La «democracia» nazi de Ucrania y su: «¡HASTA EL ÚLTIMO UCRANIANO!»
por: Ana Martínez de Arenaza
Foto: Colaboracionismo ucraniano con los nazis.
“Los refugiados de Ucrania que encontré en el camino me contaron que en Kiev reina el terror. Los alemanes han ordenado a todos los israelitas a reunirse en los cementerios judíos, al lado de las tumbas de sus antepasados, para masacrarlos brutalmente. En Cernigov y las aldeas vecinas, después de haber sido incendiadas y destruidas por los bombardeos alemanes, vagaba la gente con el juicio perdido. Sus casas habían sido incendiadas, sus hijos habían perecido. A muchos de ellos he visto en el camino. No podían soportar las torturas de los alemanes. De repente aparecían en harapos como fantasmas y se ponían a dar vueltas en el mismo lugar.
También los alemanes perderán el juicio. Ataviados en ropas de mujer huirán. Espero escuchar pronto el aullido de los alemanes que enloquecerán en medio de la nieve.
La paz reina en Ucrania como en un cementerio”.
“El Uniforme verde” de BORIS YAMPOLSKI

Foto: Marcha ucraniana en honor al lider nazi Stephan Bandera
Hoy la historia se repite, los relatos de la Gran Guerra Patria y las barbaridades cometidas por los nazis en Ucrania cobran actualidad, otra vez el odio a las etnias minoritarias y a los rusos, que provocó la impúdica alianza entre los seguidores de Stephan Bandera y los invasores nazis impone su Ley en el país, otra vez las minorías tienen que esconderse o marcharse, pero esta vez con la complicidad de Estados Unidos y de una Europa cada vez más sumisa y dependiente, que prefiere no poder calentar sus casas con tal de perjudicar la economía rusa. Frente a eso sigue siendo en Moscú el pabellón de Ucrania uno de los más bellos y visitados de VDNH, siguen los frescos del metro recordando las hazañas contra el fascismo de muchos ucranianos y conmemorando que todos forman parte de un mismo pueblo eslavo.

Nos despertamos estos días con las declaraciones airadas del nuevo mandatario del Imperio, Donald Trump anunciando que va a “parar la guerra” y va a apropiarse de los recursos de Ucrania en “tierras raras” y otras materias primas como uranio y titanio, para sufragar los grandes lotes armamentísticos enviados.
¿Nos sorprende? No. Forma parte, no solo de la escalada de declaraciones altisonantes del Presidente, sino también de la venta del país a potencias extranjeras y Fondos de Inversión, que el ya caducado mandatario ucraniano, Volodimir Oleksándrovich Zelenski, lleva perpetuando desde hace varios años, antes incluso de la intervención rusa.

Foto: Los oficiales de reclutamiento Anatoliy (derecha) y Oleksiy. Los escuadrones de movilización tienen una reputación temible, especialmente en Odesa, por sacar a la gente de los autobuses y de las estaciones de tren y transportarla directamente a los centros de alistamiento. Fuente BBC
No sorprende, por tanto, que Zelenski no quiera someterse a las urnas a pesar de haber ilegalizado a once partidos, el primero de ellos, por supuesto, el Partido Comunista de Ucrania. Su popularidad no está en su mejor momento, nada raro teniendo en cuenta el acoso y secuestro a los ciudadanos ucranianos para ser enviados por la fuerza a morir “hasta el último ucraniano”, en el cada vez más desastroso frente de guerra donde la OTAN, el Imperio y el “jardín europeo” quieren sacrificar a los ucranianos para conseguir sus objetivos espurios.
Estos hechos van unidos a una corrupción galopante, cada vez más profunda y difícil de esconder, que incluso de vez en cuando se escapa tímidamente en alguna noticia de prensa: aparece material militar occidental en grupos armados africanos, organizaciones yihadistas, cárteles de la droga, e incluso en poder de los traficantes que tirotean a la Guardia Civil (ver art “El español” 3 de junio de 2024:
Foto: Armas requisadas en una operación antidroga.
“El narco usó armas de la OTAN enviadas a Ucrania en un tiroteo en Sanlúcar contra guardias civiles”).
Por primera vez desde hace dos años el gobierno ucraniano parece admitir la necesidad de realizar negociaciones de paz y celebrar los comicios suspendidos. Los amos occidentales están ahora mandando otra cosa y al súbdito no le queda más remedio que obedecer. El actual gobierno ucraniano ha demostrado sobradamente que no es un gobierno sino tan solo un instrumento de la OTAN para agredir a Rusia rodeándolo de constantes amenazas a su seguridad. No soportan los amos occidentales que la destrucción de la Unión Soviética y la humillación y desmembramiento a que sometieron en los años 90 al país que derrotó al fascismo no haya conseguido quebrar su identidad ni destruir su economía. Los datos económicos del 2024 en Rusia cerraron, a pesar de las brutales sanciones, con un crecimiento del PIB del 4,1%, de los sueldos reales del 8,4% y con una tasa de desempleo del 2,3%. Mientras tanto Occidente, y sobre todo Europa, se sanciona a sí misma comprando gas más caro a Estados Unidos, de peor calidad y más contaminante.

