CRONICA DE UN VIAJE POR LA REPUBLICA POPULAR CHINA
II parte
Por Ana Martínez Arenaza Muñoz
El gobierno considera el todo en lugar de las partes, mientras el individuo considera las partes en lugar del todo. Confucio (551-479 a.C.) -Anacletas, 2, 14-
Un viaje de mil millas empieza con un solo paso
Lao Tsé
No se puede analizar correctamente la política y la sociedad China sin referirse a la cultura milenaria de ese gran país y a los sustratos filosóficos de su tradición civilizatoria.
En el viaje anterior a China ya conocimos en Beijing el importante templo de Confucio, y en este viaje hemos visto también varios. Es importante tener en cuenta que la traducción correcta de “templo” en el caso de confucianismo sería más bien “enseñanza” o “escuela”, ya que éste es el sentido que le dio este importante personaje, según lo que se sabe de él. Tampoco se puede hablar de religión, ya que habla de trascendencia del género humano, no de dioses. Los mitos fundacionales de China tienen una base filosófica (el Emperador Amarillo) sin dioses y eso ha marcado en gran parte el devenir por siglos de su cultura. El templo de Qufu es prueba desde el siglo V a.c de cómo entienden los chinos el culto a Confucio. La colección más importante son las estelas donde se grababan los nombres de quienes pasaban examen para funcionarios imperiales. Es por tanto la enseñanza y el aprendizaje valores prioritarios y el progreso en conocimiento la máxima aspiración.

Frente al individualismo de la sociedad americana y europea, la china considera avance y progreso de la sociedad la de la colectividad. Los intereses de la sociedad priman sobre los individuales. Ese progreso es entendido a largo plazo frente al cortoplacismo occidental. El socialismo chino asume el lema confuciano de trabajar también para las próximas generaciones. También es importante la visión de la gobernanza como indisoluble de la moralidad y la ética. En todas las ciudades los lemas del Partido y las enseñanzas reflejadas en los monumentos y museos reflejan esa idea del buen gobierno como gobierno ético, basado en lo que ya Mencio (siglo IV a.C, discípulo de Confucio) llamaba poder legítimo del gobierno obtenido del consentimiento del pueblo.
Esta visión de la cultura china tradicional se ha imbricado con facilidad en la visión marxista. El “socialismo con características chinas” es eso, la simbiosis entre el confucianismo y el marxismo. Es aprovechar lo positivo de su cultura milenaria para el desarrollo de la sociedad moderna buscando la felicidad del pueblo y la armonía con la naturaleza, en confluencia con el análisis materialista de la realidad para transformarla que propugna el marxismo.
No ha sido así siempre; hubo etapas al comienzo de la revolución que el Partido Comunista consideró reaccionaria a la tradición confucianista y sostenedora del feudalismo de la china imperial. Pese a todo ya algunos escritos de Mao remiten a ideas confucianas como “buscar la verdad en los hechos”. Incluso teoriza “utilizar plenamente y de manera crítica el patrimonio cultural chino”. Desde Deng Xiaoping la imbricación entre ambas cosmovisiones de una manera dialéctica y no dogmática ha sido cada vez más importante. Una de las correcciones más destacadas es la institucionalización de un sistema legal que limita el poder político, aportación teórica de la democracia moderna que también funciona en el modelo chino. Con Xi Jinping se ha desarrollado aun más la visión de “las dos integraciones” entre la idea de gobernanza tradicional y el concepto de pueblo y masas marxista, desarrollando también la idea de civilización ecológica que busca la coexistencia armoniosa entre el ser humano y la naturaleza.
La idea confuciana del “justo medio” y la síntesis dialéctica marxista han sido adecuadas para la teoría y la práctica política china. Ideas como mercado socialista que distribuye beneficios entre el pueblo para mejorar su vida o que la mejor manera de resolver disputas es poner el máximo interés en que las disputas no se produzcan enlazan de manera central las ideas de Confucio, las de Marx y la política del gobierno chino. El estudio, la disciplina, la solidaridad, el respeto a la comunidad, la armonía (un gobernante para ser justo no debe tener preferencias ni indignación ni miedo) y el multilateralismo (el progreso de un país no debe ser a costa de perjudicar al resto) son valores centrales en la actual gobernanza de este gran país. También es importante la oposición del pensamiento y la práctica china a visiones de nihilismo cultural, desideologización y deshistorización. Consideran esas tendencias fruto del imperialismo cultural occidental, y fundamentalmente antichinos.
En nuestro viaje hemos sido testigos del carácter multicultural y multiétnico de la civilización china, de la presencia llegada a través de los siglos de todas las religiones: budismo, islamismo y cristianismo.
De Nanjing destacaré la huella dejada por la tremenda masacre producida en 1937 por los japoneses, de la cual hay un memorial que rememora lo que ocurrió para que no se olvide. Más de 300.000 chinos fueron brutalmente asesinados en pocos meses. En aquel año Nanjing era la capital de la República China. En toda la ciudad hay huellas del paso de los japoneses. La Muralla, de la dinastía Ming fue por ejemplo reconstruida en 1950. También el casco histórico fue arrasado y ha sido reconstruido.

