Descolonizar las mentes europeas occidentales
No, este título no forma parte de la saga del pensamiento europeo sobre los países colonizados por esos mismos países europeos, es decir de los llamados estudios post coloniales. Y esto no desmerece en absoluto el hecho incuestionable de que el proyecto de la UE es en su origen un proyecto esquizofrénico: se predica como un proyecto de paz entre los estados europeos, con vocación universal, pero en su mismo origen incluye las colonias africanas de Francia y Bélgica como parte de sí misma, la llamada Euráfrica (Hansen, 2025), con las consecuentes guerras de liberación.
Este título refiere a la imposible reflexividad de los europeos occidentales para verse a sí mismos como colonia. Es sabido que el proceso psicológico de desdoblamiento, verse a sí mismo como otro, o mirarse desde fuera, es enormemente costoso en términos tanto emocionales como cognitivos. Ese ejercicio es tanto más difícil cuanto que no existan apariencias como las que analizó Fanon en Piel negra, máscaras blancas; es tanto más difícil de entender porque el titulo correcto es Piel blanca, Mascaras blancas. Pero a poco que uno se adentre en la historia de la esclavitud, i.e. en la Grecia clásica o en el imperio otomano, inmediatamente recuerda que la vinculación entre esclavitud y color de la piel -solo son esclavos los de piel morena- es históricamente falso.
Así pues ¿Qué queremos decir cuando decimos “descolonizar las mentes europeas occidentales”? Queremos decir que Europa occidental, la UE en su conjunto, está compuesta por estados colonizados por su antigua colonia americana. Y que esa realidad no es percibida como tal. Por eso las élites europeas occidentales gustan de hablar de aliados en lugar vasallos, gustan de decir que los países de la UE son aliados de USA, no vasallos de USA.
Y a pesar de que vivimos unos tiempos en los cuales los datos son irrelevantes y la verdad no importa, ese es el dato y esa es la verdad. Lenin gustaba de decir; “Я простой человек, я прост, как правда”. Yo también.
Para entender como hemos llegado aquí, podemos retener dos datos. Primero: una parte importante del presupuesto del plan Marshall destinado a reconstruir Europa occidental estaba destinado a las operaciones encubiertas. Y esas operaciones encubiertas llegan hasta hoy, i.e. con la voladura del gasoducto nord stream 2. Segundo: la llamada autonomía estratégica, ejercito europeo o cualesquiera otras versiones, de la afirmación de la independencia europea, requiere ocultar dos hechos: (i) Europa está completamente colonizada en su infraestructura digital, tanto civil como militar y (ii) la aparente independencia del € respecto al US$ no es sostenible ni ante la coerción cinética ni ante las sanciones económicas del imperio atlántico.
Descolonizar las mentes de las llamadas “élites europeas”.
¿Son diferentes las elites europeas actuales de otras anteriores?
Con frecuencia se oye hablar a gentes de diverso pelaje de la falta de peso del liderazgo europeo de esta tercera década del siglo xxi. Del norteamericano también.
Sin perjuicio de que eso sea así, conviene no olvidar que los lideres europeos de la postguerra hicieron posible que Israel se dotara de armas nucleares, sosteniendo la última gran operación colonial. Los franceses, hasta que De Gaulle decidió terminar el soporte para la construcción del reactor de Dimona, crearon la infraestructura; los alemanes, bajo Adenauer, pusieron los marcos para financiarla. Y por supuesto los yankis permitieron el robo de uranio en NUMEC (Smith, 2012).
Algunas de esas élites de ambos lados del atlántico hicieron posible el reciclaje de criminales de guerra nazi, trasladándolos a Sudafrica, Argentina, Chile y USA para ponerlos al servicio del nuevo imperio atlántico naciente. Y con ello han garantizado una continuidad familiar y organizativa de lo peor que ha producido el supremacismo blanco.
Esas élites europeas, i.e. Schuman, al tiempo que predicaban un proyecto de paz universal, se implicaban en múltiples guerras coloniales en Argelia, Camerún, Egipto, Indochina, Indonesia, Madagascar. Y personajes como Mitterrand participaron activamente en la continuación del proyecto colonial en Euráfrica (i.e. derrocando y asesinando a Sankara) y en la defensa del franco CFA.
Pero no es menos cierto que hubo al menos dos líderes, a ambos lados del atlántico, ambos dos asesinados, que destacaron por su compromiso con un mundo mejor, más seguro y más vivible: Kennedy y Palme. Ciertamente cuando el nuevo presidente Kennedy se interesó por el asunto de las armas nucleares sionistas, los zelotes, solos o en compañía de otros, lo hicieron asesinar. Solamente los soviéticos, siendo ministro de defensa el mariscal Андре́й Анто́нович Гре́чко, estuvieron a punto, el 3 de junio de 1967, de volar el reactor de Dimona antes de que empezara a funcionar, pero se quedaron en tierra ante las amenazas imperiales. Es bien curioso que los dos lideres que se plegaron a las amenazas nucleares del imperio atlántico, Kruschev y Brezhnev, el secretario general del PCUS cuando se planteó la voladura de Dimona, eran de origen ucraniano. Y el problema que se creó entonces, rematado por otro ucraniano, Gorbachov, sigue atormentando al mundo a día de hoy. Palme intentó distensión con la Unión Soviética. Y fue troleado por el estado profundo sueco, por la marina y el servicio secreto, entre otros, con el asunto de los submarinos soviéticos (Tunander, 2004). Igualmente lo hicieron asesinar.
También hicieron asesinar, por motivos similares, a lideres empresariales como Alfred Herrhausen presidente del Deutsche Bank y Enrico Mattei presidente de Eni.
No es casual que los responsables últimos de todos esos asesinatos permanezcan en la obscuridad. Ninguno de los asesinatos ha sido esclarecido todavía en esta tercera década del sxxi. De lo que no cabe duda es de que hoy no tenemos ni esperamos tener a ningún Kennedy ni ningún Palme.
Las elites europeas han operado como sátrapas coloniales desde la segunda guerra mundial. Y su proceso de “esclavización mental”, su conversión en liberalilotas, unos mejor pagados que otros, arranca desde el momento mismo en el que USA entró en esa guerra, se creó el estado securitario y este comenzó a derivar hacia el estado profundo (Fisher, 2024), y con él, proliferaron los SCAD (State Crimes Against Democracy) (deHaven‐Smith & Witt, 2009), (Kouzmin, Witt, & Kakabadse, 2013). Hay que recordar que el plan Marshall incluía un presupuesto secreto (5% del total) para acciones encubiertas de la CIA en territorio europeo (Pisani, 1991), (Weiner, 2007). Mientras tanto nos han alimentado con igualdades varias, como la de género, que han llevado a la secretaria del estado imperial a tres mujeres, todas las cuales, casualmente, han sobresalido por su militarismo, y a ejemplares como von der Leyen y Kallas capaces tanto de sumir a la UE en la mayor depresión después de la segunda guerra mundial como de “vender” un “geopolitical turn” anclado en imposibles esquemas coloniales[1]. Y lo que no es menos importante, trabajando activamente por la construcción de sociedades injustas que devienen necesariamente indecentes (Margalit, 2016) que humillan por múltiples caminos a sus ciudadanos y elevan los costes, tanto de alzar la voz como de salida (Hirschman, 2004), a cotas inusitadamente altas.
La descolonización es poliédrica
Las mentes europeas, tanto las de los lideres y lideresas, como las de las gentes del común, están colonizadas. Descolonizar las mentes de las elites europeas requiere elaborar en múltiples dimensiones:
(i) USA es el poder colonial del que Europa necesita liberarse: USA no es un “aliado”[2] es un poder imperial. Las llamadas élites europeas[3], dado que comparten la misma ideología colonial, se sentían cómodas en compañía de otros truhanes del hemisferio noroccidental, hasta que el truhan por excelencia -el jefe del cártel de Mar-a-Lago- decidió reclamar un solar llamado Groenlandia (al que seguirá Islandia)-; en ese momento algo los despertó, aunque no demasiado[4]. El proceso de colonización de Europa por parte de USA, ha llegado a su punto más álgido en esta tercera década del SXXI, donde lo encarnan personajes patéticos como Merz o Macron, que son criaturas del pantano imperial, y no pueden respirar fuera de sus aguas tóxicas. Pero es un largo proceso que arranca desde antes incluso de la desaparición formal de su antecesor, el imperio británico. El proceso de ahogamiento del pensamiento autónomo europeo se remonta un siglo atrás, a los créditos de guerra de la primera guerra mundial y sigue con la configuración completamente dependiente de la RFA hasta llegar al control actual por entramados financieros[5] procedentes del otro lado del atlántico. Los USA que hicieron una contribución marginal a la victoria aliada en la segunda II mundial -la URSS soportó el coste de la victoria- no solo se alzaron con los frutos de esta, sino que incluso financiaron a ambos frentes, es decir, no solo otorgaron créditos a la URSS, como se recuerda con frecuencia, para rebajar la relevancia de los 30.000.000 de muertos soviéticos, sino, asunto menos conocido y aireado, a la Alemania Nazi (Rügermer, 2025).
(ii) USA no es el futuro: la creatividad y la capacidad de innovar hace tiempo que han migrado. De USA solo puede venir violencia. La creatividad y la innovación organizada han migrado a Asia. USA no es el futuro porque el liberalismo no es el futuro, ni siquiera en su versión apócrifa, llamada “liberalismo democrático”, toda vez que el liberalismo ni es ni ha sido nunca democrático (Pilkington, 2025). Si se mira la economía[6] no desde la “ilusión financiera” ni desde los modelos imaginarios de la estabilidad de un modelo cerrado, en equilibrio o tendiendo a él, sino de lo que realmente es, un sistema termodinámico abierto, que como todos los sistemas tienden a la entropía, se puede apreciar que USA sufre una entropía muy superior a China. Para entenderlo es necesario dotarse del aparato conceptual y metodológico desarrollado por (Chen, An Entropy Theory of Value, 2002), (Chen, The physical foundation of economics, 2005), (Galbraith & Cheng, 2025), (Powell, 2026). Usa es capaz de destruir, pero incapaz de construir. Y la historia de su momento unipolar es prueba contundente de ello. Pero incluso esa capacidad de destruir está siendo erosionada, si bien no será eliminada en tanto la destrucción no llegue a su propio territorio, entre dos océanos. Y eso sucederá.
