Delirios geopolíticos sionistas y otros

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“Otros, que habían exterminado injustamente a una multitud incontable de hombres, fueron descuartizados miembro a miembro y pieza por pieza, de modo que el número de sus miembros divididos no era menor que el número de aquellos a quienes habían castigado y a quienes habían hecho matar.” De vita christiana (Rees, 1991, pág. 170).

1.       Irán, una historia accidentada.

La historia de Irán, como la de todo el Oriente Medio o Asia Occidental, es accidentada, con múltiples conflictos cinéticos a lo largo de toda la historia y muy especialmente en el siglo xix, xx y lo que llevamos del siglo xxi. La diversidad étnica de las gentes que viven en su territorio y el “gran juego” entre los imperios ruso y británico explica gran parte de lo que sucedió a lo largo del siglo xix y principios del xx (Behrooz, 2023).

Después de la victoria bolchevique en Rusia, las pretensiones territoriales de los dos imperios se superponen con las ideológicas. El período entre las dos guerras mundiales añade otra capa en la forma de pelea por el petróleo, atrayendo a un nuevo actor, Alemania. Después de la segunda guerra mundial, el espacio ocupado por el imperio británico fue poco a poco, y de modo nada pacífico (Barr, 2018), ocupado por USA como centro del nuevo imperio atlántico. La batalla por el petróleo se intensificó (Cooper, 2011). En el final del sxx y el siglo xxi el gas natural entró en escena toda vez que en suelo iraní se encuentran algunas de las mayores reservas de este preciado combustible. Además de Rusia, que comparte el Caspio con Irán, otro potente actor, China, entró en escena. Irán, junto con Rusia, son dos de los estados que tienen frontera con más países, entre los cuales no se encuentra Israel. Pero a lo largo de los siglos en Irán se ha asentado una de las comunidades judías más grandes del mundo.

La sucesión de guerras, de mayor o menor calado, contra enemigos externos e internos, ha sido extraordinariamente frecuente a lo largo de estos tres siglos (Farrokh, 2011). No es por tanto sorprendente que Reza Khan, proclamado shah de Irán el 12 de diciembre de 1925, que inauguró una nueva dinastía, la Pahlavi y puso fin a otra, la Qajars, se hubiera desempeñado como oficial militar. Reza Khan abdicó en septiembre de 1941 en su hijo Mohammad Reza Pahlaví, quien sería derrocado por la “revolución islámica” de 1979.

El reinado del segundo y último rey de esa dinastía fue especialmente feroz. En la medida en que devino un estado cliente del imperio atlántico y particularmente después del golpe de estado de  1953, orquestado, financiado y organizado por la CIA y el MI6 contra el primer ministro Mohammad Mosaddegh, cuyo gran pecado fue tratar de nacionalizar la compañía petrolífera[1], emprendió una virulenta represión,  particularmente contra los comunistas organizados en el Tudeh (Behrooz, 2020), (Vahabzadeh, 2010), (Vahabzadeh, 2019). Especialmente notoria fue la actividad de la Savak[2], la policía política de la dinastía Pahlaví, convenientemente entrenada por el Mossad, y conocida tanto por sus ejecuciones extrajudiciales –“represión inteligente” lo llamaban- como por su preferencia por los Mercedes pintados en blanco. Sin duda, cuando los sionistas hablan de “cambio de régimen” en Irán, ese “paraíso perdido” es el que les inspira.

El golpe de estado contra Mohammad Mosaddegh creó el “libro de estilo”, que se repitió en muchos otros lugares durante toda la guerra fría, y sigue repitiéndose, al menos como intento, después de terminada esta: “Túmbenme a ese revolucionario que osa nacionalizar el petróleo y pónganme a un general adicto al imperio”. En caso de Irán, el general se llamaba Fazlollah Zahedi. La operación tuvo dos nombres. Por una parte, el que le dio la CIA -Operation Ajax- y por otro el que le dio el MI6 -Operation Boot-. Dada la escasa inspiración estética de los nombres, hay que concluir que, por entonces, no contrataban agencias de creación de nombres. En Irán se conoce al golpe de estado como 28 Mordad coup d’état. Naturalmente el coup d’etat contra el primer ministro, contó con la complicidad de “su rey”, Sha Mohammad Reza Pahlavi. Cualquier parecido con los Borbones, es pura coincidencia.

2.       Enemigo del imperio por el solo hecho de existir.

La geografía es la que es. Y si está repleta de recursos, particularmente recursos energéticos, fundamentales en el despliegue y en la gran divergencia del capitalismo occidental, suele llevar consigo una maldición, conocida como “resource curse” (Smith, 2021) o “paradox of plenty” (Karl, 2010). Evidentemente esta maldición no aplicó al imperio británico, donde la disponibilidad de carbón cerca de ríos navegables explica gran parte de su camino inicial hacia la riqueza  (Pomeranz, 2024), ni aplica tampoco a los USA, pero si a todos los demás a los que se haya acercado alguno de esos dos actores. Incluso con océanos de por medio, han proyectado su abrazo fraternal subidos en las cañoneras que anuncian su llegada (ahora se llaman grupos de combate, Carrier Strike Group (CSG), compuestos por un portaviones y varias escoltas, cruceros, destructores, fragatas, submarinos, así como buques de aprovisionamiento y aviones de apoyo).

La maldición de la geografía no es divina, no es como las plagas de Egipto, producto del enfado de los dioses; es mucho más trivial, producto de la codicia insaciable de las élites imperiales anglosajonas. Y solo desaparecerá con la desaparición de esas élites, ni un día antes. Irán ha sido víctima en los últimos 100 años de esa maldición, toda vez que ha estado en el centro del “gran juego” del imperio británico contra Rusia y en la continuación de aquél por USA. Y en el siglo xxi ese gran juego se ha ampliado a China. Se disputa: (i)el control de petróleo (Cooper, 2011) y del gas y (ii) los corredores de comercio de Eurasia: corredor norte-sur (sin Ámsterdam ni el canal de Suez) y corredor este-oeste por tierra firme, sin Turquía.

Pero como nada humano es eterno, el Sha Mohammad Reza Pahlavi fue derribado en una improbable revolución a cuyo frente se situó un improbable líder, Ruhollah Jomeini, sucedido exitosamente también contra todo pronóstico por Alí Hoseiní Jamenei.  Las relaciones de las nuevas autoridades con el centro del imperio han conocido momentos bien peculiares. Hasta la “guerra de los doce días”, tres sobresalen. En primer lugar, la “October Surprise”. Después que una turba había tomado la Embajada USA en Teherán y Carter ordenó un rescate, que acabó en desastre, los agentes de Reagan, negociaron, a cambio de armas, que la liberación de esos rehenes se dilatara hasta después de las elecciones de modo que se perjudicaran las opciones electorales de Carter en favor de las del ex actor Reagan. En segundo lugar, una vez aprendido el método de relación con “el régimen de los ayatolás”, se continuaría en el “Irangate”: usar el suministro de armas a Irán, para financiar, la contra nicaragüense. Y otros varios objetivos no más confesables (Ben-Menashe, 2022)[3].

Pero, sobre todo, en tercer lugar, sobresale una guerra por poderes: lanzar a Sadam Hussein a una guerra contra Irán. De paso cuando este acabó debilitado, se procedió a su destrucción. Pero dos palomas que vuelan en direcciones separadas no pueden ser abatidas con el mismo cartucho. Hussein cayó, pero el primer foráneo que entró en la “zona verde” de Bagdad, cuando el ejército imperial atlántico la abandonó, ante el acoso al que estaba sometido, fue el jefe de la Guardia Revolucionaria iraní (que más tarde sería asesinado por un dron imperial).

En ese momento, contra Irak, se ensayó el “modelo armas de destrucción masiva”, como excusa para atacar. En la “guerra de los doce días” de 2025, donde Israel atacó por sorpresa a Irán, pese a su falta de credibilidad, se puso en circulación una versión aún más idiotizada del modelo “armas de destrucción masiva”: Irán estaba a punto de construir un arma nuclear (lleva unos 30 años, a decir de los sionistas, a punto de conseguirlo[4]). La realidad es que el imperio ataca directamente únicamente a quienes no tienen armas de destrucción masiva (i.e Libia, Irák, Afganistán). En los demás casos, después de las derrotas de Korea y Vietnam recurre a proxys, i.e. Talibán contra la Urss y extrema derecha ucraniana contra Rusia. Y en el caso de la “guerra de los doce días”, donde llevaron a cabo un ataque rocambolesco contra instalaciones subterráneas nucleares iranies[5], es muy probable que hayan sido advertidos, después del ataque, de que efectivamente existen armas de destrucción masiva[6].

Un país, como una persona, deviene enemigo por el simple hecho de existir con voluntad autónoma. Esto es lo que sucede con Irán después de revolución islámica de 1979. La única manera de sobrevivir en ese contexto no es apaciguando al enemigo imperial. Es o bien haciendo que los costes de eliminación en los que incurre ese enemigo sean inaceptables en términos racionales, o bien, lo más seguro, toda vez que la racionalidad intersubjetiva no puede darse por supuesta, haciéndolo físicamente imposible.

Hace unos años, un “realista” del imperio publicó un breve artículo (Waltz, 2012) en la revista imperial por excelencia, donde, con buen criterio, sostenía que la única manera para asegurar la estabilidad en Asia Occidental (Oriente Medio) pasaba porque Irán contara con bombas atómicas. Esta es la única manera de asegurar una disuasión efectiva. No sé si cuenta con ellas. En otro lugar hemos hipotetizado con que efectivamente las tiene en su arsenal. Sea así o no, lo que están demostrando los días posteriores al ataque iniciado el 13 de junio de 2025 por el régimen sionista de Israel, es que la llamada cúpula de hierro no es infranqueable para los misiles iranies. Una lección que no está claro que el imperio atlántico haya aprendido, es que, como comentamos en otro lugar, los grupos de combate marino -sus brillantes Carrier Strike Group (CSG)- de la armada imperial, no saldrán inmunes en un encuentro con esos misiles.

