Explicarla nos llevaría demasiado tiempo. Solo señalar que el miedo, explica mucho más de esa indisoluble asociación, que la “voluntad imperial”, con la que se deleitan los historiadores revisionistas. Stalin capturó la esencia de esta constante histórica, cuando dijo de sí mismo, que él sabía cuándo y dónde detenerse, a diferencia de Hitler (que no lo sabía).

[6] Y Churchill también lo sabía, de modo que no es ajeno a contribuir a estimularla. La hagiografía británica se ha ocupado de ocultarlo. (Nápoli, 2018) ha buceado en esa “historia oculta”. Por los demás en sus propios escritos aparece claramente su oposición a cualquier pacto anglo-francés con la Rusia Soviética contra Hitler.

[7] Algunos prefieren nombrar al régimen de guerra como Guerra Fría 2.0. Desde el punto de vista de las relaciones internacionales esta segunda guerra fría mantiene continuidad con la primera, con la Guerra Fría 1.0, i.e. continuidad del objetivo, a saber, sostener el dominio universal del imperio atlántico, y continuidad en el uso de la panoplia de herramientas (herramientas que han sido notoriamente refinadas y enriquecidas con nuevas incorporaciones). Pero hay una diferencia fundamental: ha desaparecido toda apariencia de combate ideológico, de combate por futuros divergentes. En el régimen de guerra, el imperio atlántico se presenta descarnado de toda promesa y de todo objetivo. A lo más que llega es a formular la oposición autocracia-democracia, liberal-iliberal, liberalismo-populismo. En él se respira un asfixiante aire de “fin d’époque”.

[8] Alemania, como hemos analizado en otro sitio, ha perdido la base de su poder asentado sobre sus exportaciones, que ya venían perdiendo ventaja competitiva -no es posible sostener indefinidamente un modelo de crecimiento sobre los superávits exportadores, porque para que eso sea posible otros deben perder indefinidamente-, ventaja que, tras la perdida de la energía barata y el mercado del este, ha perdido por completo.

[9] El delirio de este modo de hacer ha llegado incluso a campos aparentemente distantes de la seguridad. I.e. el Ministerio de Sanidad de España en 2025, a cuyo frente se encuentra una del triunvirato femenino de Más Madrid -una vez defenestrado el supuesto depredador que lo fundó- pretende ocultar a las gentes del común los costes que paga por los fármacos. Es evidente que la farmacia es un oligopolio, pero la solución es otra y doble: (i) producción publica de fármacos; (ii) negociación con productores de fármacos, especialmente de genéricos, allende los mares, i.e. la India. Es necesario tener en cuenta que la OMC está siendo asesinada por sus creadores, y con ella la protección fraudulenta de patentes de fármacos. El impacto potencial de dejar de respetar las patentes por los países acosados con los aranceles es potencialmente devastador para las élites financieras imperiales, y muy positivo (del orden de 5.000 US$ para las gentes de común en USA) como bien ha analizado Dean Baker. Y por cierto, los primeros a que practicaron el bandidaje sobre las patentes fueron… los USA sobre Alemania ( (Baten, Bianchi, & Moser, 2017). Además, el sistema actual de “protección de patentes” es un inhibidor de la innovación; su eliminación contribuirá a mejorar el mundo.

[10] Puede que no sea muy sorprendente la fascinación por esta isla (Buruma, 2010), toda vez que en el pasado encontraron en ella, por razones no necesariamente altruistas ni siquiera “liberales”, acomodo élites intelectuales perseguidas en diferentes lugares de la Europa continental, acomodo que extiende por tres siglos, incluido el siglo xx, donde fue tierra de promisión, definitiva o de paso, para anticomunistas de toda etnia y pelaje Esa época ha finalizado. Todo o casi todo lo que proponen las élites de esa isla, es disfuncional; i.e. la reforma educativa continental, que, pese a llevar el nombre de Bolonia, está inspirada en su modelo educativo, es un experimento claramente fracasado. El uso del cartabón y la regla, con el que esas élites dibujaron las fronteras de los mapas políticos justo antes del momento de tener que largarse, respondió a una intención deliberada de dejar tras de sí, cuantos más focos de conflicto mejor, para seguir dominando con el “divide y vencerás”. Así aparece, se mire donde se mire, África, Asia Occidental, Asia del Sur. Por ejemplo, en la partición entre India, Pakistán y Afganistán, no solamente dejaron abierto el conflicto interminable entre los dos primeros estados, hindús en su mayoría, separados por la religión, sino que del tercero tomaron tierras habitadas por mayoría pastún (iranios no hindús) para añadirlo al segundo. No es muy difícil prever lo que pasaría a continuación: conflictos interminables. Si tomáramos en su “face value” un concepto abstruso como es “estado fallido” (Woodward, The Ideology of Failed States, 2017), su manual de construcción ha sido creado en esas islas británicas. Su par, el “nation building” tiene una genealogía algo más complicada, como hemos mostrado en otro lugar.