(iii) Trampas al solitario[7]: la retórica de la democracia frente al autoritarismo construye sobre un implícito de larga data, según el cual, USA es el modelo de “democracia”, ignorando que esa democracia ha dejado de serlo, si es que lo fue alguna vez, incluso en la limitada versión de “democracia liberal”. La correlación entre la expansión imperial y la democracia es muy próxima a -1: a más imperio, menos democracia[8]. La no menos estúpida idea -carente de base histórica alguna- según la cual las democracias no son agresivas[9] y sobre todo no se agreden entre ellas, hace el resto. Así han podido configurar a Rusia como enemigo y a USA como amigo, con independencia de la evidencia histórica sobre los intereses reales de cada estado. El relato de la UE se parece cada vez más al relato de Lu Xun en La verdadera historia de A.Q.: las derrotas son victorias, la revolución es contra revolución y viceversa.
(iv) Confusión de amigos. Es necesario superar el apoyo incondicional al último estado colonial europeo, el estado de Israel, condenado, como elabora (Pappé, 2025) a su desaparición. Vale la pena recordar las siete causas de esa inevitable desaparición que identifica este historiador:
(1) El estado Judea se ha impuesto al estado de Israel. Israel no es una democracia, es una teocracia. Con esta dicotomía ilustra que la sociedad de Israel tanto en términos políticos como demográficos ha pasado a ser controlada por una versión de sionismo que une a este la ortodoxia religiosa judía. Los mizrajís o mizrahis[10] -judíos procedentes en su mayor parte de países árabes y/o musulmanes (Gilbert, 2010)- han pasado a ser el grupo no solo más numeroso sino también el que políticamente controla Israel. Esos judíos mizrajís o mizrahis mayoritariamente siguen las enseñanzas de los rabinos que promueven esa fusión entre sionismo y ortodoxia religiosa, especialmente los Kook (padre e hijo) y más recientemente Ovadia Yosef, frente a los judíos procedentes del imperio ruso, ashkenazis, impulsores originarios del sionismo, que eran en su mayor parte ateos o laicos (Rabḳin, 2006). Ambos dos son racistas con los árabes, los segundos lo fueron con los primeros y ahora los mizrahis llaman a la eliminación no solo de los árabes sino también de askenazis, bajo la forma de combatir a los laicos, considerándolos traidores al estado de Judea, al gran Israel. Teocráticos frente a liberales. Y los primeros van ganando, (Rabḳin, 2016). Y un número creciente de los segundos, en su mayor parte integrantes de las élites económicas y técnicas, abandonan la tierra prometida. La situación es de guerra civil, apenas disimulada por el enemigo común, el árabe, especialmente el palestino.
(2) Subyugación de Palestina. No es posible un estado democrático multiétnico. Los israelíes como los ucranianos no desaprovechan una oportunidad para dejar pasar una oportunidad para la paz. Más y más gentes en el mundo son plenamente conscientes de esta verdad histórica.
(3) Un número creciente de judíos en el mundo no se identifican con el sionismo, ni con el de base judía -ni versión teocrática ni versión liberal- ni por supuesto el de base cristiana (Rabkin, 2014). Este último sionismo, que es, si cabe, más virulento que el primero, explica las extrañas alianzas con las extremas derechas del mundo, y muy especialmente con las versiones evangélicas de estas (Ariel, 2013).
(4) Israel está condenada al declive económico debido a la salida masiva de todo aquél que pueda permitirse marcharse, es decir, no solo las élites financieras, sino, sobre todo personas cualificadas, que han comenzado a ver a Israel no como tierra prometida, sino, sobre todo, como “tierra condenada”. Este proceso viene inducido por la sensación de creciente inseguridad, por una parte, y la creciente intolerancia con los liberales no religiosos y/o no practicantes (no necesariamente ateos u agnósticos), por otra. Varias encuestas dan cuenta del crecimiento de la sensación de inseguridad, la industria de la “salud mental” está experimentando un crecimiento sostenido y las muchas movilizaciones contra el estado teocrático apuntan a la creciente inestabilidad. Y esto aunque la proverbial creatividad del emprendedor judío hace de Israel el único país del mundo donde a cargo del presupuesto de defensa, soldados “traumatizados”, no necesariamente por los asesinatos de civiles, particularmente de mujeres y niños, pueden contar con un servicio de prostitución, llamado eufemísticamente “pareja sustituta” (bendecido por rabinos ortodoxos con la única condición de que la hembra prestataria del servicio no esté casada). Pantaleón y las visitadoras describió un servicio mucho más convencional y anticuado[11].
(5) El ejército israelí ha dejado de ser invencible[12]. Tanto el genocidio como la guerra de los 12 días y la de Ramadan (u Operación Furia Épica u Operación Rugido de León) lo demuestran. Es crecientemente ridículo el argumento de venta de “armas probadas en campo de batalla”. Si algo muestra esa prueba frente a los misiles iranies es su falsedad. Las únicas pruebas son la policial, contra grupos no regulares e insuficientemente armados, y las de terrorismo de estado. Entre estas últimas destacan particularmente el asesinato, actividad en la cual, no hay organización en el mundo equiparable con el Mosad[13], especialmente si se atiende al uso de dispositivos electrónicos, y la violación de los derechos civiles a través del espionaje sobre la vida privada y las comunicaciones de los ciudadanos, incluidos los ciudadanos de los llamados estados con democracia liberal. Dada esta combinación de capacidades, no es extraño que dos de los mercados donde las compañías israelíes, i.e. Elbit Systems, venden más y mejor, sean los Balcanes y el Cáucaso.
(6) El estado de Israel no funciona. Y esta carcomido por la corrupción. Los ejemplos de la incapacidad del estado para proporcionar servicios básicos son cada vez más evidentes, como lo son la creciente desigualdad, problemas de habitación y reproducción de los ciudadanos de ese estado.
(7) Un nuevo movimiento de liberación es Palestina, más unido y más fuerte.
A esas siete razones añadiré una octava.
(8) La capacidad del imperio atlántico de proyectar poder ha llegado a su punto de inflexión. Ni las bases, ni los bombarderos ni los portaaviones son invulnerables a los misiles, como ha puesto de manifiesto la guerra del Ramadán.
Y una novena.
(9) La capacidad de influencia sionista en la política imperial, ha llegado al máximo y está iniciando un rápido declive, en un sistema político carcomido por la corrupción, una creciente inestabilidad política y el declive progresivo e inevitable del US$. Nada de esto será inmediato -solo hay que recordar la larga agonía de la libra esterlina, de la moneda imperial británica, como moneda de denominación de transacciones y moneda de reserva (Schenk2013)-, pero es inevitable. Y cuanto más se sobre extienda el imperio para intentar parar o revertir el proceso -i.e sanciones, aranceles, extorsión, violencia militar, intentos de cambio de régimen-, más lo acelerará. Ahora bien, con independencia de las aparentes fisuras en las fuerzas imperiales, no es menos cierto que el imperio cuenta con una evidente capacidad de coordinar las acciones y discursos de los sátrapas -particularmente de los de Europa Occidental- y condicionar la opinión publicada. i.e. en la creación de consenso sobre el ataque a Irán en enero de 2026[14].
Existe un cierto debate si es el imperio americano quien está parasitado por el sionismo judío[15] o, al revés, el estado de Israel es un proxy del imperio para sostener el petrodólar. La primera de las tesis ha sido sostenida con mucho y sólido detalle por (Mearsheimer & Walt, 2007). La otra tesis es defendida con vehemencia por el exmilitar estadounidense Berletic que desde Asia se ha erigido en un importante analista geopolítico y que con muy buen criterio remite cada agresión militar que lleva a término el imperio atlántico, a algún documento previo de algún think thank imperial que lo proponía y justificaba y/o a declaraciones oficiales en el comité de servicios armados del senado.
La realidad del mundo y, una vez más, así nos lo propone Nel Bonilla, es que ambos dos elementos interaccionan y confluyen en un designio estratégico: la única manera de controlar el gas y el petróleo -y con ellos el petrodólar- y de mantener vivo el estado colonial sionista israelí, es dividir. Y eso solo es posible creando el caos alrededor. Las redes de élites que han confluido en la defensa de ambos intereses no son ajenas. Los llamados neocon proceden en su mayor parte de trotsquistas de origen judío que inicialmente formaban parte del partido demócrata, pero se pasaron masivamente al partido republicano en la administración Reagan y acabaron por penetrar el estado securitario y actuar como agentes de la industria militar. El lobby judío -que para nada representa la mayoría de los judíos norteamericanos- ha penetrado las sucesivas administraciones, sobre todo después de la eliminación por el tribunal supremo de USA, de los límites para financiar campañas electorales, equiparando a las corporaciones con los individuos: una exigua minoría de judíos sionistas superricos han contribuido decisivamente a determinar quién será el presidente de los USA. En este contexto el papel del sionismo cristiano[16] ha sido reclutar votos para esos candidatos, pese a que los objetivos teológicos últimos de ese sionismo implica la eliminación de los judíos -para lo cual es oportuno convocarlos en “tierra santa”-. Una alianza que, aunque pudiera parecer extraña, no lo es: reunámoslos, sacrifiquémoslos en un Armagedón y entonces tendrá lugar la segunda venida de Cristo y el Reino de Cristo finalmente se proclamará por mil años y todos los cristianos vivirán eternamente en la tierra y en el cielo.
