Este título no es nuevo. Con él se nombró un documental https://www.youtube.com/watch?v=sIE84LWvqU8 y al menos dos posts de expertos en los mercados financieros, Ellen Brown https://ntkp.substack.com/p/ellen-brown-all-wars-are-bankers y Alex Krainer https://alexkrainer.substack.com/p/kievs-2014-anti-terror-operation .
No estamos hablando en el sentido tradicionalmente atribuido a los banqueros como financiadores de las guerras, casi siempre, simultáneamente, a los dos o más bandos implicados, que también, sino directamente como instigadores y promotores de ellas. Centrémonos en los últimos ciento y algunos años, más o menos paralelamente al “florecimiento” de las llamadas democracias liberales y a las guerras que más muertes, en términos absolutos y probablemente relativos, han provocado en la historia de la humanidad. Y ello pese a que las teorías promovidas por los liberalilotas dice que las democracias no promueven guerras y no practican la coerción económica, bajo apariencia de cooperación e interdependencia, teoría desmentida por los hechos históricos desde el mismo momento de la aparición de la democracia ateniense y su creación de la liga de Delos.
Mas allá del hecho objetivo del conteo de cadáveres en los últimos ciento y algunos años, hay otras dos preguntas: ¿si la democracia liberal responde a las preferencias[1] de las gentes del común y son estas las que ponen los cadáveres, como es que estás gentes del común han preferido las guerras? Si el capitalismo, coetáneo con la democracia liberal, es el método más eficiente para crear riqueza, ¿es también el más eficiente para destruirla? Esta última pregunta es relevante incluso cuando se descarte considerar la vida humana como un activo, se prefiera verla como un pasivo prescindible, sin coste aparente para el que promueve la guerra. En esta perspectiva quizás el banquero aparezca como un necrófilo, en directa oposición al placer del que procede la vida.
Quienes fueron los responsables de la primera y la segunda guerra mundial
Analicemos la primera pregunta en términos históricos: ¿han sido las gentes del común quienes con sus votos han decidido las primera y segunda guerra mundial? La respuesta es un no sin paliativos. Como se demuestra en (Macgregor & O’Dowd, 2025), un libro de historia escrito por dos científicos, médicos, no historiadores, en el que reúnen, critican y expurgan lo que otros han escrito sobre ella, resulta meridianamente claro que esas guerras fueron la construcción de cábalas de las élites imperiales británicas.
En esas cábalas hay dos líneas principales. Una, la que resulta de la sociedad secreta, la “Sociedad de los Elegidos» (Society of the Elect) ideada por Cecil Rhodes, hombre que daría nombre a un país -Rodesia- que encarnó, antes de Israel, la pureza etno supremacista, construida en torno a la blanquitud británica (Brown, 2015). Sociedad de los electos que, a su muerte, pasaría a estar dirigida por Milner, bajo un nombre algo diferente, de reverberaciones artúricas, la Sociedad de la Mesa Redonda. Y otra línea, la que arranca de los banqueros Rothschild y se expande en el sector financiero a ambos lados del atlántico. Ambas están estrechamente vinculadas, desde su mismo origen, toda vez que el imperio de diamantes de Rhodes, fue construido y expandido con financiación de la familia Rothschild[2].
Ambas dos cábalas y sus vínculos con el poder financiero y político de ambos lados del atlántico, fueron analizados, por primera vez en 1948, por el historiador Carroll Quigley, en un libro poco conocido, que el autor no publicó en vida[3] y solo apareció publicado 33 años más tarde (Quigley, 1981).
En (Macgregor & O’Dowd, 2025) se nos cuenta con exhaustivo detalle como esas dos cábalas tuvieron un rol fundamental en la inducción de la primera guerra mundial[4], con el objetivo de impedir que Alemania amenazase al imperio británico, y en urdir todo el complot para hacer al Deutscher Kaiser, Wilhelm II, responsable de esa guerra e imponerle a Alemania las virulentas sanciones y cargas previstas en el Tratado de Versalles[5].
Y también se nos cuenta con detalle como estuvieron detrás de la segunda guerra mundial. La historia empieza muy pronto, con los servicios secretos evaluando a los diferentes “revoltosos” que pululaban por Alemania de la República de Weimar, especialmente por la conservadora Baviera, y continúa con la elección de un tal Adolf Hitler, que entonces “trabajaba” para el departamento político del ejército alemán, como el que parecía contar con mayor potencial. Y procediendo a colocar a su lado a un “tutor” – Ernst “Putzi” Franz Sedgwick Hanfstaengl[6] (1887-1975)-, tutor que le acompañará hasta el año 1937, cuando sintiendo que su cabeza corría peligro, se fugó, vía Suiza primero a UK y después a USA, donde fue convenientemente recompensado.
Y sigue, situando a Hjalmar Schacht[7], como presidente del Reichsbank y creando el BIS[8], a través de los cuales canalizaron ingentes cantidades de US$ (Sutton A. C., 1976) y algunas (menos) £ que permitieron crear las bases de la industria militar de los nazis, al tiempo que comerciaban intensamente con ellos (Higham, 1983) y se apropiaban de gran parte de esa industria[9]. El papel del Bank for International Settlements bis.org en la financiación del rearme de Alemania, para la guerra contra la URSS, no puede ser minimizado: de hecho, fue inicialmente creado con ese objetivo (LeBor, 2014) por quienes años antes habían creado la reserva federal (Sutton A. C., 2005).
Las memorias escritas para sí mismo por el embajador alemán (en Moscú, Tokio y Londres), capturadas por el ejército rojo, los llamados Dirksen Papers (Dirksen, 1948) así como documentos secretos capturados por el mismo ejército rojo en el Ministerio de Asuntos Exteriores del Tercer Reich (Auswärtiges_Amt, 1978), prueban, más allá de toda duda, las maquinaciones británicas y francesas para provocar la agresión alemana contra el este. Agresión que, como es sabido[10] (salvo por algunos que continúan alimentando el relato del pacto Molotov-Ribentrop como traición), Stalin intentó evitar o retrasar por todos los medios (Roberts, 2008).
Se nos cuenta también como esas élites estuvieron detrás del “appeasement”. Su objetivo no era otro que inducir a los nazis a una aventura colonial en el este, que preveían acabaría en una destrucción mutua entre Alemania y la URSS, de modo que la elite atlántica pudiera ejercer dominio ilimitado no solamente sobre Alemania, como hicieron después de la primera guerra mundial, sino también sobre Rusia.
El Milner Group[11] (la sociedad de la mesa redonda, los herederos de la sociedad secreta de Rhodes) promovió simultáneamente, desde su control de los medios de prensa más “relevantes” del momento (Olmsted, 2022), tanto el “appeasement” como la rusofobia[12], lo que facilitó que siguieran llegando los fondos para financiar el rearme nazi hasta el punto en que Hitler creyó que podía ganar la guerra contra la URSS.
No menos relevante es saber que el brazo en la inteligencia británica de ese grupo, se ocupó de que no prosperaran las propuestas de resistentes de alto nivel dentro del estado nazi -particularmente militares y diplomáticos- de dar un golpe de estado, arrestar y ejecutar a Hitler. En numerosas ocasiones solicitaron el apoyo británico para ese golpe y para situar Alemania como un estado “normalizado” dentro del concierto de los estados capitalistas liberales, normalización en la cual los conspiradores atlánticos. no tenían interés alguno.
Y una tercera contribución de ese grupo es su capacidad de obscurecer todas sus maquinaciones, controlando la producción de la historia “oficial” que durante años ha estado saliendo de la universidad de Oxford, donde construyeron un “kindergarden” por el pasaron todos los amancebados por las becas Rhodes, de los cuales extrajeron, durante años, sus operativos[13].
Es imposible determinar cuántos de los documentos “comprometedores” han sido eliminados; pero si hay pruebas de que algunos de esos documentos, con más de un registro fuera del control de esos conspiradores, han desaparecido de los anaqueles oficiales británicos. Es imposible saber si han sido definitivamente eliminados o permanecen inaccesibles tras las alambradas de Hanslope Park o en cualesquiera otros de los lugares donde el Ministerio de Defensa custodia sus “éxitos”.
Lo que sí está probada es la doble práctica de hacer desaparecer u ocultar documentos “comprometedores (Cobain, 2016), (i.e. sobre los campos de concentración en África o el exterminio por hambre de mujeres y niños Boers, la guerra sucia en Irlanda, entre otras muchas “hazañas”[14]) al margen de cualquier legislación sobre transparencia. Y las explicaciones de esa conducta son solamente dos: (i) la inteligencia británica -sus múltiples agencias- quedarán expuestas en sus “miserias”; (ii) los métodos y manuales que han venido usando en todos los lugares, en todos los continentes, que han tenido la desgracia de ser tocados por su “magia”, incluyendo los actuales en Irán o Ucrania, siguen siendo los mismos.
Llegados a este punto, pese a todos los mecanismos usados para ocultar, obscurecer y reescribir la historia, podemos concluir con (Preparata, 2005) que las elites de ambos lados del atlántico crearon a Hitler y lo alimentaron. Y la jugada les salió bien, aunque solo en parte: Hitler destruyó Alemania a través del Ejército Rojo, pero la URSS, pese a sus monumentales pérdidas, salió más fuerte. Y tuvieron que esperar hasta 1991 para que esta se destruyera a sí misma.
Su plan de dominio mundial (Quigley, 2004) -que no es lo mismo, ni parecido, que gobierno mundial- parecía consolidado para esta fecha.
Todo el relato que sitúa a las élites occidentales como instigadoras de la guerra de Hitler contra la URSS, se ve validado si cabe aún más, por la llamada operación Pike[15] – Western Air Plan 106- (Osborn, 2000): en el contexto del pacto Molotov-Ribbentrop, y antes del inicio de la operación Barbarrosa, británicos y franceses no solamente se plantearon prestar apoyo a Finlandia en las guerra de invierno contra la URSS, apoyo que no tuvo lugar por la negativa de Noruega y Finlandia a proporcionar derechos de paso, sino lo que es mucho más grave, planearon y estuvieron muy cerca de ejecutar, el bombardeo de los pozos de petróleo del Cáucaso. El modo de vender la operación fue argumentar que con ello atacarían las importaciones de petróleo del Tercer Reich, haciendo como que desconocían que este importaba cantidades marginales de esa zona. Naturalmente el objetivo era destruir las fuentes de suministro del Ejército Rojo y, lo que es aún más dramático, el suministro de petróleo para la maquinaria agraria de la URSS. De este maravilloso modo, estas civilizadas naciones, provocarían hambruna y la caída del régimen soviético[16]. Para presionar a los turcos a unirse a la fiesta e invadir el Cáucaso, o al menos dejar pasar los aviones, que despegarían de las bases en Siria, Irak e Irán, sobre sus cabezas, los colmaron de “promesas” de sobornos y armas[17]: créditos financieros masivos, oro y suministros militares urgentes (aviones Vickers Wellington, armas antiaéreas y máscaras de gas) que Turquía necesitaba para “defenderse” de sus potenciales enemigos, Italia y Alemania.
Por supuesto, enfrentados con la cábala que promovía el “appeasement” -que como acabamos de describir no era monolítica, especialmente en su fracción micrónica, francesa por otro nombre- se encontraba la cábala que promovía el enfrentamiento, que giraba en torno al grupo «The Focus» (full name: The Focus for the Defence of Freedom and Peace[18]), que recibía fondos del gobierno checo[19], con el cual se encontraba estrechamente implicado el “drunken bumb” (al parecer Roosvelt lo llamaba así en privado), Churchill. El gobierno checo también proporcionaba a éste, información de inteligencia, a través del agente A-54, de modo que sus discursos parlamentarios parecían extrañamente luminosos e informados.
Y aquí se abren varios relatos: (i) el promovido por Irving[20], cuyo objetivo ha sido culpar al “drunken bumb” del inicio de la II guerra mundial -exculpado a Hitler- por animar a los vecinos de Alemania, particularmente a los polacos, pero también a los checos a no ceder a las demandas de Hitler[21]; y (ii) el promovido por otros, i.e. (Taylor A. J., 2010), que es más “generoso” y atribuye el inicio de la segunda guerra mundial a accidentes, fallos de la diplomacia, a errores de ambos bandos[22].
En “ciencia política” ciertas plumas muy reverenciadas por algunas, como Harendt, crearon el concepto de “totalitarismo”, que, con independencia de su nulo poder explicativo y ningún ajuste a la realidad histórica, ha sido utilizado para hacer equivalente la URSS y el Tercer Reich. Al margen de que esa fuera o no la intención originaria de Harendt -me inclino a pensar que estaba poseída por el fantasma ecualizador, que facilitaba su carrera académica-, esta línea de razonar ha sido hábilmente explotada por operativos e historiadores militares “revisionistas”.
Todos ellos tienen en común varios elementos.
El primero, y más relevante, es la existencia de un borrador de plan del estado mayor soviético, firmado por Zukov, que educado en la estrategia militar por (Triandafillov, 1994), (Isserson G. , 2013), (Isserson G. S., 2016), y el desafortunado Mikhail Tukhachevsky (Furr, Bobrov, & Holmström, 2021), y con su experiencia exitosa anterior en блицкриг, en el lejano oriente ruso, contra los japoneses, propone un ataque preventivo contra el ejército alemán[23]. Tal plan nunca fue ni aprobado por Stalin ni implementado por el ejército rojo, de modo que la operación Barbarroja, “sorprendió” a este. Y pongo entrecomillado sorprendió porque los servicios de espionaje soviético estaban al tanto de los planes y más bien parece que la “falta de preparación de Stalin” se debió a un error muy frecuente, uno de los agujeros de la mente más comunes y de los cuales todo analista de inteligencia deber ser muy consciente: el exceso de conocimiento, del cual el enemigo carece o no pesa del mismo modo. Stalin, con buen criterio militar, consideraba una idiotez invadir las estepas rusas en junio, porque dada la distancia entre Berlín y Moscu el ejército invasor sería detenido por la rasputitsa. Hitler y sus generales, aunque seguramente no ignorantes sobre este hecho, hacían un cálculo diferente: su sobreestimada capacidad para la “blitzkrieg”[24], su infravaloración del Ejército Rojo, y su desprecio racista y colonial de los eslavos, unternehmen, los llevaría a Moscu antes de que el Ejército Rojo pudiera reaccionar y el “general invierno” se hubiera desperezado, más acá de los Urales. Todas estas suposiciones resultaron falsas, tanto las sobreestimaciones de capacidades propias, incluidos los notorios errores estratégicos de la Wehrmacht con su cabo al frente, como la infraestimación de las capacidades de la URSS, industriales, de inteligencia (Ridley, 2025), de dirección política y militar, así como la voluntad de resistencia del pueblo ruso. Atribuir, como hicieron los generales alemanes derrotados, la derrota a problemas logísticos es una auto escusa falsa (y seguramente contribuye al delirio belicista de los actuales cuadros de la OTAN y de los políticos alemanes, que crecieron entre mentiras en los colegios de postguerra).
El segundo, es que caen en alguna de estas categorías (i) operativos anticomunistas (i.e. el desertor Владимир Богданович Резун, conocido como Viktor Suvorov), (ii) anticomunistas tout court e incluso rusófobos, cuando no quintacolumnistas, en algún caso (i.e. Михаил Иванович Мельтюхов, Борис Вадимович Соколов, Валерий Дмитриевич Данилов, (iii) nacionalistas alemanes, más o menos pronazis en algún caso (Joachim Hoffman, Werner Maser).
Estos relatos, que siguen siendo populares en ciertos círculos libertarios, con los que de modo consciente o inadvertidamente, alimentan los relatos rusófobos imperiales, cuando pareciera que realmente están contra el imperio atlántico y, a diferencia de lo que proponía Kant, sus guerras perpetuas, han sido cuestionados, con total solvencia, especialmente por (Gorodetsḳi, 1999) y (Overy, 2022).
Paralelos con la situación actual
Parecía que el plan de dominio mundial se había consolidado para 1991. Pero unos años más tarde apareció Putin y Rusia inició un camino propio. Y después apareció China, también con un camino propio. Y las guerras cambiaron de cariz. Los métodos de ambos lados del atlántico no. Los británicos han continuado con su “inventiva” y su control de la prensa oficial[25], de modo que han podido construir relatos como los de los Cascos Blancos en Siria, Bucha en Ucrania o substituir al Corbin antisionista por uno antisemita. E impiden legalmente incluso que esa prensa nombre a sus agentes (o los de uno de sus socios más estimado, Israel). Pero no pueden impedir que prensa alternativa los nombre y desmonte, casi en tiempo real, sus burdas maquinaciones. Y esas élites británicas, han incluso suspendido todas las garantías que una vez caracterizaron el estado liberal poniendo negro sobre blanco el llamado “Schedule 7” de la ley de Terrorismo de 2000, en el marco de la cual pueden detener en la frontera a cualquier persona sin necesidad de “sospechas” de delito, proceder a retener y clonar sus dispositivos electrónicos, capturar sus datos biométricos -i.e. huellas dactilares y muestras de ADN) e interrogarla (sin presencia de abogado y sin derecho de no contestar, bajo pena de cárcel -la parte de contestar con mentiras no han podido resolverla-) y “exigir” las contraseñas de los dispositivos electrónicos, igualmente bajo amenaza de encarcelamiento. Casualmente esas “detenciones” no son aleatorias, sino que parecen directamente inspiradas por el MI6 y sus socios, CIA y Mossad incluidos, y prestan especial atención a quienes no compran los relatos sobre el genocidio en Gaza o la guerra contra Irán o sobre cualquier otra tropelía en las que esos “servicios secretos” están implicados. Por eso, entre otros han detenido en la frontera a Dan Kovaliken en 2026, Richard Medhurst en 2024, Kit Klarenberg en 2023, Craig Murray en 2023, Ernest Moret en 2023, David Miranda en 2013.