En Nanjing visitamos la Academia Confuciana, el parque y el lago de Xuanjuang con un hermoso juego de luces, el jardín de “el emperador humilde” del final de la dinastía Yuan, el templo Jiming, el Palacio Presidencial de Sun Yat-Sen (presidente de la República China entre 1912 y 1924) y el parque Zheng Ze.
Nos pareció particularmente interesante el Museo de Nanjing, el segundo en importancia después del de Beijing, que no pudimos visitar: cuenta con exposiciones de prehistoria, arqueología, historia, maquetas, muebles antiguos, vasijas, una armadura de jade puro de la dinastía Han o la reproducción del Nanjing de 1935 a escala con sus comercios, cafés, y hasta una estación de tren. Había también una exposición temporal muy interesante sobre las mujeres artistas en las dinastías Ming y Qing.
Estuvimos alojados en un hotel estatal y como en todas las ciudades, fuimos testigos de la gran limpieza y pulcritud de calles, aseos públicos etc. Probamos platos locales como la sangre de pato y observamos asombrados el uso de drones y robots para el reparto de comida a domicilio. Es de destacar que el China es muy común pedir comida para llevar o comer por la calle y tienen en sus móviles cómodas y eficaces aplicaciones para realizar pedidos y pagos.
Con vistas a la comarca de Henan y al Río Amarillo el tren bala nos llevó a nuestro siguiente destino en Xi’an.
La muralla de Xi’an es la mejor conservada de China: data de 1374, con cuatro puertas de acceso. Se puede pasear en bicicleta porque es amplia y cómoda. Vimos ahí mucha gente posando con trajes de bodas tradicionales. Ya he comentado antes que la costumbre de vestirse y posar con trajes tradicionales de todo tipo en lugares históricos es habitual por todas las ciudades chinas. De la época de la dinastía Tang es la mezquita con un minarete de estilo chino; al ser final de la ruta de seda histórica llegaban a esta ciudad muchos comerciantes árabes que se establecieron y fundaron una amplia comunidad musulmana. En la mezquita hay decoración con versículos de Corán en árabe y chino.

El distrito musulmán de Xi`an no tiene nada que envidiar a Fez o Marrakech, con muchos productos típicos generados por y para esta comunidad. Hay más de 70.000 musulmanes ubicados en esta ciudad.
La gran maravilla de Xi`an son los “guerreros de terracota”, guardianes de la aún no explorada tumba del primer Gran Emperador, el polémico y cruel unificador de China Qin Shi Huang (siglo III a.C.) La excavación actualmente son cuatro fosas con más de 8.000 figuras, donde se sigue trabajando, con guerreros, todos diferentes en sus rasgos y ropajes, en formación de combate. Llevará décadas sacar todo a la luz, máxime cuando los que están en exposición perdieron sus colores al sacarlos a la luz y ahora se está investigando cómo evitar que esto ocurra en los nuevos que se extraigan.