Por lo demás, es perfectamente plausible imaginar la confluencia de intereses en oriente medio. Israel quiere evitar que nadie, diferente de sí mismo, proyecte poder. USA considera que a través de Israel proyecta poder. USA no quiere que China proyecte poder a través de Irán y termine con el petrodólar. Pero incluso sin China, USA en su vocación de dominio universal, no acepta que nadie desafíe su poder. Incluso el extraño personaje que han puesto al frente de la OTAN, un traidor holandés a Europa, considera que la OTAN es una herramienta para que USA proyecte poder. Es en el interés de China, Rusia y la propia Irán, terminar con la proyección de poder de Israel-USA en el Oriente Medio. Como termine este conflicto definirá el siglo xxi. Y todo apunta que se “resolverá” contra los intereses del imperio atlántico. En otro lugar, nos hemos hecho eco de como el poder marítimo -especialmente el que se proyectaba a través de los grandes portaviones- es cada vez más vulnerable a las tecnologías de misiles.
(v) Indefensión aprendida. Una de las mejores interpretaciones de como la mente de las élites europeas ha caído bajo “indefensión aprendida” ha sido propuesta por Neil Bonilla.
La clave de interpretación es el llamado “burden share”, una suerte de lo que alguna feminista llamaría “modelo patriarcal” (ver la cita de Whitaker un poco más abajo). El llamado “burden share” es en realidad un “burden shifting”: Europa debe pagar por la supuesta seguridad que USA le ofrece, debe ser fuerte, pero no independiente. En palabras de la hembra que fue ministra de exteriores del Reino de España, bajo Pedro Sanchez, “It was a choice that we made together a long time ago: that Europe would not have its own autonomous security. That the US would be the ultimate guarantor of European security […] I don’t think we can de-plug from the US today.” Dicho en román paladino, la colonia que surgió de la segunda guerra mundial, debe seguir siéndolo indefinidamente.
La “soberanía” europea no es posible, es una simulación, y la autonomía estratégica es un simulacro. Ni siquiera hegemonía, directamente dominación.
En palabras de Matthew Whitaker “We still love you. You’re still allies, but we want you to grow and become what you can become. Autonomy—we’re not asking for European autonomy. We’re asking for European strength. […] We just expect you to do more and to not be independent. I think that’s the problem is: just because you’re strong doesn’t mean you’re independent. In fact, the interconnectedness is more important.”
Europa es la adolescente. USA el macho alfa. Perfecta subordinación … colonial.
En palabras de Bonilla “When he says, “we’re not asking for European autonomy, we’re asking for European strength,” he is voicing the core tenet of the transatlantic orientation framework. Within this mental map, the distinction between strength and autonomy is not paradoxical but functional. Of course Europe should be strong: strong enough to bear the burdens of defending the eastern flank, strong enough to purchase American weapons, strong enough to integrate its command structures ever more deeply into the US-led architecture. But autonomy? That would imply the capacity to chart a different course, to say «No,» to exist as an independent pole in a multipolar world. Within the framework of the Atlanticist elite, that is not a serious option.”
“Similarly, when Whitaker asserts that “interconnectedness is more important,” he is naming the concrete mechanisms of control: NATO command structures, US-led component commands, American weapons systems, shared intelligence pipelines, and digital interoperability standards. In the grammar of this framework, interconnectedness is simply the positive cipher for structural dependence—a dependence so deep and so habitualized that it no longer feels like dependence to those embedded within it.”
“And when Whitaker insists “we’re not trying to dismantle NATO… We’re trying to make NATO stronger,” he reveals the ideology of maintenance. This is the assumption that the existing architecture is the only possible reality, and that strengthening it is the only legitimate goal. To this mindset, peace is directly coupled to military capability—and only to it. Alternative security logics do not simply fail to convince; they fail to appear. They remain invisible because the horizon of thought is too narrow to include them.”
“Whitaker formulates a doctrine of simulated sovereignty: a condition in which a state possesses impressive military capabilities but has lost the capacity to determine its own strategic orientation. Europe may build muscles, but the nervous system and the brain remain American. It may spend more, arm more, take on more responsibility—but this strength must never be translated into the one thing that would make it sovereignty: the ability to say no.”
“Within this framework, the question “what if Europe developed genuine strategic autonomy?” does not arise. It is literally unthinkable. Why is it unthinkable? What gives this framework the power to foreclose alternatives even as its material foundations crumble? What allows it to grip minds that can clearly see the dependency but cannot imagine the exit?”.
Aceptar estos razonamientos solo es posible para una mente colonizada y quienes los aceptan se muestran como sátrapas del imperio atlántico. Y por eso pueden y deben ser erradicadas, si Europa quiere encontrar un camino diferente de la subordinación.
Por lo demás, a la vista de cómo de eficaz ha resultado ser el paraguas convencional militar de los USA para el CCG (Consejo del Cooperación del Golfo) en la guerra desatada en febrero de 2026, Europa prefiere un paraguas agujereado en lugar de definir su seguridad por sí misma, lo cual implica elegir no solo los enemigos sino también los amigos. Y sobre todo, entender que la seguridad es indivisible, no cabe seguridad para si mismo a costa de otro, porque ese otro tratará de hacer lo mismo y es muy probable que tenga existo en el intento.
(vi) Reinventar la cultura y los estados europeos como estados no coloniales.
Los grandes países de la UE – Alemania, Francia, Italia, España- y los menos grandes -Bélgica, Holanda- tienen un pasado colonial. En el caso de Alemania la vocación colonial ha sido doble, toda vez que no solo se trataba de colonizar territorios fuera de Europa -como el resto de los citados estados- sino también en Europa, en el este. Y en la historia que sigue a su unificación, se puede observar una continuidad en las políticas coloniales implementadas al menos hasta la segunda guerra mundial, como ha documentado y defendido (Fischer, 2019). Me parece que esa continuidad llega hasta hoy, apenas disimulada bajo el evidente hecho que desde la II guerra mundial son a su vez una colonia de USA. La tesis de algunos es que la herramienta que están utilizando las elites alemanas herederas de esa tradición es la UE. Seguramente no es casualidad la declaración inaugural de Ursula von der Leyen de que la Comisión bajo su mando sería una comisión geopolítica[17]. Toda la desastrosa política seguida por la UE respecto a Rusia -financiación y suministro de armas de la guerra en Ucrania, “renuncia al gas ruso”, …- solamente pueda entenderse en esa continuidad. Hay que recordar que la rusobofia ha formado parte del arsenal colonial. Incluso la celebración de la culpa por el Holocausto -que sirve de coartada para apoyar el genocidio en Gaza- va pareja con la ausencia de reconocimiento de la responsabilidad por los 30.000.000 de muertos provocados entre los pueblos del este (eslavos y no eslavos). Alemania provocó tanto la primera como la segunda guerra mundial. La cuestión es que todos esos estados al este, donde también florece la rusofobia, tienen mucho más que temer de una Alemania donde haya vuelto el militarismo que de una imposible, no solo improbable, invasión rusa. Y tienen más que temer por una doble razón: el no desaparecido colonialismo alemán[18] y la previsible respuesta nuclear rusa en caso de provocación. El tiempo me dará la razón.
El caso de UK es especial: pese a abandonar la UE, pretende intervenir en la política europea, especialmente en la de defensa y energía. Y dado que ya no cuenta con un imperio, pretende condicionar a la UE como proxy de imperio atlántico. Incluso después de la pérdida del imperio, Whitehall, o mejor lo que queda de él, ha intervenido, desde los años sesenta del siglo XX, en al menos siete genocidios[19] , en Biafra, Kurdistán, Indonesia[20] -por partida doble, contra los comunistas, en comandita con la CIA[21] y contra los separatistas de Timor- , Matabeleland, Rwanda, Gaza[22] -. Y siguen actuando como incendiarios que no bomberos, allí donde se les deja entrar, i.e. Ucrania, o se cuelan sin permiso -Irán- y otros varios lugares de África y Asia, que o están en curso o han sido ejecutados en los últimos años, pero todavía están sin documentar. Nadie ha estado empujando a la UE hacia el suicidio energético con tanta insistencia como los “think thank” británicos, no solo por la demolición de las centrales nucleares alemanas[23] sino, sobre todo, por el corte de la “dependencia” del gas ruso, de modo que cuando Nord Stream fue volado, la UE estaba gangrenada. Toda vez que el 51% de esos tubos eran propiedad de empresas de Alemania, la ausencia de reacción de ese estado, es prueba incontestable de hasta dónde llega el daño en los cerebros de las llamadas “élites europeas”.
Reinventar la cultura y los estados europeos significa, en primer lugar, abandonar la retórica de los “valores europeos”, que como el “orden internacional basado en reglas” no son más que trampantojos para “moralizar” el ejercicio del poder y reclamar sumisión voluntaria. No hay otros “valores europeos” significativos distintos de los derechos humanos, incluidos los económicos, y un estado diseñado para su respeto y protección. La retórica de la democracia formal, estado de derecho carente de sustancia real, es lo que nos ha traído hasta aquí, donde la UE subvierte esos derechos, i.e. con las sanciones a sus propios ciudadanos o con justitocracia (donde, por ejemplo, oficinas judiciales mantienen en busca y captura a ciudadanos para comparecer a actos que han sido suspendidos, para comparecencias imposibles), donde los llamados a garantizar el estado de derecho lo corrompen. Hay que recordar que el nazismo fue posible gracias a la “traición” de las élites burguesas (políticas, económicas, militares y judiciales) (Chapoutot, 2025) a la República de Weimar, justamente la primera constitución en la que se constitucionalizaron algunos derechos económicos. Y también cabe traer a colación que a esa traición los únicos que ejercieron resistencia, hasta el final, fueron la exigua minoría comunista, como nos recuerdan las memorias del embajador francés (Poncet, 1946). Comunistas anteriores a Kruchov. Esos mismos comunistas que Anna Harendt metió en el saco fantasmagórico de su particular visión del totalitarismo[24].
