Crisis del régimen del 78

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Crisis del régimen del 78

🕊️ Rompe con el maltrato del Régimen del 78: rompe con el maltratador🕊️ En la Junta Democrática, creemos en el poder transformador de la protesta pacífica. La no-violencia es el camino sanador

Por Beltenebros

Creo que el acoso mediático y judicial al PSOE, incrementado significativamente en estos días, prueba la deriva, aún más reaccionaria, o filofascista, de los poderes fácticos, tanto de los poderes locales, como de los del otro lado del Atlántico.

Después de perseguir durante todos estos años a ciudadanos/as comunes, luego a independentistas, de Podemos, sindicalistas, etcétera, ahora los del Estado profundo arremeten contra un partido del régimen del 78 como es el PSOE. La jugada es muy arriesgada, les puede salir bien y conseguir un gobierno central títere, que ilegalice partidos y recorte derechos y libertades, y que favorezca todavía más a la banca privada y al IBEX 35, es decir, al Capital, pero también les puede salir mal, y entonces se abrirían las probabilidades de una Asamblea constituyente, de una refundación del Estado bajo una modalidad más democrática, donde la Jefatura del Estado y de las Fuerzas Armadas sean ostentadas por un cargo electivo, es decir, una República, la Tercera.

Como dice la cita atribuida a Mark Twain: La Historia no se repite, pero rima. Incluso algunas fechas coinciden, curiosamente. En 1875, aplastada la Primera República Española por un golpe de Estado, se reinstauró la monarquía de los Borbones en España. A partir de ahí, se estableció el sistema canovista, una alternancia pactada, a través del pucherazo o fraude electoral, que impedía el avance de partidos políticos de izquierdas. El sistema funcionó muy bien durante varias décadas, pero hace poco más de cien años, en 1923, dada la extenuación del modelo imperante, Miguel Primo de Rivera da un golpe de Estado e impone una dictadura que caerá en 1930, dando paso al año siguiente a la Segunda República Española. Lo que ocurrió después lo conocemos muy bien, bueno, no todo el mundo lo sabe, porque prefiere tragarse grandes dosis de propaganda fascista, más si cabe desde que el trumpismo, en su segundo mandato, ha extendido sus tentáculos hacia Europa, contradiciendo su supuesta política imperialista centrada exclusivamente en el continente americano.

En 1975, cien años después, vuelve a darse otra reinstauración monárquica. La borbónica flor de lis vuelve a incorporarse a la bandera oficial española. Se vuelve a dar una nueva versión del sistema canovista, esta vez de la mano del PP y del PSOE. Pero este sistema de alternancia sufre una primera crisis en 2011, canalizada a través del movimiento ciudadano del 15-M, iniciativa, aparentemente espontánea, que se fue desinflando con el tiempo. A partir de ahí surge un partido conservador creado por el IBEX-35, llamado Ciudadanos (los nombres de las formaciones políticas reaccionarias suelen partir de eufemismos) y un partido más o menos progresista, no estaba muy claro en sus inicios, que tomó su nombre del lema de campaña de Barack Hussein Obama. De hecho, su flamante secretario general llegó a fotografiarse con el presidente Obama en la base aérea de Torrejón, y con el embajador gringo de esa época, respectivamente.

¿Qué ocurrió después? es bien conocido, salvo que se ingieran grandes dosis de propaganda. El partido Podemos contó con un fuerte apoyo mediático, especialmente del canal La Sexta, propiedad de la corporación empresarial Atresmedia, cuyo consejo de administración lo preside José Creuheras Margenat, presidente también del grupo Planeta. A partir de ahí, los resultados electorales en elecciones generales fueron en ascenso hasta 2016. Posteriormente, a partir de 2017, y especialmente de 2020, la campaña mediática y judicial provoca una caída en número de diputados/as. Alguien podría intentar argumentar que la prueba de que Podemos era un partido independiente se ve por el mencionado acoso mediático y judicial. Pero no hay que olvidar que España, especialmente desde los «Pactos de Madrid» de 1953, está innegablemente en la órbita de EEUU. Y en ese país hay un sistema político autoritario bicéfalo. Una cabeza está representada por el Partido Republicano, y la otra por el Partido Demócrata. El asedio a Podemos se inició en 2017, coincidiendo con el inicio del primer mandato de Donald Trump ¿Casualidad o causalidad? Cada uno/a que elija lo que prefiera, pero las fechas están ahí.

Una vez cobrada la pieza de Podemos, sólo queda el obstáculo del PSOE para allanar el camino a la Moncloa a los trumpistas de Vox, que necesitarían la cobertura del partido títere PP. dado que los neofascistas no son mayoría entre el electorado español.

En cualquier caso, seguramente, una de las mayores diferencias entre el sistema canovista y el régimen de 1978, es que el primero no recibía indicaciones de ninguna potencia extranjera, mientras que desde 1953 se nos puede considerar un protectorado. Alguna voz podrá aducir que Pedro Sánchez se ha enfrentado a la administración Trump con el asunto del gasto militar y del uso de las bases militares «de uso conjunto» (de nuevo los eufemismos, dado que no hay bases de uso conjunto en EEUU), pero lo cierto es que el gobierno de Pedro Sánchez acoge sin ningún problema al dictador neonazi Zelensky, y mantiene la membresía de España en la OTAN, organización responsable de la Red Gladio, que perpetró varios atentados sangrientos en Europa, especialmente entre 1969 y 1980, y de los ataques a Yugoslavia (1999) y Libia (2011) con bombardeos aéreos. Es decir, Pedro Sánchez no comulga con Trump, pero sí con el Partido Demócrata.

Por tanto, no cabe duda que la descomposición del imperio estadounidense, que se encuentra, según diferentes analistas en su fase final de decadencia, afectará de lleno a la Unión Europea en general, y a España en particular. La pregunta que cabe hacerse ahora es ¿Resistirá el gobierno de Pedro Sánchez el asedio trumpista, al menos hasta las elecciones de medio término del 3 de noviembre de este año de 2026 que se realizan en EEUU, y donde está en juego el control del poder legislativo, suponiendo que en esa fecha Donald Trump sufrirá una severa derrota electoral? o por el contrario ¿caerá el gobierno central español antes de noviembre, se convocarán elecciones generales en España para 2026 y, presumiblemente habrá un gobierno de coalición de la derecha extrema con la extrema derecha? El futuro de nuestro país, al menos a corto y medio plazo, dependerá de lo que suceda este año. La geopolítica está en un momento de posibles grandes cambios, y nuestro país no será ajeno a ellos. Pero, incluso si se llega a dar un gobierno ultra en nuestro pais, probablemente no se prolongaría más allá de cuatro años, coincidiendo con el mandato de Trump. Pero el daño económico, político y social quizá tardaría en repararse, porque lo que parece evidente es que se daría un retroceso importante en nuestro país. El único avance que se produciría con toda probabilidad, sería el de las cuentas bancarias de los oligarcas.

Atraso o progreso, esa es la disyuntiva para España en estos momentos. Veremos qué sucede.

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