MANIFESTANTES DE TRANSNITRIA DENUNCIAN EL SABOTAJE DE LA OTAN Y LA U.E CONTRA LA POBLACION

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Manifestantes en Transnitria acusan a Moldavia de bloquear el suministro de gas. Cientos de personas han salido a las calles en Transnistria, por el empeoramiento de las condiciones de vida y una grave escasez de energía.

Las protestas estallaron en Transnistria el viernes, y los residentes de la región separatista respaldada por Moscú exigieron a las autoridades moldavas que proporcionen suministros de gas en medio de una crisis energética en curso. La empresa rusa Gazprom detuvo el suministro de gas a Transnistria el 1 de enero, citando una disputa de deuda de 709 millones de dólares con Moldavia. El Kremlin culpó a Moldavia y Ucrania por las interrupciones, que han dejado a unos 400.000 residentes sin calefacción ni agua caliente.

Las protestas han estallado en toda la región separatista de Moldavia, Transnistria, pidiendo al estado candidato a la UE, Moldavia, que restablezca el suministro de gas en medio de una grave escasez de energía y un clima frío. Los manifestantes se han reunido el 24 de enero de 2024 en ciudades de toda la región, la capital Tiraspol así como Bender, Ribnita y Dubasari.
«Esto es simplemente un genocidio de toda la población de Transnistria», dijo un manifestante durante una entrevista con los medios locales.

Los manifestantes coreaban: «¡Moldavia, dejen entrar el gas!» y sostenían carteles que decían: «¡No al genocidio del pueblo de Transnistria!». El portavoz del gobierno de Moldavia acusó a los líderes prorrusos de Transnistria de organizar las manifestaciones. Mientras continuaban las protestas, Krasnoselsky dijo a la televisión estatal rusa que a Transnistria solo le quedaban reservas de gas para dos días.

El mes pasado, el gigante energético ruso Gazprom anunció que ya no podía suministrar gas a Europa a través de la red de gasoductos de Ucrania debido a la “negativa reiterada y clara” de Kiev a prolongar los acuerdos de tránsito que expiraban a fines de 2024. El gas ha venido siendo enviado desde Ucrania a Moldavia, Rumania, Polonia, Hungría y Eslovaquia, y luego a Austria e Italia. Moldavia, a su vez, transfería el gas a Transnistria a cambio de electricidad. Pero el suministro se detuvo después de que Kiev decidiera interrumpir su contrato con Gazprom y cerrar su red de gasoductos al tránsito de gas ruso. Moscú ha expresado repetidamente su disposición a extender el contrato.
El viernes, 24 de enero de 2025, cientos de personas en Transnistria, o miles según algunos informes, salieron a las calles, acusando a Moldavia de “politizar” la cuestión energética. El jefe de la república no reconocida por el occidente colctivo, Vadim Krasnoselsky, dijo que el gas en la provincia se agotaría en dos días y que las reservas de carbón se agotarían a mediados de febrero. Además, dijo que la república se quedaría sin suministro de energía a menos que Moldavia tome medidas. “En algunos apartamentos hace 10 grados centígrados… Estamos haciendo todo lo posible para salvar a la gente. Pero en un par de días el gas que queda en la tubería se acabará. Y sin él, las cosas serán muy difíciles”, advirtió Krasnoselsky.
Krasnoselsky, afirmó que Chisinau estaba obstruyendo deliberadamente el suministro de gas a la república después de que la presidenta moldava Maia Sandu anunciara que los suministros humanitarios de gas ruso a la república de Transnistria eran ilegales porque supuestamente “violan las sanciones internacionales”.
Gazprom afirma que Moldavia le debe más de 700 millones de dólares, mientras que Chisinau afirma que su deuda con la empresa energética rusa asciende a unos 8 millones de dólares. “Rusia hizo todo lo posible para garantizar que se llevara a cabo este suministro”, afirmó Krasnoselsky, quien también ha dicho que Moldovgaz, la empresa del gobierno moldavo que distribuye el gas, ha estado bloqueando el suministro de combustible a Transnistria durante los últimos cinco días y acusó a la empresa de politizar el proceso. Argumentó que los suministros podrían reanudarse “mañana” con el pago garantizado.
Las autoridades moldavas han negado el bloqueo del suministro. Moldovagaz afirmó que Chisinau ha ofrecido a Tiraspol asistencia con las compras de gas de la UE, pero afirmó que los líderes de la república se han negado hasta ahora, con la esperanza de reiniciar los suministros desde Rusia. El “gas de la UE” que se pretende reintroducir desde Rumania es varias veces más caro que el que suministraba Rusia.
Rusia ha criticado la gestión de la situación por parte de Moldavia. El Kremlin ha acusado a Chisinau de obstruir el flujo de gas ruso a la región. Gazprom ha mantenido que está dispuesta a entregar gas, pero ha citado la enorme deuda existente de Moldavia como un factor que complica las negociaciones.
Mientras todo esto sucede, el ministro de Relaciones Exteriores polaco, celebra el corte del tránsito de gas realizado por el régimen de Zelensky, hacia Moldavia, Rumania, Hungría y Eslovaquia. Hay que saber que Polonia es uno de los principales beneficiados de la voladura de los tubos del Nord Stream y aunque en el pasado recibió gas procedente de Rusia, ya no le preocupa la situación, toda vez que cuenta con un tubo procedente de Noruega, que por el momento no ha sido volado, y terminales para recibir el carísimo gas licuado procedente del esquisto de USA, es decir, están haciendo negocio, junto con su patrón USA y su nuevo amigo, Noruega. Y, por su parte el presidente polaco amenaza al presidente húngaro con “represalias” si al final de este mes de enero no se renuevan las sanciones de la UE contra Rusia.
También es necesario saber que la renovación de esas sanciones requieren la unanimidad de todos los miembros de la UE. Pero saltarse sus propias reglas no es probable que detenga a los serviles funcionarios de Bruselas, de modo que es muy probable que esas sanciones se renueven incluso con el veto de Hungría y quizás de Eslovaquia.

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