Lo único saludable para la gente de bien es, por tanto, evitar las fronteras de esa pequeña isla, al menos hasta que toda su vida electrónica y eléctrica sea eliminada por una explosión nuclear a gran altura, capaz de “freir” todos sus chips de estado sólido. Supongo que sus brillantes operativos de inteligencia estarán trabajando activamente en resolver como asegurar la refrigeración de sus centrales nucleares cuando eso suceda. Aunque creo que no, que siguen dedicados a su actividad principal de “warmongers”. La única sugerencia que les puedo hacer es localizar granjas de asnos, muchos y muy educados burros que puedan organizarse por sí mismos, y construir norias, al lado de las centrales nucleares para asegurar que el agua para refrigerarlas, siga fluyendo.
Al igual que sucedía durante la guerra fría, después de la autodisolución de la URSS, las guerras se sucedieron a un acelerado ritmo. Se empezó destruyendo Yugoeslavia. Y a continuación, el general que estaba al frente de la Otán cuando eso sucedió, mostró al mundo que el plan era desestabilizar siete países en cinco años: Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán. Les tomó más tiempo del previsto y no han culminado el objetivo: el séptimo, Irán, los ha vencido simplemente no permitiendo que lo derroten. Y con él, resiste el Líbano. Y en parte han perdido Irak (debido a que los chiitas son los más fuertes en ese territorio). Y después de la derrota ante Irán, ha comenzado la pérdida progresiva de todos los demás paraísos fiscales del golfo pérsico, creados por el cartabón y la regla británicos. El proceso todavía está en curso. Solo podemos apreciar tendencias no resultados definitivos.
Todos los países que aparecían en la lista a desestabilizar tienen algunas de estas cosas en común: (i) no son miembros del BIS[26], (ii) querían comerciar en monedas diferentes del US$ y/o (iii) cuentan con ingentes reservas de petróleo, gas y/o (iv) minerales críticos. En la lista del brillante general imperial no figuraba Afganistán, donde entraron, arrasaron y después de destruir billones y billones de US$, salieron únicamente con la incautación de las reservas del banco central, que todavía no han soltado. Pero dejaron atrás ingentes reservas de diversos minerales, que China está tratando de explotar, objetivo que se ve dificultado por el por comportamiento errático del vecino Pakistán (pese a la estrecha relación de este estado con China).
De las guerras modernas siempre son responsables los banqueros, con su insaciable sed por los colaterales. Esta puede darse por sentada como una ley del capitalismo: las guerras bajo el capitalismo son siempre responsabilidad de los banqueros. Pero dicho esto lo interesante es desentrañar el cómo, no porque vayamos a aprender a impedirlas, sino como prueba irrefutable de que la participación de las gentes del común en las guerras es, únicamente poner los cadáveres. Por tanto, todo aquél que no sufra de necrofilia debe estar contra las guerras. Pero sobre todo debe estar contra los banqueros. Porque no todas las guerras que nos vemos obligados a librar son guerras elegidas. Muchas más son impuestas precisamente por quién las elige para expandir sus colaterales. Y esos suelen ser, son siempre, los banqueros imperiales. Los demás libran guerras de defensa o guerras de liberación. Es una regla bastante sencilla para definir qué es y qué no es una guerra justa. Pero por sencilla, esa regla es olvidada, negada, ocultada, con fervor propio de un “llambrión chupacandiles”[27], por las huestes imperiales, mientras pretenden “informar” a las gentes del común sobre porque su próxima transformación en carne quemada es el resultado de la maldad del enemigo, que ellos crean sin pausa, aunque a veces con prisa.
La forma moderna de las finanzas, especialmente el tráfico sin regulación ni control alguno, de derivados, cuya base se puso en el Financial Services Agreement (the Fifth Protocol to GATS) de 1997, que entró en vigor en 1999, ha hecho posible que cualquier activo, financiero o no, puede ser colateralizado y rehipotecado múltiples veces. Tantas veces que se calcula que el “valor” aparente en derivados (nocional), $946 trillions[28] según estimaciones del BIS, multiplica por 8 el valor del PIB mundial de 2025, 117,2 trillions, según estimaciones del Banco Mundial y el FMI , lo que en la práctica supone que, si colapsa el mercado de derivados, ese valor ficticio se esfumará[29]. Pero el punto aquí es que esfumará para la mayor parte, pero no para todos, no para quienes colateralizaron activos reales que nunca fueron suyos. Tu hipoteca, tus ahorros en el banco, tu fondo de pensiones, tus acciones, cualesquiera activos financieros supuestamente de tu propiedad, han sido colateralizados por tu banco y tú los perderás -pese a no haber oído hablar nunca, y menos traficado, con un derivado- en favor de quien los colaterizó en primer lugar, los grandes bancos (5) y fondos que controlan el negocio de derivados. Esta es la tesis “Great Taking” (Webb, 2024), la gran y definitiva expropiación. La expropiación de tierras, de fuerza de trabajo y ahora también de activos financieros, es capitalismo en continuidad histórica. No es un capitalismo diferente.
🏛️ The Modern Exter Pyramid (2026 Update)
| Layer (Top = Riskiest) | Asset Class | Estimated Global Value (2025–2026) | Risk Profile |
| 🔺 Top (Widest) | Derivatives (OTC + Exchange-Traded) | ~$964 trillion (BIS, July 2025) | Extremely high leverage, counterparty risk, illiquid in crisis |
| Equities & Real Estate | Global Stock Market + Real Estate | ~$120 trillion (equities) + ~$350 trillion (real estate) | High volatility, dependent on credit conditions |
| Corporate & Sovereign Debt | Bonds (Investment Grade + High Yield) | ~$100+ trillion | Default risk increases in recession |
| Fiat Currency & Bank Deposits | Cash, M2 Money Supply (USD, EUR, etc.) | ~$90 trillion (global broad money) | Inflation risk, devaluation, bank solvency risk |
| 🔻 Base (Narrowest/Safest) | Physical Gold | ~$14–15 trillion (at ~$4,700/oz in 2026) | No counterparty risk, ultimate liquidity in crisis |
Esta tabla “juega” con la idea de la “hard money” (Rickards, 2014), (Lips, 2001), de la cual vale retener la idea de la inestabilidad, pero no porque unas monedas sean más intrínsecamente valiosas que otras (el oro es más valioso que el papel o las monedas electrónicas, pero no en tanto que moneda, sino en tanto que valor intrínseco del metal para hacerle un collar al perro y no solo usarlo como papel higiénico del papel moneda o divertimento para ejercer la memoria de las monedas electrónicas), sino porque unas hacen más fácil que otras la multiplicación de deudas. Pero las causas de la inestabilidad están en otro lugar (Minsky, 1992).

Es precisamente por ello, que la batalla por colaterales en los lugares donde no han llegado los tentáculos de los banqueros imperiales es furibunda. No hay nada casual en este proceso. Y así lo evidencian todos los pasos que siguieron al famoso Memorandum Powell. Lo propuesto en este no queda dentro del imperio. Como muestra otro famoso memo, de Summers a Geithner, donde se describe lo que llaman “End-Game” en la negociación de los servicios financieros dentro de la WTO, es imprescindible abrir todos los países del mundo a los derivados generados por USA, de modo los bancos de USA y sus fondos asociados puedan hacerse con todos los activos del mundo, colaterizando una y otra vez, los mismos activos y vendiéndolos a todos los demás bancos del mundo, para capturar tanto los activos depositados en estos como el resto de los activos valiosos en cada uno de esos países. Esta es la verdadera conspiración, no la judeo-masónica, de la que llevamos decenios oyendo hablar. El primer gran colapso, el “margin call” de este modelo, llegó en 2008 con la “crisis” de las subprime, y se “resolvió” con una ingente emisión de moneda a favor quienes habían generado el problema en primer lugar. Pero nada ha cambiado.
La crisis del 2008 abrió un debate, hoy completamente enterrado. Se analizó como se había llegado hasta aquí, como se había fraguado la causa inmediata de la crisis, la gran desregulación introducida en la OMC (Marchetti & Mavroidis, 2011), bajo una constante e incesante presión del imperio atlántico desde Washington y desde su primera línea de vasallos en Bruselas.
Las Naciones Unidas crearon un grupo de expertos (G24) y produjeron análisis y propuestas sobre la necesidad de terminar con la desregulación, especialmente debido a los efectos perversos que inducia en los países que no eran los emisores de derivados (Gallagher K. P., 2010), (Gallagher K. , 2015).
Pero nada cambió, todo sigue por hacer (Gallagher & Kozul-Wright, 2021). A día de hoy, agosto de 2026, si un país cualquiera no abre sus mercados financieros a esos derivados y hace imposible la “expoliación”, se enfrenta a sanciones y guerras. Y eso es exactamente lo que ha venido ocurriendo en los últimos 27 años. Ninguno de los países contra los que USA ha librado guerras directas o por proxy, en este período -Yugoeslavia incluida[30]– había liberalizado su cuenta de capital y sus bancos: el imperio no podía colocarles sus derivados.
Este modelo de derivados ha dejado completamente obsoleto el sistema Lloyds de seguros inventado por los británicos, modelo que ha estado a punto de desaparecer en la década de los 90 del siglo XX y ha tenido que reinventarse (Duguid, 2014).
Pero incluso en el tiempo presente, donde todos los instrumentos financieros son susceptibles de convertirse en armas imperiales, también Lloyds se ha convertido en arma de guerra, y no porque se haya aplicado la cláusula “Free of Capture and Seizure”. Esta se ha aplicado a los fletes que pasan por el estrecho de Ormuz, si bien Irán la ha vuelto irrelevante al tomar el control de ese estrecho y dividir los fletes entre amigo, neutral y enemigo y dejar solamente pasar a los primeros y bajo ciertas condiciones a los segundos. Pero en el caso de Rusia, lo que se aplicó fue la denegación de seguro con el invento de “flota en la sombra” -que ya antes Irán, con su economía de resistencia, había perfeccionado-, lo que ha obligado a la Federación Rusa a crear y garantizar su propio modelo de seguro de fletes.
Y los países que siguen sin permitir que los derivados arrasen con su sistema financiero, i.e. Rusia, China, Irán y Corea del Norte, son target directo del ejército imperial. El caso de Irán es imposible de resolver toda vez que su sistema bancario es el único en el mundo que opera bajo el modelo libre de interés (riba-free)[31], lo cual hace imposible el principio de que «el dinero genere más dinero a partir de sí mismo» que sustenta el complejo global de derivados, que se basa en deuda con interés rehipotecada y garantizada con otra deuda con interés.
Naturalmente el control de capitales impuesto en Rusia y el vigente en China, tampoco son compatibles con el modelo de derivados. El caso de China es especialmente interesante, toda vez que es el principal socio comercial de la mayor parte de los países del mundo y para reducir los riesgos de ese comercio, necesita dejar de comercializar en US$, pero sin abrir su cuenta de capital, es decir sin dejar entrar deuda colateralizada, sin dejar entrar derivados que desestabilicen su sistema financiero. Y es por ello que ha comenzado a crear mercados operados desde Hongh Kong y los Emiratos Árabes Unidos donde es posible obtener préstamos para comprar y vender en yuanes cualquier mercancía, con la garantía de activos en deuda pública China denominados en remimbis, pero si necesidad de venderla para obtener liquidez. Pretenden internacionalizar el remimbi, ofreciendo liquidez, imprescindible para el comercio internacional, pero sin abrir la cuenta de capital y perder el control del sistema financiero y del valor del remimbi mismo, lo cual conduciría a una irremediable pérdida de competitividad en el caso de que se revalorice si lo dejan flotar en los mercados de divisas. Sin duda, la importancia del offshore creado en EAU, explica en parte, la posición “ambigua” de China en el ataque imperial contra Irán, pese a que la propia China es el objetivo último de ese ataque. El imperio busca un control efectivo de los estrechos por los que pasa el comercio mundial. De todos ellos es particularmente importante el de Ormuz. Hasta el momento no ha funcionado. Pero eso no significa que el imperio haya abandonado el objetivo. También es posible que esa perseverancia imperial aceleré la descomposición del propio imperio, que es lo que parece, al menos indiciariamente, que está sucediendo.
Los bancos quieren decidir el discurso
Los bancos centrales han dejado de ser únicamente “meros” prestatarios de último recurso contra colaterales y han pasado a comprar y vender activos, sean cuales sean sus colaterales. Mientras que (Bagehot, 1896) definía los bancos centrales como “lender of last resort” para los bancos comerciales, (Mehrling, 2011), (Mehrling, 2022) demuestra que la FED ha devenido “dealer of last resort”: la FED interviene para asegurar la liquidez de todo el mercado financiero, incluida la «shadow banking», comprando y vendiendo activos, con independencia de los colaterales que los respalden, en lugar de solo prestar contra colaterales. El paraíso de los banqueros a costa de las cuentas públicas.
Y llegados a este punto, al paraíso bancario, a nadie debe sorprender que los bancos quieran decidir el discurso. Son de hecho los únicos que defienden la existencia de multiplicadores positivos de la inversión militar.
En un estudio de Jean Oberg, publicado en 2022 se llamaba la atención sobre un hecho: no hay ninguna evidencia producida por ninguno de los “grandes institutos” de estudios económicos y/o de geoestrategia en toda la UE capaz de demostrar la existencia de un multiplicador positivo de la inversión en armas.
Pero este no es caso de los bancos: el BCE estima que ese multiplicador es nada menos[32] que del 0.93 y el Banco de Suecia (el que creo un premio nobel de economía “fake”) el 0.8, el FMI y la OCDE entre 0.6 y 1.5, el Nederlandsche Bank, estimando nada menos que a 30 años vista, (todos muertos), calcula un multiplicador en promedio por encima de 1 y el Banco Central Checo, estima varios multiplicadores, iguales a 0 o superiores, pero siempre positivos[33]. ¿Casualidad, ciencia o conspiración? Conspiración.
Pero digan lo que digan los conspiradores vendedores de fakes[34] de la banca, las verdades son tres: (i) la inversión en armas tiene un multiplicador negativo si implica recurrir a cadenas de suministro fuera del territorio y muy negativo si implica comprar armas terminadas (i.e. F35 a USA) fuera del mismo (Mossalem Ahmed Elshafei, Shrahili, Kayid, & Mohammad, 2025). Y esto es especialmente grave si se financia con deuda, toda vez que el aparente efecto positivo a corto plazo se vuelve exponencialmente negativo a largo plazo, salvo evidentemente para los bancos que concedieron los préstamos, dado que para estos el valor del dinero en el tiempo responde a la ley “física” del crecimiento exponencial; (ii) incluso cuando toda la cadena de valor de la producción de armas estuviera contenida en el territorio cerrado de la UE, la inversión en armas tiene un multiplicador inferior a la inversión en educación e innovación para usos civiles (aun considerando el spillover de la innovación militar si esta es desarrollada localmente sobre la industria civil); (iii) bajo todos estos parámetros Rusia, que apenas necesita importar ni materias primas ni componentes[35] e incluso China, pese a su dependencia de importaciones de materias primas del exterior, tendrán un efecto multiplicador positivo de la inversión en armas muy superior al de cualesquiera países de la UE, incluida Alemania. Y aunque esto no se dice en el informe “Guns and Growth: The Economic Consequences of Surging Defense Spending” del Kiel Institute (Ilzetzki, 2025) es como hay que leer sus conclusiones.
Van a resultar ciertas tanto la afirmación del monje Filoféi “…: comprende y recuerda, piadoso emperador, que todos los imperios cristianos se han reunido en el tuyo, que dos Romas han caído y tu Roma se ha mantenido y no habrá cuarta. Y tu imperio cristiano no será sustituido por ningún otro …” (Novikova, 2000, pág. 124), así como la evocación de Brecht de que una tercera guerra conducirá a Alemania (hoy podríamos generalizar, a Europa Occidental) donde la tercera guerra Púnica condujo a Cartago: “La Gran Cartago llevó a cabo tres guerras. Aún era poderosa después de la primera; todavía habitable tras la segunda. Después de la tercera, no se la pudo encontrar más” (de la Calle, 1966, pág. 365).
Y también advirtió en otro lugar a las gentes del común de dónde vienen las guerras: “Los de arriba se han reunido en una sala. Hombre de la calle deja toda esperanza. Es de noche. Los esposos se tienden en las camas. Las jóvenes mujeres parirán huérfanos. En el muro estaba escrito con tiza: ellos quieren la guerra. Quien lo escribió ya ha caído” (de la Calle, 1966, pág. 356).