[11] Y que capturan la atención de la digna hija de su padre, contratada por el director de uno de esos medios de la izquierda como forma de vida.

[12] Ante la imposibilidad de demostrar ese supuesto efecto, Kaja Kalas, en su presentación del 17 paquete de sanciones, ha acudido como prueba de eficacia a supuestos informes de secretos de inteligencia.

[13] Y funcionen para la economía rusa como (i) aranceles que no han motivado querellas en la OMC; (ii) inductores, en tanto que aranceles, de la substitución de importaciones a gran escala; (iii) disciplinamiento político de las élites liberalilotas, las muy ricas, las ricas y las intelectuales, que, en ausencia de las sanciones, tendrían un alto coste político. El coste para Rusia es inflacionario (y momentáneas rupturas en la cadena de suministros, i.e. en productos de larga vida, como la aviación civil), pero la combinación de políticas, tanto las financieras implementadas en los últimos años por el Banco Central de Rusia, como en comercio exterior (el uso de monedas locales en el comercio bilateral) y en mecanismos de evasión de las sanciones (especialmente de las secundarias) tales como la implementación de métodos de pago distintos de SWIFT,  han mantenido bajo control el problema. Incluso en 2025 el ₽ (рубль) se ha revalorizado (del orden de un 30% entre enero y mayo de 2025), lo cual no necesariamente es positivo para las exportaciones rusas, que, por lo demás no necesitan apoyos especiales toda vez que la balanza comercial es netamente positiva, y permite absorber los sobrecostes incurridos en las importaciones para sortear las sanciones, presionando para la caída de la inflación, que es un problema siempre, pero especialmente en un contexto de guerra y substitución de importaciones, donde el uso de los factores de producción está la límite de su capacidad.

[14] Trump, aparte de emperador de las galaxias -lógico, Musk está a punto de llevarlo a Marte-, se ha disfrazado incluso de Papa. Pronto sugerirá a Robert Francis Prevost “to make a deal” (no tengo ni idea cual, tal vez, que canonice a alguno de los perros de Milei).

[15] La brutalidad del exterminio de los judíos ha ocultado, hasta hace relativamente poco tiempo, ese objetivo primordial. Incluso detrás del exterminio de los judíos, como también se ha puesto de manifiesto en los últimos años, hubo una vulgar motivación de robo.

[16] También los funcionarios del estado securitario se ocupan de capturar las mentes infantiles. Aparte de su interferencia en las producciones culturales (películas, videos, juegos de ordenador) la CIA lo hace públicamente i.e. https://www.cia.gov/spy-kids/ . También «le service de renseignement extérieure de la France», (Direction Générale de la Sécurité Extérieure -DGSE) cuyo lema es «Partout où nécessité fait loi» se ha sentido en la necesidad de capturar las mentes infantiles y ha publicado https://www.nouveau-monde.net/catalogue/qui-a-casse-enigma/ . Cierto es que este último, basado en un libro del mismo nombre, hace justicia histórica a como se llegó a controlar la máquina de claves alemana Enigma (que los británicos gustan de atribuirse en exclusiva).

[17] Hace no mucho tiempo han empezado a ocuparse de ello (Яколев, 2021).

[18] Que solamente pueden empeorar. El nuevo canciller elegido en 2025 es un sujeto que se ha hecho rico en el lobby (bajo la apariencia de servicios jurídicos) para transferir las empresas alemanas (que en otro tiempo fueron el “motor” del milagro alemán) a fondos financieros y finalmente, acabó gestionando directamente BlackRock, uno de los tres fondos más grandes (junto con Vanguard and Fidelity).

[19] Cuyo abuelo, Semyon Ivanovich Zelensky, voluntario condecorado del Ejército Rojo, debe estar maldiciendo su herencia, toda vez que defendió las minas de manganeso (Mn, 25) de Nikopol, muy cerca de Krivoy Rog, el lugar de nacimiento de la saga Zelensky, minas que ahora su nieto ha puesto en manos foráneas (provisionalmente).

[20] i.e. Ana Pastor, la que no admitía, por poderosas razones feministas, trato condescendiente de Rafael Correa, compañera de cama, al menos en apariencia, de un creador y difusor de “fake news, un tal Antonio, pillado in fraganti –“es muy burdo, pero voy con ello”-, incluso creó una plataforma, cuyo nombre he olvidado, dedicado a la noble tarea de “deshacer fake news” (salvo la de su compañero de cama). Debe ser que, en la cama, había mucho rojo vivo, no había mucha comunicación o, quien sabe, ningún “fake”.