(vii) Declarar agentes extranjeros a los que son realmente agentes extranjeros, es decir, todas aquellas instituciones, ONGs, Think Thanks e incluso universidades[25], que el imperio usa para cooptar las élites europeas.
Las llamadas “élites” de Europa son sátrapas coloniales, cuyas mentes han sido secuestradas por el “soft power” imperial, con sus múltiples tentáculos, y la academia construida sobre los mimbres del modelo británico y norteamericano, todo ello regado con ingentes cantidades de US$. Por eso, salir de este marasmo implica redefinir el concepto de traidor. Como vivió y reflexionó Trân Duc Thao[26] en su triple camino desde una aldea vietnamita hasta el submundo intelectual del Paris colonial, vuelta a Vietnam y vuelta a Paris, el imperio define como traidor no a quién traiciona su país de origen sino a quien a traiciona al imperio[27]: descolonizar la mente significa en primer lugar reconocer esta trampa. Los traidores de Europa a Europa no son pocos; es difícil nombrar algún político en activo en Europa que no merezca ese calificativo. Decir la verdad siempre ha resultado peligroso y ha sido duramente perseguido con penas que van desde la privación directa de la vida, hasta la conversión en paria por muerte civil.
Las élites académicas imperiales están tratando de reconstruir el relato para recalificar el siglo XX (y lo que llevamos del siglo XXI) no como el siglo USA, sino el siglo euroasiático (Brands, 2025). Y se equivocan. El siglo XX fue genuinamente el siglo USA. Lo que está en curso en el sxxi es la vuelta a un lejano pasado, uno en el cual, la economía China era la más grande del mundo, y los poderes marítimos han perdido su capacidad de sostener imperios en Eurasia, no solo por dinámicas económicas sino también militares. El último de esos imperios, USA, ha perdido su capacidad de proyectar poder militar sin poner botas sobre el terreno, con portaaviones -incluidos los portaviones de tierra como la sionista Israel-, precisamente porque los misiles hacen de esos activos marítimos y aéreos, basura, sin valor militar real, como se verá en un futuro próximo.
(viii) Reconocer un enemigo cuando ves como te trata. Puede que algunas de esas elites hayan oído hablar de el Concepto de lo Político de Schmitt, pero eso no parece haberles preparado para distinguir entre amigo y enemigo en las relaciones internacionales.
Por lo demás, como ya se detallaba en el documento de la Rand, Extending Russia (Dobbins, y otros, 2019), el objetivo del imperio atlántico atacando el suministro de energía rusa a la UE (y extendiendo la OTAN a Ucrania) no era solo debilitar a Russia, sino sobre todo a la UE. Pero los sátrapas de la UE y de los países que la componen solo retienen lo que no les obliga a hacer algo. Los mismo sucede con su antagonismo con IRAN o con las sanciones contra ciudadanos de la UE.
Cuando un pequeño hombrecillo -en todos los sentidos- como José Manuel Albares Bueno, a la sazón ministro del exterior del gobierno Sanchez, decide seguir al italiano Tajani, un sionista cristiano, no sé si receptor de “bribes” del lobby sionista judío, pero si muy próximo al mismo, parece que no entiende o no quiere entender que la disuasión naval imperial-salvo por bombas atómicas- no es lo que fue.
Y que si la infraestructura petrolera de Irán es atacada -para impedir que China reciba su petróleo- los misiles hipersónicos iranies destruirán la de sus vecinos de las satrapías árabes y entonces no habrá ni gas ni petróleo para Europa. Igual que no quieren entender que las sanciones económicas occidentales han acabado con los reformistas dentro de Irán, que tuvieron su momento después de la falsa distensión de la época Obama. Pero ya no.
Y no falta sesudo estudio de trotskista o difundido por las redes trotskistas, que proponga análisis seudo marxistas, donde los problemas económicos de Irán aparecen disociados de las sanciones. Todo es problema de mala gestión “neoliberal”[28], corrupción y concentración de poder en grandes conglomerados vinculados a la revolución islámica.
No, ese no es el problema, es la única solución, una vez que el sueño liberalizador se encuentra con la intransigencia del imperio atlántico, condicionado por su proxy Israel. La única solución es caminar hacia la soberanía, incluida la creación de una red cuyas conexiones con la internet atlántica estén gestionadas centralizadamente[29].
La fantasía progre de que son posibles sistemas de libertades liberales respetadas por el imperio, se resiste a morir -entre otras cosas porque el propio imperio las nutre con fondos, no tan generosos como los que proporciona a los sátrapas, pero, fondos imperiales, al fin y al cabo[30]– pese a la abrumadora evidencia de como el imperio las ha venido eliminando, una tras otra, desde la II guerra mundial.
Aunque la triada moneda-petróleo-oro y contra revolución fiscal (Cooper, 2024) cuyo despliegue se aceleró después de la autodisolución de la URSS, cambien su forma aparente, especialmente las formas que adopta el casino financiero y la penetración de los servicios de reproducción por la triada BlackRock, Vanguard, State Sreet, nada esencialmente diferente ha emergido en el imperio atlántico. Solo las derrotas militares y económicas en Eurasia y Africa[31] acabarán con su dominio.
(ix) Si la regeneración no es posible, y parece que no lo es, solo queda la substitución.
Algunos dicen que las élites, particularmente las europeas, son una cohorte de narcisistas perversos. Aparte de la ilustración que de esta dolencia ofrece Trump, uno de los casos mejor analizados es Macron (Joly, 2024). La capacidad de estas élites para regenerarse es ninguna. El problema real es que, igual que sucedió con las derechas alemanas, están tendiendo alfombras para la llegada de personajes aún más tenebrosos. No sabemos cuantos de ellos son objeto de “chantajes” a partir de perversiones sexuales o financieras -falta de honestidad y/o honradez- los males mas comunes, pero con independencia de ello, parece que sus mentes están “poseídas” y son incapaces de reconocer algo así como los “genuinos intereses de los europeos occidentales”.
(x) En el proceso de reinvención de la cultura y la mentalidad europea hay tres dimensiones que deben ser cuidadosamente reescritas: (1) la excepcionalidad europea (y por supuesto la excepcionalidad USA que deriva de aquélla), (2) el orientalismo y la (3) democracia como invención europea.
La primera, la excepcionalidad europea, hace que una sucesión de imperios -España y Portugal, Holanda, Inglaterra y Usa- contingentes en el tiempo alimentan la idea de alguna supuesta superioridad. La miseria del historicismo no tiene nada que ver de lo que articuló (Popper, 1957)[32]. La miseria del historicismo europeo es justamente derivar alguna supuesta superioridad de los años de sucesión de imperios. Y la continuidad con el gnosticismo no está dónde Voeglin la sitúa (Voegelin, 1997), sino en la creencia mágica de que vivimos en una democracia. Como ya pensaban los chinos hace miles de años, los filósofos -antiguos y modernos- no están para clarificar el mundo, sino para tender capas de humo sobre él, de modo que las gentes del común no puedan ver más allá de sus narices.
La segunda, el orientalismo, hace que no se pueda entender en sus propios términos ninguna de las culturas que pueblan Asia. Esto es particularmente notorio en esta tercera década del sxxi con las políticas imperiales contra Irán. Y lo fue durante todo el siglo xx y continua -no sé por cuanto tiempo- con el acrítico apoyo de un estado colonial, y por tanto racista e inclinado a los genocidios, como es el estado sionista de Israel. Esta excepcionalidad, que es supremacismo blanco, sigue presente en todas las capas de la sociedad blanca occidental, una sociedad que por causas que ella misma es incapaz de analizar, y aún menos de resolver, no puede reproducirse a sí misma.
La tercera, la democracia como invención europea, es igualmente pervasiva, pero falsa. Como han mostrado Stasavage2021, Isakhan2011, y ni mucho menos su recorrido histórico es exhaustivo, muchas otras sociedades antes o después de la Grecia clásica y por supuesto la Europa y los Usa modernos, se han organizado como sociedades democráticas. E incluso el desprecio de la particular forma democrática de la República Islámica de Irán, es una muestra de orientalismo. Ninguno de los que hablan del “régimen de los ayatolas”[33] se han tomado la molestia de leer su constitución y establecer los paralelismos entre sus instituciones y las de las democracias occidentales que, con justificaciones pintorescas, han sido diseñadas y creadas exclusivamente para “poner límites”, o mejor dicho, eliminar por completo la voluntad de las gentes del común para decidir cómo debe ser su presente y su futuro. Instituciones como las de los derechos humanos que, por alguna razón, nunca incluyen los económicos, o las muchas “independientes” y/o las justitocraticas, también supuestamente independientes, independientes únicamente de la voluntad de las gentes del común.
Por alguna razón, seguramente porque lo asocian con su pasado de expansión de la verdadera fe por el mundo, con la imposición del intercambio del libro por la tierra, desprecian la “ley islámica” como bárbara. Que lo sea o no depende de criterios morales bien relativos y discutibles. Pero hay uno que no lo es: es entorno a una particular interpretación de esa ley que se ha articulado una exitosa resistencia imperial. Las enseñanzas de mi reverenciado Marx -está aquí a mi izquierda saliendo de la piedra- no consiguieron arraigar en esas zonas, entre otras razones porque sus lectores y aquéllos que encontraban alguna esperanza en las palabras que estos les dirigían, fueron sistemáticamente exterminados por el imperio occidental, directamente o lo más frecuente usando proxys. Y no solo en Irán, donde el estado sionista entrenó a la horda de los Mercedes blancos, la SAVAK, en lo que mejor saben hacer, asesinar, sino en todas partes, especialmente en Indonesia.