Por otra parte, conviene recordar que la penetración de las llamadas organizaciones internacionales por el imperio atlántico, tanto a través de agentes[7] y cipayos, como de la tecnología, es total. En efecto, Rafael Grossi, argentino de origen italiano, a la sazón director de la https://www.iaea.org/  cae en el grupo de los cipayos, toda vez que emite informes a demanda. Pero tanto o más relevante es que esa organización usa software de Palantir[8] para monitorizar objetos nucleares, de modo que estos son susceptibles de transformarse en objetivos militares. Cualquier estado, al cual los poderes imperiales le requieran alguna deuda -es decir todos, amigos o enemigos-, mejoraran significativamente su seguridad nuclear abandonando esa organización y/o no permitiendo la entrada de sus “inspectores”. En concreto a la IAEA usa la plataforma Mosaic de Palantir -diseñada para asistir en las operaciones militares imperiales-, con la que ha procesado más de 400 millones de “data objects”, incluidos imágenes de satélites y toda clase de datos posicionados, incluidos mails, teléfonos y redes sociales. Supuestamente con Mosaic ha organizado todas las inspecciones sorpresa. El reclamo es el mismo que usan para vender la policía predictiva[9], y como está, un fraude intelectual de proporciones gigantescas, como en un futuro no demasiado lejano acreditarán historiadores no contaminados.  Supongo que la inteligencia iraní es perfectamente conocedora de esta información y habrá ocultado convenientemente lo que hubiera de ser ocultado, si algo[10].

Todo apunta que esos datos IAEA fueron usados por Israel para asesinar, en el primer día de su particular guerra contra Irán emprendida en 2025, a los negociadores iranies con el imperio, atlántico -físicos nucleares incluidos-. Como excusa sirvió el informe (falso) de junio de 2025, en el que el cipayo Grossi[11], por primera vez en 20 años, habla de que Natanz hay 400 kg de uranio enriquecido al 60%. Como resulta que estaban allí, o lo más probable, no estaban[12], en cumplimiento del “derecho de autodefensa” Israel, y después el ejército imperial mismo[13],  bombardeó Natanz, Fordow, y Esfahan[14].

De los siete países que los sionistas delirantes (Netanyahu, 1995) en su condición de proxis coloniales del imperio (Clark, 2007)[15] identificaron como objetivo de desestabilización, ya han alcanzado seis[16], Iraq[17], Syria, Lebanon, Libya, Somalia, Sudan, antes del ataque a Irán en junio de 2025. Solo resta Irán. Esta lista es “reciente”, toda vez que corresponde a las intervenciones militares directas del periodo unipolar posterior a la desaparición de la URSS. A ellas hay que sumar las primaveras árabes que acabaron en regímenes autoritarios híbridos, i.e. en Túnez, y en regímenes autoritarios de base militar, liberados de cualesquiera conexiones con el vago “socialismo panárabe” i.e. en Egipto o Argelia.

El período unipolar ha terminado. Esta es una primera diferencia notoria respecto al pasado. Las pretensiones sionistas de dominar toda Asia Occidental son delirantes en el simple sentido de ser promovidas desde un estado colonial pequeño, rodeado por poblaciones de varias etnias, pero religión musulmana, con sus variantes, especialmente dos, la sunita y la chiita. La población que practica religión musulmana crece en el mundo tres veces más deprisa de cualesquiera otras, judía y cristiana incluidas.

Y la particular obsesión sionista con Irán requiere una explicación de la cual se ocupó el historiador israelí (Ram, 2009). Este, que es uno de los pocos habitantes de Israel que parece vacunado contra la iranofobia, explica que esta se ancla en la propia evolución de Israel, desde el dominio de los askenazis hacia los mizrahim.  Evolución que basándose en datos de la séptima y octava ronda de la European Social Survey (ESS), (Lewin-Epstein & Cohen, 2018) muestran en la tabla 1.

Irán devuelve una imagen de un estado etnoreligioso, al cual Israel parece abocado, pero del que pretende distanciarse. Ese camino irreversible hacia un estado etnoreligioso se muestra en varios movimientos. Entre ellos se incluyen la práctica desaparición del partido laborista y la llegada al poder de grupos religiosos integristas en amplias coaliciones. Y se ha materializado en la declaración del año 2018 de Israel como estado étnicamente puro, que define como enemigos no solo a los palestinos de Gaza y Cisjordania, sino a los demás palestinos que residen en otras partes de los territorios ocupados por el estado sionista[18].

Y ya en 2016, la Knéset había aprobado una ley sobre curriculum académico que eximía a las escuelas religiosas -en las cuales estaban matriculados unos 450.000 niños- de la obligación de impartir asignaturas “troncales” i.e. matemáticas. Al parecer el estudio de la Tora y eventualmente de la Cábala con su asignación arbitraria de valores a los números, cualifica para trabajar con integrales y derivadas, para resolver ecuaciones de diferencia y diferenciales, calcular las trayectorias adaptativas de los misiles iranies. O, a la vista de lo que sucede en 2025 sobre los cielos de Israel, tal vez no.

 

Quizás sea consecuencia del enojo de Yahveh, rencoroso y vengativo como ningún otro, por la vaguería de los infantes israelíes, distraída como piedad, al resistirse a aprender el lenguaje del universo, tal y como está siendo descifrado en Soreq[19].

La destrucción de Israel, en colaboración con Washington, su “metrópoli colonial” y los estados vasallos de aquélla, particularmente UK y Alemania, de todos los regímenes colindantes más o menos patrocinados por la URSS durante la guerra fría -i.e. Irán, Siria o Libia- corren en paralelo con su propia autodestrucción del imaginario liberal-socialista de parte de los primeros sionistas -materializado, en su tiempo, en instituciones como los kibutz- y su substitución por un estado etnoreligioso.

Al parecer ni los académicos ni los políticos del imperio atlántico han tomado nota de esa “perversa evolución”, de modo que, bajo la retórica de la “defensa de la democracia[20]” -un componente esencial del democratismo[21],  están defendiendo un régimen étnico-religioso. Y cabe entonces evocar otro paralelismo. Al mismo tiempo que esos movimientos identitarios tienen lugar en Israel, “democracias imperiales” se sumergen en la misma retórica étnica y eventualmente religiosa. Esta, salvo en los países más “avanzados” procedentes del este, i.e. Polonia, Hungría, no es aun particularmente evidente[22].

El Irán actual está mayoritariamente[23] habitado por una de las tres grandes etnias, los persas, que junto con los árabes y los turcos pueblan, Asia occidental. Y, con independencia del islam, habitan un territorio en el que florecieron culturas e imperios. Y se asientan en una geografía accidentada, donde aparte de llanuras desérticas -similares a los países habitados mayoritariamente por árabes-, hay muchas montañas. Es en este sentido similar a Afganistán, cuyo territorio no ha sido conquistado por ninguno de los imperios modernos. Y el estado iraní ha sabido sacar partido de esa accidentada geografía para aumentar el umbral de conquista, protegiendo su más importante activo militar, la fuerza de misiles.

La Encyclopaedia Britannica, que nos informa que la población que habita Irán multiplica por 10 la que habita Israel, proporciona la siguiente “composición étnica” de Irán en el año 2000 (izquierda), si bien en su inmensa mayoría tiene ciudadanía iraní en 2016 (derecha).

 

3.       ¿Es Israel un proxy del imperio atlántico o es el lobby sionista el que ha capturado el imperio?

Esta es una pregunta en gran medida mal planteada o por mejor decir los dos hechos son ciertos. Israel es una creación europea. Los sionistas que fundaron el estado de Israel eran judíos askenazis, con una alfabetización muy por encima del promedio europeo de la época, que se alimentaban de las ideas del nacionalismo europeo, de las fantasías románticas alemanas y del populismo ruso especialmente, y lo reinterpretaron desde la Biblia (pese a que eran, en una gran proporción, ateos), para otorgarle un territorio[24]. En ese sentido es una anomalía, toda vez que los nacionalismos prosperaban en pueblos asentados en un territorio y una visión mágica de unidad, para reclamar un estado, al hilo de la disolución de un imperio.

Pero la supervivencia de esa creación europea, una colonia en tierra poblada por otros, solamente ha sido asegurada en la medida en que han funcionado como un proxy para la defensa de los intereses imperiales sobre el petróleo en Asia Occidental. El lobby sionista residente en USA, especialmente vinculado a las rentas financieras, tiene un interés intrínseco en el mantenimiento del imperio. A su vez, los colonos residentes en tierra colonial, el estado de Israel, tienen interés en que el sostenimiento imperial siga existiendo.

La historia de cómo los judíos que emigraron a USA han devenido mayoritariamente sionistas y como las instituciones “oficiales” han silenciado todas las demás voces disidentes apenas ha sido contada, pese a ser uno de los logros más relevantes de la guerra fría.

La “lucha contra el comunismo” no solamente se desarrolló fuera del territorio central del imperio atlántico; uno de sus escenarios fue el centro del imperio. De todos los perseguidos durante el “McCarthyism”, 2/3 eran judíos, pese a que la población judía apenas representaba entonces el 2% de la población norteamericana[25]. Y no solo persiguieron el mundo de la cultura, i.e. el cine, persiguieron directamente a miembros judíos del partido comunista y miembros judíos activos en los movimientos sindicales, hasta su práctica destrucción. La reaparición de cierta izquierda judía en los movimientos anti sionistas en la tercera década del siglo xxi, se construyen sobre una tradición, cuya memoria histórica fue conscientemente destruida por las élites imperiales en USA. Y es necesario recordar que algunos de las voces públicas más potentes y competentes contra el imperialismo americano han crecido a partir de las memorias familiares sumergidas por más de 70 años (Balthaser, 2025).

