EL GOBIERNO DE IZQUIERDAS ESPAÑOL CONTRA A LA FASCISTA PALANTIR

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EL GOBIERNO DE IZQUIERDAS ESPAÑOL  CONTRATA A LA FASCISTA PALANTIR

 

El Ministerio de Defensa contrata con Palantir, la empresa del extremista ultra Peter Thiel. Un contrato de 16,5 millones de Defensa abrió en 2023 la puerta de los secretos del Estado a Palantir .

 

Aquella operación millonaria del Ministerio de Defensa ya levantó dudas entre expertos en contratación pública por la falta de transparencia. Defensa alegó razones ligadas al secreto oficial y a la exclusividad técnica de la empresa, aunque no era la primera vez que ocurría.Gotham es un sistema para integrar información dispersa España ya había concedido a Palantir un contrato previo de 256.200 euros, también sin publicidad, pero que le abrió la puerta al negocio verdaderamente importante. El objeto del contrato millonario fue permitir que las Fuerzas Armadas utilizaran Gotham, la plataforma de análisis de datos e inteligencia militar de la compañía tecnología se inserta directamente en lo que en terminología militar se conoce como la “kill chain”, la cadena que va desde la identificación de un objetivo hasta su neutralización.

El contrato supone la entrada de una empresa extranjera extremadamente sensible en el corazón de la inteligencia militar del Estado. El nombre de la empresa hace referencia a las palantíri, en la obra de Tolkien, son piedras que permiten ver a distancia, anticipar acontecimientos y observar lugares remotos, la empresa se anuncia como una ompñía con capacidad de visión total.

ERROR ABSOLUTO QUE ABRE LA PUERTA AL CONTROL DE DATOS SENSIBLES DE ESPAÑA A AGENCIAS Y MAGNATES EXTRANJEROS

Parece mentira que Pedro Sánchez caiga en semejante trampa. Este tipo de contratos privan de privacidad no sólo a los ciudadanos sino al mismo gobierno y anula su margen de maniobralidad táctica y estratégica. En otras palabras supone una captura y  filtrado masivo de datos que pone en jaque la soberanía del Estado y señala cuales y dónde están sus principales activos con los qu s ls puede facilmente no sólo señalar sino también, llegado el caso, «neutralizar».

Palantir trabajó con la CIA, el FBI, la NSA, el ejército estadounidense y múltiples agencias federales y, desde un principio, se presentó como una empresa capaz de resolver los problemas más difíciles del mundo occidental mediante el análisis de datos. Su lógica es siempre la misma: integrar bases de datos fragmentadas, crear una capa de software que conecte sistemas antes separados y producir una visualización operativa de la realidad que permita actuar con más rapidez. Eso puede servir para seguir movimientos financieros, ordenar cadenas logísticas o detectar fraudes. Pero también para rastrear personas, perfilar conductas, localizar objetivos o alimentar procesos letales en contextos de guerra.

La compañía trabaja con ejércitos, agencias de seguridad, policías, administraciones públicas, sistemas sanitarios y grandes empresas privadas. Su expansión ha sido transversal. Palantir no prospera a pesar de la guerra, sino a través de ella.

Palantir consigue contratos con los países, sobre todo, en momentos de crisis con contratos de acceso relativamente discretos o políticamente blindados, se presenta como solución urgente y eficaz, y desde ahí va ampliando su presencia hasta convertirse en una infraestructura casi imprescindible.

En Inglaterra Palantir entró durante la pandemia en el Sistma Nacional de Salud con contratos justificados por la emergencia y, desde ahí, ha ido consolidando su posición hasta impulsar la adopción generalizada de su plataforma de datos en el sistema sanitario. En las últimas semanas, sin embargo, han surgido nuevas alarmas. Desde organizaciones médicas pidiendo boicotear el sistema, hasta informaciones acerca de ingenieros de la compañía que disponían de cuentas internas con acceso a listados de hasta 1,5 millones de trabajadores. Algunos medios como Financial Times han informado de presiones a personal crítico con la implantación de la plataforma en el NHS. Palantir es un caso clásico de vendor lock-in, donde la institución pública termina subordinada a la arquitectura y al proveedor que la gestiona.

PALANTIR S un actor político-tecnológico con ambición de Estado. Para esta compañía la superioridad occidental exige poder duro y que ese poder duro, en este siglo, estará construido sobre software. Nos prsenta una nueva visión del mundo donde las armas con inteligencia artificial se presentan como inevitables, el debate público sobre su desarrollo queda completamente relegado y la seguridad nacional se reorganiza en torno a nuevas tecnologías letales. Las sociedades, en consecuencia, deben asumir incluso deberes de servicio o movilización como parte de esta nueva era. Una de las operaciones políticas centrales de Palantir consiste en apropiarse del lenguaje de la innovación, la eficiencia o incluso la “revolución” para legitimar una agenda profundamente autoritaria en sus efectos materiales. La empresa se presenta como alternativa a los viejos contratistas de defensa y como solución a la burocracia, aunque esa retórica no cuestiona el militarismo ni la concentración de poder, sino que los reorganiza en torno a un nuevo centro. Eso es, la gran empresa tecnológica privada. No busca una sustitución del Estado por el mercado, sino su fusión con el aparato militar, la inteligencia artificial y la vigilancia bajo la lógica del capital privado.

 

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