lunes, 26 septiembre , 2022

Pintar con la Luz: Pascual Soler

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PINTAR CON LA LUZ

El director de fotografía trabaja no sólo con los aparatos de luz, tiene que coordinarse con la dirección artística, la decoración y el vestuario para estar seguro de que todas las aportaciones son coherentes con el estilo de la película.
Es además el jefe del equipo de rodaje, de él depende el ayudante de cámara, los eléctricos, los maquinistas, lo que esto ya es un punto más de estrés pues determina la calidad final de la película. Imágenes que luego aparecen en la pantalla. Debe de mantener un control de todos los aspectos del rodaje, cumplir con el tiempo establecido pues el tiempo es dinero, por lo tanto, el primer operador tiene que ser capaz de aunar todo su conocimiento técnico y convertirse en un excelente artista visual.

PASCUAL SOLER Dir. De Fotografía

En las últimas décadas al primer operador se le ha dado más importancia, más relevancia, dado que los nuevos directores buscan operadores con ideas nuevas y más atrevidas, sin las limitaciones convencionales. Por esto aparecieron los primeros operadores que lejos de acobardarse aceptaron el reto de hacer algo distinto, innovador.

PINTAR CON LA LUZ y para ello la observación es primordial. Ver y entender la luz. Lo más fácil es ver la fuente de luz y reforzarla allí donde sea necesario consiguiendo de este modo una luz natural.
El primer operador siempre está acometiendo retos pues no es lo mismo iluminar plano-contra plano, que hay que asegurarse que las líneas de visión (es decir, eje) de los personajes estén bien a que la iluminación sea la misma para cada plano secuencia. Pues el plano secuencia en la cámara describe las cosas en un continuo movimiento y esto requiere de una preparación exhaustiva y el campo de iluminación es muy extenso y complejo pues puede pasar de un exterior a un interior y he aquí que tienes que controlar la luz, la unificación del promedio de diafragma, mantener en lo posible una coherencia visual lumínica pues puedes pasar de una sub exposición a una sobreexposición, este ejercicio es uno de los más interesantes para mí y nunca me cansaré del plano secuencia, que por otra parte le da una naturalidad única. Y como operador de cámara es uno de los retos que más me ha cautivado. Si se trata de forma natural no es complicado desde el punto de vista de la luz. Hay operadores que se pasan la mayor parte de su tiempo iluminando, poniendo mil focos, cuando lo que yo hago es ver el lugar y la luz existente y hacer el recorrido. Ver la luz natural que hay. Luego una puesta en escena con los actores, reforzar ahí dónde se necesite, pero cada director tiene su forma de hacer y deshacer.
Un director de fotografía es un 60% diplomacia y un 40% de oficio, al igual que el director de la película, tiene que generar y comunicar a la gente que le acompaña.
La cámara es la pluma con la que escribe el director y tú tienes que hacer que se vea con la luz.

En estos tiempos el oficio de director de fotografía no es, aunque lo parezca, más fácil que antes, aunque hay nuevos medios, ya no se trabaja con la película química y los nuevos directores están apoyados con nuevas tecnologías que les facilitan el trabajo (sin contar con que cualquier tipo de imagen se puede retocar, variar y cambiar desde la postproducción). Los aparatos de luz ya no son tan aparatosos como eran aquellos fresnel de luz dura que producían muchísimo calor, ahora la tecnología led permite iluminar grandes áreas sin llegar a alcanzar altas temperaturas.
Yo siempre digo, cuando me preguntan qué hace falta para ser un buen director de fotografía, que: “un buen operador debe entender la luz”.
Y no hay mejor escuela que la de rodar, rodar, rodar y rodar, equivocarse y rectificar y rodar y rodar.

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