DONALD TRUMP PARECE REVIVIR LA DOCTRINA NAZI DEL LEBENSRAUM
El «lebensraum», la doctrina expansionista de los nazis, que todo hay que decirlo se la copiaron al geógrafo británico Mackinder, por la que invadieron Europa, puesta de moda por Trump.
DONALD TRUMP dijo que Canadá debería convertirse en el estado número 51 de EE.UU., llamó al Canal de Panamá «Canal de Estados Unidos» y sugirió cambiar el nombre del Golfo de México a «Golfo de América». Pero ningún territorio parece ser tan codiciado como Groenlandia.
En una conferencia de prensa en Mar-a-Lago el 7 de enero, Trump incluso dijo que no podía descartar el uso de la fuerza militar para hacerse con el control de Groenlandia o del Canal de Panamá.
«Necesitamos ambos por razones económicas», dijo Trump.

Pero en el caso de Groenlandia, fue más allá: «Necesitamos Groenlandia por motivos de seguridad nacional», aseguró.
La isla, la más grande del mundo, es un territorio autónomo de Dinamarca, que colonizó la región.
Históricamente, el territorio recibió atención de las autoridades estadounidenses debido a su posición estratégica.
Primero, como forma de contener el avance global de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Luego, durante la Guerra Fría, para controlar las rutas marítimas entre Europa y América del Norte y por su proximidad al Ártico.
El ejército estadounidense ha operado durante décadas la Base Espacial Pituffik, anteriormente conocida como Base Aérea Thule, entre los océanos Atlántico y Ártico. La base se utiliza como puesto de observación de misiles balísticos.
Pero un informe publicado a mediados de 2023 por el Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia estimaba que los 400.000 km2 de territorio de la isla actualmente no cubiertos por hielo tienen depósitos moderados o elevados de 38 minerales en la lista de materiales esenciales elaborada por la Comisión Europea.

Además de aparentes altas concentraciones de cobre, grafito, niobio, titanio y rodio, también existirían grandes depósitos de las llamadas tierras raras, como el neodimio y el praseodimio, cuyas peculiares características magnéticas las hacen fundamentales en la fabricación de motores de vehículos eléctricos y turbinas de viento.
«Groenlandia podría contener hasta el 25% de todos los recursos de elementos de tierras raras del mundo», le dijo en una entrevista a BBC News Brasil el geólogo Adam Simon, profesor de la Universidad de Michigan.
Esto equivaldría a alrededor de 1,5 millones de toneladas de materiales.
El republicano sostiene que el país europeo debería renunciar a su injerencia sobre el territorio para, según sus palabras, «proteger el mundo libre» y amenazó con imponer aranceles a Dinamarca si no cede a sus pretensiones, algo que el gobierno danés rechaza.
Su mentalidad expansionista tiene un por qué. Donald Trump está buscando soluciones a cuestiones de seguridad nacional para Estados Unidos en un mundo nuevo moldeado por el ascenso de China, las desigualdades de la globalización, el derretimiento de los hielos polares y la inestabilidad de las grandes potencias.
Su actitud subraya el principio “Estados Unidos primero”, que consiste en utilizar la fuerza estadounidense para perseguir implacablemente estrechos intereses nacionales, incluso coaccionando a potencias aliadas más pequeñas.

Las reflexiones de Trump sobre el Canal de Panamá muestran la preocupación de la nueva administración por la incursión de potencias extranjeras en el hemisferio occidental. No se trata de una preocupación nueva: se remonta a la Doctrina Monroe en la década de 1820, cuando los colonialistas europeos eran la amenaza. El problema perduró durante la Guerra Fría. Los usurpadores de hoy son China, Rusia e Irán, para la administración norteamericana.
El reinicio de Monroe del siglo XXI apunta a China, Rusia, Irán y sus asociaciones comerciales, militares y de inteligencia en países como Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Cuba.
Marco Rubio, una elección sorprendente para secretario de Estado de Trump dadas sus inclinaciones tradicionalistas en política exterior, está en la misma página que su nuevo jefe en asuntos hemisféricos
“Le dimos el Canal de Panamá a Panamá. No se lo dimos a China, y ellos han abusado de él”, dijo Trump justo antes de que el cuerpo de Carter llegara a Washington antes del funeral de Estado del jueves.
Se quejó de que Canadá, el amigo geográfico más cercano de Estados Unidos, se estaba aprovechando del paraguas de defensa de Estados Unidos y, por lo tanto, debería ser un estado en lugar de una nación. Esa visión repudia el orden liberal liderado por Estados Unidos, que considera las alianzas como inversiones que multiplican el poder estadounidense y protegen la democracia y la libertad.
Su propuestas son el neocolonialismo del siglo XXI .Un ideario que parece seguro que chocará de frente con el derecho internacional. Además, Trump podría comprometer el poder de Estados Unidos destruyendo alianzas forjadas a lo largo de generaciones y alejando a sus amigos.
“La mayoría de los habitantes de Groenlandia encuentran bastante aterrador e incómodo… que Estados Unidos, de manera irrespetuosa, esté demostrando que le gustaría comprar Groenlandia o controlarla”, dijo Aaja Chemnitz, miembro del parlamento danés y residente en Groenlandia.
El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, sufrió un golpe final a su carrera debido a las amenazas arancelarias de Trump si se negaban a ser anexionados por los EE.UU. “No hay la más mínima posibilidad de que Canadá se convierta en parte de los Estados Unidos”,declaró.
Un repliegue respecto del viejo mundo en un segundo mandato de Trump podría ser reemplazado por un “continentalismo” que podría “desplazar al globalismo”, argumentó Hal Brands, profesor de asuntos globales en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de Johns Hopkins, en Foreign Affairs en mayo pasado.
Convertir Canada en el Estado 51 de la Unión Americana y anexionarse Groelandia harían de Estados Unidos el país más grande de la tierra, disputando ese lugar a Rusia y colocándose en un inmejorable control geoestratégico del Ártico, que junto al Canal de Panamá, dominaría las rutas comerciales más estratégicos.

Junto a estas dos rutas marítimas, una tercera, el Canal de Ben Gurión(auténtico motivo del genocidio israelí contra el pueblo palestino).
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Controlar las rutas marítimas es controlar el mundo si además se acompañan con asentamientos de bases militares, tal y como recordaba el Alfred Mahan en su estudio acerca de por qué el Reino Unido era el Imperio Británico.

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