Ya Plinio el Viejo sabía que la tierra era redonda y así nos lo cuenta en el libro II de su Historia Natural; no es necesario documentarse en los libros V y VI de ese mismo tratado para sostener lo que nosotros sabemos: que todos los “settler colonialism”, un producto genuino de la civilizada Europa occidental, conducen necesariamente al genocidio de la población autóctona. Ese genocidio está en el origen del imperio atlántico. Y el mítico reclamo para sí mismo de USA como la republica de la libertad, es una mentira fundacional. Baste recordar que los negros, importados por la fuerza, al hemisferio norte del continente americano, se alinearon con los casacas rojas de su majestad británica contra los adalides de la nueva república, colonos blancos, como bien nos recuerda (Horne, 2012) (Horne, 2014).

La presunción de que Israel es una democracia pluralista se asienta en la misma mentira fundacional, toda vez que es una democracia de colonos en un estado étnicamente puro. Y así fue declarado en 2018, pese a que en sus fronteras viven una cuarta parte árabes y otros. El sionismo es uno de esos tipos de colonialismo, no menos vulgar que cualquier otro, pero especialmente virulento, porque se distrae bajo un libro “sagrado”. Y como ya dijo Rafael Sanchez Ferlosio “mientras no cambien los dioses, nada cambiará”.

De los tres grupos sionistas que formaron las IDF, Haganah (Eliyahu Golomb), Irgun (Menachem Begin, alimentado por el “sionismo revisionista” de Jabotinski) and Lehi (Avraham Stern) los dos últimos eran claramente de extrema derecha y el primero “algo” socialdemócrata. Para los extremistas de derecha, el exterminio de los autóctonos palestinos es saludable y necesaria, un deber cívico a realizar con alegría. Y para el primero, “algo” socialdemócrata, si bien no predicaba expresamente el exterminio de los palestinos, predicaba su expulsión, y no retrocedía ante el asesinato múltiple distraído como “autodefensa”. La diferencia, si alguna, es más bien, sobre cómo organizar internamente el estado sionista respecto a la población judía. A nadie debe extrañar, por tanto, que los criminales de guerra de la unidad 8200 se comporten como lo hacen ni a su frente se encuentre quien se encuentra (Brigadier_General_Y._S., 2021): son dignos herederos de una tradición.

Pero aquí reside un punto crítico fundamental: si los colonos pasan de ser exterminadores a exterminados procederán a abandonar masivamente las colonias. Lo hemos visto en todas las colonias.  Y eventualmente lo vemos también en Israel, a juzgar por las salidas de 2024 -del orden de 82,000[26]-. Aunque la población -incluyendo los palestinos crece- lo hace a tasas cada vez más bajas. Los que primero se van son los más ricos. Y después les siguen los demás.

Pero en el caso de Israel hay otro componente no menos importante: el creciente peso de la población ultra ortodoxa.  La composición interna está cambiando: los ultra ortodoxos crecen mucho más deprisa que los demás. Y su influencia política se ha disparado.

Pretender que la virulencia de las prácticas coloniales de exterminio la población palestina tanto en Gaza como en Cisjordania no transformarán las instituciones del estado israelí, empezando por el ejército, hacía posiciones crecientemente teocráticas, es una ilusión. Y eso va a acabar forzando a la parte laica de la población, la única que puede mantener alguna clase de conexión con el occidente “democrático, al éxodo (retorno) masivo de nuevo a occidente. Todo lo humano está en constante cambio, aunque ese cambio no es fácilmente perceptible. Y cuando las instituciones no se adaptan suceden los colapsos.

Vamos por un momento a dejarnos guiar por un “guru” imperial, el hombre cuyos pies no se mojaban cuando caía la lluvia debido al diámetro de su barriga, porque el plasmó, mejor que ningún otro, el modo como las instituciones imperiales piensan sobre el cambio y la estabilidad. Este no es otro que el futurista que “inspiró” a algunas de las más lustrosas instituciones que “dan forma” al futuro imperial, i.e. Rand Corporation[27],  Herman Kahn. Este (Kahn, 2010), distingue, seis tipos de variables: (1) Relatively Stable; (2); Slowly (Exponentially or Linearly?) Changing; (3) Predictable; (4) Constrained; (5) Accidental; (6) Incalculable.

En esa clasificación, es notorio que un matemático de formación como el (i) incluya en la misma categoría variables de crecimiento lineal y exponencial, confusión que llega hasta hoy, toda vez que imperio atlántico no parece preocuparse por la deuda, que crece exponencialmente; (ii) sitúe las “revoluciones” entre las variables accidentales. (iii) Pero es significativo que reserve una categoría residual, las incalculables, que a su particular modo parece estar distinguiendo en variables cuya distribución es conocida y otras cuya distribución no lo es, entre riesgo e incertidumbre. El pensamiento financiado con los dólares imperiales se ha “centrado” en los cuatros primeros tipos de variables, porque asume que el futuro es predecible porque las fuerzas imperiales pueden darle forma. Pero ya no.

Si nos apropiamos libremente del modo de pensar de Kahn, podemos predecir que Israel perecerá, en un primer momento, por el silencioso cambio de régimen interno hacia una teocracia. Y, en un segundo momento, por sus enemigos externos a medida que el imperio atlántico, por una parte, se debilite y, por otra, encuentre más difícil “entenderse” con una teocracia con su propia agenda “imperial”, a saber, extender el gran Israel sobre territorios que hoy tienen otro nombre y están poblados por semitas no judíos. El calendario de esos “acontecimientos” es difícil de determinar, pero las tendencias son identificables.

Mientras eso sucede, lo único que puede hacer el “eje del mal” es facilitar que Irán -el único territorio de Asia Occidental que ni es árabe ni turco[28]– “desarrolle” armas destrucción masiva (alias Nukes) lo más pronto posible, de modo que el equilibrio en Asia Occidental esté garantizado. Solamente así será posible que China siga adelante con sus planes de inversión en infraestructuras para acceder a Europa a través del Mar Negro, Rusia siga adelante con sus planes de inversión en infraestructuras para asegurar una salida sur al océano Indico y se impida que la desestabilización característica del imperio atlántico llegue a Asia Central. Pero para que eso suceda tiene que darse una convergencia de percepciones de mutuo interés, lo cual ni es evidente por sí mismo ni está garantizado (Karami, 2024), (Monzavi Bozorgi, Habibiyan, & Nazarpoor, 2024), (Abbaszadeh Fathabadi & Kamali, 2023), si bien los paralelismos de las (torpes) políticas del imperio atlántico, lo hacen crecientemente posible (Hassani, Bagheri Dana, & Rabbani Khah, 2024), (Amirahmadian, Osuli Odlu, & Rezaei Rad, 2024).7

A día de hoy, después de la tregua que puso fin momentáneo -nadie sabe por cuanto tiempo- a “la guerra de los doce días”[29], Irán está dando los pasos correctos, que ya siguió Korea del Norte: impedir el acceso a “espías” de la IAEA.

4.       El estado de Israel es un estado étnicamente puro y éticamente impuro.

La invocación de los derechos humanos, del que tanto han venido abusando los liberalilotas, quiebra justamente cuando es más necesaria. En julio de 2018 se aprobó por el Knesset una ley, que ya forma parte de las 13 básicas que constituyen el acervo constitucional del estado de Israel, que declaraba que este, el estado de Israel, devenía un estado étnicamente puro, el estado de Israel es la nación-estado del pueblo judío. Esa ley fue objeto de recurso ante el tribunal supremo, que en sentencia de julio de 2021, la declaró aceptable en su totalidad por la abrumadora mayoría de 10-1. Como es fácil adivinar el juez que se opuso fue el único de origen árabe, George Karra. Al fin y al cabo, dicen los jueces en esa sentencia, la ley declaró lo obvio: que Israel es un estado judío. Y la presidenta del tribunal, Esther Hayut, declaró que no había nada fundamentalmente antidemocrático en esa ley. Evidentemente esta señora sufre problemas de ignorancia o, seguramente, de memoria pues ha olvidado las páginas en las que otro judío, defensor de la creación de los tribunales constitucionales, el insigne jurista Hans Kelsen, justificó la conveniencia de la justicia política a impartir por esos tribunales precisamente como la última muralla en la defensa de los derechos de las minorías frente a las mayorías.

Esa deriva ha dado pie a que sea evidente para muchos que el estado de Israel es el último estado colonial, que los palestinos han pasado a ser inmigrantes en el lugar donde llevan enterrando a ancestros por generaciones, y que, en territorio sagrado para tres religiones, rige un régimen de apartheid. En efecto, algunos de los que afirman esto último, encuentran que esa es la conclusión canónica, a la vista de la Convención Internacional de eliminación del apartheid aprobada por la Onu en 1963 y del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 1998, textos de los cuales se deduce que el apartheid es una situación en la que hay una asignación desigual de derechos entre dos pueblos basada en la etnicidad, en la que hay una intención de imponer ese sistema y que deriva en actos inhumanos.

Una consecuencia posible, que está detrás de la oposición de una parte indeterminada de reservistas del ejército a las reformas, es que los militares que participan en ataques contra civiles palestinos, podrán ser llevados ante el tribunal penal internacional[30]. Esa consecuencia, que ya ha sucedido, es de difícil calibrado, a la vista del creciente desprestigio de este tribunal y el previsible abandono del mismo por parte de no pocos países, particularmente del «sur global», aparte claro está que ni siquiera sus fundadores blancos le atienden cuando no encaja en sus mejores intereses (i.e. Hungría, firmante del estatuto de roma no ha detenido a Netanyahu, debiendo haberlo hecho, de acuerdo con ese estatuto).

