III FORO NACIONAL DE LA CULTURA
Caixa Forum Madrid será el epicentro de la cultura el
próximo 27 de febrero.
Por L. Ramón García del Pomar.
La tercera edición del Foro Nacional de la Cultura abordará una vez más
los desafíos contemporáneos. Estos encuentros están organizados por la
Fundación Cultus, ofreciendo una jornada de análisis y debate sobre temas
fundamentales para el panorama cultural actual.
El programa del foro contempla una amplia variedad de paneles y conferencias
estructuradas para ampliar el concepto cultura y llevarlo a un espacio accesible a
todos los sectores de la sociedad con el fin de desmitificar la pertenencia de esta idea a un único grupo social. La cultura trasciende a las expresiones culturales, éstas son la respuesta a un ideal colectivo. La idea es incrementar la utilidad social de la cultural a través de un incremento de propuestas que promuevan elecciones libres y voluntarias. De este modo la cultura es más inclusiva más accesible para todos los sectores de la sociedad.
Este año lo destacable son las propuestas y debates que se producirán alineados con nuestra identidad cultural hispana. Despojémonos de nuestros complejos impuestos por otras potencias y generemos argumentos y propuestas que promuevan relatos para y por el bien global. Somos testigos de una cultura hispana que fue de ida y ahora de vuelta. Un proyecto que siempre fue inclusivo, con sus luces y sus sombras. Toda cultura es el resultado, la influencia e incluso la contaminación (sin sentido peyorativo) identitaria de los pueblos. Lo importante es comprender el pasado, analizar la fenomenología de lo que de forma natural está pasando y mirar hacia el futuro para no repetir los errores. Por otro lado, destacaremos la importancia del español y todo aquello que nos hizo crecer como potencia cultural. Desde el rigor académico tenemos esta obligación.
Es Esther Ciudad, creadora de este significativo Foro Nacional de la Cultura, gestora cultural y asesora de Enseñanzas Artísticas del Gobierno de Aragón, a quien TdeT pregunta sobre el concreto de su postulado

Foto: Esther Ciudad
– Esther. Son muchos los años que llevas ofreciendo tu talento como
concertista de órgano y no solo por toda la geografía española, también por las
principales ciudades europeas, siempre en los espacios más relevantes y dentro de la
riqueza que aporta el binomio tradición/evolución cultural. Con este bagaje
experiencial que te forma, decides aportar tu saber a la labores tan diferentes y no
menos comprometidas de la gestión cultural. ¿Qué te lleva a simultanear estas labores
y cuál de ellas puede resultarte más grata o arriesgada y si existe una marcada
diferencia en según qué ámbitos sociales e intelectuales?
– «Muy jovencita descubrí el gusto por organizar, especialmente actos
culturales. Programar es un arte que tiene objetivos muy diversos como promover el
desarrollo o identidad de una localidad o comarca, facilitar el conocimiento del
patrimonio histórico, fomentar el acceso a la cultura de segmentos sociales, y así
empecé, programando un proyecto musical en mi comarca de las Cinco Villas,
proyecto que fomentaba el acceso a la cultura de la zona rural, con rico y exuberante
patrimonio arquitectónico y también natural en un tiempo en el que no existía ningún
relato como el que se ha impuesto actualmente “cultura y ruralidad”; todo esto ya lo
hacíamos en 2008, descentralización, democratización de la cultura, vertebración,
ecosistemas, feminidad, derechos culturales, integración etc. Estuvimos 11 años, pero
dejamos de tener apoyo por parte de las instituciones. Y nacieron otros proyectos,
vivos actualmente. La interpretación y la gestión cultural tienen elementos en común,
uno es el por qué y para qué; es decir, elegir un determinado repertorio es establecer
compromiso y una acción creativa que tiene como objetivo generar el mayor impacto
en el público.
La gestión cultural, va un poco más lejos, los gestores culturales, mediante su
labor, contribuyen a alcanzar estos objetivos como el acceso equitativo a la cultura, y
a lograr así una sociedad más justa, sostenible e igualitaria, quizá esta es mi manera
de contribuir a esta sociedad».
—¿Cómo valoras las políticas culturales que se siguen en España y, con
relación a ellas, las que se funden o se confunden con lo que significa Europa?
—»Creo simplemente que España no tiene un plan cultural, vamos
improvisando, y asumiendo las políticas culturales que se diluyen entre discursos e
intenciones. No hay un plan nacional, no hay un análisis de la situación más allá de la
inclusión de la cultura femenina, o de las propuestas de cultura rural que nunca
llegan. Es cierto que tenemos espacios culturales que son referencia en el mundo
como el Teatro Real, o la Orquesta Nacional y por supuesto Museos como el Thyssen
o el Prado.
España necesita un Plan Nacional de Cultura.
El germen cultural de Europa tiene tintes españoles, y es nuestra obligación
conocer nuestro pasado cultural, todo, no solo una parte, y conocer cómo se
construyeron los cimientos de la Europa actual, y cómo puede influir nuestra cultura
y talento en el marco actual de UE.