Si ya resultaba estúpida la fijación del 2% como gasto militar sobre el PIB, promovida por toda la escoria dependiente del plan de empleo de la OTAN, toda vez que significa invertir más cuanto más crezca la economía, con independencia de las amenazas a la seguridad, el 5% (Bolouri, Lohse, & Qari, 2026) que el “babón de pelo amarillo” quiere imponer a modo de impuesto imperial, sobre sus vasallos -no solo quieren que las gentes del común pongan los cadáveres, como siempre han hecho, sino que pretenden dejarlos sin mantequilla-, con la complicidad de todos y cada uno de los banqueros de ambos lados del atlántico, llama a la insurrección. Y esto sucederá.
El desenmascaramiento final: la violencia liberal es buena
Para adelantarse, evitar o suprimir la insurrección, los estados liberales tardíos se han venido armando con instrumentos afinados durante las guerras coloniales, instrumentos que en ningún caso han desaparecido, pero se han adaptado a las condiciones de la guerra urbana.
Para entender ese proceso UK es un caso de uso especialmente transparente, pese a que lleva decenas de años inmerso en un evidente proceso de declive.
Las formas que adopta la violencia liberal
Una de las características más distintivas del imperio atlántico es que pretende no serlo, distrae su vocación imperial de expolio de recursos naturales y de fuerza de trabajo, como orden económico superior. La misión civilizadora de los imperios coloniales europeos ha evolucionado, desde la justificación religiosa del imperio español -la religión verdadera salvadora de almas, no necesariamente de cuerpos-, hasta la vocación universal de libertad liberal. Esta ha distraído su exterminio de cuerpos y almas autóctonos bajo diversas formas. En su forma más virulenta, cuando había superioridad numérica, el imperialismo de asentamiento condujo al genocidio de las poblaciones autóctonas. Sobre ese genocidio primario se asienta el imperio USA. En los demás casos, cuando no había superioridad demográfica, la violencia se distraía bajo una maraña de procedimientos “legales”, no menos violentos, pero más “liberales”, es decir, basados en la “separación de poderes”.
Ese proceso ha sido magistralmente analizado por (Elkins, 2010) y sobre todo (Elkins, 2022) respecto al imperio británico. Uno de los casos paradigmáticos fue su “gestión” de los Mau Mau, donde se curtiría un militar, Kitson, que llevaría esos “métodos afinados de violencia legal liberal” contra el negro -campos de concentración (Webb S. , 2016) y tortura (Kitson, 1971), (Cobain, 2013) incluidos, mucho después de derrotado el Nazi-, a su particular lucha contra el blanco irlandés del IRA -no menos infrahumano que el negro- en el Ulster (Burke, 2021). Contra el IRA, el glorioso ejército británico gestionaba sus particulares bandas de ejecución extrajudicial[36] creadas inicialmente contra el negro Mau Mau (Kitson, 1960).
Esas mismas “técnicas” de “contrainsurgencia” siguen vigentes hoy en día y han sido “exportadas” al ejército imperial atlántico. Nada nuevo bajo el sol liberal. Los liberales siguen justificando sus guerras extractivas en base a sus valores superiores, universales y que solo ellos conocen y poseen[37] -democracia, derechos humanos, dignidad humana, derechos de las hembras y LGTBI, derechos de minorías étnicas, …-. La “just liberal violence” (Neu, 2018) siempre elige entre el menor de dos males, es decir, se practica para evitar un mal mayor; y la distraen bajo trampantojos burocráticos -esta o aquella resolución de cualquier órgano instituido “legalmente”-, la practican con distancia tecnológica (drones, aviones) con daños colaterales que más veces que menos no son colaterales sino el objetivo mismo de la acción violenta, el ataque a objetivos civiles para “afectar a la moral y a la voluntad de resistencia”, todo ello con el loable propósito de la pacificación de un polvorín que ellos mismos han previamente creado.
Pretenden resolver o limitar la violencia estructural, pero la refuerzan y multiplican de modo que ninguno de los grupos a proteger queda mejor después que antes del paso de las hordas liberales con sus bombas humanitarias, y las expropiaciones varias se amplían y multiplican. Guerras extractivas coloniales bajo marchamo “liberal”. Discursos de liberalilotas.
Los últimos y (fallidos) escenarios
Las guerras liberales siguen tan vivas como siempre. Además de Ucrania e Irán, están especialmente activas en África, particularmente en el Sahel, hacia donde se han desplazado todas las fuerzas proxy creadas, entrenadas y financiadas por el imperio -Isis y asimilados- una vez han dejado de ser funcionales en Siria. Pero una vez que las fuerzas coloniales francesas, que les daban cobertura, han sido expulsadas, su efectividad se ha reducido, si bien están siendo rearmadas por el imperio con drones y alimentadas con inteligencia de señales.
L
a administración de Traore -inspirada en Thomas Sankara-, ha reducido el territorio que esos grupos controlan -del 31% al 26%- al tiempo que ha nacionalizado minas de oro y campos de cultivo para lanzar la iniciativa de suficiencia alimentaria. Tanto uno como otro -como otros varios movimientos anticoloniales en Africa (van der Hoog, 2025)- se inspiraron a Kim Il-sung, en sus dos conceptos clave – Juche y Songun[38]-. Evidentemente esto es inaceptable para la teoría crítica y/o marxista occidental, que publica en lugares como Jacobin y colabora con la Fundación Rosa Luxemburg (RLS)[39], e imparte, sin haber ni imaginado, ni mucho menos participado, en ninguna revolución antiimperialista, doctrina sobre la pureza revolucionaria (Garrido, 2023). Pureza que, por definición, hace imposible cualquier liberación antiimperialista, toda vez que la “violencia liberal” es pura y simple violencia y solo se puede combatir con violencia mediante la guerra de liberación, que con frecuencia es también civil porque el imperio invariablemente organiza y paga cadáveres al servicio de sátrapas y cipayos varios. Y ganar la guerra, toda guerra y especialmente la civil, como ya sabían Trotsky y Stalin, requiere organización. Que los agentes que vehiculan la pureza revolucionaria sean simples imbéciles, monos cooptados y adiestrados, operativos pasivos u operativos conscientes del imperio, es irrelevante. Lo importante es que imposten altos valores morales y desempeñen correctamente el papel de pastor impartiendo bendiciones en nombre de los valores universales liberales. El daño que infligen a las gentes del común en todos los hemisferios es el mismo.
Pero además de las guerras en África, las dos guerras más notorias en curso en julio de 2026 son la de Ucrania y la de Irán. Por cierto, que estas guerras, junto con la contención de China, ya están presentes en la edición original de 1997 de la “magna obra” del imperialista de origen polaco “szlachta” -tierra y catolicismo- (Brzezinski, 2016). Y en ella se dan cuenta de la política que han venido siguiendo todos los presidentes imperiales desde antes y después de la autodisolución de la URSS. Este “szlachta” fue uno de los artífices de la toma de control de la política exterior imperial por la cábala de los llamados neoconservadores, a los cuales le unía mucho más de lo que le separaba, cuya guía espiritual se materializó en la Guía de Planificación de la Defensa (Defense Planning Guidance – DPG) para los años fiscales 1994-1999, escrito por Zalmay Khalilzad, bajo la dirección de Scooter Libby (ex alumno de Wolfowitz y jefe de su gabinete en la época) y filtrado al NYT, todos ellos reportando al judío de origen polaco y corrupto probado en su paso por el Banco Mundial -carente de honradez y honestidad- Paul Wolfowitz. Tanto Wolfowitz como Khalilzad -un afgano de origen pastún que colaboró estrechamente en la invasión imperial de su país de origen, Afganistán- deben mucho de su “formación” intelectual a dos intelectuales judíos ultra reaccionarios, el brillante Leo Strauss y, sobre todo, el más “práctico” -dado su paso por la Rand- y deletéreo, Albert Wohlstetter. Este último también mantuvo a lo largo de los años una estrecha relación con Donald Rumsfeld, incluido el paso conjunto por la Rand. En esta cábala no puede faltar el Prince of Darkness, Richard Perle, también de origen judío, yerno de Wohlstetter. Todos ellos rutilantes estrellas, adornados por muchas virtudes y altos valores morales, convergieron en Committee on the Present Danger (en los años 70) y posteriormente en el Project for the New American Century (años 90) creado por los también judíos William Kristol y Robert Kagan (casado, este último con la también judía Victoria Nuland, portadora de panes, sin peces, en el Maidan ucraniano). La foto esta completa si le añadimos tres apellidos goyim, Bush, Cheney, Rumsfeld, los dos primeros con severos problemas de adicción al alcohol, de las que, al parecer, según su propio relato, fueron liberados por sendas epifanías cristianas, y el último adicto a los modales de primate de espalda plateada; como «swagger» lo calificó el primer presidente Bush.
Ucrania
La guerra de Ucrania está en directa continuidad con los intentos británicos de impedir que el impero ruso ocupara territorios que querían para sí. Y con la guerra, a veces fría a veces caliente, que el imperio atlántico viene librando desde hace más de un siglo, en terminología de Tsymbursky (Цымбурский, 2016), contra Остров Россия, apoyando las revueltas internas cuando aparecen -i.e. en la guerra contra los blancos- pero sobre todo atacando Великий Лимитроф, lo que requiere de Rusia practicar una Геополитика пространств, en lugar de la más “sencilla” Геополитика границ. Nada ha habido, a la largo de su historia, más peligroso para Rusia, que la abducción por Europa (y por tanto el dominio por parte de las élites eurófilas[40]). Ya hemos explicado en otros lugares como esa guerra en Ucrania ha sido provocada por el imperio. Y como Rusia, una vez más, se resistía a librarla. Pero también esta vez le fue impuesta. Y también esta vez la está ganando. Malas noticias para los banqueros imperiales.
El contrapunto de la formulación de Tsymbursky aparece en el citado más arriba Brzezinski, pero con un nombre diferente: para el imperio atlántico hay países pivote, países que solamente son relevantes para el imperio en tanto que proxys para debilitar Rusia y China o Irán. Entre ellos están Ucrania. Y también Georgia. En Ucrania nunca lo han entendido. En Georgia lo están entendiendo con mucha dificultad, toda vez que en fecha tan reciente como el 2017, Sueño Georgiano, el partido en el gobierno en 2026, introdujo un artículo en su constitución que “obliga” al estado a integrarse en las estructuras económica imperiales (UE y Otan). Pero después de que estas magnas instituciones les hayan obligado a vivir en un golpe de estado cuasi permanente, con cinco intentos de derrocarles con revueltas en las calles, han introducido una copia exacta de la FARA imperial y de su sistema de registro. Seguramente no será suficiente y este o algún próximo gobierno que aspire a mantener algo de soberanía, deberá mirar a la versión rusa, algo más eficaz para defender aquella. Y quizás deberán introducir en el futuro el delito de alta traición específicamente dirigido a quienes actúen como agentes imperiales. Camino que más pronto que tarde seguirán otros muchos países en el mundo.
Parece que finalmente las élites rusas también han apreciado la precisión del manual Brzezinski y por eso han colocado “por sorpresa”, el 20 de julio un grupo naval de combate -crucero lanzacohetes, destructor y corbeta-, en el estrecho de Ormuz. Otro grupo de combate -destructor, fragata y nodriza- chino se encuentra no muy lejos. El objetivo parece ser impedir que el imperio -por si o en compañía de la Otán- eliminen el “arma nuclear pacífica” de Irán, el cierre del estrecho. Y parece que poco a poco en todas partes se está prestando atención a la precisa definición que de la Otán ha dado Mark Rutte: en sus palabras, es el modo de proyectar el poder de USA en el mundo. La Otán nunca ha sido una organización defensiva; ha sido siempre una organización ofensiva, con la cual el imperio ha continuado todas las guerras coloniales del occidente colectivo (y Japón) contra Rusia. En el siglo xx, fueron tres: el envío de tropas expedicionarias (Moffat, 2015) para apoyar a los blancos en la contra revolución antibolchevique, la segunda guerra mundial y la guerra fría. En el siglo xxi la pauta continúa en las actuales guerras por proxis. También eso parece estar siendo comprendido en lugares como Georgia, pero no en Armenia, a su propio riesgo.
La guerra en Ucrania, contra el relato imperial, que invierte las causas, es una guerra impuesta por el imperio atlántico a Rusia. Su causa inmediata está en el golpe de estado del Maidan. Este a su vez, continúa el intento de revolución de colores de 2005. Y esta a su vez puede retrotraerse a la propia autodisolución de la URSS. Incluso las causas fundamentales de la disolución de esta son malinterpretadas por los historiadores imperiales, incluidos aquéllos que han abandonado el delirante relato según el cual el imperio occidental ganó la guerra fría[41]. Pero, aun así, el análisis de causas de la disolución, producido en el occidente colectivo, y hasta en la propia Rusia, es deficiente. Es, por una parte, evidente que URSS se disolvió bajo la pasividad y estulticia de Gorbachov (Lévesque, 1997), que abandonó la “Brezhnev Doctrine” por la “Sinatra Doctrine” y los “valores humanos universales” (Savranskaya, Blanton, & Zubok, 2011), como corresponde a un cantamañanas (Taubman, 2017), bien interpretado en el cuadro de Helena Riveiriño, que, con ese nombre, ilumina mi salón. Y es que solo un cantamañanas, o un ignorante de la historia rusa, poco versado en los escritos de Stalin, podía minusvalorar el “nacionalismo” de las periferias del imperio (Zubok, 2022) y solo un cantamañanas podía decir que las armas no son necesarias para la defensa del socialismo. Y solo un cantamañanas podría abordar de modo tan irresponsable los llamados “clubs políticos” que minaron el PCUS desde dentro (Sigman, 2014). Las explicaciones de kompromat para una conducta tan “extraña” no han pasado la prueba de desclasificación de archivos -al menos hasta ahora- pero sí parece que algunos “intelectuales” del imperio tuvieron una influencia notoriamente deletérea[42].
Con independencia de ello, las causas reales más poderosas tienen que ver con la sistemática de desaparición de comunistas de los órganos de poder del estado soviético. Esta hipótesis, que ya habíamos formulado hace años en otro lugar, ha sido finamente analizada por académicos chinos, particularmente por (Cheng & Liu, 2017), (Cheng & Zhang, 2021).
Estos autores han señalado con muy buen criterio depurado a partir de la experiencia de China, que hasta en siete ocasiones, como hemos señalado en otro lugar, ha estado a punto de caer por el mismo precipicio que llevó al desastre soviético, que las causas de la demolición de la Unión Soviética fueron ideológicas, organizacionales y políticas:
Causas ideológicas: “Khrushchev’s denunciation of Stalin and the West’s strategy of peaceful evolution led to long-term chaos in the ideological sphere, a chaos that could not possibly be solved using rigid theories or through the traditional propaganda and educational systems.” “…the peaceful evolution pursued by the West also contributed to the ideological chaos. During the Cold War, Western countries led by the United States launched an all-round psychological war on the Soviet Union. By 1975, the CIA had contributed in various ways to more than 1500 publications about the Soviet Union”.
Causas organizacionales: “The large number of non-Marxist cadres that the CPSU promoted and placed in important positions led to a serious malfunctioning of systems and mechanisms that could not be put right in an effective and timely manner. The unfair and undemocratic procedures used to select members of the CPSU’s leading group gradually allowed non-Marxist cadres to take over leading positions within the CPSU”. “After Gorbachev became the top leader of the party, he took advantage of the undemocratic aspects of centralization and of the organizational and systemic malfunction of the Soviet Union. Over a few years, in the name of promoting young cadres and of reform, he replaced large number of party, political and military leaders with anti-CPSU and anti-socialist cadres or cadres with ambivalent positions. This practice laid the foundations, in organizational and cadre selection terms, for the political “shift of direction.”
Causas Políticas: “In political terms, the CPSU leadership betrayed Marxism and socialism, a betrayal that could not be overcome using the traditional political system and its corresponding mechanisms, which were highly centralized and imposed no restrictions”. “… the position adopted by Gorbachev and his allies. This latter group prepared a well-developed explanation for their betrayal of socialism, the party and the people. According to this explanation the Soviet Union had accomplished a great deal, and represented one of the glorious chapters of history. But it was not able to reform and improve itself, and therefore had to be dissolved and replaced with capitalism” (Cheng & Liu, 2017, págs. 304-306).
En el centro de las diferencias en las reformas entre China y la URSS, y de la degeneración soviética que se remonta a Jruschov, se encuentra el “olvido” de la distinción entre capital económico y capital político, presente tanto en Lenin como en Mao, con formulaciones algo diferentes. Mientras que durante las reformas de Deng Xiaoping esa distinción se mantuvo, no sin riesgos de ser “superada” por varios grupos de “reformistas”, y sigue informando el “modelo chino” hasta el día de hoy, i.e. informando las (“incomprendidas”) campañas “anticorrupción” de Xi Jinping, en el PC de la URSS esa distinción estaba completamente perdida.