[21] Si bien el podio está muy disputado. Solamente hay que recordar los Ustasha de Croacia (Yeomans, 2013), (Biondich, 2011). También estos mostraron su “mejor” cara bajo el amparo Nazi y de la Iglesia de Roma (Levy, 2009), (Biondich, 2007).

[22] Pese a los informes de la época, incluso los encargados por la propia UE, como el que realizó Heidi Tagliavini, que muestran lo contrario, y cuyos tres volúmenes que pueden descargarse aquí.

[23] “An illustration which embodies most of the technical and psychological points of interest in the preceding incidents may be found in Lithuania’s campaign in this country in 1919, for popular sympathy and official recognition. Lithuania was of considerable political importance in the reorganization of Europe, but it was a country little known or understood by the American public. An added difficulty was the fact that the independence of Lithuania would interfere seriously with the plans which France had for the establishment of a strong Poland. There were excellent historical, ethnic and economic reasons why, if Lithuania broke off from Russia, it should be allowed to stand on its own feet. On the other hand, there were powerful political influences which were against such a result. The American attitude on the question of Lithuanian independence, it was felt, would play an important part. The question was how to arouse popular and official interest in Lithuania’s aspirations. A Lithuanian National Council was organized, composed of prominent American- Lithuanians, and a Lithuanian Information Bureau established to act as a clearing house for news about Lithuania and for special pleading on behalf of Lithuania’s ambitions. The public relations counsel who was retained to direct this work recognized that the first problem to be solved was America’s indifference to and ignorance about Lithuania and its desires. He had an exhaustive study made of every conceivable aspect of the problem of Lithuania from its remote and recent history and ethnic origins to its present-day marriage customs and its popular recreations. He divided his material into its various categories, based primarily on the public to which it would probably make its appeal. For the amateur ethnologist he provided interesting and accurate data of the racial origins of Lithuania. To the student of languages, he appealed with authentic and well written studies of the development of the Lithuanian language from its origins in the Sanskrit. He told the “sporting fan” about Lithuanian sports and told American women about Lithuanian clothes. He told the jeweler about amber and provided the music lover with concerts of Lithuanian music. To the senators, he gave facts about Lithuania which would give them basis for favorable action. To the members of the House of Representatives he did likewise. He reflected to those communities whose crystallized opinion would be helpful in guiding other opinions, facts which gave them basis for conclusions favorable to Lithuania. A series of events which would carry with them the desired implications were planned and executed. Mass meetings were held in different cities; petitions were drawn, signed and presented; pilgrims made calls upon Senate and House of Representatives Committees. All the avenues of approach to the public were utilized to capitalize the public interest and bring public action. The mails carried statements of Lithuania’s position to individuals who might be interested. The lecture platform resounded to Lithuania’s appeal. Newspaper advertising was bought and paid for. The radio carried the message of speakers to the public. Motion pictures reached the patrons of moving picture houses. Little by little and phase by phase, the public, the press and Government officials acquired a knowledge of the customs, the character and the problems of Lithuania, the small Baltic nation that was seeking freedom. When the Lithuanian Information Bureau went before the press associations to correct inaccurate or misleading Polish news about the Lithuanian situation, it came there as representative of a group which had figured largely in the American news for a number of weeks, as a result of the advice and activities of its public relations counsel. In the same way, when delegations of Americans, interested in the Lithuanian problem, appeared before members of Congress or officials of the State Department, they came there as spokesmen for a country which was no longer unknown. They represented a group which could no longer be entirely ignored. Somebody described this campaign, once it had achieved recognition for the Baltic republic, as the campaign of “advertising a nation to freedom.” (Bernays, 2015)

[24] i.e. el informe, presentado en 2024, por un tal Amichai Chikli, que funge como ministro de asuntos de la diáspora y combate contra el antisemitismo, del estado sionista, étnicamente puro, de Israel, resulta que, para sorpresa de nadie, señala a políticos y políticas que tienen en común la denuncia de la limpieza étnica de Gaza, como lo que es, genocidio. Casualmente los políticos “profilados” en ese informe se encuentran a la izquierda de la derecha y los “influencers” a la derecha de la derecha. Como es sabido el lobby sionista no se limita a la denuncia, asimilando antisemitismo con anti sionismo, lo que en sí mismo es un “fake”, sino que interfiere directamente en la política nacional de diversos lugares del imperio, i.e. tuvieron un papel central en la expulsión de Corbyn del partido laborista (para poner en su lugar a un tipo que celebra el Sabbat, Starmer), condicionan la política exterior de USA, incluida la de Trump. En UK esta clase de operaciones para tumbar laboristas consecuentes tienen una larga tradición. i.e. The Zinoview Letter (Bennett, 2018) (No confundir con el Zimmerman Telegram, que también empieza por Z y también es una fabricación de los “servicios secretos de su majestad”. No ceo que la Z en la operación militar especial en Ucrania, tenga nada que ver son esa factoría de mentiras). En USA discriminan menos, i.e. Russiagate contra Trump, que aparecerá contado en detalle en (Mate, 2025) (que será publicado a finales de 2025).