El sionismo se apropia de textos bíblicos, da a sus operaciones militares nombres bíblicos, invoca al patriarca Abraham en sus acuerdos (ver más abajo) pero se basa en un “pecado original”: el estado de Israel es un estado colonial, da igual cuales son los títulos que invoque. Y los estados coloniales:

  • No pueden invocar un derecho a la existencia, existen sin derecho.
  • No pueden invocar un derecho a la autodefensa, atacan sin derecho.
  • Las guerras que libran están fuera de la providencia divina, no suceden de acuerdo con la voluntad de dios verdadero alguno, se llame Yahvé, Alá o Deus, para castigar o dar victoria; son el resultado de sus (sionistas) acciones humanas como ya se dejó escrito en el Liber Graduum(Kitchen & Parmentier, 2014).

Podríamos decir, con otros, que nos hemos fatigado y hemos dicho basta. Y no nos vamos a disculpar. No somos antisemitas (por cierto, los árabes, los palestinos, son semitas, a diferencia de los persas, vuestro último enemigo inventado). Pero vosotros los sionistas, como todos los fundamentalistas, si sois una plaga. Los sionistas sois la onceava plaga bíblica. Y para vosotros se escribirá un nuevo libro del Éxodo: la plaga de los sionistas.

5.       La religión como fuerza liberadora

Es bien conocido que Marx calificó, por muy buenas razones, la religión como opio del pueblo. Pero no es menos cierto que multitud de revueltas en el pasado, i.e. la de los campesinos alemanes liderada por Müntzer o la Husita liderada por Jan Žižka, por citar solo dos de las más notorias[31], obtenían su inspiración y justificación ideológica de los textos bíblicos, convenientemente interpretados por hábiles teólogos (Morris, 2021).

La intoxicación liberal ha hecho creer a toda la academia imperial y con ella a los medios de comunicación que, eliminada la amenaza comunista, no hay otra vía alternativa alguna de liberación del imperio, porque este es el fin de la historia.  La religión solamente es una fuerza de subyugación, particularmente de mujeres y LGTBI. No hay vida fuera del imperio atlántico con su democracia liberal, derechos humanos y bla, bla, bla. Las élites locales solamente pueden prosperar como sátrapas imperiales.

Pero esto está lejos de la realidad, particularmente en la versión chiita de la religión musulmana, una de las más vibrantes, más allá de las disputas teológicas, del complejo mundo musulmán (Mourad, 2018). Y el caso de Irán lo demuestra. Incluso admitiendo que no sea un paraíso feminista[32] ni LGTBI, demuestra que puede proporcionar una salida nacional, distinta de la que protagonizaron los regímenes de vaga inspiración “socialista” o panárabe.

Bajo feroces sanciones económicas, el llamado “régimen de los ayatolas” ha implementado políticas, de esas que los académicos imperiales llaman populistas (y que una vez, cuando había de eso, se llamaban socialdemócratas) que han hecho posible una mejora substancial de la vida de las gentes del común, i.e. electrificación, gas natural de la mayor parte de las aldeas del país, educación pública, servicios médicos y asistencia alimentaria. La vida sigue siendo precaria en todas partes, incluidas las ciudades inmensas como Teherán, pero la ingesta de calorías ha mejorado substancialmente respecto a la época monárquica[33]. La base industrial y tecnológica del país, con los correspondientes empleos cualificados, i.e. para ingenieros, se ha desarrollado sistemáticamente, como muestra no solo su industria militar sino la aplicación civil de tecnologías, como la nuclear en medicina civil[34].

Para entender algo de este proceso, es necesario salirse de las categorías propias de la “ilustración” occidental, especialmente como esta ha sido “empaquetada” en la teoría de la modernización y de la “weaponización” del sexo identitario por el imperio atlántico[35]. La religión puede actuar como fuerza no solo de unión cuando todas las ideologías modernizadoras fallan, particularmente por la oposición imperial, sino también como una fuerza modernizadora en si misma al servicio de objetivos comunes, toda vez que impulsa la “asabiyyah” por usar la vieja terminología de Ibn Khaldun, mal comprendida por los sociólogos modernos. Nada impide que sirva al objetivo de construcción de armas con las mejores tecnologías disponibles. Lo ha hecho en el pasado. Por lo demás el capítulo VI de los Muqaddimah está dedicado a construir una teoría del conocimiento, prueba de la relevancia que este tiene desde antiguo en la cultura musulmana.

Esta discusión nos lleva más lejos de lo que podemos permitirnos aquí. Pero podemos decir que es posible encontrar una teología del descontento (Dabashi, 2006) o lo que podríamos llamar una teología islámica de la liberación (Dabashi, 2008), especialmente viva en las versiones chiitas del islam. i.e. en la figura del “Hidden Imam” [36] (Dabashi, 2012). Estas versiones interaccionan con una tradición filosófica (Al-Mulk, 2002) especialmente viva en Irán (Dabashi, 2023). Y que se reelabora al tiempo que el imperio atlántico se esfuerza en establecer, infructuosamente, su dominio  (Painter, 2022).

Uno de los tópicos recurrentes de los académicos y los medios de comunicación imperiales es vincular el islam con la violencia. Si perjuicio de que la relación entre religión y violencia, en sus múltiples formas, es predicable de todas las religiones en según qué momentos históricos (Chandra, 2020), conviene retener que el odio religioso es manufacturable y con él, la islamofobia. Un caso histórico reciente lo encontramos en Afganistán, país con el cual Irán tiene 936 km de frontera. Mientras el imperio atlántico en la Operation Cyclone, con dinero del petróleo saudí, y bajo las ideologías wahabista y salafista[37], armaba a los “señores de la guerra” para combatir a la Unión Soviética, cuya intervención había sido convenientemente inducida por el polaco  Zbigniew Brzezinski, la University of Nebraska-Omaha (UNO), USA, producía, con dinero de la  USAID, textos de educación infantil, sí, textos para enseñar matemáticas a niños, donde la violencia estaba normalizada[38], donde se incitaba a la yihad, y cuyo objetivo era crear takfiries[39].

Seguramente todos los refugiados afganos pobres que el Mosad contrató (que no infiltró) para hacer explotar coches bomba en Teherán, o conducir camiones con drones lo más cerca posible de las defensas aéreas, en el marco de su “ofensiva” netamente terrorista, según cualquier definición de terrorismo[40], contra la población civil, para “provocar un cambio de régimen”, durante la “guerra de los doce días”, había sido sometidos en su infancia a la ilustrada educación que salió de los ilustrados académicos de la UNO.

6. La guerra contra Irán es una guerra imperialista

En los tiempos de la expansión aparentemente ilimitada del imperio atlántico todo parecía salir de acuerdo con el sueño americano. Las victorias se sucedían (aunque las guerras cinéticas reales se perdían). El imperio ganó, con concesiones (secretas), la crisis de los misiles en Cuba (1962), aprendió a amar la bomba como el Dr. Strangelove de Stanley Kubrick (1964), se entrenó en el autoengaño como base para el engaño creíble del enemigo de la mano de Herman Khan (varios títulos a partir de 1960), se tranquilizó con la interpretación de Michael Hudson[41] de que podían substituir, por mucho tiempo[42], el patrón oro por la deuda en US$ de papel y seguir expandiendo el gasto militar (Super Imperialism, primera edición de 1972), se envalentonó con la segunda derrota de Japón (Plaza Accords, 1985) y experimentó una apoteosis con el haraquiri soviético de 1991.

Las guerras cinéticas reales se siguen perdiendo, pero eso no es importante porque nunca el objetivo fue ganarlas en el sentido convencional de ocupar los territorios. El único objetivo es producir deudas y capturar las rentas de todo lo que hay en el territorio a través de los sátrapas locales y/o contra ellos. La gestión de las rentas del petróleo de Irak es probablemente el ejemplo más depurado.

Pero parece que el sistema está llegando a su límite: el dominio por el US$ es un dominio de papel y susceptible, por tanto, de ser quemado, como todo papel. Si las economías reales del mundo dejan de reciclar sus ahorros en US$ para alimentar la burbuja de la deuda pública, la burbuja inmobiliaria y la burbuja bursátil y deciden usarlo para otros fines, sean estos desarrollo propio o inversiones en otros activos, el castillo de papel se derrumba. Y esto podría ya haber empezado a suceder: la tasa de interés del US$ sube, pero la afluencia de US$ en manos de no nacionales no aumenta.

La burbuja, que fue creada a partir del petróleo, gira sobre si misma: se impone recuperar el control. Y si hay alguien que no se ha plegado, es Irán. Y lo que parece más importante, parece haber llegado a la conclusión de que el apaciguamiento del emperador solo trae costes. Los liberales y los apaciguadores -no se superponen- dentro del régimen iraní están perdiendo el control. El camino hacia una guerra total parece abierto.

Desde el punto de vista de Rusia, Irán es un cortafuegos de imperio atlántico hacia Asia central. Está en su interés nacional mantenerlo con buena salud. Desde el punto de vista de China es un garante de suministro energético. Está en su interés mantenerlo con buena salud.

El sueño del imperio atlántico es destruir Irán. Lo contaron con precisión en este panfleto del TT, disfrazado como institución educativa, Brookings Institution: Wich Path to Persia. Incluso el detalle de negociaciones como pantalla para ocultar ataques “sopresa”, parece inspirado en este panfleto. El Domain Awareness System de la unidad 8200[43], pone la parte práctica de la “sopresa”. Los bombarderos “furtivos” B2 y los Tomawak ponen la parte dura.