Este análisis sirve también como advertencia para los “reformistas chinos” siempre al acecho y camuflados bajo diferentes disfraces, sobre que no hay socialismo sin control del poder político de la moneda, sin control de la capacidad de generar deudas, control fundamental para “desatar” el potencial de las fuerzas de producción.
En términos de estado, con independencia del régimen, la guerra en Ucrania puede muy bien entenderse en continuidad con episodios históricos anteriores. Por no ir demasiado atrás, aunque podría, es posible ver continuidad con la invasión napoleónica, durante la cual Rusia, después de varios intentos de negociar, se defendió de la agresión de Napoleon (Lieven, 2017). Es posible ver continuidad con la segunda guerra mundial, donde los esfuerzos de Stalin por negociar (Carley M. J., 2025) (Carley M. , 2024) (Carley M. , 2023) una entente que evitara la guerra se estrelló con la misma hubris napoleónica, ahora encarnada en las democracias liberales, Francia y UK (las mismas que se declararon “neutrales” ante el golpe de estado franquista). También Putin intentó negociar con ellas (+Alemania) en los acuerdos Minsk 1 y Minsk 2 una salida que no implicara el uso de la fuerza militar, y también fracasó.
Una forma de ver la pauta de conducta de la Europa occidental respecto a Rusia, a lo largo de los últimos 500 años, desde la misma emergencia de Muscovia, bajo Iván el Formidable[43], la propone (Smith, 2019) en su libro “Russia Anxiety” donde desgrana sus componentes principales (i) leyenda negra: el “oeste colectivo” construye sobre Rusia un relato simplificado y mecánico de la historia rusa, según la cual los “genes” rusos conducen al autoritarismo, violencia extrema y expansionismo agresivo. (ii) esta historia “fake” de Rusia se refuerza constantemente, con invenciones sobre las irreprimibles ansias de dominio, i.e. con el Testamento de Pedro el Grande, o invenciones sobre la irreprimible vocación de violencia, i.e. con la masacre de Bucha construida por el MI6, el del 007 encarando por Richard Moore.
Estos relatos se alternan con llamadas a la ayuda de Rusia en momentos de crisis extrema i.e. las propias guerras napoleónicas o la segunda guerra mundial, una vez que Francia fue borrada y las tropas expedicionarias británicas expulsadas. En esos momentos se ensalza la maravillosa cultura rusa -literatura, música “clásica”, invenciones científicas, …- que vuelve a ser criminalizada cuando el peligro para occidente fue disipado o el “occidente colectivo” crea relatos ficticios sobre sus propias victorias sobre Rusia, como sucede con la actual guerra en Ucrania. Entonces esa cultura es criminalizada de nuevo.
El “occidente colectivo” en general y Europa en particular, sufren de ansiedad cíclica, ansiedad que funciona del mismo modo que la afección psiquiátrica: se basa en gran medida en amenazas imaginarias y es incapaz de abordar las amenazas reales, que en términos ontológicos solo pueden ser resueltos asumiendo el principio de seguridad indivisible. Pero este principio es incompatible con la hubris del imperialismo colonial que informa ese occidente colectivo durante los últimos 500 años. Ese “occidente colectivo” parece infantilmente incapaz de aceptar que Rusia forma parte de Europa, es el país más grande ella, y uno de los que más ha contribuido a la llamada “civilización europea”. Y a diferencia de las retóricas del occidente colectivo, su historia demuestra que su primera opción ha sido siempre las soluciones negociadas y la paz, que nunca ha sido posible pues desde sus mismos orígenes, el “occidente colectivo” trató de impedir su acceso a los mares cálidos, desde la confederación polaco-lituana hasta el rey sueco y los más recientes intentos de la OTAN de hacer del mar Báltico un mar OTAN. Es previsible que este intento, como todos los anteriores, acabe en desastre, incluso cuando el cambio climático está abriendo la ruta del Ártico, a la cual también se dirigen las huestes imperiales del “occidente colectivo”, pese a que es Rusia quién tiene la costa más extensa con él. Y es también previsible que nada cambie en el comportamiento del “occidente colectivo”, salvo por el uso de la fuerza suficiente para forzar su desaparición (como sucedió con la República de las Dos Naciones, el reino de Suecia, el Imperio de Napoleón o la Alemania de Hitler). Las mentiras e insidias de esas élites del “occidente colectivo” continúan fluyendo y los “servicios secretos”, que se encuentran entre sus mejores forjadores de mentiras e insidias, incluso salen del anonimato y las lanzan a través de “rostros atractivos” como hace la “liminal antropóloga Ada”, Blaise Metreweli, a la sazón C del MI6[44].
Tal vez algunos piensen que el relato imperial sobre Ucrania, todas esas falsas afirmaciones i.e. “guerra no provocada, agresión imperial rusa”, un “los ucranianos, un pueblo de demócratas, comprometidos con la construcción de una nación democrática ucraniana, con un estado liberal democrático y, en consecuencia, sosteniendo una guerra por la libertad y por nosotros, las democráticas y altamente civilizadas naciones europeas”, “…”, son una construcción genuinamente moderna. Nada más lejos de la verdad. La diáspora de nazis ucranianos, de colaboradores de genocidios contra judíos, polacos, rusos y otras minorías, convenientemente recolocados al otro lado del atlántico, los más virulentos de ellos en el estado de seguridad, primero en USA y después en la RFA, a través de la organización Geglen (Hohne & Zolling, 1972), y el resto en diferentes lugares de Canada y USA, han venido construyendo ese relato de blanqueo a lo largo de decenas de años (Rudling, 2011). Relato en el cual pretende presentarse a furibundos asesinos racistas, antisemitas radicales (Himka & Umland, 2021), nazis convencidos (Rossoliński-Liebe, 2015), i.e. Stepan Bandera, como moderados nacionalistas demócratas (Rossolinski-Liebe, 2015). El impacto que el reclutamiento de nazis ha tenido en la guerra fría ha sido documentado en (Simpson, 1988). Pero todo indica que ese impacto ha pervivido después de terminada esta, toda vez que el “deep state” imperial sigue impulsando el falso relato construido por la diáspora, de modo que este informa, con igual virulencia que antaño, las posiciones imperiales en la guerra en Ucrania.
Algunos se preguntan cómo va a acabar la guerra en Ucrania. Para esta pregunta solamente hay una respuesta: con la completa destrucción del estado ucraniano, porque este ya no es otra cosa que un proxy de la Otán y esta es una organización cuya única razón de existencia es continuar la guerra colonial de la civilizada Europa occidental contra el este.
El proceso de escalada, impulsado por la OTAN, está en curso tanto desde antes del inicio de la guerra, como durante esta. La respuesta rusa es apenas imperceptible, pero no por ello menos real. En otro lugar pronosticábamos, en cierto modo metafóricamente, que ese proceso llevará al bombardeo directo de territorios de la OTAN. Mientras eso sucede -y cada escalada por esta lo hace cada vez más probable-, en agosto de 2026 puede apreciarse como después de la “oleada de los 40 días de infierno”[45], los ataques con drones de la OTAN -bajo forma ucraniana- en el interior de Rusia, el ejército ruso ha procedido al bloqueo prácticamente completo de los puertos bajo control ucraniano en el mar Negro, incluidos los del Danubio (Izmail, Reni y Ust-Dunaisk) para cualquier clase de tráfico marítimo, sin distinguir entre amigo y enemigo. Este bloqueo es incluso más severo que el del estrecho de Ormuz por la GRI de Irán o el de Bab el-Mandeb por Anserola. Y no es descartable el bloqueo igualmente completo del tráfico por ferrocarril. La entrada de armas desde Polonia puede ser impedido con la destrucción de las estaciones de Mostyska y Yahodyn, donde se realiza el cambio para adaptar los rodamientos al ancho de vía (el de Europa occidental es de 1435 y el de Ucrania 1520 mm) que requiere levantar los vagones y cambiar bogíes[46]. Es previsible que esa destrucción suceda en un futuro próximo. Y partir de eso momento las armas solamente podrán llegar mediante camiones, por las diferentes rutas incluidas las secundarias de montaña.
Por otra parte, cierta superioridad tecnológica del imperio atlántico sobre Rusia, i.e. la red de satélites de baja altura Starlink, utilizada para el guiado de drones militares, incluido los autónomos dotados de inteligencia artificial, está siendo rápidamente cerrada. Y no solo por el despliegue de redes chinas. La red rusa Rassvet ya proporciona cobertura sobre Ucrania, si bien con algunas limitaciones de horario, que previsiblemente quedarán completamente resueltas en el verano de 2027 si Buro1440 continua con el actual ritmo de lanzamientos o antes, si ese ritmo se acelera.
El imperio atlántico nunca se rinde y no desespera en apalancar sobre aquello que mejor sabe hacer: generar, inducir o apoyar la disensión interna de todo enemigo del imperio. Si en Rusia hay alguna voz que pueda debilitar el frente interior, allá se encontrará al imperio. Siempre apalancando sobre la manipulación financiera de las elecciones -regando con millones US$ a sus proxies- y siempre en nombre de la libertad y la democracia.
Este es el caso de la criatura imaginada por Grigory Yavlinsky, Yabloko, miembro de la Internacional Liberal, que ha venido haciendo campaña bajo el slogan “For Peace and Freedom”.
En julio de 2026 la Comisión Electoral Central le reconoció el derecho a participar en las próximas elecciones parlamentarias de octubre del 2026 (en la duma actual carece de representación), pero el 10 de agosto de 2026 le ha sido suspendido ese derecho por decisión de la Corte Suprema de Rusia, basándose en evidencia proporcionada por Rosfinmonitoring, según la cual Yabloko ha estado recibiendo financiación externa.
El mecanismo para canalizar esa financiación es ingenioso: desde cuentas externas se transfieren fondos a miembros del partido en Rusia y estos proceden a transferirlos al partido.
La justificación que la “troupe liberal” da al origen de esos fondos es la supuesta venta de activos de estos miembros en el extranjero, ventas que habrían realizado precisamente de acuerdo con la ley electoral rusa que impide ser candidatos a quienes tengan activos en el extranjero. Las sumas hechas publicadas -que no necesariamente son todas las recibidas de donantes fuera de Rusia, especialmente si tenemos en cuenta que muchas de esas transacciones aparecen clasificadas como secreto- suman 2.8 millones de rublos en agosto de 2026 y 80 millones en el último año, si bien, las “donaciones” se aceleraron después de que le hubiera sido reconocido el derecho a participar en las elecciones parlamentarias. Alternativamente proponen la explicación de que esas donaciones han sido realizadas por “nacionales rusos” en el extranjero, i.e. Murat, un exiliado que en su momento fue declarado “agente extranjero”[47].
Evidentemente Rosfinmonitoring ha argumentado que las transferencias de nacionales rusos desde el exterior pueden muy bien responder a un mecanismo de “pitufeo”[48]: agentes extranjeros aportan los fondos a esos ciudadanos que graciosamente los transfieren a la “troupe liberal”. Por todo ello, la Corte Suprema no ha entrado en la distinción del origen del dinero y han etiquetado toda transferencia del extranjero al partido, directamente o por mediación de miembros/o simpatizantes de este en Rusia, como contraria a la ley de agentes extranjeros que prohíbe cualquier financiación electoral externa en Rusia.
Con independencia de si uno encaja o no en la categoría “liberalilota”, es evidente que los mecanismos legales de defensa ante la interferencia de los fondos imperiales en las elecciones rusas -que fueron decisivos en el pasado-, están funcionando. Y cualquier otro estado del mundo que quiera blindar su “democracia” o incluso su “oligarquía parlamentaria” de la interferencia imperial, por definición, contraria a los intereses nacionales, debería estudiar y adoptar mecanismos de defensa similar.
Una parte de las élites académicas imperiales racionalizan las fuerzas opositoras que existen en Rusia, al igual que en cualquier otro lugar, también en el seno del imperio y sus vasallos, y aplican las “mejores” herramientas que han aprendido en sus universidades para identificarlas y darles nombre, siempre de modo confuso, de forma que parezca que adhieren a los “valores democráticos”, nunca a los del imperio que los financia (i.e. la “instrumental minority”, potenciales defectistas si los costes crecen, sensibles a la retórica de договорняк, la “moral minority”, que se oponen a cualquier договорняк, solo encuentra aceptable la victoria total y se radicaliza a medida que los costes crecen y la “mayoría silenciosa” nombrada como “instrumental majority” que se pondrá del lado de los vencedores). Y a partir de aquí otras huestes imperiales, operativos de todo tipo, hacen su trabajo desestabilizador. Naturalmente cuantos más objetivos civiles se ataquen, más munición para la “instrumental minority”, aunque la mayor parte de los daños, como en todas las guerras, los sufren las gentes del común, la mayor parte de los cuales caen en la “mayoría silenciosa”.
Pero todo apunta que los ataques indiscriminados contra civiles, crimen de guerra como ningún otro (¿a quién le importa el derecho internacional?; desde luego a la Otán no) se estrellarán contra los muros del estado y la sociedad rusa.
Irán
Los académicos alimentados en las universidades imperiales construyen el relato del enorme descontento[49] en cualesquiera lugares fuera del imperio. Ya lo hicieron con la URSS.
Unos académicos lo hacen desde enfoques académicos convencionales (Gheissari & Naṣr, 2006), incluso cuando critican que lo que el imperio hace no conduce a lo que supuestamente pretende, traer la buena nueva de la democracia liberal (Bajoghli, Nasr, Salehi-Isfahani, & Vaez, 2024). Si no conduce a ese objetivo, es simplemente porque ese no es el objetivo: el objetivo es puramente destruir para dominar. La evidencia, que los liberalilotas hacen como que ignoran, dice que las intervenciones imperiales desde el año 1945 fueron dirigidas casi en su totalidad contra regímenes de democracia liberal.
Otros académicos lo hacen desde otra forma de enfoque convencional, pero etiquetada como marxista o critica. Entre estos cae (Valadbaygi, 2026). Estos últimos están claramente afectados por el síndrome de pureza mencionado más arriba y por supuesto están desprovistos de la curiosidad etnológica de Marx de sus últimos años (Marx, 1980), (Marx, 1980), (Marx, 1988), (Shanin, 1988) y de la agudeza analítica continuada de Lenin (Lenin, 1974) (Lenin, 1966), Mao Zedong, Ho Chin Min, Vo Nguyen Giap (Giap, 2015) o Kim Il-sung. Impostura pura.
Todas las formas de convencionalidad han crecido y se han alimentado en el pantano de las “nuevas” (viejas) teorías de la democracia liberal, de las “nuevas liberaciones” (al-Gharbi, 2024) a lo Foucault[50] y los variopintos feminismos.
Por supuesto esos académicos no se toman la molestia de analizar el mundo tal cual es. Y por eso no están interesados en entender cómo funciona Irán. No intentan desarrollar categorías analíticas adecuadas a su realidad social, económica o política. Pero si aciertan a decirnos la enorme oposición -jóvenes, mujeres, comerciantes, …-, que, a poco que se la ayude traerán, un cambio, conducirán al país a la libertad de la democracia liberal capitalista. Y aciertan en imponer alguna de las dos más memorables libertades de esa democracia liberal capitalista, la de morirse de hambre, o morir en un campo de batalla, combatiendo a otros que no conocen y con los que no han tenido querella.
Y en ese campo cultivado por los académicos -muchos de ellos financiados generosamente por fundaciones sionistas, crecen personajes siniestros como Scott Bessent, que atacan la moneda. Esos ataques están en continuidad directa con la deriva imperial hacia la coerción económica (Farrell & Newman, 2019), (Farrell & Newman, 2023). Y entonces se desencadenan protestas “espontáneas”. Protestas espontáneas que son convenientemente dirigidas desde Kosovo por la CIA -donde gestionan cientos o miles de operativos que hablan farsi-, y apalancando sobre el terreno en operativos reclutados por el Mosad, y usando Starlink como medio de comunicación.
Pero entonces la GRI bloquea internet y vienen los rusos con sus Krasukha-4 y Murmansk-BN y bloquean la señal de esa red de satélites imperial. Unidades móviles de la GRI localizan los puntos donde están los terminales Starlink y arrestan a sus operadores. Y en un fin de semana, ante la falta de dirección y operativos, las protestas se “esfuman”. Y después, con esta información, y la inteligencia de sistemas de pago usados por el Mosad, incluidas las cripto en Monero (XMR), una gran parte de los activos de esta agencia son identificados, detenidos y ejecutados.
Entonces el imperio pasa a la base cinética directa: lanzar bombas a diestro y siniestro. Y decapitar al régimen. Pero vienen los chinos e interceptan las comunicaciones entre la CIA y el Mossad y conjuntamente con los rusos, determinan que la información usada para la decapitación puede ser rastreada hasta los servicios de contrainteligencia de la fuerza Quds de la GRI. Y entonces empieza la limpieza. Se detiene e interroga al general Esmail Qaani y a otros muchos operativos, entre ellos la unidad 840. En julio de 2026 es imposible saber si todos o alguno de ellos eran agentes activos o solo pasivos, comprometidos por el uso de tecnología no segura. Se encarga a Mohammad Bagher Zolghadr la reorganización de la inteligencia en directa dependencia de Mojtaba Khamenei. Y con la ayuda de rusos y chinos, todo el sistema es limpiado -usando también la inteligencia económica-, no solo de operativos sino también de tecnologías comprometidas por el Mossad.