[25] i.e. en un extraño desliz, el ministro de Defensa de Pakistán en abril de 2025, Khawaja Asif, reconoce (minuto 9,50) que esté país ha venido patrocinando el terrorismo por cuenta de Uk y USA. Es conocido que en ese país hay un floreciente negocio, con una cadena de valor, que puede pasar por varios intermediarios, antes de llegar a los ejecutores directos, de compra de “atentados terroristas”. Esa práctica ha sido importada por Кири́ло Олексі́йович Буда́нов, el mismo “educado” por operativos imperiales, para su uso en territorio de Rusia y otros lugares.

[26] Además, aprovechan el día para anunciar, en uno de los epicentros del nacionalismo ucraniano, que van a crear un tribunal, pero no para perseguir a los nacionalistas, a los que están patrocinando, sino a otros, que están fuera de su alcance. Como ya se aprecia la fatiga respecto a los delirios maniaco depresivos de las élites atlánticas, Dmitri Medvedev ha propuesto, en un largo artículo académico, crear un Tribunal en los Brics (Медведев, 2025), hay que suponer con el objetivo de perseguir a esas élites. Nada de esto es extemporáneo: el lawfare ha sido teorizado expresamente como uno de los componentes de las llamadas “guerras hibridas” (Tropin, 2021). Por otra parte, conviene recordar que, de acuerdo con los convenios internacionales vigentes en materia de genocidio, esos políticos de la UE, que sufren manías persecutorias (de otros) tienen motivos fundados, toda vez que son encausables por “colaboración con genocidio”.

[27] Y de ello no debemos sorprendernos demasiado, toda vez que como muestra (Slobodian, 2025) a propósito de las más recientes reuniones de la Mont Pelerin Society (a cuyo frente en 2025 por cierto se encuentra una persona cuyo genero desconozco y tampoco me importa -no se si es un travestí o una mujer transexual-),  uno de sus objetivos fundamentales es “weaponizar” las ciencias, especialmente las ciencias biológicas (concretamente en su interacción con la psicología),  contra los defensores de los valores de la ilustración, muy particularmente contra los defensores de la igualdad política. Por cierto, la reunión de 2025 de esa magna sociedad tendrá lugar en Marruecos, un estado reconocido por el ancho y entero mundo, como respetuoso con los derechos humanos, particularmente los de los homosexuales, particularmente de las mujeres transexuales, con el tema Reaching New Audiences for Classical Liberalism. Si miramos a los Drs. invitados a parlotear, i.e. Debra Lieberman, parece que la hoja de ruta de ”weaponizar” la ciencia no ha variado respecto a lo que nos dice Slobodian.

[28] Una supuesta molécula milagrosa capaz de prevenir la infección trypanosome, el parásito causante de la enfermedad del sueño. Pese a conocer que la molécula no solo no era eficaz para ese uso, sino que generaba peligrosos efectos secundarios, las autoridades coloniales de Paris, continuaron su administración. El inverso de lo que sucedió con los retrovirales contra el SIDA: durante bastante tiempo, pese a conocer sus propiedades terapéuticas y su fabricación a un precio asequible por la industria farmacéutica india, el imperio atlántico, actuando por cuenta del lobby farmacéutico, impidió y persiguió su uso (Mugyenyi, 2008). Cuando la política de denegación se volvió insostenible Bush nene, vendió a bombo y platillo la ayuda del imperio atlántico, regalando algunos miles de dosis. Pero incluso la eficacia de este programa fue cuestionada por practicantes de la “dismal science”, la “ciencia lúgubre” en el centro del imperio.

[29] Uno de las diferencias entre el US$ y el chino RMB, para bien, es que este último no forma parte apenas de esos esquemas (y para mal no está en condiciones se substituir al primero en el casino global).

[30] Y como cada época tiene su teoría de moda de la extinción, junto a la catástrofe ambiental, que ha aparecido en los últimos años, incluso para explicar la desaparición de los imperios, i.e. los amerindios o incluso antes, los del creciente fértil, ahora se impone una versión, muy entretenida de leer, que junta todos esos paradigmas (Gee, 2025), si bien no es el imperio atlántico quien está en riesgo sino la especie humana misma. Me pregunto si los gatos en general y mis gatos en particular nos y me echaran de menos.  Por si acaso, acabo de regalarles a mis pequeños un toro de trapo, el último que conservó, de los que solía regalar a superiores, colegas y subordinados en mis andanzas por tierras de Norteamérica, al objeto de hacerles reflexionar sobre sus estereotipos.