Pero es que incluso la democracia en USA y en Europa está en camino de supresión. En UE se pueden ver las huellas recientes: primero con las limitaciones a la libertad de expresión -i.e. prohibiendo sin base legal alguna y contra todas las declaraciones de los derechos humanos medios de comunicación que hablaban al mundo desde Rusia, lo cual no sucedió ni cuando vivía la Unión Soviética- y más recientemente con las “sanciones” contra sus ciudadanos, que no han violado ley alguna, y cuyo “delito” ha sido decir lo que piensan sobre el genocidio de palestinos y/o sobre los relatos “fake” promovidos desde los gobiernos nacionales y las instituciones de la UE, sobre la guerra en Ucrania. Los sancionados lo han sido por un órgano político -los ministros de exteriores de la UE reunidos en conclave, cuyas discusiones no son públicas y no se conocen reglas para tomar decisiones-, y son declarados una suerte de “homo sacer” (Agamben, 1998) cuyos derechos fundamentales no son protegidos ni siquiera por los tribunales de justicia[34] (porque no quieren, no ejercen la potestas que les da su razón de ser y los legitima, es decir, porque son corruptos). Si alguno piensa que el sujeto sancionado no es asesinable, se equivoca: se le veda el acceso a cualquier medio para alimentarse a sí mismo, es decir, se le condena a una muerte por inanición. Despojados de todos sus derechos fundamentales devienen no ciudadanos. Es difícil imaginar más brutalidad sin sangre de por medio.
(xi) Recuperar el real sentido de la soberanía. El camino hacia la independencia empieza por la soberanía digital.
Hay una dimensión más sutil, pero definitiva en la reinvención de la cultura europea: acabar con las grandes plataformas -Facebook, Instagram, X, Google, etc-. Para ello se requiere un salto definitivo, en la línea de lo que propone (Doctorow, 2025): eliminación de los derechos de propiedad intelectual que protegen esas plataformas, de modo que “emprendedores” (piratas) europeos puedan llevárselo todo a “startups” localizadas en Europa. Si USA ha podido ignorar cuando ya no le resultaban útiles los acuerdos sobre libre comercio de la OMC, nada impide a la UE reescribir los derechos de propiedad intelectual, excluyendo de ellos a multinacionales de la cabecera del imperio.
Si USA no es un aliado sino un patrono imperial, es evidente que la descolonización de la mente europea implica recuperar el real sentido de la soberanía. De todas las dimensiones donde esta es inexistente es justamente en la dependencia digital respecto a las corporaciones del imperio. De esta dependencia ya hemos hablado en otro lugar. Y conviene recordar que esta no tiene lugar en dos dimensiones, sino en tres, es decir, incluyendo los objetos tridimensionales. La dependencia es tan enorme que incluso un “think thank” bruselino -cuyos financiadores desconozco- se ha hecho eco de ella, en un informe en el que ha participado la inteligencia británica. Es bien curioso que al tiempo que se promueven inversiones masivas en “defensa”, estas se dirijan contra un enemigo imaginario -Rusia- y pasen por alto que un enemigo real -USA, la cabeza del imperio- puede devolver a toda la EU a la edad previa a la digitalización simplemente apretando algunos “kill switch”. Y esa potencia de desconexión no afecta solamente a los sistemas de armas -i.e. como el F35 o la inteligencia satelital- sino a prácticamente todos los servicios públicos y privados de la UE[35], desde los ejércitos a las universidades, hospitales, redes de transporte, etc. Sin duda la negligencia de esas élites de la UE y de la mayoría de los estados, tanto del estado constitucional, como el securitario es simplemente criminal. Y solo se explica por el hecho de que quien realmente está al mando es el estado profundo.
Como el estado profundo, a través del estado securitario, manipula al estado constitucional es conocido, aunque difícil de investigar, porque se protege detrás del secreto. Por ejemplo, si intentas informarte sobre las causas, razones y riesgos asociados a la decisión del Ministerio de Defensa de España, al frente del cual se encuentra la jueza en excedencia Margarita Robles, sobre la decisión de contratar el servicio Gotham de Palantir, no vas a obtener algo diferente de vaguedades. En efecto, vaguedades es lo que ha obtenido Neutral cuando ha hecho precisamente esa petición. Sospecho que como diputado miembro de la comisión de secretos oficiales no se puede obtener tampoco mucha más información. Por supuesto el racional para negar la información es que está en riesgo la “seguridad nacional”. Que sea el propio servicio contratado, con sus innumerables puertas traseras, un riesgo para la seguridad nacional no forma parte del razonamiento. Pero, incluso con independencia de que los decisores hayan podido ser cooptados, la evidencia histórica de penetración por puertas traseras del imperio atlántico sobre sus aliados es abrumadora, i.e. con las máquinas producidas por la compañía “suiza” -este paraguas es importante, toda vez que este es un país supuestamente neutral[36]– Crypto AG, utilizada durante años por varios países europeos y otros, incluso algunos próximos a la URSS, para cifrar comunicaciones. Comunicaciones menos cifradas, para los oídos del imperio atlántico, que las producidas por esas máquinas[37] no se han visto nunca.
Nada se opone más a la democracia que el secreto. Nada se opone más a la rendición de cuentas que el secreto. Por eso las deliberaciones de los jueces son “secretas”. Es imposible defenderse de conductas perversas si estas son secretas. Es imposible que ciudadano alguno vote sobre algo que desconoce. Kant, como nos recuerda Bobbio, ya lo dejo claro: no caben “arcana imperii” para el hombre adulto que usa su razón.
(xii) Un proyecto geopolítico propio. Gran parte de lo escrito hasta aquí podía expresarse en otros términos: si quieres una Comisión geopolítica, como dice la emperatriz europea, elegida porque hablaba francés (dicho por Micron), el primer deber es tener un proyecto geopolítico propio. Y eso no sucede. Hay proyectos fragmentarios que responden a los intereses de otros. La línea subyacente que une las perlas de un collar aparentemente inconexo es el imperio atlántico. Y como sucede con los imperios, se apoya en las fobias y filias de las elites locales. Así la rusofobia resulta de una acumulación de los miedos de las élites bálticas y los delirios coloniales de las élites polacas y alemanas. Para estas últimas, todos son objetos de colonización, incluida Polonia. Para los polacos todos son objeto de colonización, excluida Alemania. La islamofobia resulta de la superposición de los fracasos coloniales de Francia e Italia y la substitución del proyecto colonial alemán por el proxy sionista (que ya es agente de colonización del imperio atlántico).
El punto clave es que en lugar de asumir la geografía -Europa occidental es el extremo occidental del continente euroasiático- se endosa un proyecto originariamente británico, pero apropiado por el impero atlántico, de controlar todos los estrechos de los mares. Dado que los mares son un desierto, la única manera de controlarlo es controlar los estrechos. Y los estrechos relevantes para Europa occidental son más de los que puede controlar. Y como demuestra el ataque imperial a Irán en 2026, también están fuera del alcance del imperio atlántico. Negociar y acordar es la única posición realista.
Y asumir la geografía implica que (i) Europa occidental carece de fuentes de energía propias -aparte de las renovables que pretende imponer a todos los demás, lo cual es en si mismo un proyecto imperial llamado al absoluto fracaso-. (ii) Europa occidental carece de materias primas y descartado, por imposible, volver a dominar territorios para obtenerlas, solo cabe hacer arreglos comerciales competitivos con las élites de los territorios donde existen. Y para ello se requiere una política industrial, dentro y fuera de la UE, no la predica de la superioridad de los valores del libro. (iii) Y asumiendo la geografía, Europa occidental deberá dejar de seguir los mandatos del imperio atlántico, y desarrollar esas políticas hacia el este y el sur, liberadas de cualquier presencia de supremacismo blanco imperialista.
El problema es que ni la actual forma de la UE, ni los estados europeos por separado, son capaces de articular esas políticas. Esto último, la liberación del supremacismo blanco imperialista, es bien difícil, por no decir imposible. Si no puedes competir, la compra de acuerdos con élites locales corruptas (sostenidas con operaciones “terroristas” de desestabilización, como se ven en la antigua “Eurafrica” francesa), es la máxima que siguen expresa o implícitamente los sátrapas de la Europa de la UE. La famosa prédica del poder civilizador del comercio, que incluso defendía Kant, cede ante las políticas neocoloniales. Pero insistir en métodos fracasados suele conducir al fracaso, por muchas veces que se repitan.
La paradoja es que se requiere un rediseño completo del estado liberal, siguiendo justamente modelos cualificados como iliberales y nombrados con nombres despectivos. Los estados liberales tardíos, al igual que el decadente imperio atlántico, son incapaces de reinventarse a si mismos. Parece que no es posible dejar de ser imperialista salvo por destrucción física. De modo que solo cabe esperar un largo período de desorden. Este será tanto más corto, cuanto más rápido avance la descolonización de las mentes europeas occidentales.
Descolonizar a un colonizador que ha devenido colonizado, pero se imagina como colonizador
No es un juego de palabras. Implica que descolonizar las mentes europeas de la mente colonial es una doble operación.
La verborrea de la UE y muchos estados sobre nuestros valores es la última expresión del colonialismo mismo. No, no es verdad que Europa sea la portadora de unos “valores superiores”, entre otras razones porque esos valores superiores no existen. No hay cambio posible entre el libro y la tierra: nosotros les damos el libro, del capitalismo liberal, y ellos nos entregan la tierra y todo lo demás.