Foto: Nazis ucranianos
Los mismos periodistas que difunden airados los inventos de supuestos crímenes de guerra rusos en Ucrania sobre hospitales, teatros y escuelas vacíos, sobre civiles sacados de los cementerios para hacer la performance, o sobre fosas comunes en localidades ucranianas: (“Hay muchos hechos que prueban la falsificación de los sucesos en la localidad ucraniana de Bucha, pero Occidente se niega a discutirlos, afirmó este jueves el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov”), callan vergonzosamente ante los crímenes de Ucrania en Kursk o en Donetsk.
Ese silencio es especialmente llamativo ante la prohibición de la prensa y redes rusas en territorios de la OTAN, acusándolos de “desinformación”, ¡como si ellos no desinformaran constantemente!
Foto: France Press
No son nuevos los crímenes de guerra en Ucrania. De ello pueden hablarnos el recuerdo de las decenas de sindicalistas quemados vivos en la Casa de los Sindicatos de Odessa, o los ciudadanos de habla rusa del Donbass, víctimas durante los ocho años anteriores a la intervención de Rusia y posteriores al Euromaidan de 2014, de bombardeos constantes a objetivos civiles.

Fotos: Durante una manifestación el 2 de mayo del 2014 , contra la nazificación del país, los manifestantes fueron corridos por bandas nazis hasta la casa de los sindicatos de Odesa dónde fueron quemados vivos al menos 48 personas

Foto: Las bandas nazis quemando vivos en la casa de los sindicatos de Odesa a 48 personas.
Si Francia y Alemania han reconocido que los Tratados de Minsk no fueron más que una forma de ganar tiempo, si las potencias occidentales ya no ocultan que obligaron a Zelenski a frenar en seco las negociaciones que estaban empezando a darse en Turquía, justo al principio de la guerra, y si Victoria Nuland no veía los símbolos nazis de Batallón Azov y de Previ Sektor, mientras repartía chocolatinas por las calles de Kiev y les llamaba “luchadores por la libertad”, igualito que en los 80 a los muyahidines de Afganistán, no esperarán que ahora el pueblo ruso y las autoridades del Kremlin crean sin condiciones en su “buena fe”.

Foto: Victoria Nuland repartiendo galletas durante el Maidán
Que no han podido salirse con la suya en vender su relato pese a haber invertido millones en ello nadie lo duda, ya ni el frente de batalla ni el mediático les es tan propicio, por eso ya no hablan demasiado en los medios de comunicación generalistas sobre Ucrania. Lo que están claro pese a las declaraciones del actual presidente norteamericano es que no son ni él ni el Secretario General de la OTAN los que van a decidir el destino de esta guerra ni lo que va a pasar con Ucrania ni los puntos que van a negociarse o no con Rusia. Son intereses espurios del aparato militar industrial quienes deciden cuando, cómo y de qué manera deben matarse los pueblos o someterse los gobiernos.
Eso era así cuando el capitalismo de un colonialismo en quiebra a principios del siglo XX apoyó votar a favor de los créditos para la I Guerra Mundial, cuándo tras la crisis del 29 apoyó a los fascistas de las camisas negras en Italia y a los nazis de cruces gamadas en Alemania y cuando deciden que ya no vale la democracia liberal y anulan elecciones que no les son demasiado propicias (Rumanía) o intentan asesinar a mandatarios hostiles (Eslovaquia).
Foto: Atentado contra Robert Fico
Las últimas noticias confirman lo analizado en este artículo: ya “no es realista que Ucrania entre en la OTAN” y Trump pide compensaciones por la ayuda militar a Ucrania. El enfado de los países de la UE y de Zelenski muestran que han sido apartados como un juguete roto. Romper los lazos económicos, comerciales y culturales entre la UE y Rusia es objetivo fundamental del imperialismo anglosajón desde 1945, aunque para ello tengan que cortar literalmente gaseoductos submarinos. Ahora que el Imperio considera que no necesita ni a Europa ni a Ucrania puede echarles sin problema al vertedero.

Muy buen artículo. Pormenorizada la sucesión de hechos que nos han llevado a este presente. Ucrania nazificada como ariete contra Rusia, cubierta con un relato de victimismo y Europa vilipendiada, con una UE que nos ha puesto de rodillas ante la OTAN y a la que nuestros gobiernos nos han atado. Deberíamos juzgarlos por alta traición.
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