[31] Esa corrupción moral es especialmente patética y repugnante cuando quien reclama las sanciones se hace pasar por “liberal progre”, es decir, liberalilota. Este es el caso de una de esas ONGs, Human Rigths Watch (HRW), que por la pluma de una tal Martina Rapido Ragozzino, ha escrito un informe de 109 páginas para reclamar más sanciones sobre Venezuela: https://www.hrw.org/report/2025/04/30/punished-seeking-change/killings-enforced-disappearances-and-arbitrary-detention. El contexto que esa plumífera paniaguada no pone en su informe, en una página con un nombre irónico  https://reactionary.international/news/human-rights-watch-outflanks-trump-liberal-ngo-pushes-for-harsher-venezuela-sanctions/en/

[32] El ruido generado por toda esa caterva de “defensores de la libertad individual” y conspiradores varios (i.e. Miguel Bose), más o menos afectados por el consumo excesivo de substancias adictivas, que tanto espacio tuvieron en los medios de la extrema derecha, ha hecho imposible que las gentes del común se centraran en lo realmente importante: como la desigualdad crecía, a su costa.

[33] Muy al contrario de lo que hicieron los chinos del Partido Comunista Chino al observar la autodisolución de la CCCP, para evitar cometer los mismos errores (Зуенко, 2021). Y aun así hasta en 7 ocasiones estuvieron a punto de la autodestrucción (Nuñez, 2021), (Núñez-García y San Miguel-Pérez, 2022).

[34] “¡Pepiño, haz como yo, que dejé de leer el País cuando me abandonó y la Ser cuando empezó a irritarme y no compré acciones de Indra, como Oughourlian, porque sé que me robaran!”

[35] En mis tiempos de estudiante leí con atención, y poco provecho, un libro de uno de mis profesores que se titulaba precisamente así “Sociología de lo posible”. Desafortunadamente la imaginación de lo posible en ese libro coincidía con el PSOE de entonces, con todos sus errores, i.e. ampliar la educación universal, aparentemente objetivo de valor, basada en la privatización y degradación ideológica de la misma educación que pretendía expandirse. Esas lluvias nos trajeron los lodos de la educación en 2025.

[36] Mis profetas favoritos no proceden del campo religioso -sin perjuicio de que he disfrutado mucho leyendo los libros de los profetas- sino de un campo supuestamente secular, la llamada “ciencia económica”, terreno privilegiado del trabajo oligárquico para dar forma al futuro, al no hay alternativa. Una muy interesante lectura sobre cómo han crecido y se han multiplicado estos profetas es (Watson, 2024).

[37] Curiosamente todos ellos de origen judío. Los tres últimos, trotskistas en su juventud, lo que significa, por similitud con los que me encontré en la mía, anti soviéticos, es decir anticomunistas a fuerza de antiestalinistas. Sus trayectorias posteriores así lo confirman. De Trotsky lo que aprendieron fue la (contra) revolución permanente. Los que yo conocí nunca me contaron, probablemente lo ignoraban, que Trotski intentó un golpe de estado el 7 de noviembre de 1927, pese a que ya lo había contado en 1931 Kurt Erich Suckert en el capítulo II de Técnicas de Golpe de Estado (Malaparte, 2022). Todos eran inocentes, incluso los que no lo eran.

[38] Con frecuencia se invoca a Freud en tanto que describió la dualidad de pulsiones. Se dice que este, a su vez, se inspiró en una psicoanalista judía rusa (Spielrein, 2021) que sitúa la negatividad en el inconsciente colectivo, después popularizado por Jung. Sea como fuere, en una película de 2011, Dangerous Method, David Cronenberg, dramatizó, al parecer con muchas licencias, el triángulo.

[39] La relación de este con Peter Thiel no es solo intelectual toda vez que ha invertido en Tlön, una startup de software co-fundada por Yarvin.

[40] Y poblados de falsificadores como Vivek Ramaswamy, que como CEO de Axovant Sciences tramó, con su mamá, Dra. Geetha Ramaswamy, falsificar datos de la Fase II de los ensayos clínicos sobre la eficacia terapéutica de un medicamente milagroso para curar el Alzheimer, de modo que pudo capturar una ingente cantidad de fondos, $350, en una IPO. Dado que la FDA le “pilló” en la fase III, todo se fue al traste. Lo ideal habría sido desmantelar esta agencia (de ese modo no le habría “pillado”), para lo cual -camino típico- presentó su candidatura a presidente (compitiendo con Trump, a cuya candidatura acabó por unirse). Para devenir popular escribió sendos panfletos sobre fantasmas que encarnan el mal (i.e. lo Woke) (Ramaswamy, 2021) y sobre la superioridad natural de ser un brillante esforzado emprendedor como él, de piel algo obscura, pero no negra (Ramaswamy, 2022). En algo tiene razón este brillante estudiante de Harvard: es tiempo de desandar el camino migratorio familiar. India es más prometedora.