Y la eficacia de los ataques de decapitación desaparece. Y la capacidad de actuar en el interior también. Pese a que imperio sabe desde hace mucho tiempo que solamente con fuerza aérea no se gana ninguna guerra (Pape, 2010), (Clodfelter, 1989), (Schinella, 2019), es el único recurso con el que cuenta porque sus intentos de crear fuerzas proxy, como hizo en todos los demás países donde ha promovido cambios de régimen, no han tenido éxito por el momento y previsiblemente no lo tendrán en el próximo futuro. Además, las botas sobre el terreno requieren cambios radicales de doctrina militar para adaptar las operaciones a la ubicua presencia de los drones. El imperio ha sido derrotado, pero no lo admitirá hasta que no quede ni uso solo de sus activos en Asia Occidental. Y más pronto que tarde no quedará ninguno. La última gran obra del imperio británico en el siglo xx, el diseño de Asia occidental, tal y como quedó reflejado en el mapa del acuerdo secreto Sykes-Picot[51], desaparecerá. Y con él, la “buena” violencia liberal en Asia Occidental.
Malas noticias para los banqueros imperiales.
Pero el imperio no desespera. Ante la pregunta de quién va a pagar los costes exorbitantes de la esta guerra, cada vez suena con más intensidad los fondos soberanos de los estados que forman el Consejo de Cooperación para los Estados Árabes del Golfo (CCG). Estos cinco “estados” concentran del orden de 1/3 de todos los activos soberanos del mundo. Si el imperio ha procedido a “congelar” los activos del banco central de una potencia nuclear como Rusia tanto en Usa como en la UE, y por supuesto los activos de Irán, la tentación de apropiarse -no solo congelar- esos fondos soberanos para “pagar la guerra” es muy alta. Y sin duda se está “estudiando” por parte del secretario del tesoro Bessent. En el caso de la guerra en Ucrania, la táctica para liberarse de la carga ha sido doble: (i) que los costes sean asumidos por la UE y sus estados miembros; (ii) que los estados miembros de la UE compren chatarra imperial para sostener la “victoria ucraniana”. Es el precio que el imperio impone a sus vasallos.
La creciente toma de conciencia por las satrapías árabes del cambio de época, ha llevado a la más grande de ellas, Arabia Saudí a firmar un acuerdo de defensa -todos para uno y uno para todos- con Turquía y Pakistán. El histórico de duplicidades y cumplimientos de pactos de cualesquiera de los firmantes no augura un largo recorrido a ese acuerdo, salvo como síntoma. La prueba inmediata es la inhibición ante la brutal derrota que sufre Casa de Saúd ante Ansar Allah, también conocidos como “hutíes”.
Es difícil determinar cuál será el impacto sobre todos los proxys integristas que esa satrapía del desierto que han venido financiando en los últimos 30 años, proxys entrenados por el imperio y utilizados por este y su brazo sionista para desestabilizar los diferentes países de la lista de los siete de la lista Clark, y otros muchos que no figuraban en ella. Y ciertamente la tormenta perfecta de cierre de los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb y el bloqueo de la salida del país 404, Ucrania, al mar Negro, afecta muy especialmente a países africanos, empezando por Egipto. Y en este país la primavera árabe estuvo directamente ligada con la crisis del pan (debido a sequias en China, que obligaron a este país a compras masivas, lo que tiró hacia arriba de los precios en los mercados mundiales).
En el año 2026 podemos afirmar que el grueso de estas tropas flotantes, salvo las que siguen operando en Siria y en Libia, han sido desplazadas a África, particularmente al Sahel y que el imperio, tal y como define el documento de está abriendo cada vez más operaciones cinéticas en ese continente (Kepe, y otros, 2023) (bajo la retórica del inevitable enfrentamiento de los “grandes poderes”) y, como se muestra en este documento, de operaciones psyco. El Pentágono ha activado la “Dongo Company” (es importante que el nombre evoque África), gestionada por el 7th Batallón de Operaciones Psicológicas localizada en Fort Bragg, Carolina del Norte. Algo lejos -Marruecos sería un mejor lugar-. Hasta el momento todos los esfuerzos para “contrarrestar la propaganda antioccidental”, sostenida por los sospechosos habituales -Rusia, China e Irán- (por supuesto en la visión colonial del mundo del imperio atlántico los nativos carecen de agencia, son primates colgados de los árboles) no ha resultado muy eficaz. Y organizaciones como la alianza de los estados del Sahel (AES), siguen su camino.
Por otra parte, la clarividencia de RAND es cada vez más escasa, como se muestran en sus análisis de Asia Occidental (Rhoades, 2023). El único lugar donde parecen más iluminados es en el hemisferio occidental, para desgracia de los que viven al sur del Rio Grande (Chindea, Treyger, Cohen, Curriden, & Klein, 2023), toda vez que los proxys se alojan en Florida e incluso son “nacionales” del imperio (i.e. Narco Rubio, Abelardo Gabriel de la Espriella Otero, …) y las “operaciones de extracción” son facilitadas por la compra de cipayos locales -i.e. bajo apariencia de “guerra contra las drogas” librada por la DEA- como ha sucedido con Maduro en Venezuela.
Desde el rincón de la península ibérica, un lugar bajo crecientes presiones climáticas -los fuegos la arrasan- políticas -los esbirros del imperio la han convertido en un laboratorio europeo de lawfare paralizando efectivamente cualquier estrategia de soberanía nacional- y militar -sus vecinos amenazan sus fronteras- y económica -el imperio, los sionistas y sus vecinos del sur le disputan recursos esenciales -fosfatos en el subsuelo del antiguo Sahara español, telurio y probablemente gas en las aguas de la zona de interés económico de las Islas Canarias, justo enfrente del antiguo Sahara y gas procedente no solo de Argelia, sino también de Nigeria a través de Niger y Argelia- podemos ver como las guerras imperiales se aproximan a nuestro territorio. Y sus fuerzas armadas se encuentran en un estado deplorable, no ya como sostienen algunos, por el bajo gasto militar -lo cual no es cierto- sino por su extraordinariamente ineficiente gasto militar -dedicado en su mayor parte a compras de cacharrería imperial y sionista de dudosa calidad, salvo para operaciones de policía contra enemigos pobremente armados o enemigos interiores, operaciones en las cuales es especialista el estado sionista de Israel-, ineficiencias debidas en gran en parte a doctrinas militares obsoletas impuestas por la OTAN que han llevado, entre otros desajustes, a que no disponga de una fuerza de misiles, ni industrias de drones, ni capacidades substantivas de guerra electrónica ni de reconocimiento y guiado satelital. De este asunto y de los “insospechados” traidores a la patria, sátrapas comprados por el sionismo, distraídos tras el trampantojo de “salvadores de la patria”, nos ocuparemos en otro lugar.
¿Como va a acabar la guerra en Asia Occidental? La guerra en Asia Occidental no va a acabar, hasta la total y completa destrucción del imperio atlántico y de sus proxys en la zona. La actual fase acabará con una victoria contundente de Irán, y una reorganización de gran envergadura de las alianzas y estatura de cada contendiente. El imperio atlántico resultará inevitablemente desplazado de sus bases militares en el Golfo Pérsico, pero se reorganizará en territorios de su proxy y zonas de influencia inmediatas. Hasta la próxima ocasión. Y mientras tanto no cejará en el acoso, tanto militar como económico. Disfrazando la derrota como gran victoria, el deplorable Bessent ha reinventado más de los mismo -sanciones sobre sanciones- y las vende como “gran estrategia”. Pero su tiempo ya pasó. Lo que aprendió desestabilizando a la antigua metrópoli imperial, Londres, no es extrapolable. Eso sí distorsionará el funcionamiento de los mercados, causará daño y destrucción, pero sobre todo acelerará la desdolarización y destrucción del imperio atlántico.
Justamente la línea de fuga del imperialismo es donde más evidentemente quiebran todos los proyectos morales de quienes gustan de llamarse genéricamente de “izquierdas”, se declaren o no “marxistas”. Antes hemos evocado una “critica alemana blanca pura” al proyecto liderado por Ibrahim Traoré. Criticas a Irán en la misma línea de “pureza blanca” se han publicado durante años en múltiples lugares, entre ellas algunas revistas “marxistas” hispanas, trotskistas y no trotskistas. Pero una de las más recientes es la que aparece en el digital El Salto, seguramente bajo la responsabilidad editorial de Pablo Elorduy[52]. El punto más importante de ese artículo es a lo que no hace mención: Irán lleva cuarenta años sometido a una guerra económica imperialista. Y por tanto cualquier análisis ha de situarse en ese contexto. El segundo punto más importante es que evocar los “derechos humanos”, ignorando el contexto en que estos emergen como un arma imperial (Morgan, 2020), es una omisión dolosa, sea intencionada o ignorante[53]. El tercero es que contiene errores de hecho – i.e. dice que el MOU no dejó claro quien habría de gestionar el estrecho de Ormuz, pese a que lo dejó muy claro-. El cuarto es la verborrea sobre el impacto interior de la guerra de agresión imperialista; reclama pureza como hicieron tantos liberales -algunos disfrazados de marxistas- durante la guerra del ejército rojo contra los blancos. El quinto es que ignora que el malestar y la desafección con el régimen, no mayor que la que puede haber en Turquía o en Alemania o en USA, solo se traduce políticamente debido a la interferencia imperial, como ya hemos detallado más arriba. En resumen, estamos ante una pieza de propaganda imperial para consumo de “las buenas gentes”, de las gentes moralmente superiores adscritas a la “izquierda liquida”. No de una genuina pieza de análisis político no ya “marxista” sino incluso “imparcial”.
Hay varias clases de agentes imperiales; (i) agentes encubiertos, bien sean con cobertura diplomática o impostados bajo cualquier personalidad civil; (ii) propagandistas declarados bajo cualquier trampantojo, i.e. nacionalismo español como en el caso de Aznar, que cobran abundantemente del imperio; (iii) agentes pasivos, que pueden no ser conscientes de que son cajas de resonancia de propaganda imperial, cuidadosamente elaborada para ellos. Una forma especialmente perniciosa de propaganda, tanto entre los agentes pasivos como entre los agentes encubiertos, es la adopción de posiciones de “teoría critica” o incluso “marxismo” ocultos tras un trampantojo de “superioridad moral” de las libertades liberales o de pureza revolucionaria. Por falta de información, me voy a abstener de ubicar al autor del texto en cualesquiera de estos tipos de agente. Pero de lo que no cabe duda es que cae en alguna de ellas. El Salto, como la mayoría de los medios adscritos a las “izquierdas” fracasa estrepitosamente cuando entra en juego el imperialismo. De hecho, esta es la prueba del algodón para determinar la consistencia de sus líneas editoriales.
En el “wishful thinking” europeo, no puede faltar un invitado de lujo, el ECB, que a través de tres jóvenes brillantes promesas, como no, trabajando con modelos DSGE (Dynamic Stochastic General Equilibrium), minimiza el impacto del cierre del estrecho de Ormuz sobre la economía europea, maximiza el impacto sobre el Asean y declara nulo el impacto en USA. Sin perjuicio de que previsiblemente el impacto en la Asean será severo, pretender que cualquier presión sobre los precios en China, no se va a propagar al mundo y, muy particularmente a Europa, es una ilusión. Pretender que la subida del precio del petróleo para la India no va a trasladarse a Europa es una ilusión. Y solo hay que visitar el supermercado y la gasolinera para dar cuenta de ello. Lo interesante de la “seudo estrategia” imperial en la ofensiva contra Irán es que no discriminará en sus efectos económicos entre amigos y enemigos: entre los más afectados se encontrarán quienes sancionan a Rusia, entre ellos Japón y Corea del Sur. Y aliados desleales del club de los Brics, como la India, que perdió su caja de Midas, a saber, comprar petróleo ruso con descuento y revenderlo a los encantadores clientes de la UE. Por lo demás la pieza del ECB es basura intelectual, como todos los modelos de equilibrio, que deja fuera las variables fundamentales para entender como se expande la inflación en el mercado mundial.
¿Fin del imperio?
No pocos, en libros y en redes, predican el fin del imperio atlántico. Caben pocas dudas de que el momento unipolar ha pasado. Pero eso no significa que imperio esté derrotado. Y no lo estará mientras siga pudiendo disfrutar de la capacidad de crear moneda de la nada, como lleva haciendo desde hace un siglo. Lleva haciéndolo desde el momento mismo en el que creó la llamada Federal Reserve System, la que le permitió alentar con deuda la primera y la segunda guerra mundial y, con la derrota de todos los contendientes en estas, creó las bases del dominio imperial atlántico. Y después de la destrucción del patrón oro, la creación del petro dólar y la imposición del US$ como moneda de reserva mundial, continuó expandiendo su poder coercitivo por todo el globo. Hasta hoy.
Es cierto que no ha ganado ninguna guerra cinética. Y tampoco está ganando ni la que libra en Ucrania contra Rusia ni que libra contra Irán (y a través de este contra Rusia y China). Que no gane guerras no es suficiente para predicar su fin ni su derrumbe. Y aún menos es suficiente para suponer que pasará por una revelación y aparecerá mágicamente una voluntad “racional” de paz. Solo buscará la paz genuina cuando los misiles nucleares destruyan sus ciudades. Mientras no desaparezca por completo la confianza en el US$ y con su desaparición se extinga la opción de comprar todo lo que no tiene, y no puede desarrollar por sí mismo, para crear armas, sus guerras, de alta y baja intensidad, directas y por proxys, seguirán asolando el globo terráqueo. Uno de los puntos a los viene prestando atención desde hace años, son justamente los estrechos, desde los que estrangular el comercio de quienes no se someten a sus dictados. Estos últimos todavía no son tantos como los que se alzaron mientras existió la URSS, pero están creciendo muy deprisa, sobre otras bases diferentes de la ideología comunista. Y la ausencia de esta, lejos de aumentar las opciones para la paz, ha disparado las oportunidades para las guerras. Guerras por doquier, cinéticas directas, cinéticas indirectas a través de proxis, hibridas, encubiertas. En los arsenales disponibles para librar esas guerras se han incorporado nuevas armas, los drones y la llamada inteligencia artificial.
El declive del US$ ha comenzado (Moritz, 2026), pero cuanto sobrevivirá como dominante es difícil de predecir. Sabemos que £ (libra esterlina) perdió su dominancia en favor del US$ como moneda de reserva y de denominación de transacciones internacionales, muy lentamente (Schenk, 2013), (Avaro, 2024). Tal vez el proceso sea igual de lento, tal vez no, toda vez que las transacciones electrónicas pueden muy bien contribuir a acelerar la decadencia.
En el proceso de crear armas de desestabilización todo vale. Incluso un supuestamente inocente juego, el Pokemon Go. Resulta que las imágenes (30 billones de capturas 3D) que los niños y menos niños capturaban, han sido transferidas a un contratista militar imperial y sirven al objetivo de entrenar redes neuronales para hacer que esos drones sean capaces de navegar hacia objetivos, incluso cuando la señal electrónica ha sido anulada. Da igual que Niantic, la compañía responsable de esto, niegue la operación. El fundador de esta compañía, John Hanke, habían fundado previamente la compañía de mapeo Keyhole (vendida a Google y base de Google Earth) con dinero del fondo de inversiones de la CIA. Mientras las gentes del común buscaban monstruos virtuales con Pokemon Go, actuaban como cartógrafos no pagados para el complejo militar industrial imperial, generando imágenes detalladas del mundo que permitan a aquél la “adquisición de objetivos”. Si podemos localizar un móvil en ese espacio virtual, podemos proceder, entre otras brillantes operaciones, a los llamados “asesinatos selectivos” (que casi siempre llevan consigo no pocas “victimas colaterales”.
Y es sabido que importa poco lo que opinen las gentes del común. Así, visto el rápido desmoronamiento del apoyo popular al estado de Israel, punta de lanza imperial en Asia Occidental, se procede en el Congreso imperial a juntar los dineros destinados al IDF con los del Imperial Army, de modo que nadie pueda reclamar la eliminación del soporte a la IDF. También se plantea que “servir” en las IDF sea equiparable a hacerlo en el Imperial Army, incluso a efectos de pensiones. A mediados de julio de 2026 esta operación de fusión todavía no está finalizada, pero todo apunta a que se va a materializar.
La significación práctica de todo esto, es que las guerras en Asia Occidental no van a desaparecer hasta la total destrucción del estado de Israel (y con ellas las satrapías que controlan a los árabes). Las formas de enfrentamiento cambian (Watling, 2026), la necesidad del enfrentamiento permanece.
Liberalilotas, podéis predicar[54] hasta quedaros sin voz: el imperio, y los pingües beneficios que proporciona, deben ser protegidos de la voluntad de las gentes del común. Y todavía hay algunos académicos que pretenden convencernos que no hay conspiraciones y que la democracia liberal “funciona”. Sin duda funciona, pero no como democracia. Solo como oligarquía, lo que siempre ha sido, salvo en el breve período en que las gentes del común fueron organizadas por “idealistas”, extinguidos junto con la URSS.