Como bien explica (Hansen, 2025), la “geopolitical turn” de la UE, bajo la emperatriz von der Leyen, su paso de la imposible “autonomía estratégica”, a la ambición de devenir un “hard power”, debe ser entendido en directa continuación con la negación del origen colonial del proyecto europeo (Hansen & Jonsson, 2014) y de la propia negación de la dependencia colonial imperial de la UE. Y precisamente por esa continuidad, nace muerta.
Si los proyectos coloniales alemanes en el este, los franceses (e italianos) en el sur, los británicos por todas partes, produjeron pingues beneficios mientras duraron, pero fracasaron, nada hace presagiar que los nuevos proyectos coloniales subyacentes a la militarización de la UE, y especialmente de Alemania (Luft, Opielka, Wendler, & Verheugen, 2025), vayan a tener éxito[38]. No solo el declinar demográfico e industrial de la UE, sino la respuesta contundente de los vecinos, comprometidos con un mundo multipolar, conducirán, si es que ese proceso enloquecido no se detiene, a la última y definitiva guerra en Europa[39]. Y en ella, el estado ruso no sacrificará un solo hombre ni mujer en un combate con armas convencionales contra la UE: simplemente la borrará del mapa con armas nucleares. La solución final, que tan querida era de los colonialistas nazis, se aplicará, pero esta vez -la tercera que los europeos occidentales quieren apropiarse de las tierras al este- para borrar Berlín y Paris del mapa del mundo. Sucede que en Alemania están en el poder los nietos de los nazis, que se creen pequeños hitlers y en Francia los nietos de la OAS –como sostiene el historiador Benjamin Stora[40]-, que se creen pequeños napoleones.
Descolonizar las mentes de las gentes del común
Sin duda en el estado tardo-liberal las gentes del común no tienen peso alguno. Su aparente intervención en las sucesiones de fracciones de las elites a través de las elecciones, es absolutamente irrelevante. Ciertamente en otros tiempos y lugares -i.e. la democracia clásica ateniense (Ober, 1991), (Ober, 2017), (Finley M. I., 2019)- las gentes del común tuvieron alguna influencia. Pero desde entonces solamente han tenido influencia cuando han provocado rebeliones y revoluciones. La práctica real de la democracia ha sido substituida por la ideología del democratismo (Finley E. B., 2022) que justifica intervenciones contra estados a los que se pretende privar del control de los recursos de la tierra, e induce los consensos que incitan a la quietud de las gentes del común, tanto en la cabecera del imperio como sobre todo en los estados vasallos.
Técnicas de manipulación: las fobias
Hacer un exhaustivo análisis de las técnicas de manipulación usadas por las élites para aquietar a las gentes del común requiere un largo tratado. La corrupción del lenguaje por los nazis, que analizó (Klemperer, 2001), ha llegado a cumbres mucho más altas. Ciertamente si se analiza con cuidado este texto se aprecia cuantos de esos términos introducidos o alterados por los nazis siguen en uso hoy, con objetivos no menos perversos que los de entonces. La retórica sobre el totalitarismo de las Arendt de este mundo, nos ha distraído de la continuidad. Como ha dicho Eli Hazam, un “operativo de comunicación” del estado sionista de Israel, los datos no importan, la verdad no importa. A los nazis tampoco les importaban.
De las muchas técnicas de manipulación que usan las élites, para generar consenso y quietud, una de las más notorias son las fobias, que apalancan sobre el viejo esquema de nosotros contra ellos.
Hay muchas fobias que han acompañado al imperio atlántico en su expansión y ataque contra otros imperios y/o defensa frente a ellos. La rusofobia y la islamofobia son de los más conocidos. En la construcción de esta última hay una dimensión que se me había escapado hasta que me tropecé con (Bessis, 2025): la construcción reciente del término “civilización judeo-cristiana”. Es sabido que la relación entre las tres religiones abrahámicas, las religiones de un mismo dios con diferentes profetas[41], han sido más o menos problemáticas a lo largo de los últimos 2.000 años. Quizás hasta los años 80 del siglo xx, Europa se reclamaba a sí misma como heredera de la Grecia clásica[42], en su versión romanizada, la llamada civilización grecolatina. Esa herencia es particularmente visible no solo en la tradición filosófica, como en el modo de organizar las relaciones sociales en base al derecho romano, el derecho imperial por excelencia[43] (Hudson, 2023). Hasta ese momento para las gentes del sur de la península europea tanto judíos como árabes, representaban el otro, el otro próximo, pero otro[44]. Para las gentes del centro-este de la península europea, ese lugar lo ocupaban los rusos, en cualquiera de sus dos versiones, cristianos ortodoxos aprendices de la superior civilización “europea”, o simplemente herederos de los bárbaros asiáticos. Los judíos apenas sobresalían algo por encima de los animales no humanos.
El punto esencial aquí es que a partir de esos años 80[45] del sxx, los judíos abandonan su condición animal y dejan de formar parte del otro y emergen como base de la civilización europea occidental. El punto central no es si la impostura de la civilización judeo-cristiana sirva para soportar el olvido intencionado del vernácular antisemitismo[46] europeo, con independencia de que contribuya a ello[47]. El punto esencial es que la emergencia del sintagma civilización judeo-cristiano es coetáneo con la consolidación del estado sionista de Israel como proxy del imperio atlántico en Asia occidental. La emergencia de este término es coetánea con la expansión del fundamentalismo neoliberal y la “reislamización”[48] de Asia Occidental como reflejo frente a la nueva ola de imperialismo colonial atlántico (Bessis, 2014). La relevancia de este término es que sirve al camuflaje del alineamiento de las élites euroatlánticas con el colonialismo de asentamiento sionista encarnado en el estado de Israel[49].
La islamofobia es el resultado natural de esa construcción y sirve para justificar la guerra contra Irán, el más reciente escalón de ese imperialismo; la rusofobia sirvió para justificar la guerra de Ucrania. Israel y Ucrania son la “frontera” del imperio atlántico -como su tiempo los fueron los nativos norte americanos-. La guerra en Ucrania, aunque aún no haya terminado, ha sido perdida por el imperio atlántico. Todo indica que la de Irán va a seguir un camino similar. Ambas dos parecen marcar un punto de inflexión, acelerando el declive del imperio atlántico, declive que viene siendo anunciado desde hace años por varios y diversos indicadores económicos. Y en ese declive, Europa occidental aparece como una desnuda, arrugada e improductiva dama, ni objeto de deseo y ni objeto de adoración. Estatua de sal.
Notas
[1] Donde los brillantes ejércitos de la UE aparecerán como “pacificadores” protectores de los superiores valores europeos, después que otros han puesto los cadáveres, en Ucrania, en Irán, en cualquier otro lugar. Una retórica tan vacía como inútil.
[2] Los panegiristas del imperio atlántico han puesto mucho énfasis en las supuestas violaciones que soldados del ejército rojo habrían realizado sobre hembras alemanas, violaciones que existieron, pero no en la escala que esos panegiristas gustan de contar sin base documental alguna. También existieron “amancebamientos voluntarios” resultado de la miseria, donde las hembras alemanas cambiaban sexo por alimentos y otras mercancías. Esta conducta no es ni extraña ni reprobable; incluso entre primates africanos, chimpancés, se han documentado intercambios de sexo por raciones de carne (Gomes & Boesch, 2009). Pero a lo que esos panegiristas no prestaron atención es a las violaciones de hembras francesas por los liberadores yankis. Y lo que es aún peor, como ese brillante ejercito liberador produjo un numero desproporcionado de condenas contra soldados negros (que apenas representaban el 8% de sus huestes): “l’hypersexualité” de las hembras francesas y el incontrolable apetito de los “monos” negros, explicaban esa conducta impropia de “garbanzos negros (literal)” de un inmaculado ejercito blanco libertador, los «G.I. Joe» (Roberts, 2014). Relato no menos fantasioso que el elaborada por los propagandistas del gaullismo sobre de la liberación de Paris y toda Francia.
[3] Me resulta algo difícil etiquetar como elite a personajes como Micron, la víctima de violencia doméstica, o Merz que siempre se ha desempeñado como abogado por cuenta ajena, o a KK que es hablada por un compendio de rusofobia, vacío de cualquier atisbo de vida inteligente, etc … Cada vez con mayor insistencia me asalta la visión de las elites europeas como lo que sube porque está podrido o contaminado, exactamente igual que cuando se llena de agua un pote de castañas del Bierzo para proceder a su cocido: las que suben y flotan están podridas, han sido penetradas por gusanos o bacterias.
[4] No les ha privado de sueño el genocidio sionista, al ataque a Venezuela o el ataque a Irán, pese a que en todos esos lugares hay mucho más en juego: la perdida de legitimidad del gobierno colonial sionista (heredero del reino de Jerusalem, que duró 192 años, del 1099 al 1291 (Tibble, 2023) (Cobb, 2014)) y los recursos petroleros necesarios para mantener a flote el mundo capitalista en las próximas décadas.
[5] No es en absoluto casual que las citadas criaturas Mertz o Macron hayan pasado la mayor parte de su vida enchufados a diferentes formas (Rügermer, 2025) de esos conglomerados financieros.
[6] Toda la llamada ciencia económica no tiene nada de ciencia. Aparte de la contabilidad -micro y macro- no hay mucho más que aprender en los libros de “ciencia económica”.
[7] I.e. pese a que quien reclama el solar Groenlandia es una yanki, Merz, el sátrapa alemán ha dicho en Davos en 2026 que “defenderá Groenlandia de los rusos”.
[8] Los paseos de Bovino, jefe del U.S. Immigration and Customs Enforcement (ICE), por Minneapolis, vistiendo una flamante gabardina estilo SS, es la metonimia de esta deriva.
[9] Solo hay que recordar la democracia ateniense, poder marítimo con UK y USA, para salir del error.
[10] De modo confuso también se les asimila a los sefardíes.