Pero nada de eso será suficiente: el riesgo de hundimiento de alguno de los portaviones USA es real. Y, bien sea, porque la ha desarrollado, o porque se la han prestado, es muy posible que Irán cuente con potencia nuclear capaz de disuadir el recurso a la bomba de neutrones, por el imperio o por su proxy.

La retórica a la que el imperio recurre para atacar Irán es la misma que ha usado en todas las demás guerras visibles o invisibles (Solomon, 2023). No hay innovaciones en el discurso. Los métodos son los mismos. A diferencia de las que llevaron a cabo contra Afganistán y contra Irak, no es previsible que desplieguen fuerzas terrestres, porque las pérdidas serían desastrosas. Es por tanto una guerra abocada al más absoluto de los fracasos en cualquier indicador de “victoria”.

El espectáculo continúa: un ataque con bombarderos B2 (que una vez fueron esquivos a los radares, pero ya no) lo han destruido todo, han acabado con el programa nuclear iraní. Nada más lejos de la realidad. Suponiendo que hubiera uranio enriquecido en esos lugares, Irán ya lo había puesto a buen recaudo.  Irán responde enviando unos viejos misiles, en número igual a las bombas que arrojaron los B2, a una base americana evacuada (por si acaso) una parte de los cuales son derribados, pero otra traspasaron las más modernas defensas antiaéreas imperiales (US Army is the best!).

Evidentemente Irán debe seguir el juego: no queda nada de nuestro programa nuclear, así pues, no hay nada que negociar. El gran guerrero-pacificador imperial impone un alto el fuego (por el momento). Mientras el teatro, con muertos reales, se desarrolla, China mantuvo su puente aéreo, hay que suponer con suministros militares, que incluso aterrizaron en el aeropuerto de Teherán. Y Teherán aprovechará la tregua -mientras dure- para mejorar sus defensas antiaéreas (aviones chinos o rusos incluidos), acabar de desarrollar, si es que no lo ha hecho ya, su arsenal de bombas de neutrones y, por supuesto, continuar refinando su potencial disuasorio con misiles (capaces de portar cabezas nucleares). Mientras tanto el estado sionista seguirá caminando hacia su inevitable destrucción.

Las tropas del príncipe persa tienen una larga y afilada lanza, pero un débil escudo. Es necesario mejorarlo. Dado que el complejo militar industrial ruso está al 100% de capacidad -y tiene pendientes muchas entregas, entre otros a Irán-  y ampliarla, especialmente para productos complejos como aviones de combate y defensas antiaéreas toma su tiempo, incluso aunque los Su-57, Su-35 sean superiores, es muy probable que Irán adquiera rápidamente J-10C, o algunas versión posterior, (en algunos lugares se habla de hasta 150), para mejorar la capacidad de intercepción de aviones F35 que disparan misiles desde fuera del espacio aéreo propio. La cuestión de las defensas antiaéreas en tierra es, si cabe, más complicado, porque aparte de contrarrestar misiles, deben dar cuenta de drones. Y no hay un único sistema disponible en el mercado con ambas capacidades, como Rusia ha descubierto por la fuerza de los hechos en la guerra en Ucrania.

El caballo de troya de la guerra moderna son los teléfonos móviles. No es por casualidad que la unidad 8200, tanto desde la misma, como desde empresas “creadas” por reservistas que pasaron por esta unidad, le ha dedicado tanta atención, hasta constituir el centro más grande de todo el imperio atlántico en la guerra cibernética. Un reciente ejemplo de la potencia de ese caballo de troya lo encontramos en Siria.

De acuerdo con información firmada por Kamal Shahin, aparte de otros factores, en la “caída súbita” del ejército de Assad, jugó un papel importante una app “fake” llamada STFD-686 (Syria Trust for Development -STfD) distribuida a través de Telegram. Inicialmente solo hacia preguntas muy básicas, aparentemente dirigidas a que el STfD, cuyo nombre correspondía al de una ONG desde la que la primera dama hacia caridad, prestara ayuda financiera a los miembros del ejército. Posteriormente pedía más y más datos -número de teléfono móvil, datos relacionados con su posición en el ejército, cuentas de Facebook-. Una vez completada esa fase, el teléfono del “incauto” era infectado con SpyMax. Y toda la información de cada teléfono fue dirigida hacia servidores que podía mapear las unidades y los movimientos del ejército de Assad. La información así reunida parece haber sido usada tanto por insurgentes como para los ataques aéreos del ejército israelí[44].

Sin independencia digital -incluidas las capacidades de contraespionaje- no hay soberanía. Y como hemos señalado en otro lugar (Nuñez, 2022) (Núñez, 2024), lo relevante de los móviles es que no solo atacan la soberanía en el mundo digital de dos dimensiones, sino en el mundo de cuatro dimensiones (incluido el tiempo). Ninguna guerra moderna se puede librar y ganar sin superioridad en la tecnología digital tridimensional.

Por otra parte, es evidente que un número no precisado de los misiles que Irán lanzó contra el territorio controlado por Israel, alcanzaron y golpearon con precisión objetivos militares en ese territorio. Toda vez que al menos parte de esos misiles tenían la capacidad de maniobrar para eludir las defensas aéreas, han requerido el uso de servicios de GPS. No se dispone de información precisa sobre ello, pero por descarte, puede concluirse que o bien son guiados con el sistema Glonas ruso o bien son guiados con el sistema chino BeiDou o por ambos.

Hay un apartado en el cual el estado sionista sigue siendo imbatible, la “deception”. Es por ello que, previsiblemente, Irán revisará su doctrina[45] sobre las operaciones de “deception”, porque es en estas en las que las IDF y las agencias de “información” y ejecución imperial, llevan apalancando desde su mismo origen. Y también, como no podía ser de otra manera, lo han hecho en la “guerra de los doce días”. Esas operaciones de “deception” se nombraron como “Red Wedding” y “Narnia”.  Con la primera, refieren a que públicamente Netanyahu publicó que se ausentaría para asistir a la boda de su hijo, con el objeto de ocultar la fecha del ataque; con la segunda refieren al asesinato de científicos, sus familias y vecinos, al tiempo que simulaban desacuerdos con Trump y la proximidad de un acuerdo impuesto por este.

La panoplia del particular Pandemonium imperial seguirá ofreciéndonos espectáculo, porque los intentos de reconfigurar de acuerdo con los intereses del imperio atlántico Asia Occidental no se van a detener. Pero previsiblemente tampoco van a culminar con éxito[46].

Es incuestionable que, frente a lo que trata de comunicarse en los medios mainstream del imperio atlántico, Irán no es un sistema político monolítico. Ni siquiera hay unanimidad en el apoyo dispensado a los así llamados “proxis”. Ese apoyo, si bien real en términos materiales, es mucho menos intenso y variado que lo que han construido las retóricas sionista y del imperio atlántico. En Irán, pese a la imagen de monolitismo autoritario y represión de base religiosa que llevan años promoviendo los medios de comunicación del imperio atlántico, hay corrientes políticas diversas en competencia, que tratan de imponer su punto de vista. Corrientes que no coinciden en absoluto con líneas de división étnica, que es el punto de fractura que desde el sionismo se explota sistemáticamente. El actual presidente, Masoud Pezeshkian[47], se presentó con una agenda “reformadora” y hasta cierto punto, “apaciguadora” con el imperio occidental y el sionismo, con componentes más o menos nacionalistas. Y esa agenda ha quedado, en gran medida, desacreditada[48], porque desde el punto de vista del imperio atlántico y su proxy sionista, no hay otra opción de coexistencia “pacifica” que la paz de la rendición y subordinación, que en su momento encarnó el último y depuesto Sha.

Prestar atención a los “estudios de opinión” de la población en USA es altamente irrelevante. Con escasas excepciones -i.e. justo después de la voladura de las torres gemelas el 11 de septiembre de 2001- las gentes del común en USA se oponen claramente a las múltiples guerras imperiales. Esa oposición sería relevante si USA fuera una “democracia”. Pero no lo es. Las guerras se deciden en los juegos de poder entre un número relativamente reducido de élites, altamente corruptas, que pululan por Washington. Todos los intentos que se han hecho de mapear ese proceso de toma de decisiones, si bien meritorios, son incompletos y siempre provisionales y, como suele suceder con todo estudio, el detalle habla del pasado (Saunders, 2022), (Saunders, 2024). Cierto es que el presente, visto con esa perspectiva, es cada vez más sórdido. Y el futuro aparece más próximo a un gran desastre.

7. La reconfiguración de Asia Occidental

El lobby israelí en Usa, particularmente con su organización más conocida (no es la única) American Israel Public Affairs Committee (AIPAC) realiza incansable trabajo para tomar el control de los asientos más altos del gobierno USA. No se trata ni solo ni exclusivamente de apoyar la carrera de judíos étnicos y/o practicantes, sino a personajes obscuros pero maleables. Uno de sus éxitos, entre otros muchos, es colocar John Lee Ratcliffe, un oscuro político local, sin experiencia alguna anterior a sus nombramientos ni el mundo internacional ni en seguridad, que ha mentido en su curriculum, y al que se ha etiquetado como “taquígrafo del Mosad”.

Dado que, pese a los intentos de convencernos de otra cosa, la “guerra de los doce días” ha sido un absoluto fracaso para Israel y USA[49], desde cualquier indicador -i.e. objetivos de interés militar destruidos, costes infligidos, desestabilización política, reforzamiento de coaliciones, …,  salvo en el balance de muertos, más por la parte iraní que en la parte israelí, lo cual demuestra a que objetivos disparaba cada ejército-, se sucederán toda una serie de iniciativas para “revertir” la derrota. Entre ellas está la ampliación Abraham Accords[50] con el objetivo de reconfigurar el mapa que haga de Israel “great again”. Vendrá más días malos y nos harán peores, habrá más guerras y fracasaran también.