Vimos también la Gran Pagoda del Ganso Salvaje, ligeramente inclinada, el complejo de templos budistas, y nos reservaron entradas para ver un espectáculo musical sobre la dinastía Tang y sus leyendas. Vimos también la Torre del tambor y la campana y la calle peatonal de Huiming. Probamos la hamburguesa china y el calamar a la parrilla marinado. También paseamos por la Puerta Sur, donde se encuentra el antiguo distrito chino.
Al día siguiente visitamos el Museo de las Estelas en la Academia Confuciana, donde está la estela nestoriana, que es el documento escrito más antiguo del cristianismo en China 2, así como el lugar del Incidente de Xi`an, donde en 1936 se produjo la alianza entre el Kuomintang y los comunistas contra los japoneses 3.
El espectáculo teatral al que asistimos finalmente esa noche consta de 60 actores, con danzas y coreografía. Durante el espectáculo saboreamos otro plato típico de la región: los dumplings.
Al día siguiente de nuevo en tren bala hacia la capital de la provincia de Sichuan Chengdu, ciudad de 10 millones de habitantes, conocida por la cría de osos panda gigantes, y atravesamos una región tremendamente montañosa, con túneles y viaductos, donde observamos un enorme uso de paneles solares.
Además de los osos, Chengdu es conocida por el Templo confuciano que homenajea a los protagonistas del “Romance de los Tres Reinos”, obra cumbre de la literatura clásica china junto con el “Viaje al Oeste” 4. Aquí pudimos ver estatuas del protagonista de la historia, el gran guerrero defensor de la dinastía Han, Liu Bei, de la convulsa época entre los siglos II y III d.C. En el túmulo donde se encuentra enterrado se supone que está también su asesor Zhuge Liang, famoso por su astucia. Estatuas de estos personajes, de los hermanos de sangre de Liu Bei y narrativas de los acontecimientos se suceden por todo el templo.
Junto al templo está el distrito tibetano, con gran profusión de venta de imaginería religiosa y de monjes con los ropajes de esta secta budista.

El Centro de Cría de los osos panda gigantes, a donde fuimos al siguiente día, son 600 hectáreas con más de 260 osos panda gigantes 5. Hay también en este parque otras especies amenazadas como los pandas rojos, aún más raros de ver.

Por la tarde estuvimos en el Parque del Pueblo, donde hay también un Memorial a las víctimas de los bombardeos japoneses, y la gente se junta para charlar y tomar te de jazmín. En el callejón de Khuanzhai asistimos a un interesante espectáculo de Ópera de máscaras6.
Curioso contraste encontramos en la Plaza de Tianfu, con la gran estatua blanca de Mao herencia de la Revolución Cultural que alberga bajo sus pies un gran centro comercial de manga y anime. La presencia generalizada de robots de reparto de comida en muchos hoteles y restaurantes y de sensores de temperatura es una muestra más de este país donde lo tradicional y lo futurista van de la mano constantemente.
Al día siguiente, en nuestra excursión a la localidad de Leshan (1,1 millones de habitantes) en coche, pudimos apreciar las excelentes carreteras de China. En esta localidad la sagrada flor de loto del budismo tiene una alta presencia (llegó a China con la dinastía Tang). Leshan es la ciudad del gran Buda excavado en la roca (siglo VII d. C.) (el más grande después de que los talibanes destruyeran los de Afganistán). Se puede acceder a pie o en barco y tiene 450 escalones y 90 metros. Vimos también el monte sagrado de Emei con preciosos paisajes y probamos en la ciudad vieja de Leshan la famosa cocina de Sichuan.

En el viaje hacia nuestro siguiente destino de Chongqing vimos un reportaje sobre las mejoras de las vías férreas en los últimos Planes Quinquenales, y prestamos especial atención al gran número de personal que tienen los trenes chinos, tanto en revisores, acomodadores, etc.
Chongqing es una ciudad de 18 millones de habitantes que ha resuelto su compleja orografía con soluciones imaginativas convirtiéndose en la ciudad de arquitectura más loca que he conocido en mi vida. Es una prefectura gobernada directamente por el Estado chino. Está llena de edificios y rascacielos imposibles, un monorraíl que discurre por el interior de un edificio 7, juegos de luces con millones de luces LED, ascensores con peaje, rascacielos horizontales. Es también la ciudad con más puentes del mundo.

Pese a eso podemos ahí también apreciar sus calles empedradas y las casas antiguas en la parte tradicional, el distrito Shaping de la porcelana y el templo Boulun de la adivinación. Esta ciudad fue clave del comercio de la porcelana por el río Yangse y está encajonada entre montañas. Fue capital también de la República China entre 1937 y 1945 y sufrió bombardeos japoneses con más de 25.000 víctimas. En el parque Eling obtuvimos estupendas vistas de la ciudad y vimos el recordatorio de las Negociaciones de octubre de 1945 que luego incumplió Chiang Kai-Chek dando lugar a la guerra civil china por tres años.
Chongqing es también un centro industrial, químico y de ingeniería pesada. De las fábricas, los barcos grandes que atraviesan el río y la constante actividad comercial, seríamos testigos de forma continuada en los días siguientes durante el crucero que realizamos por el río Yangtsé en el barco Victoria Sabrina hasta la ciudad de Yichang. Este río, conocido también como río azul, es la frontera natural entre el Norte y el Sur de China y lleva a la región de las Tres Gargantas, Parque Nacional donde su ubica la famosa presa.