El declive de los imperios implica destrucción de su base industrial, desaparición de su capacidad militar y destrucción de su capacidad financiera. Las causas son tanto internas, en la línea de lo que escribió Ibn Jaldún en Muqaddima, como externas, los potenciales enemigos más allá de las fronteras se reinventan y acaban desafiando el poder imperial.
Que la secuencia de hechos sea la que acabamos de enunciar u otra es un asunto discutido. Pero es fácilmente observable un progresivo declive de la base industrial imperial resultado de la lógica de búsqueda de beneficios que informa el particular tipo de capitalismo financiero, que hace tiempo se ha impuesto al industrial (Elsner, 2025)[55], sobre el que el imperio atlántico se asienta.
Y este declive afecta tanto a la capacidad de crear cacharrería militar como al desenfoque de la misma. Y no hay que prestar solamente atención a armas cinéticas sino también a armas soft. El capital se organiza e impone una agenda monopolista que creció al hilo de un momentum anterior del imperio. Si la clave de la expansión militar era la proyección del poder naval, la apropiación de fondos sigue girando en torno a ese atractor: portaaviones, escoltas y aviones. Pero todos ellos han devenido obsoletos ante el potencial demostrado de los misiles de ataque y los misiles de defensa, letales para los aviones -incluidos los llamados “stealth”, mucho menos invisibles para las nuevas generaciones de radares de lo que dice la publicidad imperial- y escasamente eficaces contra los misiles entrantes. La capacidad militar del imperio ha venido apalancando también sobre la capacidad de innovación científica, incluso sobre que las llamadas ciencias sociales han producido. Entre estos últimos uno de mis favoritos es seguir la línea que lleva de los estudios etno metodológicos de Garfinkel[56], que ya inspiraron el manual KUBARK, a la codificación matemática de las “intuiciones” de aquél realizada por (Sacks, Schegloff, & Jefferson, 1974) hasta modernas herramientas de análisis de señales interceptadas (SIGINT) como Palantir[57] Foundry/Gotham y los modelos de IA conversacional.
Herramientas como Palantir Foundry/Gotham incorporan los cuatros pilares de esa evolución del análisis conversacional: (i) el eje del tiempo (Jefferson+Sacks): detección de turn floor offset, de modo que las pausas superiores a 350 milisegundos se clasifican como respuesta no preferida, lo que delata carga cognitiva, posible indicador de engaño o evasión;(ii) el eje de la estructura (Schegloff + Sacks): las transmisiones se mapean como pares adyacentes y se calcula el log likelihood de quien debe hablar a continuación; si el flujo se altera (i.e. desalineación de turnos o secuencias de inserción no esperadas) se generan alarma de tensión estructural y/o anomalía en la cadena de mando y/o fuente comprometida; (iii) el eje de interrupción (Garfinkel + Schegloff): se ejecutan experimentos de ruptura en los canales de comunicación del enemigo y si no se observan mecanismos humanos de corrección del dialogo -organización de la reparación- se descarta la señal por tratarse de una MILDEC (military deception), maskirovka (маскировка). En el juego del gato y el ratón, hay que suponer que se estarán desarrollando o se habrán desarrollando algoritmos capaces en devolver Foundry en bolsa negra a Peter Thiel, Alex Karp y Stephen Cohen.
Los ejemplos de subordinación de las llamadas ciencias sociales a los intereses militares del imperio, siempre bajo el camuflaje de seguridad, son muchos (Solovey & Dayé, 2021), i.e. el programa CORONA (Cloud, 2001), decisivo para el desarrollo del análisis de imágenes satelitales.
Y se han producido varias directivas -anteriormente llamadas TRADOC y ahora T2COM (Centro de doctrina del ejercito) para encontrar el santo grial de como el ejército debe ser reconstruido y entrenado para mantener su capacidad no ya disuasoria sino coercitiva, coercitiva a escala planetaria. Ha ido evolucionando desde la TRADOC Pamphlet 525-3-1-: “The Us Army Operating Concept: Win in a complex world” publicado en 2014, donde se establece formalmente la guerra multidominio. Ese documento ha sido revisado en 2018, 2020 y años posteriores para incorporar la idea de la ausencia de línea divisoria entre paz y guerra (guerra permanente y total) y reconocer la emergencia de grandes potencias ante las cuales la superioridad naval y aérea no puede darse por garantizada. En qué medida un ejército modelado desde su origen en el exterminio de tribus aborígenes[58] y que nunca ha ganado una guerra contra un poder industrial, se adaptará es muy discutible.
Seguramente el término que mejor define el estado de guerra permanente al que el imperio nos ha conducido es omniwar, acuñado por Hughes, quién también ha señalado la “weaponización” tecnocrática de las ciencias y las seudociencias, como ya hicieron los nazis (Hughes, 2024).
Las élites británicas, en su espiral de corrupción e inevitable declive, se inventan alternativas en su deriva al liberalismo autoritario[59], que “weaponizan” casi todo. Al igual que sus patrones del otro lado del atlántico, usan “travestidos políticos”[60] para confundir a las gentes del común, que opera en el marco de la llamada “Fusion Doctrine”, introducida en la revisión de las “capacidades de defensa” de 2018, que sitúa en su centro la “communication and information warfare”, de decir, proporciona una cobertura “legal” para que el “deep state” se haga con el control absoluto del discurso público. Los operativos dentro del aparato de seguridad y sus contrapartes en los medios se dedican a crear “mind maps” de modo que todos aquéllos que no reproducen el discurso oficial i.e. sobre Ucrania, son perseguidos por diferentes mecanismos, i.e. detenciones, acusaciones falsas, desmonetización, como les ha sucedido a Declassified UK, The Grayzone, … al tiempo que un “Statutory Counter-Disinformation Centre” se dedica a generar el discurso correcto, para lo que intenta reclutar a cuantos mercenarios de la pluma pueda encontrar, como mostró Integrity Initiative[61]. Por supuesto todo este esfuerzo se dedica a combatir la “desinformación” de esos medios realmente independientes. Señala el paso del estado democrático liberal al “national security state”. Los objetivos a neutralizar por este ya no están ni exclusiva ni fundamentalmente fuera de las Islas Británicas, están dentro. El enemigo interior se abre paso silenciosamente.
Pero esta deriva no se limita, ni mucho menos, a UK. Alemania sigue un camino paralelo y está si cabe más avanzada en la integración de todas las armas de control de la disensión, la industria de la censura, donde las ONGs ocupan un lugar destacado (Häring, 2026)[62], pero ni mucho menos único. Como ha mostrado Liber-net, aparecen múltiples instituciones del gobierno que subcontratan en agentes seudo privados la censura que supuestamente la constitución les “impide” practicar.
Pero en sí mismo, el interés de la intervención en el discurso público por parte del “deep state”, sirve también a un objetivo financiero “inconfesable”. Es conocida la intervención decisiva del ex primer ministro Boris Johnson para tumbar en acuerdo de paz en Ucrania. Y en parte esa intervención se debe a que estaba en nómina de fabricantes de armas -como se ha sabido después-. Pero más allá de esa causa hay otra anterior: en los balances del Banco Central de UK y de otros bancos de la City hay una ingente cantidad de préstamos concedidos con garantía de activos en Ucrania, en todos los sectores, inmobiliario, minero, agrario[63]. Entre ellos destacan las empresas agroindustriales, que se habían hecho, por cuenta del imperio, con una parte importante de las tierras de Ucrania, y planeaban hacerse con el resto. Ese resto estaba siendo privatizado según el modelo usado en el desmantelamiento de la Unión Soviética: privatización de las tierras del estado dividiéndolas en “acciones imaginarias” cuyos “propietarios imaginarios” eran los ciudadanos de Ucrania, pero que al cabo de un corto tiempo pasaban a esas corporaciones por precios irrisorios. Y no hay que olvidar que gran parte de la Ucrania del Sur y el Este tiene algunas de las chernozem (Vysloužilová, Ertlen, Schwartz, & Šefrna, 2016), (Haase, y otros, 2007) más fértiles de la tierra, capaces de producir dos cosechas de cereales al año sin apenas fertilizantes, así como reservas de minerales altamente valiosos, de cuya existencia el imperio colonialista occidental es muy consciente. Y tampoco hay que olvidar que la “seguridad alimentaria” ha sido uno de los motores de la expansión imperial del imperio británico[64]. Y el control de tierras especialmente productivas, de las reservas de minerales imprescindibles para la digitalización y las armas, y de los yacimientos de energías fósiles, son los motores fundamentales de las guerras que libra el imperio atlántico, impulsado por la búsqueda de colaterales de sus banqueros, además del impulso inercial ejercido por el complejo militar-industrial, todo lo cual solo puede entenderse analizando la particular estructura de clases que anima su particular modelo de capitalismo.
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Si el imperio atlántico pierde la guerra, no es solo que el papel que firmó Trump para cobrar los gastos de la guerra con concesiones mineras, es solo eso, un papel, sino que las ingentes cantidades de préstamos en el balance de los bancos de la city, incluido el Banco Central de UK, serán solo eso, papel. De las guerras son siempre responsables los banqueros. Y la de Ucrania no es una excepción. Lo único que se requiere es que otros, i.e. los nacionalistas ucranianos organicen los cadáveres. Donde hay un banquero siempre hay una funeraria muy rentable.
Hay que tener en cuenta que esto se produce en un contexto donde, según muestran los datos de la world profit data base, la tendencia de los últimos años en el capitalismo de los 1.000 millones es a la caída de la tase de beneficio del capital no financiero, tal y como recoge Freeman (codirector con Radhika Desai del Geopolitical Economy Research Group (www.geopoliticaleconomy.ca) en esta presentación:
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Y se recoge también en una visión de más largo plazo de la economía francesa (Herrera, Long, & Ding, 2023), (Herrera, Long, & Ding, 2023).
No abundan las oportunidades de inversión “rentable”. Pero sin son muchas las oportunidades para las burbujas. Analicemos por un momento la burbuja de la IA, el caso particular de NVIDIA y los centros de proceso de datos localizados en Asia Occidental. La más reciente burbuja -sin perjuicio que como en todas las anteriores, exista un genuino potencial uso creativo para la solución de problemas y creación de nuevos servicios y aumento de la productividad-, ha llevado a ingentes inversiones en centros de proceso basados en los chips de silicio de NVIDIA, con una eficiencia energética muy baja, de modo que disipan mucho calor y requieren ingentes cantidades de energía eléctrica. Ello hace de la localización de los centros al lado de fuentes baratas y abundantes de energía “fósil”, la zona del Golfo Pérsico, una “decisión racional”. Tanto más “racional” si tenemos en cuenta que en el suelo de EE.UU. no hay reservas importantes de Uranio (si las hay en Canadá, de ahí la reciente obsesión imperial por su anexión) y que el 70% de la actual capacidad de procesar y enriquecer Uranio se localiza en territorio de la Federación Rusa. Pero lo cierto es que ya a día de hoy, los chips fabricados por NVIDIA para ese uso -no para otros, i.e. dispositivos móviles, civiles o militares- son obsoletos frente a los chips de luz.
Las derrotas en la guerra por proxy (Israel y los países del Consejo de Cooperación del Golfo) y directa contra Irán, y la que libran con proxy contra Rusia, parecen mostrar indiciariamente que la adaptación del ejercito USA a las nuevas condiciones no ha tenido lugar. Y la corrupción sistémica en el interior del imperio parece augurar que esa transición nunca tendrá lugar.
Por eso mientras pretenden distraer la guerra contra Irán con el trampantojo nuclear, que nunca fue el motivo real (Oborne, 2013), (Porter, 2014), pretenden dotar a Arabia Saudi de capacidad nuclear, de uso civil “por supuesto”, y condicionada a que reconozcan los Acuerdos de Abraham. No son clavos para cerrar el ataúd del imperio, son también piedras para arrastrar a todos, amigos y enemigos, al fondo. Nada parece cambiar bajo el sol imperial.
Si la capacidad militar está en cuestión, su declive industrial se ha venido agravando con el paso de los años, con alternancias de burbujas, i.e. servicios digitales y su actual versión, la IA. Su ineficacia en la producción de bienes de interés militar es cada vez más evidente y su atraso en la eficiencia económica termodinámica respecto a China, e incluso Rusia, es también cada vez más evidente.
Sobrevive su dominio financiero -una de las causas principales, si no la principal, de la guerra en Asia Occidental- en origen ligada al petrodólar, razón por la cual recurre a las sanciones económicas -mejor llamarlas financieras-, seguidas, con fiebre paroxística por una UE completamente alterada genéticamente por el imperio atlántico. Los virus que ha inyectado el imperio atlántico en sus vasallos europeos, son de varios tipos, incluido el Toxoplasma gondii, que lleva a la UE no solo a desafiar a Rusia sino también a China[65].
Por lo demás el imperio sigue produciendo sus particulares documentos sobre el “conflicto de grandes poderes”, como se muestra en (Cohen, y otros, 2023) otro de los papers de la Rand Corporation[66]. Pocos en el occidente colectivo, el occidente político, el imperio atlántico o como se le quiera llamar, parecen reconocer, y si lo reconocen no lo hacen público, que la supremacía militar del ejercito USA es una ilusión. Particularmente esquivos en este reconocimiento son los funcionarios militares, con alguna honrosa excepción. Las derrotas se acumulan, pero no por eso las aventuras militares desaparecen. Y no desaparecerán hasta que las aventuras resulten materialmente imposibles. Y ese día se acerca.
Notas
[1] He dedicado muchas horas de mi vida a entender y aplicar sofisticados modelos para analizar las preferencias de las gentes de común (choice models). Pero no sus preferencias declaradas, que son fáciles de capturar simplemente preguntado con encuestas, sino las llamadas preferencias reveladas, las que resultan de sus conductas reales. Muchas horas respondiendo a partir de estas preferencias reveladas a las preguntas ¿Por qué prefieren esto sobre aquello? ¿Y qué preferirán en otras hipotéticas situaciones futuras, donde algunos componentes del set de elección son alterados?, para lo cual se requiere implementar sofisticadas simulaciones. Esas preguntas afectaban sobre todo a decisiones de compra. Pero por extensión, tal y como han defendido las teorías de la política como un mercado, la llamada Public Choice Theory, se pueden aplicar a las conductas políticas. Y eso es lo que siguen haciendo investigadores a la búsqueda de algo con armazón matemático publicable en las revistas de reproducción de la academia. Ejemplos recientes aplicando esa clase de modelos a las preferencias de los gastos en “defensa” son (Qari, Börger, Lohse, & Meyerhoff, 2024), (Nicoli, Burgoon, & van der Duin, 2025). A día de hoy sé perfectamente que si la validez de esos modelos en contextos de compra de productos -tanto si se basan en la maximización de la utilidad como en la minimización del arrepentimiento (regret)- es limitada, en las aplicaciones políticas es irrelevante, porque las preferencias de la gente no deciden en absoluto las decisiones políticas, en ninguna parte y muy especialmente, contra lo que los liberalilotas predican, en las democracias liberales. De hecho, su relevancia es mucho mayor en otros sistemas, de los cuales los liberalilotas dicen que adolecen de “falta de libertad”. Como todos los modelos construidos en el marco de la Public Choice Theory son incapaces de explicar nada, en la academia construyen explicaciones adhoc, i.e. estados fallidos.
[2] Por casualidad, el logo https://www.rothschildandco.com/es/ está compuesto por cinco flechas, que, a salvo del yugo, me recuerda el de la falange, que veía todos los días de mi infancia (aunque la orientación de las flechas es inversa). Las flechas en el de Rotschild, van en la misma dirección del originario adoptado por los llamados Reyes Católicos.
[3] Por temor por su propia vida o por las represalias de las que podría ser objeto.
[4] Esa responsabilidad británica fue denunciada en su propio tiempo por autores especialmente despiertos (Casement, 1915).
[5] Las “causas” de la primera guerra mundial siguen siendo disputadas hasta hoy (Mombauer, 2024), (Mombauer, 2013). Naturalmente las élites alemanas, como muestra el Septemberprogramm, sufrían sus propios delirios imperiales. Y sus posiciones coloniales sobre sus vecinos, particularmente sobre los serbios, son de larga data, como se muestra en la tesis doctoral de (Thörner, 2008) y llegan hasta su inducción y participación de los bombardeos de Belgrado por la OTAN y su actual interferencia a través del representante especial de la UE, Dirk Schübel. Tampoco conviene olvidar el Alto Representante Internacional para Bosnia y Herzegovina, protectorado del que se ha venido ocupando durante años Christian Schmidt. Si las causas de la primera guerra mundial siguen siendo disputadas, la contribución de cada contendiente a su inicio es igualmente disputada; si el papel de UK está claro, el de Francia parece más confuso, pero no por ello fue menos importante (Gardner, 2015).
[6] Quién incluso publicó sus memorias (Hanfstaengl, 1957).
[7] Este personaje incluso negó un préstamo a Hilferding, el autor de El Capital Financiero y forzó su dimisión como ministro de finanzas de la República de Weimar.
[8] Este “inocente” banco, incluso sirvió para canalizar oro checoeslovaco a las arcas del Tercer Reich.