[11] Los servicios sociales del reino de España podrían tomar nota y proporcionar un servicio similar. Dado que las enfermeras están muy solicitadas y sobrecargadas de trabajo, sugiero que las “voluntarias” se extraigan de todos los rangos de las oficinas judiciales del país (así podrían hacer algo útil por la patria).
[12] En realidad, nunca lo fue. En la guerra de octubre del 1973, llamada en Israel guerra de Yom Kipur, el ejercito sionista habría sido ampliamente derrotado de no ser por el suministro masivo de armas por parte del imperio atlántico. Todo apunta a que esa ayuda, a la cual inicialmente Kissinger se oponía, por temor a la escalada de la URSS, fue obtenida una vez que, por indicación de Golda Meier, Simcha Dinitz, le hizo saber a Kissinger que Israel usaría armas nucleares contra Egipto. La información relevante sigue clasificada, pero todo parece que efectivamente se ordenó el armado y puesta en alerta de los misiles Jericho (supuestamente capaces de alcanzar no solo la URSS sino incluso USA. Recientemente, si no me falla la memoria, el traidor a USA y espía fiel al estado sionista de Israel, Jonahtan Pollard, se ha referido a que incluso se dramatizó el chantaje, conduciendo al entonces embajador de USA en Israel a un aeródromo cerca de Dimona, donde el misil se había colocado en un avión listo para despegar. Desconozco si este dato es veraz o resultado de su imaginación.
[13] El 21 de abril de 2026, el ejército ruso ha ensayado la eliminación selectiva y ha bombardeado con drones en Beskrestny, la casa de un tal “Flash”, especialista en reconocimiento electrónico y asesor del Ministerio de Defensa de Ucrania. No será el último. Por otra parte, el Mosad ha funcionado incluso como proveedor de servicios de mercenarios al imperio (Cockburn & Cockburn, 1991).
[14] Si bien la ingeniosa “operación lego” iraní, usando las herramientas de IA entrenadas en el imperio, haya decantado la guerra mediática a favor de Irán, entre las guerras del común.
[15] Es muy posible que la eliminación física de Benjamín Mileikowsky (Netanyahu, God has given) sea la señal de que Dios lo ha quitado. Por otra parte, parece que este tiene un en Javier Meilei, toda vez que no se si desde su entorno o dese sus enemigos se ha hecho circular el “fake” de que Mileikowsky es su verdadero apellido. Trump también ha hecho circular el “fake” de que es primo del rey de UK. Andan faltos de pedigrí estos narcisistas.
[16] Pastor John Hagee — founder of the largest Christian Zionist organization in the US, «Christians United for Israel». He preaches that much of the Middle East will become part of Israel during the «thousand-year reign of Christ from Jerusalem». His influence on the evangelical electorate is enormous.
▪️Pastor Greg Laurie — an influential preacher, openly lamenting that he is not Jewish, and calling himself «white trash». He threatens everyone who «tries to destroy Israel».
▪️Kenneth Copeland — one of the richest televangelists with a fortune of several hundred million dollars. Through his example, he often tries to demonstrate how profitable a choice in favor of Israel can be.
▪️Paula Michelle White-Cain — senior advisor to the White House Office of Faith, one of whose official tasks is «combating antisemitism».
▪️Pastor Robert Stearns — proudly calls himself a member of the «new breed of Christians» for whom the interests of Zion and Jerusalem come above all else.
▪️Pastor Greg Locke — claims that God himself is a Zionist, and a Zionist is one who believes in Israel’s right to «the land promised by the Lord».
[17] Seguramente algunos recuerden que esa criatura del pantano llamada Macron, Micrón el Narcisista para los amigos, dijo apoyarla “porque hablaba francés”.
[18] Por otra parte, hay que recordar que la cantinela de la raza aria, es heredera de la superioridad de la blanquitud, cultivada por las élites suecas, incluidas sus élites seudocientíficas -las que median cráneos, proponían la eugenesia y otras maravillas de la ciencia de las razas- (Hübinette, Lundström, & Wikström, 2023). Hay incluso quien sostiene que la inversión, bajo la égida de la socialdemocracia, hacia el más puro sistema de “colourblindness” y la predica de la buena nueva de la democracia, la ecología y la neutralidad, se basa en el mismo sentido de la superioridad de la blanquitud que enseñará la “verdad” al resto de los pueblos del mundo. Pero la evolución política de ese país -una vez agotados los recursos minerales- permite augurar que volverán hacia la versión colonial, particularmente en el ártico. Es dudoso que lleguen mucho más lejos, aunque las tierras de Ucrania son tentadoras -en ellas está Poltava-. Y en esos términos cabe interpretar la súbita, sin debate alguno, entrada en la OTAN y la “recreación” del enemigo ruso. El redescubrimiento de la rusofobia les ha cegado sobre lo que al menos en esa época socialdemócrata sabían: que están a unos minutos de las armas nucleares rusas.
[19] Su activa contribución al de Gaza, no es nada sorprendente, si tenemos en cuenta, por ejemplo, los sobornos con los que el lobby sionista riega a sus parlamentarios, sobre todo conservadores, pero también laboristas, entre otros muchos medios con los que el ese lobby condiciona las decisiones de Downing Street (Aked, 2023).
[20] Como sucedió en otros lugares, cualquier opositor era convenientemente etiquetado de comunista, de modo que más comunistas de los que nunca existieron, fueron ejecutados y sus bienes “expropiados” no solamente por las fuerzas policiales y militares, sino por los delincuentes al servicio del gobierno. Muchos de estos delincuentes, que a sí mismos se llaman “gánsteres”, “free mans”, estaban (y están) dedicados, entre otros “nobles negocios” a la extorsión de los industriosos comerciantes chinos, y formaban (y siguen formando parte en la tercera década del sxxi), por miles de la Pemuda Pancasila (la organización “paramilitar” fue posiblemente creada en 1959, nunca ha sido disuelta y en “actos oficiales” visten un uniforme naranja y negro). Ninguno de los asesinos -en cualquiera de los uniformes- ha sido llevado nunca ante ninguna corte de justicia “independiente”, ni nacional ni internacional. El genocidio fue muy bien inducido y soportado por UK y USA (e incluso Australia y Suecia), paradigmas de la blanquitud. Cada vez hay más evidencia de que incluso el supuesto “coup d’état” de inspiración comunista, atribuido al Movimiento 30 de septiembre, fue “teledirigido” por la CIA y el MI6 (Lashmar & Oliver, 1998). No menos relevante fue su participación en los asesinatos masivos que siguieron. El legado de la “escoria anglosajona” -en las tres ramas del estado imperial -el constitucional, el securitario aparente y “deep state” de las redes criminales- ocultos tras el juego de espejos del “free world” no es solo de cenizas, es de sangre.
A quienes nunca lo hayan sabido y a quienes los hayan olvidado, hay que recordarles que también la victoriosa cruzada franquista, procesó y condenó a más masones de los que nunca existieron. Incluso ya muertos. Eso permitía que los delincuentes del régimen pudieran desposeer a los supuestos masones o incluso a sus herederos de bienes codiciados por esos delincuentes.
[21] En esta tercera década del siglo XXI resulta bastante sorprendente que políticos de las llamadas izquierdas, sigan pensando que es posible llevar a término agendas igualitarias dentro de las democracias liberales bajo control imperial. Los ejemplos de intervención “covert” (y la militar directa, cuando la encubierta falla) para cortar de raíz cualquier proyecto soberano de este tipo se han acumulado a lo largo del siglo XX y no dejan de crecer en el XXI.
[22] Aunque este genocidio se asocia sobre todo con Francia, el papel de UK fue decisivo (Melvern, 2014).
[23] Trabajo en el cual contaron con la inestimable colaboración de un seudo progre llamado Joseph Martin Fischer y el partido que contribuyó a corromper, Bündnis 90 – Die Grünen. No sé si este sujeto estuvo desde el inicio de su deambular político en nómina de los aparatos de seguridad del imperio o fue cooptado en algún momento posterior, no precisado. Esa nebulosa también envuelve a la RAF, la Baader-Meinhof, como brazo ejecutor del presidente del Deutsche Bank, Alfred Herrhausen, justo cuando se disponía a financiar gaseoductos en la Unión Soviética (aparte de otras iniciativas que no eran del agrado del imperio). Que algunas fracciones progres de Sumar, en España, se alineen en el Parlamento Europeo con Die Grünen habla por sí solo.
[24] La larga vida de ese saco de falseamiento, situando en “igualdad” la URSS y el estado nacional socialista, no es casualidad. Ha servido a las élites intelectuales europeas -marxistas y no marxistas- para la operación de no encontrar salida alguna al estado imperial de las cosas, al tiempo que se presentan como críticos de ese mundo, se adscriban o no a la llamada teoría crítica. Una de las últimas adicciones en esa línea, que ha caído casualmente en mi biblioteca, es (Desmet, 2022), lo que es una desgracia, porque es un trabajo lleno de intuiciones valiosas, no necesariamente originales.
[25] La cooptación de las universidades es posible desde el momento que, con la disculpa de la eficiencia, se substituye la financiación publica incondicionada, por la financiación “por proyectos” (pública y privada), lo que ha hecho posible la clonación de la estupidez a escala de todo el imperio. Se crea una “buzzword” -pongamos populismo, “fake news”, inmigración, “me too” …- y una larga serie de “estudios” se extienden por toda Europa. Estudios que parecen clonados, ovejas Dolly, académicos. Pero sin esa financiación es imposible hacer “carrera académica”. Lejanas y cripticas burocracias, rodeadas de secreto, construyen la relevancia de lo irrelevante. Por supuesto, la financiación seudo privada, permite la entrada directa del complejo securitario en las universidades públicas por toda Europa.
[26] Autor entre otros títulos, del magnífico texto, en términos académicos, Fenomenología y Dialéctica (Trân, 1985).