Durante el crucero asistimos a un espectáculo de acróbatas y actores llamado “El Fuego de los tres Reinos” cuya impresionante puesta en escena tanto del escenario como de la ambientación nos dejo gratamente impresionados. También vimos la Montaña Wu y la Ciudad del Emperador Blanco, templos y santuarios taoístas e hicimos una excursión por la Corriente de la Diosa observando el sedimento de jade del trayecto.
El punto final del crucero fue la Presa de las Tres Gargantas, la mayor presa hidroeléctrica del mundo, construida entre 1992 y 2016, con un sistema de esclusas dobles que permite regular el caudal del río y produce ahora el 5% de la energía que consume China. La ciudad de Yichang, punto final de nuestro viaje por el río, es producto de la reubicación de un millón de personas tras la construcción de la presa. En esa mencionada mezcla entre lo tradicional y lo futurista vimos los planes de China para la neutralidad de carbono en 2050 y la molienda tradicional del maíz. Yichang es muy moderna, llena de bulevares, parques y zonas verdes.

Nuestra siguiente parada fue la ciudad de Wuhan (13 millones de habitantes), que saltó a la fama en Occidente el 31 de diciembre de 2019 por la comunicación a la OMS de la Covid-
- Esta ciudad se confinó íntegramente durante meses y se combatió el mal por todos los medios y es un centro de investigación médica desde entonces. Los hospitales Vulcan 1 y Vulcan 2 que se construyeron entonces en 10 días son solo la punta de lanza de una gigantesca cobertura hospitalaria y médica desarrollada desde entonces. Tanto en esta ciudad como en toda China se ha dado un salto de gigante en estos últimos años en servicios sanitarios públicos y de calidad. La ciudad cuenta con 190 hospitales, de los cuales las tres cuartas partes son posteriores a la pandemia.
Pero Wuhan no es ni mucho menos la ciudad aburrida y gris que las televisiones occidentales nos presentaron, todo lo contrario. La belleza de las platerías antiguas de la calle Jianghu o la concesión francesa del siglo XIX, tras las guerras del opio, así como los espectáculos callejeros de idols y las tiendas de artilugios para las mascotas muestran una ciudad vibrante y divertida.

En Wuhan está el puente de 1957, que fue el primero construido sobre el río Yangtsé. Son tres ciudades en una, conectadas por puentes y traslados en ferry.
Dos símbolos bellos de la ciudad son el fénix, símbolo de buen gobierno y prosperidad, y sobre todo la Torre de la Grulla Amarilla. La Torre es del 223 d.C. y ha sido reconstruida varias veces. Está en lo alto de la colina de la serpiente y es una de las grandes torres de China. La grulla en China es un símbolo de inmortalidad y fidelidad y cuenta la leyenda que fueron grullas las que comunicaron una próxima crecida del río y lo desviaron salvando muchas vidas. La Torre está rodeada de hermosos jardines y símbolos taoístas como la Campana de la Paz.
Vimos también el Museo donde se originó la primera revuelta que dio lugar en 1911 a la República China y el intento modernizador de Sun Yat-Sen, hasta que Chiang Kai-Chek le derrocó y le obligó a exiliarse. El Museo fue construido en la época de Mao, en 1961.
Especial interés tuvo el Museo de la Resiliencia y la Disciplina, dedicado a la historia del Partido Comunista Chino y a la disciplina de los militantes y cuadros, desde 1921 hasta la actualidad. Vimos también la antigua residencia de Mao Zedong y disfrutamos de los ferries que atraviesan el río.

Interesante fue también la antigua concesión inglesa, con el Edificio de la Aduana y un monumento que nos cuenta la historia de la rebelión popular de 1927 dirigida por los comunistas que expulsaron a los ingleses de la ciudad. Por la noche los hologramas de las luces de la ciudad cambiando los colores y la decoración fueron una nueva muestra de la belleza y armonía de esta ciudad china.
En el constante contraste entre tradición y futurismo observamos por la noche los drones de reparto de comida a domicilio y las callejuelas antiguas con puestos de venta.

De nuevo en tren bala nos dirigimos a Guangzhou (Cantón) para continuar nuestro viaje. Se espera que para 2030 se alcancen los 60.000 km de línea férrea en este medio de transporte. Todo el sistema de ferrocarriles es gestionado íntegramente por el Estado, salvo las concesiones a los espacios comerciales.
Desde las ventanillas del tren observamos el paisaje de la provincia de Hunan, más tropical y húmedo. Pero ya para el siguiente capítulo quedará la conclusión de nuestro viaje.