[41] La lista de autores vinculados a las diferentes versiones de la extrema derecha es bastante larga. Dos referencias recientes, repasan algunos, no todos, de quienes han venido contribuyendo a esta nómina (McAdams & Castrillon, 2022), (McAdams & Piccolo, 2024). En la primera de estas referencias, parte III, capítulo 6 se aborda el problema que plantea Rusia a esta corriente, en su doble condición de blanquitud y otredad. De su lectura se deduce la proximidad entre los planteamientos supuestamente de extrema derecha y los discursos de la Comisión Europea presidida por Ursula von der Leyen. Y esto no resulta demasiado extraño a la vista de hasta donde se “estira” el supuesto discurso liberal para justificar el autoritarismo, como se muestra en la segunda de las referencias. Los caminos concurrentes por los que discurre ese pensamiento son tantos que resultan incluso difíciles de seguir y frente a ellos el “discurso conservador tradicional”, más o menos anclado en ciertos valores ilustrados, parece no solo irrelevante, sino impotente (Walsh, 2024). El tratamiento de la blanquitud en el pensamiento occidental sigue la misma lógica con la que la “french theory” distinguía términos no marcadas y marcados -i.e. masculino frente a femenino-: lo blanco es por defecto no marcado (Clarke, 2011), todo lo demás son oposiciones o desviaciones o degradaciones, inferiores siempre.

[42] Me estoy modernizando: para este resumen me he hecho ayudar por DeepSeek, que, por cierto, es notoriamente más eficiente (nivel universitario) que la versión Google (que no supera el nivel de bachiller o incluso secundaria). ChatGPT es muy erudita. Ha oído hablar de Joseph de Maistre (que si tiene que ver) y Thomas Hobbes (sobre el que ha aprendido poco) y lo ha añadido a la lista de antecedentes (por si acaso). Es lo que sucede cuando te apoyas en versiones de “inteligencia artificial” que aplican un sofisticado principio: dispárales a todos y seguro que matas el objetivo. ¿Qué objetivo?, el terrorista, todos son terroristas. ¿Alguna duda? Solo los débiles dudan. Genocidio no ya asistido sino gestionado por inteligencia artificial. Resuelto el problema de la obediencia debida como eximente de responsabilidad: ejecute a la APP (application) y ejecútela bien, porque se replica.

[43] De las tres versiones de la idea moderna del progreso descritas por (Bury, 2009), solo se quedan con la última, la distorsión construida a partir de la fantasía de que Darwin dijo lo que no dijo, y justifica lo que no justificó, a saber, la supuesta propagación de los más aptos (los más “listillos”, sin matices, salvo que suelen, en este delirio coincidir con los más ricos), en lugar de los más adaptados a un determinado entorno.

[44] Hay un bocadito de verdad en este enfoque, que es tan viejo como el capitalismo mismo: la escasez provocada para obtener rentas de situación. Pero las rentas de situación no se liquidan con aceleracionismo de tipo alguno, i.e. de la vivienda, se resuelven con tres medidas, no solo con una: (i) expropiación de viviendas que no son primera residencia; (ii) construcción de viviendas en número suficiente; en espacios adyacentes y bien comunicados; (iii) regulación de mercados, con una oferta de vivienda pública suficiente, capaz de reducir los precios del alquiler (más eficiente que topados de precios, sin las dos medidas anteriores, que implican el despliegue de un cuerpo de inspección extraordinariamente costoso e ineficiente, incluso aunque se use AI para alcanzar el objetivo).

Y hay otra verdad. En alguna ocasión Lenin definió el inmediato comunismo como electrificación y poder los soviets. El consumo de energía, que en plena guerra fría fue propuesto por Kardashev como criterio para definir las civilizaciones, muestra que si bien el consumo de energía es imprescindible para llenar convenientemente el estómago y calentar los pies -de eso, no de la libertad individual iba la descolonización-, en ausencia de poder de los soviets, el incremento del consumo de energía es un indicador clave de desigualdad, con la que se desatan todas las “pulsiones de muerte” (se definan estas como se definan, pues Freud no ha sido muy preciso al respecto).

