domingo, 2 octubre , 2022

Miguel Torres: productor teatro La Grada

CulturaTeatroMiguel Torres: productor teatro La Grada

Se ha ido incrementando en Madrid y se ha ido extendiendo también a otras ciudades del país: Valencia, Zaragoza, Barcelona, Vigo, Ciudad Real, etc.

En pleno franquismo y tardofranquismo hubo productores que consiguieron modernizar el panorama cultural burlando la censura imperante en el momento. José Tamayo consigue estrenar autores internacionales de marcado perfil progresista, como Arthur Miller, Anohuill, Camus o nacionales como Bueno Vallejo y Valle Inclán.

Al mismo tiempo surgen los primeros grupos independientes, T.E.I., TÁBANO, EL GAYO VALLECANO con una propuesta muy similar a las llamadas “salas alternativas” actuales y con un posicionamiento claramente crítico con la dictadura imperante. Podríamos decir que somos herederos directos de aquel movimiento.

Yo fui uno de los fundadores en 1989 de ENSAYO-100 Teatro que abandono en 2000 para crear el Teatro LAGRADA que dirijo en la actualidad.

En ambos casos los inicios no fueron fáciles; costeábamos los gastos de alquiler y de producción con el dinero de nuestros bolsillos, aunque administrativamente éramos tolerados pues no existía una legislación al respecto. Poco a poco las administraciones se fueron interesando para ofrecer un marco legal que al día de hoy todavía estamos elaborando y reelaborando, dado que la normativa para teatros no ACERCA DEL TEATRO ALTERNATIVO.

A mediados de los años 80 surge un movimiento teatral llamado “alternativo” porque realiza sus muestras en espacios poco convencionales, pisos, garajes, locales comerciales…, no hay escenario elevado al uso, la primera fila de espectadores comienza donde termina el espacio escénico y a la misma altura, los asientos son bancos corridos o sillas plegables, a veces a la italiana a veces rodeando a los actores, en definitiva una manera nueva de hacer teatro, diferente pero, creo yo, complementaria. Este movimiento, de economía precaria no compite ni pretende competir con el teatro convencional, sus producciones son mucho más económicas, pero pone más el acento en el trabajo actoral, aquella máxima de que para que haya ceremonia tiene que haber como mínimo un actor y un espectador se hace realidad en estos espacios, el resto, escenografía, vestuario etc., ha de estar al servicio del actor y adecuarse a las posibilidades económicas. CUARTA PARED, TRIÁNGULO, ENSAYO 100, EL CANTO DE LA CABRA, fueron algunos de los espacios pioneros que posteriormente era aplicable a nuestras salas por las características de nuestros espacios, mucho más pequeños.

Muchas de las “salas alternativas” se iniciaron también con una escuela de actores que cumplía y cumple una doble vertiente, formar actores y formar espectadores. Muchos de ellos no consiguen o no quieren dedicarse al teatro pero tienen un bagaje que les permite tener un criterio ético y estético que les facilita valorar cualquier espectáculo al que acudan como espectador.

Son también los “espacios alternativos” vivero de dramaturgos, actores y directores que terminada su formación no tienen donde poder desarrollar y mostrar sus trabajos; muchos de ellos que se iniciación en nuestras salas son ahora profesionales de amplio reconocimiento público. Cristina Rodriguez, alumna formada en la escuela del Teatro LAGRADA, participó como actriz en la producción de “Yo estaba en casa y esperaba que llegara la lluvia” del autor francés contemporáneo “Jean Luc Lagarce” y en 2019 estrenó como dramaturga y actriz en nuestro teatro y dentro del festival SURGE su ópera prima “Yo, a mi, de mi” acerca de la violencia machista y que se representa de nuevo en el Teatro de la Enzina.

También fueron apareciendo ayudas públicas, imprescindibles para la continuidad de los proyectos. Los importes de dichas ayudas no son suficientes y nos obliga a emplear tiempos excesivos en labores administrativas y de mantenimiento a la vez que realizamos nuestra labor artística. Al mismo tiempo estamos sujetos a la ideología de la administración del momento y al retardo excesivo en el abono de las cantidades concedidas con los consiguientes “malabares” necesarios para mantener el cierre abierto.

El futuro es incierto dados los vaivenes que el relevo de las administraciones conlleva. A pesar de ello duplicamos a veces los esfuerzos para mantener los proyectos que durante tantos años venimos consolidando y siendo conscientes de nuestra aportación en el desarrollo de las artes escénicas y al panorama cultural de las distintas ciudades donde existen estos espacios. La cultura y la educación no debe ser un negocio si no un servicio y al igual que los teatros públicos las “salas alternativas” han de ser apoyadas económicamente para su continuidad.

Miguel Torres, actor, director y músico fue uno de los fundadores de ENSAYO-100, fundador de Teatro LAGRADA, premio al mejor actor en el certamen nacional “Arcipreste de Hita” de 1989, candidato al mejor actor a los premios Goya por la película “Mussolini va a morir”. En la actualidad dirige el Teatro y la escuela de interpretación del Teatro LAGRADA. Ha dirigido e interpretado autores como Beckett, Chejov, Anohuill, Pinter, Valle Inclán, Unamuno, etc.

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