DISCURSO PARA UNIR A FRANCIA EN TORNO A SU FIGURA.
Macron: “Rusia no se parará en Ucrania. Es una amenaza para Francia y para Europa”
foto: France Press
Una vez más el viejo truco de los políticos tramposos, asustar con la amenaza de un enemigo imaginario para recuperar el apoyo perdido.
Este político, educado primero y empleado después de la banca Rotschield y su entorno, no ha parado de intentar echar gasolina al fuego de la guerra e intentar mandar las tropas francesas a combatir en Ucrania contra Rusia y con ello abanderar el artículo 5 de la OTAN para intentar arrastrar a todos los países miembros a la guerra directa contra la I potencia nuclear del mundo.
Insensato, temerario y un déspota que despreció la expresión del pueblo francés que dió la mayoría electoral a la izquierda, al Nuevo Frente Nacional de Melenchón, para entregarles la formación de nuevos gobiernos a la derecha perdedora. Un tipo que ya no puede ser de fiar. ¿Qué intereses defiende? Desde luego no los intereses del pueblo europeo ya que quiere arrojarlo directamente al matadero.
Macron alerta en un discurso televisado de la amenaza creciente de guerra y pide sacrificios para aumentar el gasto en defensa. También abre la posibilidad de que París ejerza de paraguas nuclear europeo. “La paz no puede ser la capitulación”.
Pero lo que no aclaró Macrón es quién no para de expansionarse por Europa, rodear con armamento de largo alcance y desequilibra países con «Revolucions de Colores» y con «Guerras por encargo».
“Rusia no se detendrá en Ucrania. Rusia se ha convertido en una amenaza para Francia y Europa. Seguir siendo un espectador sería una locura”, advirtió nada más empezar.
Y como si se tratara de un auténtico gimnástica Olímpico cambió la verdad por la mentira poniéndo la cabeza abajo y la mentira descarada arriba: “Ha movilizado en nuestro continente soldados norcoreanos, equipos iraníes, mientras ayuda a estos países a armarse aún más. La Rusia del presidente Putin viola nuestras fronteras para asesinar a opositores, manipula las elecciones en Rumania y Moldavia, y organiza ataques cibernéticos contra nuestros hospitales para bloquear su funcionamiento”
“La amenaza regresa desde el este. La inocencia de los últimos 30 años, desde la caída del muro de Berlín, ha llegado a su fin”, lanzó en tono gravísimo aquel que ha despreciado el resultado último de las elecciones francesas expresadas en las urnas por el pueblo francés.
Su comportamiento lamentable ha demostrado que por mucho que sea el Presidente de Francia Emmanuel Macrón es un tipo que no es de fiar.
La pérdida de poder en los países del Sahel, lugar del que los oligarcas franceses y el Estado francés extraían toda suerte de materias primas a bajo precio y con mano de obra casi regalada, permitiendo que Francia fuera una gran potencia mundial gracias al empobrecimiento del África Negra y durante su mandato, provocan en la Grandeur de Monsieur President el afán de venganza contra una Rusia que ayudó a expulsarlo de su vieja zona de influencia colonial y postcolonial. Y su necesidad de equilibrar las pérdidas quedándose con las materias primas de Ucrania a través de contratos preferentes y de reconstrucción.
En él no hay un salvador, ni un patriota, ni un europeísta, ni un demócrata, sino un pijo de la élite con el ego herido que ha hecho de la manipulación oficio y profesión.
No será raro que en este clima , como siempre ocurre, aumente su popularidad entre el voto de la alta y media burguesía francesa que había dividido su voto.
Pero recordemos los intereses de aquellos para los que anteriormente trabajó, este ¿ aún exempleado ? de la banca Rotschield:
Ya en 1923 la banca Rotschield reveló su deseó de invertir en la construcción de Ucrania, un negocio de 750.000 millones de euros.
En una investigación contrastada y publicada por KontrInformacion.com, podemos leer:
«La intervención de la banca Rothschild & Co fue crucial en la reestructuración de más de 20.000 millones de dólares de deuda de Ucrania, destaca la agencia Reuters, en un proceso descrito como uno de los más rápidos y grandes de la historia.
Los tenedores de bonos, entre ellos el gigante financiero estadounidense BlackRock, así como el gestor de activos francés Amundi, habían concedido al régimen de Kiev una suspensión temporaria de los pagos de la deuda de dos años en agosto de 2022.
Sin embargo, el comité central de tenedores de bonos se quejó de que la reducción que exigía Ucrania era “significativamente superior” al 20% esperado y corría el riesgo de causar un “daño sustancial” a las relaciones.
Ya en 2024, a menos de dos meses de que expirara la moratoria de pagos concedida a Ucrania en 2022, el equipo designado por la banca Rothschild, que fue nombrado como asesor del Ministerio de Finanzas ucraniano en 2017 para hacer frente a la deuda, organizó reuniones en sus oficinas de París en las que habrían participado representantes de los principales fondos financieros del mundo, el jefe de deuda de Kiev, Yuri Butsa, los asesores legales de largo plazo de Ucrania, White & Case, y los representantes de Rothschild.
Los tenedores de bonos exigieron que el régimen de Kiev reiniciara los pagos de cupones de inmediato, ofreciera una vía para una mayor recuperación del capital y que “mantuvieran las cosas simples”.
Finalmente, el comité que representa a los tenedores del 25% de los bonos acordó aceptar pérdidas del 37% (8.700 millones de dólares) sobre el valor nominal de su deuda, lo que permitirá a Ucrania ahorrarse 11.400 millones de dólares que resultaban impagables en los próximos tres años, algo que es crucial tanto para continuar su esfuerzo bélico como para su programa con el FMI.
A cambio, el país eslavo ofreció una alternativa en forma de un bono vinculado al PIB, y a los acreedores también se les ofrecieron los pagos de cupones instantáneos que querían, comenzando con una tasa del 1,75% y eventualmente aumentando al 7,75%. Lo acordado logró contar con el apoyo de más del 97% de los tenedores.
Gracias a la labor diplomática conjunta de Rothschild, BlackRock, JP Morgan Chase y McKinsey & Company, varios gobiernos como los EEUU, Reino Unido y las naciones de la Unión Europea e instituciones crediticias internacionales han venido entregando préstamos de miles de millones de dólares para el esfuerzo bélico y la reconstrucción de Ucrania. El negocio consistiría en hacer pagar a Rusia a futuro esas deudas. Pero para eso, primero Occidente debe hacer que el Estado comandado por Vladimir Putin pierda la guerra, lo que no parece estar ocurriendo».


Good https://lc.cx/xjXBQT
Very good https://rb.gy/4gq2o4
Good https://is.gd/N1ikS2