Foto: Adrián Piurca, politólogo con L.Ramón García del Pomar
El año pasado tuvimos entre nosotros al director del Chateau de Versailles
Spectacles. Su ponencia fue espectacular, un ejemplo de gestión cultural en torno a
un patrimonio histórico, con un claro y medible impacto en la sociedad, pero claro,
tenía un plan preestablecido y bien diseñado, con objetivos y estrategias, afrontando
todos los retos a través de un diseño de acciones impecable y en colaboración con el
Estado».
—Te haré dos preguntas en una: ¿Crees que hace falta trabajar más el
posicionamiento internacional de España como país que genera y promueve cultura, además de ser un destino turístico y de negocio y si ves que las nuevas generaciones pueden contribuir a potenciar la marca España como un referente cultural mundial?
—»Bueno, esta es una pregunta comprometida. Antes de responder
concisamente habría que saber qué es lo que hoy entendemos como marca España.
En la República Francesa lo tienen claro y lo trabajan.
Por supuesto que las nuevas generaciones de españoles pueden contribuir a
potenciar la cultura española como referente, pero como decía Carmen Iglesias,
presidenta de la Real Academia de Historia en la presentación del Portal Digital de
Historia Hispánica, es de vital importancia tener un verdadero conocimiento de
nuestra historia y un relato afinado de nuestro pasado. Su conocimiento favorece la
conciencia crítica, protege de la manipulación y del presentismo, del maniqueísmo de
buenos y malos, y de un esencialismo totalmente desorientador para los jóvenes de
nuestra generación, palabras a su vez, de la helenista Jaqueline de Romilly.
La ausencia en la enseñanza formal del estudio de disciplinas como las
humanidades elimina el pensamiento crítico y la creatividad del individuo, aspecto
imprescindible para influir “positivamente” en un contexto social.
Por otro lado, el estudio y comprensión de la historia abre las puertas al futuro,
esto supone la capacidad de generar referentes culturales constructivos. Entendida la
cultura como el conocimiento de cada generación, ¿Qué historia estamos estudiando?
¿Cuál es el marco referencial de nuestros jóvenes para generar esa influencia? Este es
uno de los retos, afrontar el conocimiento de la historia y despojarnos de las mentiras
creíbles y verdades exageradas como constructoras de nuestra cultura.
Quizá uno de los retos es definir qué es la Marca España en Cultura y otro
generar las estrategias que nos lleven a estos objetivos, ser un referente cultural
internacional de forma colectiva, pues individualmente hay casos muy destacados y
extraordinarios».