La ideología del democratismo, paralela al gobierno plutocrático, que ha ocupado el lugar del llamado “neoliberalismo”, durante el que se sentaron las bases intelectuales y prácticas del democratismo y de la plutocracia, encontrará una resistencia cada vez más virulenta, especialmente en todos aquellos lugares donde se han asentado estados, que, con todas sus tribulaciones, se alimentan de tradiciones milenarias, como es el caso de Irán (Dabashi, 2023). Solo hay que mirar a la forma de las fronteras de este país[51], que parecen diseñadas por un miniaturista, frente a las de todos los estados árabes, fruto del cartabón y la regla de la británica Gertrude Bell y ancladas mucho más en su ignorancia que en sus supuestos conocimientos arqueológicos.  Algunos, que publican en lugares donde, supuestamente los administradores imperiales leen[52], han señalado que quizás haya más guerras y también se perderán. Comparto ese punto de vista, y no porque disponga de información confidencial de inteligencia, sino por otras más poderosas razones.

Notas

[1] Qué con otro nombre, British Petroleum, y un girasol por logo, ha llegado hasta este 2025.

[2] Los jefes ejecutores, algunos de los cuales aún sobreviven en 2025, i.e. Parviz Sabeti, han vivido plácidas vidas a ambos lados del atlántico y/o en Israel. Una de sus hijas Pardis Sabeti, ha encontrado un estupendo lugar centrado en la caza y captura de patógenos -su padre definía así a los opositores a Pahleví-, en Massachussets y muestra públicamente su añoranza por el “placido mundo” del que su papa era “gran guardián” y del que, sin embargo, hubo de huir.  La hija sigue la estela de papá y cultiva relaciones productivas con el sionismo, i.e. forma parte de la Danaher Corporation, financiada por los hermanos Steven y Mitchell Rales.

[3] El autor de este texto, al que le creció la nariz en su tiempo en la inteligencia israelí, y que continua activo en el negocio, al menos en el del lobby de los bajos fondos de la política imperial, es un judío que nació precisamente en Irán. Desde su “consultora” Dickens & Madson Canada representó a un golpista en Myanmar,  a un candidato a presidente venezolano, Henri Falcón, a la búsqueda del favor imperial, contribuyó a destruir otro candidato, Morgan Tsvangirai, en Zimbabue, representó a uno de los señores de la guerra en Libia o a la junta de Sudan que derrocó a Omar al-Bashir …

[4] Esta acusación es una broma continuada, toda vez que viene de un estado que no es signatario del Tratado de No Proliferación Nuclear, cuyo acceso a la tecnología de la bomba nuclear fue irregular y cuya participación en la eliminación de un presidente USA, por esta causa, sigue sin ser descartada.

[5] A juzgar por las explicaciones del Pentágono, que parecían extraídas de algún viejo volumen de ataque de bunker de otra época, toda vez que las bombas anti bunker utilizadas habrían entrado por los conductos de ventilación. Es probable que hayan entrado, pero eso no implica en absoluto que hayan llegado a las centrifugadoras, dados los ángulos que describen los conductos de ventilación, y que las centrifugadoras se hayan muchos metros más abajo y convenientemente protegidas contra terremotos del máximo grado de los que mide la escala de Richter. Habrían necesitado mucha más potencia de la que han usado, algo así como la energía liberada por un meteorito de considerable tamaño.  Es por eso, que poco después de la “perfomance” comunicativa del uniformado, empezó a circular la idea de que, en realidad, las instalaciones solamente se pueden volar desde dentro.

[6] O se les podían facilitar muy rápidamente, como dijo explícitamente Medvedev, sin aclarar el origen.

[7] I.e. operativos como Nicholas Langman. Este obscuro personaje aparte de, presuntamente, estar implicado en la muerte de la “princesa Diana”, en la tortura de trabajadores paquistanies en Grecia, ha presumido públicamente, como responsable de Irán en el MI6, de articular una campaña mundial para inventar y difundir la versión para Irán del argumento de las “armas de destrucción masiva”, a saber, el programa de fabricación de nukes. La paradoja de este y otros operativos similares, dedicados a la fabricación de “fakes”, particularmente en la “inteligencia británica” (Dorril, 2002), es que acaban por convencer a los gobiernos contra los que trabajan, de que, dado que el coste es el mismo, es mejor hacer que sus invenciones devengan reales, es decir, efectivamente dotarse de nukes, porque este el único medio eficaz de disuadir las agresiones imperiales. Es evidente que el sistema de instituciones “independientes”, todo el sistema, que emergió después de la Segunda Guerra Mundial y particularmente el que emergió en el período unipolar, está completamente roto, en tanto que sistémicamente corrompido (Nuñez, 2022) (Nuñez, 2025) . Y a diferencia de lo que otros opinan (Falk, 2024), no me parece que sea reconstruirle ni reformable.

[8] El presidente de esta “organización”, y fundador de la misma, junto con la CIA (In-Q-Tel) a través de “su” Founders Fund, ha hecho fortuna vendiendo como tecnología lo que era sobre todo un fraude fiscal a escala planetaria, PayPal (junto con Elon Musk), ha sido objeto de descripción en (Chafkin, 2021). Son conocidas las vinculaciones de esa organización y de su CEO, Alex Karp, el mismo de origen judío, con el lobby sionista, como hemos detallado en otro lugar. De un modo recurrente en Washington, sin prueba alguna, se airean las supuestas conexiones de esta triada con la inteligencia rusa. Lo que sí parece acreditado es que la revelación de la condición de confidente del FBI de Peter Thiel ha hecho caer en desgracia al agente de esa organización Johnathan Buma.

[9] El más detallado proyecto de este tipo conocido es el Domain Awareness System de New York, cuyo algoritmo originario Patternizr, desarrollado por Microsoft, ha sido publicado. En España el ministerio de defensa ha encargado a un conocido contratista de defensa, GMV, un sistema basado en los mismos principios. La versión implantada en London City ha criminalizado incluso la música, estableciendo su supuesta relación con la violencia. Interpol también usa Mosaic. Y “resultados” proporcionados por Mosaic han sido usados para “acordar” sanciones económicas (Bajoghli, Nasr, Salehi-Isfahani, & Vaez, 2024). Y muy probablemente, traqueando el geoposicionamiento del móvil, para ayudar a asesinar científicos, sin vínculos conocidos con el átomo, como el experto iraní en AI, Majid Tajan Jari.

[10] No obstante, su desempeño no es particularmente bueno. Datos de geoposicionamiento de teléfonos fueron usados para asesinar a Qassem Soleimani, atraído a Bagdad por el presidente Adil Abdul-Mahdi., también con el pretexto de “negociar” (The_American_Society_of_International_Law, 2020), (Ackerman, 2021). Hace ya mucho tiempo que sabemos de la dimensión virtual de la guerra y de la creciente implicación de las factorías de Silicon Valley en el negocio (González, 2022),  (González, 2024). Por supuesto, como ya hemos señalado en otro lugar, los videojuegos, que ocupan el tiempo libre de muchos niños/as y jóvenes, son también una inversión militar multiobjetivo (Payne, 2025), pues además de condicionar las mentes y entrenar las manos -como se aprecia en la guerra de drones que tiene lugar en Ucrania-, crean nuevas oportunidades para implicar a las mujeres en la guerra. La parte ucraniana ha reclutado y convertido en reclamos populares a varias de ellas. El problema es que cuando son eliminadas, inevitablemente se convierten en noticia; este es el caso de la ultranacionalista Ekaterina Troyan, allias «Meow», baja en la zona Pokrovsk en torno al 2025/06/07.

[11] En realidad, este es un episodio más de la manipulación imperial de las supuestas “organizaciones internacionales independientes”, adscritas a la ONU. Ya fueron usadas para justificar ataques a Irak, o a Siria –OPCW-, como, entre otros, han documentado Piers Robinson (Robinson, 2023). Si los adscritos a esas organizaciones no aceptan de buen grado que son cipayos, i.e. José Bustani,  se les intimida, extorsiona y finalmente expulsa.

[12] Lo más probable es que Irán siga respecto a la IAEA el libro de estilo de Korea del Norte. Las fechas clave de la relación son (i) en 1974 Korea del Norte se incorpora en la IAEA; (ii) en 1994 Korea del Norte se retira de la IAEA; (iii) en ese mismo año, 1994, firma un acuerdo bilateral con la cabeza del imperio atlántico, USA, en el que se compromete a seguir formando parte del tratado de no proliferación; (iv) en 2003 Korea del Norte abandona ese tratado; (v) en 2009 los inspectores de la IAEA son expulsados de Korea del Norte (y no se les ha permitido regresar desde entonces); (vi) durante esos años, desarrolla no solo el enriquecimiento de uranio sino los misiles capaces de portar las cabezas nucleares y en 2022 aprueba su política de uso: en caso de ataque de decapitación, los misiles nucleares serán disparados automáticamente contra el enemigo; (vii) en 2025 firma un acuerdo de asistencia militar mutua con la Federación Rusa.

[13] Hace muchos años, compartí aula, en California, con varios altos ejecutivos de Northrop Grumman, (entre los cuales no se encontraba Noshir Sheriarji Gowadia) la compañía que fabrica los B2, que como yo -ellos con más motivo- querían aprender sobre la globalización.

[14] El presidente de la Federación Rusa, Putin, ha dicho públicamente que cuenta con el compromiso de Israel de no bombardear instalaciones nucleares operadas en Irán por personal ruso. En caso de (probable) incumplimiento habrá que ver que hace Rusia, pues contará con la justificación para hacer lo que considere necesario (teniendo en cuenta que en Israel viven cerca de dos millones de judíos que aprendieron ruso en su infancia). La lógica de lo necesario ya la dejó para la historia, la señora Marie Jana Korbelová: ¿Colin, para que queremos esas maravillosas armas si no podemos usarlas? Todo lo demás son daños colaterales.