[9] I.e. de AEG, que acabó en manos de GE. Como es sabido, su propietario, de origen judío, Walther Rathenau, ejerció como ministros de exteriores de la República de Weimar y a iniciativa de excéntrico ministro de exteriores soviético, Gueorgui Chicherin, firmó con la URSS el tratado de Rapallo. A continuación, fue convenientemente “ejecutado” por “fanáticos” de extrema derecha. El asesinato de Walther Rathenau (Sabrow, 2022), supuestamente a manos de la “Organización Consul”, dificultó continuar avanzando en lo previsto en el Tratado de Rapallo (1922), que como es sabido, incluía no solamente acuerdos económicos de mutuo interés para la Alemania de Weimar y la URSS, sino también acuerdos militares secretos, i.e. la creación de tres bases militar-industrial conjuntas en territorios de la URSS, para la producción de tanques y aviones. Cualquier parecido entre los asesinatos de Walther Rathenau y Alfred Herrhausen es pura coincidencia, no una pauta repetida. Al parecer Herrhausen fue asesinado o por la Stasi, aunque nadie detalló que les aportaba su asesinato, o por los “izquierdistas” de la Fracción del Ejército Rojo. El problema es que esta organización, como las Brigadas Rojas, estaba penetrada por la inteligencia imperial. Y no menos indicativo es que la Verfassungsschutz se inventara testimonios para implicar a estos “fantasmas”. Hay que recordar que esta brillante institución de “seguridad” se creó a partir de nazis reciclados.
[10] Salvo por los trotskistas, que difundieron las insidias de Kruschov.
[11] Como este grupo se cruzó con otros, i.e. la Order of Skull & Bones, donde pululaba la más selecta parte del establishment atlántico (Sutton A. C., 1986) es un hecho documentado, aunque no está tan clara la capacidad de esta “orden” para actuar con voluntad única. Esta “orden” pudo ser creada de “oídas”, como consecuencia de la estancia en Baviera de uno de sus fundadores, sobre el modelo de los Perfectibilistas (Melanson, 2011), más conocidos como Illuminati. Esta última fugaz orden, junto con otras órdenes masónicas, fue tomada en consideración, por (Koselleck, 2008), para delinear una línea teórica que condujo, junto con los filósofos de la ilustración, a la Revolución Francesa. En cierta medida, el enfoque de este académico, confirma las “teorías de la conspiración” formuladas por el cura Agustín Barruel (Barruel, 1995) (traducidas al castellano e impresa en Perpiñan en el 1827, por el obispo que fue de Vich, bajo el título “Memorias para servir a la historia del Jacobinismo”).
[12] Reciclando incluso infames caricaturas del muy considerado (Doré, 1971).
[13] Se dice en (Morris, 1996) que incluso Clinton fue reclutado en ese lugar, pero por la CIA, en el marco de la Operation Chaos. Aunque la CIA “expurgó” sus “records”, la fuente viva de esa información fue Cord Meyer Jr., agente de la CIA (Meyer, 1980), que estaba justamente al cargo del Covert Action Staff, desde donde financiaba secretamente a grupos estudiantiles, sindicales y literarios no comunistas, como la National Student Association y la revista Encounter, todo lo cual fue “destapado” por la revista Ramparts en 1967 (Kuzmarov, 2023).
[14] Hay un historiador (Sarkisyanz, 2003) que defiende la hipótesis de que los nazis copiaron incluso su sistema formativo del modelo inglés, del que admiraban su capacidad, no igualada por ningún otro sistema, de producir ignorantes despiadados servidores del imperio. Cierto es que la parte de producción de ignorancia la han exportado a toda Europa occidental toda vez que el llamado proceso de Bolonia se inspira en el fracasado modelo educativo británico.
[15] El origen de esta información son documentos confidenciales capturados por los nazis.
[16] No hay nada que los micrones de entonces, como los de ahora, no puedan hacer por una hamburguesa. Quienes sostengan que los micrones de entonces eran mucho más brillantes que los de ahora, deben revisar sus valoraciones. Y quienes crean que aliándose con ellos llegarán a algún lugar, deberían recordar la guerra de la Conchinchina. Los micrones de entonces dieron cuerpo a la llamada Iniciativa de Alto Nivel: El 19 de enero de 1940, el premier francés Édouard Daladier instruyó personalmente al General Maurice Gamelin (comandante en jefe) y al almirante François Darlan para preparar un memorándum sobre la «intervención eventual para la destrucción de los campos petroleros rusos». Cualquier parecido con los “40 días de infierno” que la cábala Zelensky infringiría a Rusia, atacando población civil, niños en playas incluidos, para forzar a Rusia a un alto el fuego en la actual guerra de Ucrania en 2026, es pura coincidencia. Por cierto, que el portador de la buena nueva del “alto el fuego” en agosto del 2026 es el embajador turco. Los “40 días de infierno” han pasado. Y lo que han conseguido es el escalado de la guerra: la salida al mar negro de lo que queda de Ucrania ha sido cerrado. Y nada excluye que si continua la escalada, se cierre por completo el propio mar Negro. Las conclusiones a las que, muy a su pesar, han llegado las élites rusas en 2026 no son muy distintas de las que se vio obligado a asumir Stalin, cuando todos sus intentos de distensión y/o coaliciones antinazis creados cuidadosamente por el Comisario del Pueblo para Asuntos Exteriores de la URSS, el bolchevique de origen judío, Maksim Litvinov, fueron desechadas por las llamadas “democracias liberales” (Haslam, 1984) -oligarquías parlamentarias es una mejor definición-. Esas conclusiones las describimos en “Los misiles de junio”. La guerra de Ucrania va a terminar como terminó la segunda guerra mundial, cuando ya no quede nadie armado y dispuesto a disparar contra los rusos. Pero los civilizados colonialistas de la Europa Occidental son incapaces de aprender la misma lección, salvo con el método que usaba mi maestro cojo Don José con el difunto Lelo, que Dios lo tenga en su gloria: a hostia limpia. ¡Y mira que, como estudiante maestro adjunto, uno o dos años más joven que este cafre, me esforzaba en enseñarle!
[17] Cualquier parecido con las prácticas que esas mismas naciones siguen respecto a Zelensky y su cábala de corruptos y asesinos es pura coincidencia. Todo por la paz, la libertad, la autodeterminación de los pueblos … toda esa retórica que alimenta a los liberalilotas en su particular pantano.
[18] Nótese la ironía: promovían la guerra para la paz y, por supuesto para la libertad. Nada nuevo en la retórica que tanto deleita a los liberalilotas.
[19] La fuente de esta información son documentos clasificados capturados por los Nazis.
[20] En sus dos tomos dedicados al “drunken bumb”. Desafortunadamente este historiador se desacreditó a si mismo negando en múltiples declaraciones inopinadas el hecho histórico del Holocausto, con argumentos ciertamente peregrinos.
[21] Si alguien se siente tentado de poner esto en paralelo con la intervención de otro “drunken bumb”, Boris Jhonson, efectivamente tiene muchos parecidos salvo que este último estaba en el Gobierno y, cuando se le atribuyen esas presiones, Churchill estaba en la oposición. Por lo demás tanto uno como otro, son sujetos profundamente corruptos y receptores voluntariosos de “aportes de fondos” que llegan a sus manos por voluntad divina. La extraordinariamente desordenada vida financiera del primero de los “drunken bumb”, que recibió, entre otras, generosas donaciones para pagar sus calzoncillos extrasize del financiero de origen judío austriaco, Sir Henry Strakosch, ha sido documentada por (Lough, 2015).
Tal y como muestra la File Reference CHAR 2/277, titulada «Public and Political: General: Germany: Economic intelligence – Sir Henry Strakosch,» que cubre el período de marzo a noviembre de 1936, aparecen informes que este le proporcionaba sobre el rearmamento nazi. Las fuentes de esa información, hasta donde sé, no han sido determinadas, y seguramente procederán de múltiples orígenes, entre las cuales estarán con toda seguridad las élites financieras de ambas partes del atlántico que financiaban ese rearmamento. Por otra parte, tampoco hay que sobreestimar su precisión. Sir Henry Strakosch era copropietario de The Economist y la unidad de “inteligencia económica” sigue sin brillar en su precisión (al menos en lo que hacen publico) razón por la cual hace años que deje de leerlos.
[22] Si algunos está tentados de establecer un paralelismo con los relatos actuales según los cuales la guerra en Ucrania no tiene su base en una provocación deliberada y continuada en el tiempo por el imperio atlántico, pueden establecerlo. Pero tanto una como otra estás completamente errados. Este “buenismo” que a Bambi no le inmunizo de ser procesado, no le liberó de acabar siendo expulsado de Oxford. Naturalmente para la clicke de historiadores de Oxford, que son herederos del relato de que Hitler fue el único responsable, y que las elites financieras imperiales de la City y Wall Street no tuvieron nada que ver, ese relato no acabó de cuadrarles: ¡mejor matar al mensajero, aunque solo sea portador de un mensaje de error!
[23] Los desarrollos teóricos de la estrategia militar del ejército rojo en el período de entreguerras, que se materializaron en la estrategia y arte operacional durante la segunda guerra mundial -i.e. el uso de armas combinadas, el concepto de “deep batle”, la invocación oportuna de la guerra defensiva y ofensiva-, han sido notoriamente ofuscadas por los enfrentamientos políticos que condujeron a la purga 1937-1938 (cuyos efectos negativos en las capacidades del Ejército Rojo han sido ampliamente sobreestimados; de hecho esas purgas abrieron el camino a las máximas responsabilidades para Gueorgui Zhúkov, Iván Kónev, Semión Timoshenko, Rodión Malinovski, Fiódor Tolbujin, Kiril Meretskovm, Borís Sháposhnikov, Leonid Góvorov, Grigori Kulik, Konstantín Rokosovski, Vasili Chuikov, entre otros muchos). Por ejemplo, la atribución a (Svechin, 1997) de ser un defensor “fanático” de la guerra defensiva no se ajusta a la verdad (Stone, 2012). Para un balance reciente de cómo se construyeron las doctrinas (Hill, 2025, pág. cap. 7) y como esas doctrinas resultaron superiores en el campo de batalla, (Hill, 2025, pág. cap.10).
Por otra parte, nada de lo aprendido entonces se puede aplicar mecánicamente a la guerra moderna: la gran extensión de Rusia que hacía factible la defensa escalonada, ha tenido que ser reinventada en guerras dominadas por misiles y drones.
[24] La sobrestimación de las propias capacidades, sobre todo cuando van envueltas en armas y estrategias milagrosas es un error militar muy frecuente. Lo ha vuelto a cometer la OTAN en su guerra en Ucrania, tanto antes como después del año 2022. En el caso de la Wehrmacht es tanto más ridículo cuanto que sus líneas de suministro logístico seguían reposando en gran medida en tecnologías propias de la primera guerra mundial, i.e. caballos, que como es sabido sudan, no se cambian de ropa y no son muy prácticos en temperaturas extremas porque se congelan, a diferencia de los perros, que respiran por la boca y son muchos mejores para tirar de trineos frio extremo.
[25] Control para el que no escatiman en recursos, poniendo en nómina cuantos “periodistas” sea necesario, de modo que estos, entre otros muchos servicios les sirvan al objetivo de crear “enemigos exteriores creíbles” que sirvan al objeto de combatir los enemigos interiores y a cubrirles cuando reclutan a “indeseables” covert human intelligence source (CHIS) como el Agent X, un nazi violento y misógino del que habla el documental de la BBC, The Big Cases – The Abuser Working for MI5.
[26] Como tampoco lo son los que el imperio solía llamar “rogue state” (o «outlaw state» o “axis of evil”), aunque distraía la causa financiera real -no son accesibles a los banqueros imperiales- como estados vinculados al terrorismo, a las agresiones regionales, a las armas de destrucción masiva, al tráfico de drogas, a la alteración fraudulenta de elecciones, a la guerra sucia, a las ejecuciones extrajudiciales y tortura o a todo ello conjuntamente. Lo cierto es que los únicos estados que cumple todas esas condiciones son USA (asistido por Israel y UK, como sus socios preferentes) y el coro tragicómico compuesto por los demás comparsas de la UE y los aliados preferentes -Japón, Korea del Sur y Filipinas-.
[27] Figura del folklore de la Semana Santa de Ponferrada.
[28] Derivados Extrabursátiles (OTC): 846 trillones de dólares (aproximadamente el 88% del total). Dentro de esta categoría, los derivados de tasas de interés son los dominantes, superando los 665 trillones.
Derivados Negociados en Bolsa (ETD): Aportan el restante, con un valor estimado de 118 trillones de dólares.
[29] El «valor nocional» es la suma de los valores nominales de los contratos y no representa el dinero real en riesgo ni el valor de mercado efectivo (estimado en 21,8 trillones de dólares en valor bruto de mercado). Pero todo esto son estimaciones.
[30] El bombardeo de la OTAN sobre Yugoslavia, conocido como Operación Fuerza Aliada, tuvo lugar del 24 de marzo al 10 de junio de 1999. Y como ya hemos explicado en otro lugar, estuvo especialmente motivado por el intento de Milosevic de liberarse de la deuda externa, emitiendo moneda local. Deuda contraída gracias al modelo “liberal” antisoviético gerenciado por Tito. No hay nada parecido a una coincidencia: el mismo año en el que entró en vigor la liberalización de transacciones financieras, se bombardeó a un país en Europa, que pretendía deshacerse de la deuda que el imperio había creado “amablemente” en el pasado. Por supuesto el imperio nunca lanza bombas con el argumento de las finanzas, por eso se inventaron toda clase de razones “morales”, todas ellas afectadas por diferentes grados de mentira. Los manuales de manipulación imperial dictan, a diferencia de lo que practicaba Goebbels, que en toda propaganda debe hacer una cierta dosis de verdad.
[31] Este modelo fue implantado en 1983 con la Ley de Operaciones Bancarias Libres de Usura. Los bancos, en lugar de cargar interés usan contratos compatibles con la Sharia, es decir profit-sharing (musharakah), cost-plus financing (murabaha), and leasing (ijara).
[32] La prueba fehaciente son los “préstamos” y transferencias varias a Ucrania.
[33] Pone Esquilo en boca de Io, en Prometeo Encadenado, parágrafo 685 “Que no hay peste peor, te lo aseguro, que un discurso cargado de aderezos” (Esquilo, 2004, pág. 112). Una traducción bastante desafortunada -aunque las hay peores- de “νόσημα γὰρ αἴσχιστον εἶναί φημι συνθέτους λόγους”. Prefiero las inglesas, bien sea “I count the false words, the foulest plague of all” (Aeschylus, 2003), o “There is no sickness more shameful in my view than made-up words” (Grene & Lattimore, 2013). Cuando se trata de guerras y bancos, no son aderezos, son mentiras, lo que encontrareis. Y Platón pone en boca de Socrates, en el Fedón «τὸ μὴ καλῶς λέγειν οὐ μόνον εἰς αὐτὸ τοῦτο πλημμελές, ἀλλὰ καὶ κακόν τι ἐμποιεῖ ταῖς ψυχαῖς» “el no expresarse bien no es solo algo en sí mismo defectuoso, sino que además produce daño en las almas” (Platon, 2008, pág. 82).
[34] Según dicen patéticas y débiles, pese a estar bien alimentadas, mentes académicas, quien produce los fakes son otros, lejos de los pasillos del poder. Y por eso la UE les echa de comer abundante hierba en el pesebre para que justifiquen sus políticas de censura, disfrazadas como “fight disinformation” y “defensa de la democracia liberal”. Con una de esas mentes débiles -Elena García Guitian, catedrática de “ciencia” política- me he cruzado hace no muchos años y aparece aquí (Conrad & Newman, 2026), con sus característicos textos de parvulario, como autora del capítulo 7. La liberalilota en cuestión fue directora general de relaciones con las Cortes entre 2009 y 2011 (bajo otra ilustre, María Teresa Fernández de la Vega, en el Gobierno “socialista” presidido por Zapatero). Y ya entonces escribía estúpidos y desinformados y pro imperiales artículos sobre la guerra en Osetia del Sur. Mi lenguaje actual corresponde al suyo. No es persona especialmente educada.
[35] Pese a lo que cuenta la propaganda otanista, Rusia fabrica sus propios chips para su industria militar. Y está empezando a producir en Zelenogrado (oblast de Moscú) y en la zona económica especial Innopolis (Tartaristán) chips fotónicos (CIF), especialmente indicados para los grandes centros de proceso de datos e IA y redes de comunicaciones, porque son muchos más rápidos y disipan mucho menos calor. Por el momento no fabrica los chips más pequeños de silicio, que ni siquiera China produce a julio de 2026. Pero China ya está muy próxima de lanzar la producción masiva de microchips de silicio muy dentro del continente. Hasta el momento el monopolio, basado en las estampadoras holandesas, está en Taiwan. Por su parte Rusia está trabajando para alcanzar el mismo objetivo de producción de los chips más pequeños antes del 2030.