[27] La facción sionista del imperio remunera muy bien a esos traidores. Un caso reciente (2025/2026) es Nicoletta della Valle, la que fue directora de FedPol Suiza, que después de saltarse la ley suiza para detener y expulsar ilegalmente al fundador de Electronic Intifada, fue contratada por el fondo sionista Champel Capital, cofundado por Amir Weitmann, un sionista con doble nacionalidad, suiza e israelí. La relación de este sujeto y la mayor parte de la cohorte de quienes aparecen en el board de Champel Capital con el dolor ajeno, tiene una larga tradición en ciertas huestes del pueblo elegido, cuando se instalan en las democracias liberales imperiales: tráfico de armas o de drogas son medios en el que se mueven como “pez en el agua”, con una blancura e impunidad que ya quisieran para si los “cárteles” mejicanos o colombianos. Tienen brillantes antecesores, incluso antes de inventarse el sionismo, i.e. la familia Sackler (Keefe, 2021), (Meier, 2018) o mucho antes que ellos, la familia Sassoon (Sassoon, 2022).
[28] Dicho sea esto sin perjuicio de que efectivamente el “pensamiento neoliberal” no ha sido contenido en el imperio atlántico. Como se pone de manifiesto en (Slobodian, y otros, 2022) ha contado a lo largo de los años con una extensa red de replicado en el este y el sur -incluso llegó a China-. Como todas las malas ideas, como el mal mismo, se replica incluso más allá de donde llega la financiación directa imperial. Una reciente adicción a la literatura que da cuenta de cómo se han venido fraguando las malas ideas neoliberales, particularmente en la política fiscal en (Cooper, 2024).
[29] Exactamente lo mismo que se ha visto obligado a hacer Rusia (Hernández Mendoza, 2025) y desde mucho antes, había hecho China.
[30] Solo hay que prestar atención a los discursos de gentes que se autodefinen de izquierdas en relación con Irán. Discursos con poca o ninguna información verificada o verificable que lo mismo circulan en la BBC Persia -donde se difunden bulos, videos alterados o realizados con inteligencia artificial, e informaciones varias generadas por el MI6, perfectamente sincronizadas con el ejército de trolls que mantiene la CIA en los Balcanes (que ya atacaron Venezuela)- que en revistas supuestamente de izquierdas en España. O a los discursos con el que las hojas parroquiales imperiales -New York Times, Washington Post y sus correspondientes en Alemania y UK – ocultaron y legitimaron de modo coordinado el genocidio en Gaza, tal y como se ha documentado en (Andersen, 2025). Carne podrida empaquetada en mataderos imperiales contaminados, que esta autora ha documentado con detalle (Andersen, 2007).
[31] Las conspiraciones del imperio atlántico en África adoptan con frecuencia una forma que podríamos calificar de cuasi cómica si sus resultados no fueran trágicos. En estos cuatro episodios se da cuanta de una de esas conspiraciones, que ha llevado a la administración del jefe del cartel de Mar el Lago a bombardear Nigeria con el pretexto de persecución de los cristianos:
(1) https://ddgeopolitics.substack.com/p/the-spies-who-cried-genocide ;
(2) https://ddgeopolitics.substack.com/p/the-spies-who-cried-genocide-ii ;
(3) https://ddgeopolitics.substack.com/p/nigeriangenocide3 ;
(4) https://ddgeopolitics.substack.com/p/the-spies-who-cried-genocide-part ;
[32] Otro judío “haciendo justicia” contra su propia tradición, reinterpretando a otros a partir de su educación infantil. En realidad, Popper erró en casi todo: la ciencia no procede como él dijo que procede ni las sociedades abiertas son como el las describió, ni sus enemigos los que el imaginó. Los enemigos de las sociedades abiertas son sus propias élites. Pero al igual que desechó, contra toda evidencia histórica, las conspiraciones por imposibles, afirmó su compromiso con una suerte de historicismo automático, que es una forma bien perversa de conservatismo toda vez que se niega como tal. Y es justamente esta dimensión, su particular positivismo, la que explica su popularización durante la guerra fría: si el sistema (capitalista) funciona solo, no hay más de lo que hablar. Como otros muchos, democracia, pero no demasiada.
[33] Es prácticamente imposible encontrar en lenguas imperiales ningún análisis riguroso del Irán moderno. Los disponibles caen en alguna de estas categorías: (i) propaganda imperial; (ii) ajuste de cuentas de opositores (similares en su retórica a los que producían los rusos blancos contra los bolcheviques); (iii) análisis “marxistas” en la tradición europea occidental, es decir, ciegos a la dimensión de la subordinación imperial (sanciones, intercambio desigual, …) y ciegos al lugar que pueden ocupar algunas religiones en la organización de la resistencia de las gentes del común, cuando todos los demás caminos han sido bloqueados y los caminantes eliminados. Las únicas excepciones reseñables son (Crooke, 2010) y (Leverett & Leverett, 2013). Es interesante que los autores de ambas referencias han formado parte de los aparatos de inteligencia Uk y Usa, respectivamente.
[34] Así lo ha demostrado un tribunal de instancia en Alemania, al que acudió Hüseyin Doğru.
[35] Que lejos de basarse en sistemas operativos controlables, i.e. Linux, usan masivamente soluciones de Microsoft. Por ejemplo, en España, los brillantes prebostes de la UNED han seguido ese camino. Y dependen para su comunicación pública con los ciudadanos de redes sociales controladas desde el centro del imperio. La magia del modelo es que ello permite obtener victorias fabulosas, i.e. Trump ha conseguido salvar de la “ejecución” en Irán a 8 mujeres imaginarias, creadas por IA. Por lo demás el gobierno de España, a través de su ministro de cultura, sumarita procedente de una familia carlista, Ernest Urtasun Domènech, incapaz de asegurar el acceso a recursos bibliográficos, ni siquiera a los estudiantes, no digamos a los ciudadanos, no encuentra error en bloquear servicios que los hackean, de modo que, si quieres acceder a ellos, pagues una VPN.
[36] ¿Es este el mismo caso de la compañía Proton, también radicada en Suiza? ¿O de Tor?.
[37] Y, entre otros lugares fueron usadas, contra Allende, contra Egipto, contra Argentina en la guerra de las Malvinas, contra Gadafi …
[38] El apoyo incondicional al estado sionista de Israel es el último reflejo de la mente colonial.
[39] La contradicción consigo mismo es especialmente evidente en Polonia: colonizador colonizado que pretende devenir colonizador a través de otros, misión no solo imposible sino suicida.
[40] Historiador de origen judío y trotskista en su lejana juventud, autor de una biografía del nacionalista argelino Messali Hadj, por cierto, también vinculado al trotskismo.
[41] La emergencia del islam, la más reciente de ellas, es un proceso tan complicado como apasionante. Las 3.408 páginas de los tres tomos de (Amir-Moezzi & Dye, 2019) nos acercan a ese proceso.
[42] Así me lo contaban en la escuela y en el instituto.
[43] Con una radical ruptura con tradiciones jurídicas mucho más antiguas, donde se comprendía perfectamente que la moneda es el mecanismo por excelencia de creación de deudas y de degeneración oligárquica (Hudson, 2018). Y, por tanto, estaba prevista anulación de las en determinados momentos (Aglietta, Ahmed, Ponsot, & Broder, 2018), (Graeber, 2014).
[44] Las gentes de otros lugares y continentes, no tenían el reconocimiento como “otros”. Eran “untermensch” mucho antes de la seudociencia de la eugenesia cultivada por la blanquitud nórdica proporcionara un marchamo seudocientífico y los nazis lo jalearan como soporte de su superior política de limpieza racial. Y sin necesidad de ningún marchamo científico, el rutilante creador de civilización, el gran imperio británico, ya lo había puesto en práctica, con hambrunas en Irlanda (los celtas son inferiores a los sajones, decían) -la más grande en términos relativos de la historia conocida-, en la India y otros lugares (Davis, 2017) así como sus campos de concentración en el África negra.
[45] La referencia temporal es aproximada, es imposible determinar las fechas exactas.
[46] Ni siquiera el término antisemitismo es correcto. Los judíos no son los únicos semitas.
[47] Igualmente, lo relevante del sionismo cristiano evangélico es que sirve a los objetivos imperiales. Y por eso se expande con la presencia del imperio, en los lugares donde antes hubo otros cristianismos
[48] Los intentos de construir desde el islam, una teoría política capaz de articular la defensa frente al imperialismo atlántico (Mishra, 2013), tienen una larga data y entre ellos destacan especialmente el poliédrico, gran viajero, y posible masón, nacido en Afganistán, pero quizás étnicamente persa, Sayyid Jamal ad-Din «al-Afghani» (Keddie, 1983), (Keddie, 1972) y el controvertido muftí, y posible masón, nacido en Egipto, Muhammad ‘Abduh (‘Abduh, 1980), (Sedgwick, 2020).
La única versión exitosa, hasta el momento, del nacionalismo antiimperialista de base islámica ha sido la que impulsó Ruhollah Jomeini, tanto en sus escritos teóricos (Khomeini, 2023), (Khomeini, 1980) como en su práctica política, continuada de modo extraordinariamente exitoso, dada la embestida imperial, por Alí Jameneí.
[49] Que, entre brindis, con una bebida amarilla -hay varias, incluida la que usaba Paco Rabal en los Santos Inocentes como crema de manos-, ha aprobado la pena de muerte para los prisioneros palestinos. Este nuevo peldaño civilizatorio del estado sionista, es un incentivo suplementario para que los palestinos se alcen en armas, pues es mejor morir en el campo de batalla que en una prisión. El Lute gusta decir que: “La obligación de todo preso es fugarse”. La obligación de todo palestino es luchar para no caer prisionero: al final de la lucha puede estar la victoria; al final de la cárcel, la muerte.
Referencias citadas
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