[15] Incidentalmente, este general es de origen judío, por parte de su padre, Benjamin Jacob Kanne.

[16] Estos delirios son consistentes con los incluidos en el Rebuilding America’s Defenses. Strategy, Forces and Resources For a New Century. Incidentalmente, el autor material del informe responde al nombre de Giselle. La transición, así como la afición por BSDM, han sido contados en un documental https://makeoverswithelizabethtaylor.com/2018/01/16/a-trans-love-story-sneak-preview-of-the-makeover/ (no confundir con la película anterior de John Gray con el mismo título).

[17] Los cipayos han hecho su trabajo, especialmente en el caso de Irak (Packer, 2006). En esa nomina, destaca Fouad Ajmi, uno de los “intelectuales” más “medalleados” por el imperio atlántico, que aún tres años después de la invasión de Irak, cuando para todos, al parecer salvo para él, era evidente el legado de cenizas, seguía defendiendo la “liberación de Irak” (Ajami, 2006). Y también sobresale Kanaan Makiya, trotsquista declarado en su primera juventud, reconvertido en operativo imperial atlántico, uno más en la larga lista de esta clase de setas. Este, a diferencia del primero, se ha declarado “algo equivocado”, sin necesidad de ser sometido a proceso (ni en Moscú ni en ningún otro lugar).

[18] Una regresión civilizacional, incluso frente a la dhimma.

[19] Incidentalmente, Philip Johnson, el arquitecto del edificio que cubre ese reactor nuclear, edificio al que solía llamar “mi templo en el desierto”, también es el autor de las Torres de Europa en la ciudad de Madrid. Su juventud fue iluminada por el nazismo.

[20] Las democracias liberales atlánticas son, con diferencia, los regímenes políticos que más mentiras políticas producen (Mearsheimer, 2011). Entre esas mentiras, la primera, es atribuir a los llamados “regímenes iliberales”, “autoritarios”, “dictatoriales”, … el número uno en el ranking de producción de mentiras políticas que por “naturaleza de las cosas” corresponde a ellas mismas. Tomemos como ejemplo reciente, el blanqueamiento del “corta cabezas” Abu Muhammad al-Julani, realizado con los buenos oficios de la ONG británica Inter-Mediate (adornada con una nutrida nómina de “trustees” políticos, militares e incluso algún juez), aparte de una judío-palestina Claire Hajaj, que funge como directora ejecutiva. El blanqueamiento trata de mostrar al contribuyente británico el buen uso que sus élites hacen de las libras, cuando establecen relaciones diplomáticas (y en sus ensoñaciones, capturan el gas y el petróleo sirio) con la “liberada” (hasta la próxima guerra) Siria. El proceso de blanqueo empezó antes de su “victoria”. Ya en 2020 se lanzó una campaña mediática para remodelar la imagen de al-Julani. El llamado «nuevo líder sirio», en palabras del exembajador estadounidense Robert Ford, ha sido «adaptado políticamente» por “especialistas” para prepararlo para futuras negociaciones. Se trataba de presentarlo como un «pragmático», que renuncia a la yihad global y se centra en el “pueblo sirio”. Para ello se difundieron sistemáticamente una serie de entrevistas en medios del imperio atlántico, enfatizando la «evolución» del terrorista a constructor de Estado, que ya apuntó maneras en Idlib. Es por tanto un líder «respetable» y «viable». Se le “arregla” convenientemente el pelo y la barba y se le adorna con traje a lo Clooney y corbata británica. Y desde su “Gobierno de Salvación” se hace notar que se ocupa del bienestar de las comunidades de la castigada Syriana -ahora bajo dirección sionista-, que no hace mucho decapitaba.

[21] La ideología del democratismo bebe de una tradición occidental (Finley, 2022), esencialmente antidemocrática, en oposición al sentido griego de la democracia (pese a que en los libros de texto se cuenta otra cosa), que nos pretende hacer creer que vivimos en un estado de excepción (Schmitt), en una emergencia permanente que nos obliga a defender otros valores (seguridad) por encima de la democracia misma. Esta deja de ser la forma de resolver los problemas cotidianos, presentes y futuros de las gentes del común, para convertirse en un plebiscito sobre el régimen democrático mismo.  Este está amenazado no solo por enemigos externos imaginarios, sino por la ignorancia interior de las gentes del común, que no saben lo que les conviene -las élites si lo saben- de modo que si no votan correctamente -si votan contra el imperio atlántico y sus instituciones de vasallaje, la OTAN y la UE- sus votos deben ser anulados (i.e. Ucrania, Serbia, Rumania, Moldavia, Croacia, Polonia, Hungría, Grecia, Georgia, Armenia, …). La democracia liberal es exportable, vía ONGs y la “educación de las masas” vía medios de comunicación (adoctrinamiento), porque la democracia liberal es el único valor universal, toda vez que la historia ha llegado a su fin y no hay alternativa, ni mejor ni peor. No hay alternativa.

[22] Aunque es crecientemente visible, i.e. el presidente de los obispos de la conferencia episcopal española hace claramente campaña con los “étnicamente puros” de Vox.

[23] Dónde conviven con un gran número de minorías.

[24] Territorios que bajo el imperio británico fueron un floreciente centro de tráfico de hachís (Ram, 2020). Es sabido que el orientalismo y la modernización han mantenido una relación tortuosa (Lockman, 2010). Y a ella no es ajena la definición caprichosa por el imperio atlántico de que son las drogas y su tráfico.

[25] Los mismos desajustes en las proporciones se aprecian en 2025 entre el peso de los judíos en la población USA y su peso entre las mayores fortunas conocidas del país.

[26] Puede que la cifra acumulada de los tres años sea mucho más alta. Algunos elevan la cifra hasta el medio millón.

[27] Y varias consultoras, con las que tuve relación hace muchos años, cuando todavía había en España una institución dedicada a la política industrial (si, franquista en origen) y alguna gente pensando sobre política industrial, que se alimentaba con documentos i.e. SRI. Todo ello antes del delirante giro de la UE hacia “la potencia reguladora”. Por lo demás la planificación con escenarios, cuyo objetivo es “dar forma al futuro”, se alimenta de una historia bien interesante (Fosbrook, 2017) y siempre me ha parecido y me lo sigue pareciendo, un campo muy confuso (Bradfield, Wright, Burt, Cairns, & Van Der Heijden, 2005). Esa confusión resulta de que se mezclan la “adaptación” al futuro -de los débiles que no pueden cambiarlo- y la “creación” del futuro -propia de los fuertes que presuntamente pueden “darle forma”-. Pero en un mundo sin un estado mundial centralizado, esto último es una ilusión, un modo tanto de engaño a otros como de autoengaño.

[28] Y me permito hacer una predicción. Cuando Armenia se deshaga de Nikol Pashinyan (como él se ha deshecho de su barba) y la cábala a la que pertenece -llegaron al poder, bajo la fórmula de una “revolución de terciopelo”, todavía no bien documentada-, lo que sucederá más pronto que tarde, (no se si antes o después de que se termine la embajada-base militar del imperio atlántico en Ereván), toda vez que se acumulan las “promesas incumplidas”, y ese país recomponga sus alianzas, le veremos reclamar que el equilibrio roto con la expulsión de Nagorno Karabaj, se restablezca, y se proceda a la expulsión de los azerbaiyanos (turcos) de Najichevan, territorio que en otro tiempo formó parte del reino cristiano de Armenia. Y en este objetivo, y esto es lo interesante, porque no lo podrá alcanzar por sí mismo, confluirán, contra lo que analistas del imperio atlántico sostienen y publicitan incluso en Wikipedia, los intereses estratégicos de Rusia e Irán para contrarrestar una forma de irredentismo imperial, el panturquismo de Turquía, impidiendo su conexión directa a Asia Central y su eventual amenaza a los corredores norte-sur, y este-oeste que son de interés de Rusia, Irán y China. Lo que se juega Armenia ha sido sintetizado en este informe de IMEMO. La geografía y el largo peso de la historia será muy superior a los delirios de los sátrapas ocasionales. Más allá de las apariencias y acuerdos momentáneos, en ruso hay un término, no especialmente amable, que se aplica específicamente a los turcos: “коварный”. La historia es una historia de conflictos: i.e. durante el sxix hubo una guerra aproximadamente cada 10 años. En una de esas guerras, fue raptada, por el padre cosaco, la madre turca de Grigori Melekhov, tal y como nos cuenta Sholojov en Тихий Дон.

[29] Es potestad de los dioses nombrar: así ha decidido el “piel roja” (literal) Trump que se llame. Y así debe llamarse (al menos en el imperio atlántico …, que los dioses no son universalmente reconocidos).

[30] En la realidad del mundo, esto no es relevante, toda vez que la Corte Penal Internacional, es la Corte Penal Imperial Atlántica, que practica una justicia selectiva, es decir, practica ninguna justicia. Sirve únicamente para criminalizar gentes no afectas al imperio atlántico (y no criminalizar a las afectas). Solo ha empeorado lo que ya no funcionaba en la Corte Internacional de Justicia. El “sistema de justicia liberal” (del imperial atlántico) no produce justicia en ningún sentido de este término (salvo en el de justicia del más fuerte, es decir, no justicia).

[31] Parte de las cuales puso a disposición del lector en castellano la Editorial SXXI, en la hace mucho tiempo discontinuada, colección Historia de los movimientos sociales. Y otros cuantos, igualmente interesantes, que nunca fueron traducidos, están siendo reeditados por Routledge en su colección Political Protest.

[32] Aunque no hay mucho crédito que otorgar a las feministas imperiales que guardan silencio antes los asesinatos de mujeres palestinas por el régimen sionista. Y, por cierto, también sobre el abuso de mujeres judías a manos de sus líderes religiosos y no religiosos.