[36] En España, de modo chapucero hispano, se trató de implementar el mismo método bajo el señor X. Pero mientras el general británico terminó sus días con su reputación intacta -incluso escribió memorias justificativas de sus servicios al imperio (Kitson, 2024)-, los agentes hispanos de la T.I.A. (Técnicos Investigación Aeroterráquea) han acabado con su reputación maltrecha. Como es sabido en la TIA prestaron sus servicios los distinguidos agentes Mortadelo y Filemón, el Súper, la señorita Ofelia y el Profesor Bacterio. No obstante, todos ellos fueron indultados por el empleado del imperio, Mister “bigote menguante, quien pueda hacer que haga”. Creo que la agencia todavía no ha sido disuelta. Simplemente, como hacen los británicos, se le ha cambiado el nombre. Y ahora se han tecnificado con “programas espía” como el Pegasus y otras varias herramientas que no me está permitido desvelar. Así los británicos empezaron con la Fuerza de Reacción Militar (MRF) creada por Kitson, pero rápidamente penetrada por la contrainteligencia del IRA, siguieron con el 14º destacamento de inteligencia (The Det), que operaba en el grupo NITAT(NI), donde aparte de con otros cuerpos especiales (SAS, SBS) colaboraba estrechamente con los escuadrones de la muerte unionistas. O por mejor decir, dirigía sus trabajos de “neutralización” no solo señalando objetivos sino proporcionando el soporte logístico para la “limpieza”. En 2005 el Det ha pasado a denominarse Special Reconnaissance Regiment. No sé si a día de hoy le han vuelto a cambiar el nombre.
[37] Trump, gracias al dinero de papá, se saltó esa y todas las demás lecciones bien contadas en la Ivy Leage, de modo que, ni aún con esfuerzo, es hablado por ese discurso, a diferencia de los presidentes imperiales que le precedieron, especialmente por todos los que vinieron después de Reagan, que repetían el catecismo con las creencias de los liberalilotas.
[38] Precisamente la última de estas doctrinas, que se ha materializado en bombas atómicas y misiles para entregarlas, es lo único que ha asegurado la supervivencia de la primera -Juche-, durante los años de asedio imperial posteriores a la autodisolución de la URSS, en los que el imperio intentó por todos los medios desarmarles (Wit, 2025). Desarmarles bajo los buenos principios liberales: nosotros los buenos liberales podemos tener bombas y lanzarlas a discreción; vosotros los malos (comunistas, islamistas o cualquier otra encarnación del mal) solo tenéis derecho a que os caigan encima. Buenos principios distraídos bajo una retórica más elaborada -seguridad nacional, paz y prosperidad, … (Panda, 2020). Pero ante la insaciable sed de colaterales del imperio atlántico, el modelo coreano es el único viable para cualquier sociedad que se pretenda como estado y sociedad independiente del imperio. Por eso en Irán, una parte cada vez mayor sus élites parecen haberlo entendido. Y por eso yan han advertido de la posibilidad de abandonar el tratado de no proliferación. No tengo pruebas, pero estoy muy persuadido, juntos con otros muchos, más expertos que yo en la materia, como Teodor Postol, que ese abandono del tratado ya es un hecho y que las bombas nucleares están en los arsenales de la GRI. El abandono de derecho, vendrá en algún momento posterior. Por lo demás la cantinela de las armas nucleares como justificación de la guerra imperial nunca ha pasado de ser un artilugio retórico, toda vez que los agresores -USA e Israel- cuentan con arsenales nucleares declarados y no declarados, respectivamente.
[39] Personas del calibre de Rosa Luxemburg son asesinadas una y otra vez, invocando su nombre en vano.
[40] Y no, el reinado de Pedro el Grande no cae bajo ese síndrome: al contrario, anticipando en mucho la doctrina coreana Songun, consagro el principio, repetido muchas veces, de que la base de la independencia de Russia frente al colonialismo de la Europa del oeste, se asienta en su poder militar. Y nada mejor que aprender de tu enemigo para vencerle. Disuadirle es imposible. De cuando en cuando aparecen idiotas como Gorbachov que no fueron al cole el día que tocaba aprender esa lección.
[41] Que sistemáticamente han ignorado relatos en primera persona como el del que fuera embajador en la URSS, Jack F. Matlock.
[42] Entre estos se cita a Stephen F. Cohen, fundador, junto con Gilbert Doctorow, del American Committee for East–West Accord (ACEWA), una organización sin fines de lucro (501(c)(3)) con sede en Nueva York. Al parecer aquél tuvo un acceso privilegiado a Gorbachov porque su biografía de Nikolai Bujarin, “impresionó” a este último. Se dice que la inspiración para las desastrosas “reformas” de Gorbachov, procedía de las que defendía Bujarin, en su particular visión de la “Nueva Política Económica (NEP)”. Causalmente tanto Stephen F. Cohen, que ya ha muerto, como Gilbert Doctorow son de origen judío, con antepasados emigrantes procedentes de los países bálticos. Este último, Gilbert, publica a muy buen ritmo y está muy activo en redes. Y algunas de sus entrevistas son hilarantes, por momentos imposibles de deslindar del tipo de discurso propio de operativos imperiales impostados como intelectuales. Especialmente divertido ha sido el “repaso” que le ha dado Scott Ritter, así como su autodefensa, todo ello en diferentes episodios del podcast de Glenn Diesen emitidos en julio de 2026. El circulo de la “Intelligentsia” de origen judío es relativamente pequeño, de modo que Aaron Maté, un periodista actualmente en The Grayzone, que reconoce públicamente a Stephen F. Cohen como su mentor, publicará hacia finales de 2026 un libro crítico sobre la guerra en Ucrania, provisionalmente titulado Their Blood, Our Bullets: The Hidden Story of the US–Russia War for Ukraine, donde por así decirlo, continuará el relato del último libro de su mentor (Cohen S. F., 2019).
[43] Llamado en Europa occidental como Iván el Terrible, por una supuesta violencia que en nada superó la de su coetáneo francés Carlos IX, autor de la Matanza de San Bartolomé (1572), durante la cual miles de hugonotes fueron asesinados en París y otras ciudades. Ni la de otros reyes franceses como Luis XI, conocido como «la Araña Universal», descrito por sus contemporáneos como «el rey más terrible que hubo nunca en Francia», Felipe IV el hermoso o Carlos VI.
[44] Y nieta de Constantine Dobrowolski (un colaborador nazi conocido como «El Carnicero»).
[45] Si a alguien le quedaba alguna duda de quién fija y dirige los objetivos en el interior de Rusia, tanto de esta campaña como de todas las anteriores, puede consultar esta publicación (Jones, 2026) del US Army War College. Si alguien tiene alguna duda que todas las fuerzas del imperio atlántico y su antecedente en la isla de UK, su cola sionista y sus patrocinados “nacionalistas” en Ucrania vienen practicando el ataque sistemático de no combatientes, con el más absoluto desprecio del derecho internacional, en cualquiera de sus ramas, es tiempo de que la deseche. No solo los nazis practicaron el asesinato masivo de no combatientes y perpetraron genocidios.
[46] Para “prevenir” ese escenario en marzo de 2026, se firmó un acuerdo con la empresa española TRIA para desarrollar un proyecto piloto en Ucrania que permita a los trenes de carga cambiar de ancho automáticamente sin detenerse para levantar los vagones.
[47] Y que procede de una estirpe de origen tártaro, con muchos miembros especialmente hábiles en representar precisamente “intereses extranjeros”.
[48] Similar al “pitufeo” usado por el Partido Popular en Valencia, España.
[49] Y niegan u obscurecen con términos tales como populismo, el enorme descontento dentro del imperio.
[50] Seguir los escritos de Foucault nos lleva a lugares insospechados. Uno de ellos nos lo ha revelado Miller a propósito de la carrera en el MI6 de la filóloga irlandesa Michelle Haslem, donde muestra como los escritos del francés, informan la infame “Fusión Doctrine”, promovida como política de estado precisamente desde ese servicio secreto, que parece estar tomando el control de todo el (decadente) estado británico.
[51] Este fue precedido por el Acuerdo de Constantinopla o Acuerdo de los Estrechos que otorgaba al imperio ruso el control de Dardanelos, el Bósforo y la ciudad de Constantinopla, tratado convenientemente ignorado por los regímenes liberales una vez que los bolcheviques se hicieron con el control del estado ruso.
[52] Alumno que fue del colegio Nuestra Señora del Pilar, el mismo colegio por donde han pasado otros ilustres proceres de la llamada derecha, i.e. José María Aznar. Y aunque Pablo ha hecho un largo camino desde entonces, seguramente no ha realizado los suficientes ejercicios espirituales para entender y liberarse de dos trampas de la enseñanza católica: (i) la salvación del alma por encima de la del cuerpo, i.e. es más importante la libertad de conciencia que tener calientes los pies en invierno, los derechos políticas son más importantes que los económicos; (ii) cuando tu mente ha sido capturada por esas enseñanzas católicas, no ser hablado por ellas requiere un estado de alarma permanente con el consiguiente enorme consumo de energía. Lo sé muy bien, como monaguillo que fui.
[53] La cesta III de los acuerdos dio a los disidentes un «permiso oficial» para criticar a sus gobiernos. Ya no eran «agentes del imperialismo», sino ciudadanos exigiendo que su propio gobierno cumpliera la ley internacional que había firmado. E hizo posible la afluencia de fondos de la CIA hacia esos “disidentes”. Y permitió la emergencia de infames activistas como Jeri Laber. Esta hembra, de origen judío, dice en sus memorias que no fue agente operativo de la CIA, aunque muchos de sus compañeros de colegio si lo fueron. Fuera o no un agente encubierto, de lo que no cabe duda es que toda su actuación estuvo estrechamente alineada con los objetivos imperiales, incluso en el desmembramiento de Yugoeslavia, donde su actuación fue especialmente dolosa. El error estratégico de Breznev y Gromiko no ha sido corregido en Rusia hasta la introducción y aplicación de la ley de agentes extranjeros. Serbia que sigue sin introducirla, está bajo ataque. En cambio, Georgia que, si la ha introducido, ha ganado un notorio y muy valioso grado de autonomía frente a las maquinaciones imperiales. Todavía sobrevive, no sé por cuanto tiempo, la OSCE, un instrumento profundamente corrompido al servicio de la agresión imperial.
[54] En todas las universidades del mundo hay departamentos poblados por liberalilotas que se dedican a la prédica liberal bajo apariencia de hacer “ciencia política”. Por ejemplo, el Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid, donde aposenta la señora citada en nota más arriba, aloja una concentración especialmente densa de liberalilotas. Y por supuesto tienen redes abundantemente financiadas. Últimamente parece que han reconocido que su fe está en crisis. Una de estos operativos, Marlene Laruelle, que ha hecho toda su carrera en las universidades imperiales con una mezcla no muy elegante del complejo de superioridad cultural (francesa), rusofobia y fe liberal gestiona un programa llamado “Iliberal studies”, integrado en la estrategia imperial de ataque a las zonas periféricas (Ártico incluido) y estados al otro lado de las fronteras rusas. Esta liberalilota, operativo imperial, convenientemente nutrida por la Fundación John Templeton, está publicando sobre “Liberal Virtues and Values” en una las muchas redes que aglutinan a los predicadores de la iglesia liberal, y ha identificado tres posibles causas de la crisis del atractivo de la ideología liberal: (i) desequilibrios en los diseños institucionales, el consabido “checks & balances”; (ii) deficiencias en la producción de bienes, privados y públicos; (iii) carencia de atractivo del modo de vida que propone. De momento no ha reconocido al liberalismo como el brazo ideológico armado del imperialismo. No se ha hecho la pregunta que lanzó Lenin hace muchos años “Democracia para que clase”, porque en su visión la democracia liberal es universal, las sociedades donde operan no están atravesadas por divisiones de clases. Aunque parece en retirada, dudo que lo haga, porque entonces tendría que reconocer que todo lo que ha venido escribiendo es trabajo de propagandista imperial. La fe liberal es resistente a la evidente contradicción de predicar la buena nueva a otros, de proponer a otros que se plieguen al mismo sistema que no proporciona salvación en casa. Y como todas las prédicas de fe, su agenda oculta es la dominación, inducir el sueño alucinatorio de modo que cuando el huésped despierte y descubra que le han cambiado el libro por la tierra nada pueda hacer porque ya rigen las “reglas liberales” y estas han dado fuerza legal al intercambio que nunca más podrá ser revertido, porque ha dejado de ser lo que ha sido, una expropiación injusta.
[55] Descargable en praxisphilosophie.de/neoliberalismus_und_globalisierung_623.htm; https://praxisphilosophie.de/vom-industrie-zum-finanzkapital.pdf
[56] (Garfinkel, 1967), (Garfinkel, 2002). Este académico recibió fondos de la Fuerza Aérea y de la CIA, a través del Human Ecology Fund, y fué duramente criticado por un “ilustre sociólogo hispano”, amamantado en hogar falangista, y que, dada su presciencia para la inteligencia, fue fundador, director y presidente del Instituto Elcano, adornado, como corresponde a su raigambre, por largos apellidos compuestos, Emilio Lamo de Espinosa Michels de Champourcin. Ilustre prócer que, como todas las cabras, ha vuelto al monte, al monte de la ignominia, del que nunca se le debió permitir salir.
[57] Esta compañía se ha rodeado de un aurea de “potencia divina”, extraordinariamente alejada de sus capacidades reales, como parece estar mostrando su toma de control del National Health Service (NHS) de UK, gracias a una operación de corrupción, capitalizada por el infame Lord Peter Mandelson a través de su compañía Global Counsel, operación camuflada bajo el nombre de “Proyecto Onion”.
[58] ¡oh Caster y el séptimo de caballería!
[59] Probablemente este término fue acuñado y utilizado por primera vez por Herman Heller en un breve articulo donde mostró su estupefacción ante un discurso de su “colega” Carl Smitt (Schmitt, 2020). Curiosamente ambos dos murieron en España, en el exilio, pero en momentos muy diferentes, el primero en la Segunda República, el segundo en “(algún) año triunfal del alzamiento nacional”.
[60] Uno de los desenmascarados recientemente en una pieza de Grayzone es Paul Mason, un supuesto pogre que se define a sí mismo como partidario de la “radical social democracy”, con libros con títulos tan impertinentes como Postcapitalism o How to Stop Fascism, que en el marco de ese diseño, y dadas sus conexiones con el aparato de seguridad, se dedicaba a denunciar y perseguir periodistas de investigación como Kit Klarenberg, efectivamente detenido sin pruebas por la policía británica. Todo indica que efectivamente Paul Mason es además un operativo al servicio de quienes están interesados en continuar la guerra en Ucrania, como muestra otra pieza posterior de Grayzone. Seguramente este sujeto está en la misma caja en la que sestean quienes se han encargado de crear todas las mentiras sobre las “atrocidades” del ejército ruso en Ucrania, que metódicamente han sido desmontadas por (Paré, 2025).
[61] Red de “periodistas” (plumiferos) creada Chris Donnelly, un antiguo oficial de la NATO.
[62] Aquí Häring documenta el «complejo de la verdad»: una red mayoritariamente financiada por el Estado, centralmente dirigida y digitalmente equipada, integrada por ONG, fact-checkers, think tanks, plataformas digitales y medios alineados, que decide qué se considera «verdad», «desinformación» o «odio» y actúa para suprimir lo no deseado mediante “shadow banning”, campañas de difamación, desmonetización y presión social.
El Estado externaliza la censura a organizaciones supuestamente independientes que financia, influye o regula, logrando con ello lo que constitucionalmente no le está permitido hacer directamente: censura, propaganda, difamación e influencia electoral. Häring traza la construcción de este complejo desde 2014, con especial atención a Alemania (leyes como el NetzDG), la UE, la OTAN y sus conexiones con el aparato militar y de inteligencia.
[63] Préstamos irrecuperables también se hicieron a Grecia. Para su recuperación fue necesario terminar con Syriza (con la imprescindible cooperación de Tsipras) y endosarles las deudas a las gentes griegas del común. Todo los por bancos alemanes.
[64] Una de las causas del fracaso del bloqueo de Napoleón a UK fue justamente que, ante la ausencia de marina, no fue capaz de interrumpir el flujo de alimentos a la Isla. Fue eficaz en bloquear el comercio, incluido el de alimentos, con el continente, pero no con el resto del mundo. Como bloqueo es más bien estúpido.
[65] La UE va por el paquete 21 de sanciones contra Rusia y en él ha incorporado sanciones a 14 empresas chinas. La respuesta de Pekin ha llegado a las 24 horas; ha sancionado, a su vez, a 14 empresas europeas, todas ellas relacionadas con la defensa: Lafert S.p.A. and Garnet S.r.l. (Italy), Sindlhauser Materials GmbH, Rheinmetall AG, and Antraco Chemie-Handelsgesellschaft (Germany), InPACT S.A., III-V LAB, and Cavok UAS (France), Vigo Photonics S.A. and Politechnika Wroclawska (Poland), IHC Merwede Holding B.V. (Netherlands), TATRA TRUCKS a.s. (Czech Republic), Opticoelectron Group (Bulgaria), and Ekspla UAB (Lithuania).
[66] De los autores de esos documentos, 3 portan apellidos judíos, 1 polaco-ucraniano, 2 irlandés, 1 húngaro y 1 rumano.
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