—Sin duda que estamos viviendo, gracias a los movimientos migratorios, un
hermanamiento mayor a través del idioma y no solo con aquellos países que ya lo
compartimos por nuestra historia común. El acelerado crecimiento de la presencia
hispana en los cinco continentes y, por consecuencia, la presencia del idioma español ha contribuido a que empresas y medios de comunicación giran la mirada hacia una realidad innegable. ¿Crees en la importancia de que el universo iberoamericano defienda sus raíces, siendo el idioma y nuestras diferentes manifestaciones artístico/culturales el principal hilo conductor?
—»Por supuesto, pero me gustaría puntualizar. La presencia hispana inició la
primera globalización hace cinco siglos, tiempo en el que España ejerció una gran y
dilatada influencia cultural. No sé si existe en este momento un crecimiento acelerado
de la presencia hispana en los cinco continentes, pero si nuestro idioma común, el
Español. El último anuario del Instituto Cervantes aporta algunos datos que reflejan
la envergadura del español en la actualidad. Con casi 500 millones de personas que lo
hablan, es la segunda lengua materna del mundo por número de hablantes, y la
tercera lengua en un cómputo global.
Todos los pueblos defienden sus raíces, y así tiene que ser, no podemos olvidar
el tesoro de los saberes colectivos, o de la cultura de nuestros antepasados. Pero,
desde mi punto de vista, actualmente se está cometiendo e incurriendo en un error,
por no decir en un proceso de manipulación del imaginario colectivo y del proceso
cultural hispanoamericano. Quizá la formulación de la pregunta, muy bien traída,
tiene que ver con el proceso de descolonización museística que está en marcha.
La cultura por definición es la suma de saberes y conocimientos acumulados
que sirven para comunicarnos y no al contrario. No se puede descolonizar la cultura
porque no se puede despojar del alma las raíces más profundas, eso implica destruir
la identidad de un pueblo, es desarraigar al individuo con relatos desnaturalizados.
Hispanoamérica y España son el resultado de un intercambio, un mestizaje que
fue realmente positivo para la civilización global. Descolonizar una cultura es, una
vez más, utilizar el lenguaje para cambiar un hecho histórico que transforma un relato
histórico, y tenemos que pensar que, como decía Calderón, no siempre lo peor es
cierto.
En Zaragoza tenemos manifestaciones arquitectónicas como la Aljafería, que
son el resultado cultural de la suma y convivencia de culturas. En el proceso de su
restauración, felizmente, respetaron todas las etapas constructivas sin eliminar
aquellas que no formaban parte de nuestras raíces cristianas. Nuestros antepasados
entendieron que había que respetar todas las etapas históricas y todas las influencias
culturales. Este es el modelo, comprender el contexto, la época, el hecho histórico,
sin destruir».

Foto: Andrés Villanueva Ciudad Dr. Técnico del Foro y Robert Albiol director de opiniones en MarkesConsulting
—Hablemos de las virtudes que nos trae tu proyecto estrella y que etiquetas
como Foro Nacional de la Cultura. Por hacer un breve repaso sobre sus orígenes, el pasado 2023 inició su andadura el I Foro Nacional de la Cultura, ahora vamos por el tercero y nos consta que está significando un excelente y plural encuentro con toda una pléyade, casi un centenar, de las mentes más influyentes en los distintos ámbitos de nuestro patrimonio científico, intelectual, cultural y artístico. ¿Podrías hablarnos de lo que significó para ti y cuál es el poso que vas aportando para el resultado evolutivo del país? ¿Y si su traslado a Madrid, comenzaste en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, es circunstancial y responde a una vocación itinerante?
—»Podemos comprobar que hay muchas maneras de hacer cultura, otras líneas
de pensamiento que trascienden a la cultura populista que se está imponiendo, el
resultado casi siempre es inesperado pero, en este caso, supera todas nuestras
expectativas.
¡De momento nos quedamos en Madrid!».

—Dicen que uno de los errores de la humanidad consiste en dejarse llevar por
las expectativas de nuestro coeficiente fantasioso. No sabemos lo que piensas en este respecto. Sí vemos, por lo que ofrece el programa de este encuentro que lideras, que en vuestro programa hay una clara y tajante apuesta por sostener el equilibrio entre lo pragmático de la acción y la intelectualidad de la ambición. Un viaje entre la polivalencia de la creatividad y la sensatez científica para contrastar con hechos.
Vamos a centrarnos en lo que pretendes con este II Foro Nacional de la Cultura. El lugar elegido es, sin duda, muy acertado. El Caixa Forum está consolidado, por su considerable oferta de contenidos y la gestión dinamizante que hacen de estos
promocionalmente, como uno de los centros estrella de la capital de España.
—»Lo has descrito muy bien, un equilibrio entre la creatividad, la evidencia
científica, la conversación con intelectuales y creadores de herramientas digitales,
este es el futuro. En esta tercera edición, siguiendo la línea de los años anteriores,
contamos con ponentes de altísimos nivel intelectual y cultural».
Puedes pedir asistencia en:
https://foronacionaldelacultura.com/
L. Ramón G. del Pomar.


Quisiera información de vuestros programas.
Me parecen muy interesante por su contenido .
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