[33] A diferencia de Egipto, que ha pasado por una primavera árabe, derrocamiento de un dictador soportado por el ejército, victoria electoral de una fracción musulmana e intervención militar, que ha impuesto otro dictadore militar. Los militares en Egipto, a diferencia, quizás, de lo que representaron los jóvenes turcos de Atartuk, no son una fuerza modernizadora, salvo que por tal se entienda, como hacen algunos, impedir que el estado devenga confesional. Los militares en Egipto son y representan la oligarquía. Pero una oligarquía completamente dependiente del imperio. Esto se aprecia en el último préstamo impuesto por el FMI.

El más espectacular resultado de los años de dominio total del estado y de la economía por el ejército, institución en la que se articula la oligarquía local, es una absoluta dependencia alimentaria. Y esta, al decir de uno de los pocos economistas vivos que comprende cómo funciona la economía, Steve Keen, será una variable crítica en la próxima crisis.  La dependencia alimentaria ya estuvo detrás de las primaveras árabes, fue una de las claves de la caída de Mubarak y explica parte de la pasividad respecto a Palestina y previsiblemente será la clave de la destrucción futura, más próxima de lo que los oligarcas imaginan, del régimen político dominado por la casta militar. Y previsiblemente la revuelta vendrá, esta vez sí, no de jóvenes urbanos occidentalizados, sino del islam, la única fuente ideológica capaz de articular la resistencia. Y ello pese a que la ausencia de fuentes de energía dificulta la financiación de un tal régimen. Pero es evidente que la vía “occidentalizante” ha fracasado sistemáticamente. Y no hay razón para pensar que esto vaya a cambiar.  La historia de como Egipto ha pasado de ser autosuficiente en la producción de alimentos, a devenir completamente dependiente de las importaciones alimentarias y de las subvenciones al pan, es ilustrativa del desorden inducido por la confluencia de regímenes políticos autoritarios y la “ilustración” inducida por la ciencia económica imperial (Mitchell, 2005). El acercamiento del país a los Brics ha mejorado en algo el funcionamiento de la economía, pero la situación sigue siendo precaria. Y si se le impusiera una recepción de lo que resta de la población palestina, muy probable colapsaría.

[34] Parece que al menos en parte, y muy probablemente debido en buena medida a las sanciones, han encontrado el camino para superar una política económica puramente rentista de los primeros años de la “revolución islámica” (Sheikh Mahmoudi & Masood Nia, 2024).

[35] Hace muchos años, en mi etapa universitaria, ya sufrí la ira de la progresía paleo feminista (creo que la individua(s) en cuestión, estaba(n) encuadrada(s) entre las trotsquistas del PT), por llamar la atención, en un debate organizado por el extinto Roberto Mesa, sobre la dimensión antiimperialista, y no necesariamente anti modernizadora, de la “revolución islámica del 1979”. La ignorancia, como los carnavales de Venecia, encuentra siempre mascaras nuevas.

[36] “(…) it is in fact the believers themselves who are philosophically considered to be hidden from the Imam: the Imam is present and accessible, but believers have not yet fully opened their hearts to him. The people, in other words, are the ones who have concealed and veiled themselves from him, an idea that takes a special role in mystical Shi’a philosophy and the concept of Divine Presence and its manifestation in the science of presence (ilm-e huzoori) and the philosophy of presence (falsafe-ye huzoor). The Hidden Imam, moreover, is the Sovereign to whom the trajectory of history and human societies are inevitably moving towards. He represents not only the promise of a just society but also a key cosmological reason for creation and the human condition. The concept of occultation and the Hidden Imam is also significant practically for global geopolitics and social order across the Muslim World. Historically, the Fatimid Empire was founded on the belief of the return of a Hidden Imam and Mahdi for Ismaili Shi’as. In more contemporary times among the Twelver Ja’fari Shi’as, the political system in Iran is based on the model of the Guardianship of the Jurist (vilayat-e faqih) whose authority stems from representative deputyship on behalf of the Hidden Imam and is enshrined as such in the Iranian constitution” (Mohseni, 2022, pág. 35).

[37] En la fase actual, en esta tercera década de 2025, la promoción del takfirismo se financia sobre todo con dinero de United Arab Emirates (UAE) y la activa participación de Turquía, que cree poder triunfar donde otros fracasaron: manejar proxis para la creación del gran imperio turco. Más pronto que tarde, apreciarán el efecto boomerang, toda vez que no les separa un océano de los lugares que se han empeñado en desestabilizar.

[38] A third grade math textbook teaches subtraction through this problem: “One group of mujahideen attacks a group of 50 Russian soldiers. In that attack, 20 Russians were killed. How many Russians fled?” Furthermore, a fourth-grade math textbook puts forward this problem: “The speed of a Kalashnikov bullet travels at 800 meters per second. If a Russian is at a distance of 3200 meters from the mujahid, and that mujahid aims at the Russian’s head, calculate how many seconds it will take to strike the Russian in the forehead.” La parte interesante es que el material es fácilmente adaptable: basta con cambiar “soldado ruso” por “soldado norteamericano” o “soldado israelí”. The Atlantic Evil Empire has no limits not any learning capability. Dumb leadership.

[39] ¿Sorprende a alguien que repitan el script en Ucrania?

[40] Los videos que van apareciendo de los ataques en Teherán son una prueba fehaciente de esa condición de terroristas. En uno de ellos se aprecia como una bomba cae sobre las decenas de vehículos que están detenidos ante un semáforo en una de las grandes avenidas de la ciudad. Si vive en Madrid, imagine que la bomba cae en la Castellana, justo en los semáforos de Colón.

[41] Su padre fue un trotsquista activo en los sindicatos americanos. El propio Michael cuenta en el prólogo de Killing the Host (Hudson, 2015) que llegó a cultivar la economía por razones estéticas.

[42] Olvidó decirles por cuanto tiempo, toda vez que incluso en la tercera década del siglo xxi (Hudson, 2021) afirma que la fecha de caducidad depende de la aparición de substituto(s) para el US$.

[43] Con sus herramientas seudo IA, i.e. The Gospel, Lavender, Where’s Daddy?, equivalentes automáticos a los grupos de exterminio y los campos de exterminio nazis, pero, si cabe, aún más indiscriminados. No creo que exista país en el mundo que emplee a más personas dedicadas a nutrir la industria del terrorismo (naturalmente bajo la cobertura de “industria de la seguridad”). Los operativos que pasan por esa unidad encuentran acomodo no solamente en la industria militar sino en la industria civil, particularmente en la producción de apps. Seguramente más de una de las que tiene instalada en su celular, procede de una factoría controlada por exmiembros de esta unidad. Desde el punto de vista de la historia del arte operativo (Krause, 2010) podría concluirse que la única innovación relevante de las IDF es precisamente en este campo. Pueden señalarse: (i) el asesinato sistemático a distancia de altos mandos del enemigo apalancando sobre las técnicas de comunicaciones, bien sea con drones, explosión de dispositivos de comunicación; (ii) asesinato sistemático de civiles para forzar su abandono del territorio, técnica que pusieron en marcha antes de la creación del estado de Israel y siguen usando en 2025 en Cisjordania, y mediante tanques y aviones en Gaza, Líbano y Siria (esta práctica sería usada por otros poderes coloniales, i.e. Francia en Argelia); (iii) asesinato de oficiales coloniales y civiles (británicos) mediante la técnica de la bomba fuera de cualquier contexto de combate, especialmente en instalaciones civiles -fueran o no de uso militar-.

[44] El uso de un teléfono “olvidado” ya había sido identificado por la inteligencia rusa como fuente de información por aviación israelí para destruir una unidad antiaérea Pantsir-S1 operada por sirios.

[45]  Ni en este ni en ningún otro las becarias del IFRI tienen razón, toda vez que afirman lo que niegan y niegan lo que afirman. Un prodigio de prestidigitación escritural.

[46] El imperio atlántico, particularmente el ejercito USA, creado al hilo del genocidio de la población autóctona y que ha perdido todas las guerras, directas o por poderes, cuando ha enfrentado otros grandes poderes, proyectan poder mediante su supuesta superioridad tecnológica y económica, escasamente articulada en una teoría de la guerra, estrategia, táctica, arte operacional (Biddle, 2010). Además, las dos superioridades han dejado de ser tales frente a otros grandes poderes e incluso ante potencias regionales.

[47] Probable objetivo de uno de los ataques de decapitación, toda vez que el 16 de junio de 2025 sufrió “heridas leves en las piernas”, como consecuencia de uno de los ataques de la IDF.

[48] El viaje de urgencia a Moscú, mientras Irán estaba siendo atacada, y las declaraciones públicas de Putin de que si, en el reciento acuerdo estratégico firmado entre la Federación Rusa e Irán, no fueron más lejos en materia de defensa, se ha debido a la negativa iraní, confirman que esa agenda estaba operando, al menos hasta la guerra de los doce días. Falta por saber cómo y hasta donde dejará paso a otra de mayor cooperación, incluida la cooperación militar, con Rusia y China. Pero todo parece indicar que así será.

[49] Un condecorado soldado imperial, hace ya cerca de un siglo, les contó a sus conciudadanos que las guerras imperiales eran una estafa (Butler & Ventura, 2013) y la guerra de los doce días no es una excepción.

[50] De los cuales, como se aprecia en el mapa, forma parte Marruecos, bien lejos del teatro de operaciones principal.

[51] La proporción entre las poblaciones de Irán e Israel, como hemos visto es de 10/1; la proporción de territorio es del orden de 90/1.

[52] No es el caso de Trump, al que los informes diarios se le proporcionan como clips de video, que compiten por su atención con Fox News y otras fuentes de información conocidas por su fiabilidad y respeto por la verdad.

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