[45] La ASCE estima que se necesitan $191 billion para reparaciones. La ARTBA calcula que hacen falta $319 billion. Dadas las discrepancias, la IA de Google proporciona datos confusos; seguramente sabe poco de esto. Cada loco con su tema: más pronto que tarde veremos puentes cerrados y caídos (i.e. en Tennessee), como los de la NVI, construidos en la época del gran ingeniero Cascos en el Ministerio de Obras Públicas, aunque estos no se cayeron por el paso del tiempo sino por otra clase de “fomento”. Pasé por ellos unas horas antes del derrumbe). No sé qué lugar ocupa en las prioridades MAGA, pero dicen que, al ritmo actual de inversiones en el centro del imperio se necesitan unos 80 años para resolver el problema actual con los puentes (que solo puede empeorar en el futuro). Para entonces, todos muertos (yo al menos, sin necesidad de caerme de un puente).

[46] No confundir con la OSCE, que, aunque igualmente penetrada por el imperio atlántico, como se puso de manifiesto en Ucrania -aparte de otros muchos eventos-, es un organismo multilateral.

[47] En 2025 con una posición relevante en esa organización se encuentra un tal Paul Massaro (ucranizado como Pavlo Massaryinko), recientemente “troleado” por el duo Vovan & Lexus, y de cuyas declaraciones “sinceras” se deduce claramente que donde decía USSR debe decir Russia. Y todo lo demás igual.

[48] Para cuando esa red estuviera operativa ya las armas antisatélite, en avanzado estado de desarrollo, la habrán dejado obsoleta.

[49] Uno de sus socios en Palentir, Alexander C. Karp, el mismo en parte de origen judío, ha publicado un infame texto (Karp, 2025) donde reúne todos los delirios distópicos de esta “troupe”. Parece que aparte de manos humanas se ha hecho ayudar en su redacción de AI generativa.

[50] Agente del KGB reclutado por el MI6, fallecido el 4 de marzo de 2025, con códigos MI6 SUNBEAM y, posteriormente, NOCTON, y código CIA TICKLE. Esa supuesta contribución a evitar la conflagración nuclear ha sido recreada en la serie Secrets & Spies: A Nuclear Game (2024).

[51] Hace años que ha dejado de ser funcional a esos intereses, de modo que tratan sistemáticamente de desacreditarle. Entre otras varias “polémicas”: (i) cuestionó el supuesto bombardeo con armas químicas por el régimen de Assad y fue cuestionado por Bellingcat. Hoy sabemos, fuera de toda duda, que Bellingcat es un operativo creado y gestionado por el MI6 (al igual que los White Helmets) y que ese ataque fue de falsa bandera. (ii) Cuestionó la eficacia de los patriot en la primera guerra contra Irak y años más tarde los datos han confirmado sus afirmaciones. (iii) Cuestionó la eficacia del “cúpula de hierro” del estado sionista de Israel y, después del último ataque iraní, sabemos que esa cúpula es de mantequilla. Y si los misiles hubieran llevado carga nuclear ese país habría desaparecido de la faz de la tierra, prueba evidente de que no puede ser la “tierra prometida”. Yahvé es un dios malhumorado pero no tan perverso. (iv) Se opone frontalmente a la idea de que sea posible, a día de hoy, construir  defensas antimisiles eficaces, en consonancia con lo que otros ingenieros, de los que nos hemos ocupado, sostienen, lo que resulta muy disfuncional para los intereses del complejo militar-industrial imperial.  Para calibrar la importancia de ese cuestionamiento, hay que tener en cuenta que no se ha estudiado suficientemente el impacto psicológico que la fantasía de la “guerra de las galaxias” creada (literalmente por autores de ciencia ficción) durante el mandato de Reagan, ha podido tener en sujetos con deficiencias de formación severas en materia militar, como el ingeniero agrónomo Михаил Горбачёв.

[52] Dice uno de esos memes que me ha llegado por internet: “Triste cosa es no tener amigos, pero más triste es no tener enemigos, porque quien enemigos no tenga es señal de que no tiene (i) ni talento que haga sombra; (ii) ni bienes que se le codicien; (iii) ni carácter que impresione; (iv) ni valor temido; (v) ni honra de la que se murmure; (vi) ni ninguna cosa buena que le envidie”. Y digo yo “De lo demás poco… pero de enemigos sobrado ando… y en añadir nuevos no me canso”. Más o menos lo que le pasa a Teodoro.

[53] i.e. en macroeconomía (Thomas, 2021) y en teoría de la moneda (Kapadia, 2024).

[54] Y esto sin entrar en los costes ecológicos: los ejércitos modernos son un factor clave de producción de calentamiento global y efecto invernadero.

[55] Mattei habla de tres clases de austeridad: fiscal, monetaria e industrial. La propuesta de la UE para el “rearme” reúne las tres.

[56] Aunque hay también otras razones y todavía no ha sido empíricamente analizado, el rápido techo alcanzado por BSW (Bündnis Sahra Wagenknecht-Vernunft und Gerechtigkeit), seguramente tiene que ver con ese límite.

