¡ Otra vez tú, juez Lino Rubio Mayo !
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“Si te juzgan, que no te toque Lino Rubio”
Los sindicalistas de La Suiza son los últimos del penoso e inhumano historial de polémicas y desgraciadas sentencias del llamado «Justiciero de Poniente».
“Es el juez asturiano que más inocentes ha metido en la cárcel”. Lo dice Cándido González Carnero, jubilado del astillero Naval Gijón, histórico de la lucha antifranquista y del movimiento sindical, que conoció durante su estancia en la cárcel de Villabona a bastantes presos comunes que habían dado con sus huesos allí a causa de las duras sentencias del llamado “justiciero de Poniente”.
En 1993 el archivo de la investigación sobre el naufragio del buque carbonero de ENSIDESA “Castillo de Salas”, que tuvo lugar en 1986 frente a la costa de Xixón. Los responsables del barco optaron por verter al mar todo el combustible que transportaba para así reflofar el casco del barco. La gestión del suceso, que desde la Fiscalía se calificó de negligente, produjo un desastre medioambiental que se prolongó durante 17 años, con toneladas de carbón y gasóleo esparcidas por las playas y la costa gijonesa. La aseguradora del barco, de titularidad pública, tuvo que indemizar a la Cofradía de Pescadores ‘Virgen de la Soledad’ con 38 millones de pesetas, más otros 175 millones al Ayuntamiento de Gijón.
Naufragio del Castillo de Salas.
CCOO se personó sin éxito como acusación popular, buscando responsabilidades penales en el armador y las autoridades marítimas por la gestión del naufragio y el posterior desastre ambiental. Se encontró con el muro de Lino Rubio, que optó por no continuar la investigación del caso.
En 1996, es notorio su ensañamiento contra los insumisos al servicio militar. En un artículo de Nortes escrito por el historiador Diego Díaz y donde hablan con sus condenados, el escritor y periodista Paco Álvarez, el cual fue condenado cerca de dos años y medio de prisión en 1996 por Rubio por el delito de insumisión al servicio militar, señaló que mientras otros jueces esperaban la entrada en vigor de la nueva legislación más benigna, Rubio aplicaba la normativa antigua con el fin de imponer las condenas más duras.
Insumisos con carteles sobre Lino.
El escritor y periodista Paco Álvarez, que fue condenado en 1996 por el delito de insumisión al servicio militar a 2 años, cuatros meses y un día. Álvarez señala que mientras otros jueces esperaron a aplicar la nueva ley, más benigna, Rubio Mayo apuró los estertores de la vieja legislación anti insumisión para que la condena fuese la más dura. “Me juzgó en 10 minutos. Sin apenas mirarme a la cara” señala Álvarez, que explica el contraste entre la actitud expeditiva del magistrado y la de la difunta jueza Rosario González Hevia, que permitía a los acusados exponer sus razones políticas o llamar a testigos para que les apoyasen. La pena podía ser la misma, pero “el talante era muy distinto” destaca Álvarez. La jueza llegó incluso a pedir en 1995 la despenalización del delito de insumisión. Una posición que no le hizo ganar precisamente amigos en las altas esferas del poder político y judicial.
La historia de los dos dirigentes sindicales, que lideraron las protestas de los astilleros asturianos, inspiraron el largometraje Los lunes al sol, de Fernando León de Aranoa.
Juan Manuel Martínez Morala y Cándido González Carnero. Foto: David F. Sabadell
Absolución de la borrachera al volante
En 2010 Rubio Mayo se convertía en noticia nacional por su polémica absolución de un conductor que circulaba con el doble de alcohol permitido. El fiscal le pedía una multa de 3.240 euros, pero según el juez no se cometieron infracciones en la circulación del automóvil y “la sintomatología no denotaba que sus facultades para conducir se hallasen alteradas por previa ingesta de bebidas alcohólica”.
El magistrado se agarró a un posible error en la medición del alcoholimetro para absolver al acusado, pero no se libró de una polémica de la que se hicieron eco medios de toda España.
En el 2013, también exculpó en 2013 al constructor y ex alcalde de Cabrales José Antonio Pérez Prieto por el derrumbe de una vivienda en Villaviciosa. El político terminaría siendo condenado por prevaricación, pero eso ya es otra historia. No obstante, la benevolencia y magnanimidad del juez gijonés ha quedado reservada sobre todo para los delitos de tráfico, motivo que le ha llevado a protagonizar sonados titulares.
Pérez Prieto, el día del juicio en Gijón. / ÁNGEL GONZÁLEZ
Los informes presentados por la acusación particular -que pedía también una indemnización de unos 75.000 euros por los enseres perdidos y 36.000 por las rentas de alquiler- recogían que durante las obras realizadas por la constructora del cabraliego se habían omitido todas las medidas correctoras destinadas a afianzar la seguridad de la edificación colindante. Durante los trabajos no se realizaron, según la acusación, las medidas previstas tanto en los estudios geo técnicos como en el proyecto de ejecución.
Una de las anécdotas de la vista fue que Pérez Prieto -militante del partido de Francisco Álvarez-Cascos- presentó un informe pericial elaborado por Juan José Tielve. Éste fue consejero de Fomento durante el Gobierno del malogrado Sergio Marqués, quien tuvo un duro enfrentamiento con Álvarez-Cascos durante la crisis que acabó con la salida de Marqués del PP y la fundación de URAS. Tielve apoyó durante la vista los argumentos de su amigo, el ex regidor cabraliego.
Foto de protesta en internet
El caso de La Suiza planea la sombra de una condena política que buscaba un castigo ejemplar a la campaña que CNT Gijón desarrollaba en 2017 el ámbito de la hostelería. Ocho años después el juez, ya muy cercano a la jubilación, ha mantenido el pulso frente al clamor social y político que le pedía detener el encarcelamiento de seis inocentes mientras se tramitaba el indulto.




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Que los dejen en paz a los de la suiza que a este juez se le va a caer el pelo
Un juez