Ante la inexistencia programática de los Partidos Comunistas disueltos todos ellos en una miscelánea de grupos heterogéneos
Sánchez convierte al PSOE en el referente de la izquierda europea
El presidente del Gobierno prioriza la creación de empleo, la redistribución de la riqueza, mejorar el acceso a la vivienda y fortalecer el Estado del bienestar Sánchez convierte al PSOE en el referente de la izquierda europea. El presidente del Gobierno prioriza la creación de empleo, la redistribución de la riqueza, mejorar el acceso a la vivienda y fortalecer el Estado del bienestar

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lo tiene claro: el PSOE es el referente de la izquierda en Europa. Frente a una ola reaccionaria que recorre el mundo, el presidente del Gobierno reunió el pasado martes a los Grupos Socialistas de Congreso y Senado para fijar rumbo y dejar un mensaje nítido: “Ya no buscamos ejemplos fuera. El ejemplo somos nosotros y nosotras”.
Un Gobierno para avanzar y ganar. Sánchez marca el camino hasta 2027: avanzar y ganar. Dos verbos, un objetivo: proteger a la gente. Y lo tiene claro: para lograrlo, los diputados y senadores deben estar a pie de calle, siendo la voz y el escudo de quienes más lo necesitan. “Quiero que cada uno de vosotros siga siendo un aliado de la gente”, apuntó.
En este sentido, marcó varias prioridades, como la de seguir creciendo económicamente y creando empleo, un milagro que la derecha dijo que era imposible. Bajo la fórmula socialista, España lidera Europa. Y no es un eslogan, son datos: «Creamos el 50% del crecimiento económico de la eurozona y el 30% de sus nuevos empleos, siendo solo el 10% de su PIB». El PSOE ha desmentido el viejo dogma neoliberal: se puede crear riqueza y, a la vez, redistribuirla. ¿Cómo? Con políticas progresistas que protegen a la clase trabajadora y a los más vulnerables.
En vivienda el Gobierno intervendrá el mercado
En vivienda no se dará ni un paso atrás frente a la especulación. Sánchez fue rotundo: la vivienda no es un negocio, es un derecho. Por eso, el Gobierno intervendrá el mercado, igual que hizo con la energía. Frente a los recortes y las privatizaciones que propone la derecha, más control, más alquiler social y más viviendas públicas.
En cuanto a salarios dignos, el PSOE busca reducir la desigualdad con hechos, no palabras. Con el PSOE, más derechos laborales: subida del salario mínimo y reducción de la jornada laboral. Los resultados son claros: España es uno de los países que más ha reducido la desigualdad y, además, ha recortado la brecha de género, demostrando que la igualdad es justicia social.
Y, en Europa con España y por España. Sánchez lidera una política internacional con claridad y firmeza. El presidente lo dijo sin rodeos: “Una guerra comercial no beneficia a nadie. Pero si ocurre, estaremos con Europa. Porque defender a la Unión Europea es defender los intereses de España”. Y la pregunta es: ¿qué hará la ultraderecha? ¿Apoyará a España o volverá a boicotearla, como ya hizo en Bruselas? Frente a la demagogia y el ruido de la derecha, hechos y avances.
Ante la inexistencia programática de los Partidos Comunistas ridículamente invisibles, todos ellos, en una miscelánea de grupos heterogéneos no es posible anclar a los socialdemócratas a políticas más a la izquierda y con alianzas programáticas más fuertes.
Sí sería posible llegar a políticas más de izquierdas , más coherentes, recuperar el ideal de las sociedades de pleno empleo y de la planificación económica frente a la selva mercantilista; pero no será posible mientras los agujeros negros del mapa político en Europa y el mundo se mantengan.
Ya han pasado décadas desde la desaparición en la primera línea de los partidos comunistas y su sumisión a puzzles compuestos por fuerzas no pocas veces minúsculas e ideológicamente difusas aunque , en no pocas ocasiones, usurpadoras de los discursos de los antiguos comunistas. Su incapacidad para entrar en los charcos ha hecho que en los antiguos caladeros de votos comunistas ahora pesque con notable éxito la extrema derecha que si que consigue atar a los conservadores cada vez más lejos de las posiciones centristas, Una situación que provoca un ambiente de crispación política en todo el viejo continente.
El deslizamiento de Europa hacia la extrema derecha y de las políticas guerreristas y armamentísticas ya es un hecho que sólo será frenada y progresivamente reducida cuando la solidez teórico ideológica alternativa al sistema y que sea expresada en un cuerpo organizativo único a la izquierda de los socialdemócratas vuelva a recoger el testigo de su compromiso histórico.
Obviamente estos tiempos requieren honestidad intelectual y argumental. Nada tiene que ver la Europa Occidental, edificada sobre los valores de la Ilustración, con una Europa Oriental ajena a esa influencia de gran calado humanista. De hecho son los británicos, los grandes enemigos históricos de la organización política europea, los grandes beneficiarios de la ampliación de Europa a unos países carentes de vocación europea y cuyo posicionamiento está en la defensa de lo neoliberal en lo económico y neoconservador en lo político. Así que su presencia dentro sólo sirve como elemento desintegrador que es acelerado por sus pulsos pro bélicos contra Rusia, el mismo sueño húmedo inglés expresado por el geógrafo Mackinder.
Ursula von der Leyen declaró que la U.E y la OTAN se han fusionado. Expresión de la gran traición a la construcción europea y su aceptación de ser colonia anglosajona. Arruinar económicamente a Europa y conducirla a un conflicto armado directo sólo beneficia a aquel que necesita salir de su irrelevancia política y económica eclipsando a todo un continente y ese es el Reino Unido y a su «amistad especial» con los EE.UU.
Ante estos retos la izquierda existente a la izquierda de los partidos socialistas es, sencillamente, inexistente e intelectualmente anémica. La ciudadanía sólo percibe los pulsos crónicos de entre sus miembros para colocarse en puestos con posibilidades en las listas electorales que son cargos públicos siempre remunerados. Además su continua confusión entre derechos civiles y derechos laborales hace que la mayoría terminen absorbidos por el sistema y, de facto, acaben con discursos que no cuestionan el sistema del libre capital.
La caída de Europa al precipicio será evitada cuando no pocas voces empiecen a reconocer lo que el aventurerismo, el personalismo y la improvisación ha traído de vuelta a Europa y empiecen a recordar y a rescatar los planteamientos de un Togliatti o de un Enrico Berlinguer de cara a volver a poner encima de la mesa el racionalismo político de un referente de izquierdas que no está atrapado por el sistema.
Y no, no caer en la trampa del reame para frenar la amenaza rusa con la que los imperialistas pretenden robar nuestros recursos , más de 800.000 millones de euros que terminarían en manos de oligarcas armamentísticos americanos y de un sector de los belicistas europeos a costa de no hacer más hospitales, guarderías, residencias, escuelas, universidades, ayudas sociales, contribuciones para el desarrollo de las naciones del denominado tercer mundo; es decir un no rotundo a dejar que nos roben nuestro desarrollo y futuro.
No querer y denunciar las barbaridades antidemocráticas del gobierno de Zelensky y las fuerzas nazis que lo mantienen; denunciar como esa guerra ha sido largamente diseñada por la alianza anglosajona para hacer implotar la construcción política de una unión europea progresista y soberanista no significa estar de acuerdo con el actual ideario de la llamada Federación Rusa, hoy también capitalista.