[57] Para sorpresa de nadie que haya tenido noticia sobre como Mussolini llegó al poder de la mano del corto rey Víctor Manuel y Hitler del largo Mariscal Paul von Hindenburg.

[58] Pero a esas élites les resulta mucho más confortable vivir un mundo “como si”, en un mundo “Vaihinger”  (Vaihinger, 1925).

[59] Incluso aunque, al decir de Tito, Stalin le había enviado varios asesinos, al parecer muy chapuzas, lo cual, incluso contando con las habilidades de contraespionaje del líder guerrillero, no es especialmente creíble.

[60] Parece que incluso el primer fiscal de ese tribunal, al que ha había llegado enmarcado con un aura de eficaz persecutor por su papel contra las juntas argentinas, ha sido hallado corrupto, de más de un asunto.

[61] Tanto en el frente europeo como en el frente asiático. La Segunda Guerra sino-japonesa comenzó en 1937 y duró hasta 1945. Usa declaró la guerra a Japón el 8 de diciembre de 1941. La primera guerra mundial empezó el 1 de septiembre de 1939 y Usa declaró la guerra a Alemania el 11 de diciembre de 1941, pero el frente occidental se reabrió, con el desembarco de Normandía, en junio de 1944.  La primera guerra mundial empezó el 28 de julio de 1914 y Usa entró en ella 6 de abril de 1917.

[62] Algunas, basándose en la inspiración trotskista “uneven and combined development (UCD)”, parecen afirmar y negar, al mismo tiempo, la existencia empírica del imperio atlántico (Desai, 2013). El camino seguido por la UCD y su uso para fundamentar la “revolución permanente”, supuesta diferencia esencial, (que al decir de Trotski era lo que le separaba de Stalin -la realidad de la confrontación era mucho menos teórica y mucho más prosaica-) amerita un estudio separado. Ciertamente los estados son agentes económicos, pero que las élites locales actúen tan contrariamente a los intereses locales y en favor de los intereses de otros, solo se explica por la captura imperial, otra forma de las que adopta la “corrupción sistémica”.

[63] Pareciera que los demagogos de la UE, no siguen las reglas del demagogo y tienen miedo de que la guerra acabe demasiado pronto: “Le premier maréchal de Biron disait à son fils, qui proposait un moyen d’écraser l’ennemi : « Es-tu si pressé de voir finir la guerre ? Tu ne veux donc pas gagner le bâton à ton tour ? » Les futurs maréchaux de la démocratie n’ont pas à craindre que la guerre finisse trop tôt pour eux, et que l’occasion leur manque de gagner le bâton » (Frary, 1884, pág. 219).

[64] En realidad, esto es parte del método fundacional, que niega la naturaleza imperial colonial del proyecto geopolítico que animaba los primeros tiempos del proyecto europeo. La arqueología de esos orígenes obscuros ha sido reconstruida en (Hansen & Jonsson, 2014). Durante años pareció desaparecer -i.e. cuando se denegó la entrada a Marruecos con el simple argumento de que no era un país europeo (pese a que Argelia, hasta su independencia, si fue aceptada como parte de Francia), para volver a reaparecer con la expansión hacia el este, en las antiguas repúblicas soviéticas (y antes territorios del imperio zarista). El lenguaje que traiciona esos orígenes lo hemos deconstruido en un texto oficial, de la época de Borrell, la UE sobre Bielorrusia.

[65] Ni siquiera la expulsión masiva de migrantes, que ahora se ha convertido en el punto de lanza de los nuevos “campeones” de la raza blanca, es nueva. I.e. en USA fue practicada por varios presidentes anteriores a Trump (González, 2022).

[66] En este texto se señalan las 7 contradicciones -“incapacidades” para aprender”- de “la izquierda como modo de vida”: (1) Los fines reales de las intervenciones militares USA, no son nunca los declarados, pero lo ignoran; (2) En cada guerra compran la versión falsa de los medios de comunicación y nunca rectifican cuando queda claro que era falsa; (3) Pretenden darle a la guerra un fin moralmente “progresista”; (4) Nunca hacen el balance catastrófico, en cualquier dimensión, de cada una de las guerras; (5) No establecen el vínculo entre las guerras y las olas de migrantes; (6) Están siempre en contradicción con las izquierdas del sur, despreciándolas como “ignorantes”; (7) Reúsan cualquier debate sobre las guerras.

[67] La idea de civilización, paralela a la emergencia de los imperios blancos, es relativamente reciente (Linklater, 2021) aunque pareciera evocar diferencias milenarias. Como es sabido, a la distinción de este elusivo concepto “zivilisation”, caracterizarlo como proceso, y diferenciarlo de “kultur”, dedicó su vida Elias. Y si es proceso, cabría pensar en proceso civilizatorio y proceso des-civilizatorio. Y es en este último en el que parece que hemos entrado.

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